Les Marquises “Pensée Magique”

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Pensée Magique” es el segundo y útlimo álbum de Les Marquises, cuyo cerebro es Jean-Sébastien Nouveau, músico francés integrante de otras bandas como Immune o Colo Colo, ambas activas a día de hoy. Les Marquises toma su nombre de la canción homónima de Jaques Brel, inspirada a su vez en un pequeño archipiélago de la Polinesia del mismo nombre y donde el cantante pasó sus últimos días. Al igual que la canción de Brel, Les Marquises se fundamenta en lo primigenio y en el exotismo que este tipo de escenario sugiere. Si bien su primer álbum, “Lost lost Lost”, transmitía de alguna forma el miedo a lo desconocido desde un estado de aislamiento y resignación (como podría ser la perspectiva de los nativos de una isla), en “Pensée magique” nos encontramos del otro lado, la parte activa que se adentra en lo inexplorado y lo remoto.

Comenzando el viaje por “Les Maîtres Fous”, el disco tiene una clara estructura narrativa, por lo que es preciso escucharlo en su conjunto para poder disfrutarlo y comprenderlo. Esta canción de melodía hipnótica, percusión tribal y un atisbo de psicodelia, evoca la atracción y el magnetismo suscitado por lo recóndito, en el instante previo a ser descubierto. Con la segunda pista, “Cassete (Hands Of Fire)”, el viajero parece ser víctima de una especie de síndrome de Stendhal, fruto de una abrumadora pero calmada emoción. Este desasosiego ante lo insólito, se moldea con puntuales arreglos de cuerda y una percusión simple y relativamente monótona, aunque perfectamente calculada e igualmente embelesadora.

El tercer corte, “In The Forest”, podría definirse como post-rock tropical y oscuro, en el que aviva uno de los sentimientos más primitivos e indomables: el miedo. A modo de persecución a través de la jungla, este corte logra crear una atmósfera opresora y sofocante, incorporando progresivamente estímulos cada vez más agresivos y salvajes. “The Visitor” es la victoria sobre lo anterior: la paz y la serenidad. Con distorsionadas guitarras a dos bandas, una repetitiva y otra esporádica y libre, este corte no es capaz de entenderse fuera del contexto del disco, ya que por sí solo podría pasar por una anodina composición post-rock.

Night Falls on the Dale” nos sorprende con el hechizo de una trompeta, aflorando de nuevo la sensación de aventura, esta vez con un tono más tranquilo y romántico. Aun habiendo superado el día, después de caer la noche las cosas cambian y el entorno se transforma, siendo “Chasing The Hunter” prueba de ello. Esta pieza ambiental, nocturna y siniestra es el preludio del fin de este periplo, terminando el disco con “Jennie’s Magic Cast-on”. Con una evolución inquietante, esta canción se sirve de grabaciones de la primera adaptación cinematográfica de “El Señor de las Moscas”, novela de William Golding publicada en 1954. Junto con el lema “Kill the pig! Cut his throat! Kill the pig! Bash him in!”, se pretende y se consigue transmitir la tiranía inherente no solo a la humanidad, sino sencillamente a la vida o a la existencia, y en menor medida la corrupción moral propiciada por la ausencia de autoridad.

Aunque he estado comentando el álbum como si de un viaje físico se tratase, su título (Pensamiento Mágico) no es en vano. Pensée Magique es igualmente un ejercicio de introspección, un viaje directo al subconsciente, donde la violencia latente es vencida momentáneamente por el pensamiento racional. Sin embargo, es este pensamiento mágico el que termina saliendo a flote y ganando la batalla.

Irene López.


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