Dusted Lux “Neverended”

dusted lux

En el sello Preservation continúan este año con la serie de trabajos bajo el nombre “Circa”, referencias unidas cada año a un diseño en sus portadas como motivo común y empleando distintos colores en cada uno de los discos publicados en cada una de las cosechas (la más célebre la de 2012 con Fabio Orsi, Area C, Quiet Evenings, Deep Magic …). En su nueva tanda de publicaciones este año, aparecen dos sensacionales trabajos como son los de Günter Schlienz con “Contemplation” y su peculiar universo de meditaciones en torno a sintetizadores modulares y melodías de trance infinito en una suerte de universo donde Raymond Scott, via Plone, se juntan con Golden Retriever, Panabrite y Steve Hauschildt en una preciosista colección de estampas habitual en las referencias de Schlienz editadas habitualmente en cinta (“Tape Studies” o “The Catalanian Tapes” como algunas de las más célebres).

Pero de esta nueva tanda, me resulta mucho más atractiva su acompañante como es el álbum del artista norteamericano (Hartford, Connecticut, por si os dice algo este dato) Lee Camfield y su proyecto Dusted Lux, que han construído en este “Neverended” un preciosista y pasional cruce de interferencias estilísticas alrededor del ambient y el folk. Esta suerte de reinvención en cada uno de sus cortes bajo una temática emotiva común, donde la melancolía se ve envuelta en emociones turbulentas, consigue estructurarse en la buena dirección y no acabar como un simple libro de estilo donde su protagonista acaba creando un espacio y universo inconexo. “Neverended” es un trabajo coherente y notable ante todo.

En los estados de ánimo de Lee Camfield, empezamos la aventura con la preciosista injerencia ambient en el loop inicial de “Sun Dogs”, mientra bucólicos apuntes acústicos se cuelan en la panorámica para ponerle un sustrato de tierra y arena a la composición, cercana a la emotividad de Scott Tuma, aunque la narrativa se desarrolla más en el plano de la manipulación de las atmósferas que en el del folk, dejando paso a motivos percusivos entre las sensaciones de ensoñación habituales. De manera más costumbrista, las pequeñas viñetas de “Neverended” parecen transitar entre la voz de Stephin Merritt y el universo de Richard Youngs flotando con dulzura y “First Day, Last Day”, como un interludio preciosista para dar paso a uno de los momentos clave del disco como es “What is True”, un monumento donde a fuego lento se van sustentando las atmósferas iniciales en las que se van colando pequeños samples de sonidos de ambiente hasta que la narrativa folk vuelve a mostrarse en otra bella y solitaria conexión con las emociones lo-fi de Lee Noble unidas al recuerdo de Mark Linkous, el primer M. Ward o David Pajo retransmitiendo desde viejas estaciones de radio y desapareciendo en el dial en una parte final que al incorporar un cadavérico patrón rítmico se acaba balanceando en un sutil trance.

Añadido todo esto, a la masterización del disco por parte de Sean McCann , todo tiene más sentido, “A Horse in the Orchard”, parece jugar con atmósferas cercanas a las creadas por William Tyler en su formato eléctrico al mismo tiempo que la sensación de niebla se acrecenta y nos empuja hacia la oratoria de “Flight of Sparrows” que me trae recuerdos indudablemente de las plegarias de folk mutante de Richard Youngs en “The Naive Shaman” al igual que al sentimiento de vacío de Brian Pyle como Ensemble Economique. De una manera más clásica se sucede “Mono No Aware” con ese reposado folk destartalado por el sonido que busca sonidos de producción casera para transmitir ese sentimiento de conexión y cercanía con el oyente unido al aire de oratoria y confesión de las voces y susurros que revolotean por ella.

Punto final, para otra perfecta joya de ambient cristalino con “Adrift” y su potente carga emotiva entre melodías que levitan entre desintegración hasta dejarnos suspendidos y hechizados. Con aparente sencillez, Lee Camfield emplea elementos reconocibles y recursos conocidos pero los soterra en una inspirada y solvente paleta sonora en sus diferentes composiciones para integrar un espacio personal e intransferible, melancólico, afligido y ante todo, esperanzado. “Neverended” es un refugio para el verano.

Fran Martínez


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