Ian William Craig “A Turn of Breath”

Ian William Craig

De manera figurada, este verano he llorado. Hacía tiempo que nada me atrapaba con tanta insistencia como “A Turn of Breath”, un disco magistral que me ha servido para acompañar largas jornadas atacado por la ola de calor de agosto, un espacio donde dejarme desintegrar por las altas temperaturas de manera sedada y ausente de dolor. Después de este ataque de plañidera inicial, vamos a repasar la información que trasciende de la obra del artista canadiense Ian William Craig a propósito del sublime “A Turn of Breath” editado por el sello de Sean McCann, Recital:

Recital presenta el estreno en formato LP del vocalista Ian William Craig (nacido en Edmonton en 1980). Ian, es un cantante de formación operística, ofreciendo un elegante balance entre sentimientos teatrales y ambientales. “A Turn of Breath” combina la esencia de un álbum coral de Angel Records o Deutsche Grammophon combinado con la espontaneidad de las grabaciones caseras experimentales”.

El punto vocal, es una de las claves en las que se apoya este disco para destacar su personalidad por encima de otras referencias que se dejen llevar por el tránsito en terrenos de melancolía ambient, tape recordings y evocadora luminosidad recreada desde elementos melódicos que se podrían considerar como “pop”. El aspecto operístico, tampoco predomina como bien indica la hoja promocional, se ve conectada con un apartado menos recargado y dejándose llevar por una simplicidad que hace que este disco te desarme una y otra vez. Ejemplos de obras remoldeando la voz humana hay de sobra conocidas, podemos pensar en Joan La Barbara o Meredith Monk, podemos citar a AGF, Arvo Part, Juliana Barwick, obras de Stockhausen o Reich, el sentimiento de The Caretaker o el Ekkehard Ehlers de “A Life Without Fear”, Akira Rabelais, imaginar a Ian William Craig creando la contrapartida luminosa de la ténebre aportación coral y fantasmal folk de Matt Elliott, reimaginar este disco desde el apartado emocional de “Marble Surf” de James Ferraro, el sentimiento de romanticismo y desolación de Scott Tuma en “Love Songs Loud & Lonely”, pensar en Andrew Chalk, Basinski, The Fun Years, Philip Jeck, Tim Hecker o Stars of The Lid.

Es un conjunto de sensaciones familiares articulado de un modo completamente emocionante y poderoso. Este año, hemos seguido encontrando obras que empleaban diferentes modos de articular la voz dentro de el aspecto experimental como bien pueden ser “Articulaçao” de Hecker, Marcus Schmickler & Julian Rohrhuber con “Politiken der Frequenz”, Holly Herndon con el single “Chorus” o Ben Vida en “Slipping Control” vienen a mi mente. En este caso, la parte cerebral predominante en estos trabajos deja paso a la sensación fantasmagórica de estar ante un viejo tocadiscos o victrola, en un hechizo donde las voces aparecen deformadas y con aspecto granular, recordando el aspecto tradicional y potenciando el aspecto operístico de la voz meciéndose en una sentida interpretación. Ian William Craig no deforma ni desintegra este elemento, ni lo libera de su parte pop reconfigurando el lenguaje hasta la abstracción, no hay un reduccionismo que aísle esta sensación familiar y humana.

“A Turn of Breath” es el final de un proceso que Ian William Craig llevaba desarrollando en sus anteriores trabajos, qué se pueden escuchar en su bandcamp, y representa una serie de grabaciones de las que sabemos por la hoja promocional que: “esta colección contiene doce grabaciones para voz y cintas de 1/4” grabadas entre 2011 y 2013 (…) El sistema empleado es reel-to-reel, que produce una agradable sensación de transformada repetición”. Minimalismo, que recuerda también a la agradable sensación de “Vaporware/Scanops” de Bee Mask o el single de Graham Lambkin “Abersayne/Attersaye”, aunque en este caso envuelta por el emocional aspecto coral de los cánticos empleados en “La Delgada Línea Roja” de Malick, una sensación ambient y pop de tono operístico que casi me invitaría a pensar en una traslación de este lenguaje al colorido imaginario de “Person Pitch” de Panda Bear, el universo ideado en sus últimas tres obras por Julia Holter y afligidos mantras folk.

Este proceso se ha ido refinando, ya que algunas de estas piezas ya podíamos disfrutarlas en el anterior trabajo titulado “A Forgetting Place”, donde el lema que rezaba en aquel disco era: “All our actions / Our every direction / A tree of every arrow / We borrow and borrow and borrow / But we need / A forgetting place”. Versiones iniciales de los dos cortes que abren el disco, “Before Meaning Comes” y “On The Reach of Explorations”, y la final “A Forgetting Place” donde ya la ayuda de Sean McCann en la masterización estaba presente y, este trabajo exploraba ese aporte vocal donde integraba la riqueza ambiental de su preciosista “Theia and the Archive” editado en cinta a finales de 2013 como primera referencia de su propio sello Vague. Mismos elementos convergiendo en un estado de ánimo entre la euforia y el miedo, entre la luz y lo fantasmal, entre lo tangible y la catarsis más luminosa, la lágrima del inicio de la reseña como figuración del éxtasis del placer, la catarsis de la melancolía como liberación.

ian william craig 1

¿Cómo narrar “ A Turn of Breath”? Obviamente, desde un plano subjetivo. Es imposible aparacarlo siempre que escribimos una crítica en la web, está claro, pero cuando se vuelve en un elemento de fijación personal es conveniente resaltarlo. El disco se abre con las dos piezas comentadas anteriormente y marcan perfectamente la morfología de este disco. “Before Morning Comes” intenta quitarse en sus texturas luminosas las legañas intentando abrir el objetivo ante ese hilo de melodía vocal filtrada y modulada hasta simplificar la armonía e ir amplificando ese breve trazo con un envoltorio coral que pugna con la sensación del ambient glitchista, el recuerdo a Staubgold y Kranky. Su voz, aparece de distintas maneras como en “On the Reach of Explanations”, donde puede balancearse como un eco levitando y un simple fraseo calmado, construyendo una serie de repeticiones y loops que van dejando que la sensación de mantra se vaya acrecentando y al mismo tiempo, se ve tocada por distintas intensidades e interferencias que nos van sacudiendo en esa suerte de tránsito hacia la liberación.

“Red Gate with Starling”, muestra ese aspecto de cántico tradicional perdido entre glaciares tocados por la luz del sol al amanecer, mientras dejamos que el verano vaya fragmentándolos e imaginar el amanecer de la fauna polar en el deshielo, la brisa penetrando en una estampa cotidiana en los sonidos de la guitarra en “Rooms”, recostado en un diván mientras al compás operístico de la voz divisamos las cortinas de cuadros rojos y blancos se mecen, el recién cocinado pastel alimenta nuestro olfato y en el diván disfrutamos del bourbon y el valium.

Las voces moduladas y filtradas hasta el mínimo aspecto del morfema para ser tratado y convertido en un instrumento en “A Slight Grip, A Gentle Hold, Pt. 1” pugnan con el aliento de Ian William Craig que nos muestra con claridad su voz de nuevo, amoldándose a un cancionero que se balancea entre el aspecto desolado y melancólico de la plegaria, una suerte de gospel convertido en un himno a la fragilidad de la belleza. Momentos de placer que se siguen sucediendo como en “Second Lens” y su sacudida intensa y la maravilla construida en “The Edges”, ahogando las voces en una turbulenta marea y sentida recreación donde se van superponiendo elementos vocales hasta lo irreconocible y terminar tensando con ruido la catarsis final.

La trilogía final que cierra este “A Turn of Breath” sirve para dejarnos sin ningún tipo de defensa posible: “Either Or” (desconozco si es algún tipo de homenaje a Elliott Smith) se eleva entre la pureza y el masajeo de las diferentes tonalidades de las voces en una marcha o tránsito hacia una iluminación intensa y celestial, en una vibración que nos rodea y calma. En clave más folk que su primera parte, “A Slight Grip, A Gentle Hold, Pt. 2”, nos lleva hasta una estampa que nos recuerda a la sensación de escuchar “ O True Believers” de James Blackshaw o el acordeón de Guy Klucevsek en “Scenes from a Mirage”, dos referencias buscadas a propósito al indicar en sus títulos algo que este disco lleva implícito: refracción y espiritualidad.

El entonar final de la breve “A Forgetting Place” nos deja divisando ese lugar donde una melena rubia interpone en tu visión a través de la ventana del mar y su oleaje, con ese olor de arena y sal penetrando entre las fosas nasales, revitalizando los sentidos ante la necesidad de un refugio: real o imaginar, “A Turn of Breath” es sin duda uno de los documentos imprescindibles este año para cuando llegue el momento de las recapitulaciones o listas. Lo que no tiene ponderación ni valor objetivo, es que se acabe convirtiendo en un disco para tu vida.

Fran Martínez


Contenido relacionado:

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *

Puedes usar las siguientes etiquetas y atributos HTML: <a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <cite> <code> <del datetime=""> <em> <i> <q cite=""> <strike> <strong>