Jason Lescalleet & Kevin Drumm “The Abyss”

the abyss

En la entrevista que realizamos hace unos meses a Jason Lescalleet precediendo al lanzamiento de “Much To My Demise” y su actuación en Madrid, le preguntábamos acerca de los demás trabajos que tenía pensados publicar este año: por un lado, nos contó un poco sobre su trabajo junto a Greg Kelley que cristalizó en “Conversations” y, a las preguntas sobre el lanzamiento del largo junto a Kevin Drumm no nos pudo dar muchas indicaciones al respecto. La expectación era evidente tras la noticia de su aparición en el sello de Jon Abbey, Erstwhile, uno de los puntos de encuentro clave de la vanguardia desde hace más de 15 años y donde, además, Jason Lescalleet finalizaba la trilogía tremenda junto a Graham Lambkin con aquel glorioso punto y final con “Photographs”. Su puesta de largo con Kevin Drumm levantaba grandes expectativas, unidas al single que publicaron en el sello de Jason, Glistening Examples, titulado “The Invisible Curse” y cuyas dos composiciones mostraban la capacidad de manipular los sonidos en un collage abstracto pero siempre con una narrativa donde intercalaban todo tipo de sonidos y empleo de grabaciones.

El tiempo pasaba y sin respuestas en la entrevista y en un mar de dudas sobre su lanzamiento, llegó el momento de enfrentarse a “The Abyss” y os engañaría si el título no fuera indicativo de su contenido, adentrarse en este disco está relacionado directamente con asomarse a una profunda fosa. Del mismo modo, Erstwhile no ha empleado información promocional para este disco. Misterio que envuelve a esta entrega en la que Jason si que nos pudo contar que ha sido un proceso largo, trece meses dedicados a la finalización de este álbum. Un período de tiempo que tal vez si que les ha empujado a un abismo de dudas y de encontrar el modo adecuado de finalizar de incorporar todos los elementos necesarios a sus composiciones, además de recuperar en este disco una faceta en la que Kevin Drumm no se prodigaba en los últimos años y que desde “Imperial Distortion”, como analizábamos en el especial que dedicamos a su figura en “A fondo: Kevin Drumm”, tenía aparcado en la generación de drones empleando diferentes elementos desde grabaciones, acordeón u órgano, instrumento que también emplea en este disco Jason Lescalleet, algo que habitualmente tampoco nos tiene habituados en sus discos. Todo ese torrente ha acabado teniendo sentido y ha dado a luz a una obra compleja y apasionante.

“The Abyss”, es un disco que para ser el punto de encuentro inicial de estos músicos (desconozco si esta obra tendrá continuidad y creo que ni ellos lo saben) se muestra completo y en parte, esta sensación se debe al recuerdo de la trilogía de Lescalleet con Lambkin y las diferentes obras entregadas por él en la última década. Lescalleet ha encontrado una manera perfecta de representar en su música una narrativa única, que recicla todos aquellos referentes de vanguardia desde Keith Rowe a Robert Ashley unido a la manipulación electroacústica y la tape music hasta un envoltorio que nos empuja al presente, renovando aquellos parámetros desde un lenguaje acorde a esta generación. La sensación de obra completa en “The Abyss” se debe a la muestra de la evolución de un lenguaje propio y la persecución de una perfección en esa misma dirección. Con Drumm, “The Abyss” gana un punto más anárquico que la trilogía con Lambkin, un aspecto mucho más intimidatorio y dejando que las composiciones se dejen llevar en mantras y drones cuando sea necesario.

jason drumm

Estructurado en formato doble y alcanzando las dos horas de duración, nos enfrentamos a un documento palpitante y que se convierte en necesario para todos los amantes de la experimentación sonora sin fronteras. Después de la breve introducción con “Dawn”, donde el sonido del canto de diferentes aves nos rodea y nos introduce en un entorno frondoso, el ruido acecha inesperadamente con “Anger Alert”, donde las frecuencias se afilan y las tonalidades exigen una sensación de alucinación que nos aleja del bosque imaginario, como irrumpiendo en el bosque toda la maquinaria pesada puesta a deforestarlo y a mitad camino, el abismo y una sensación tétrica donde la luz obviamente no llega y donde la fotosíntesis no es posible, en ese espacio donde parece imposible la vida lo que nos queda es la energía volcánica y en ese fondo entre 3000 y 6000 metros de profundidad , tan solo tiene cabida fauna de apariencia monstruosa, al igual que los samples y sonidos que aparecen en este corte, sumido en codeína y ralentizados hasta lo amorfo, junto a esa portada de colores rojizos que nos empuja a un infierno sonoro que las sensación que nos pueden transmitir son las de coherencia e inspiración.

”Flaws Played Thawed and Flayed”, vuelve a ser otro aquelarre que nos vuelve a mostrar punteos mortecinos y crepusculares sonidos interfiriendo con el ruido, volviendo a rastrear sonidos del pasado y oprimiéndolos hasta lo descarnado, donde los matices se suceden y siempre en la búsqueda de un sonido doloroso y perturbador. En este punto, Drumm consigue ser violento sin emplear cascadas de ruido y Lescalleet obtiene un punto más enfermo a su habitual narrativa, dando en un mismo corte vueltas de tuerca inesperadas y transformado el sentido de la composición tantas veces sean necesarias a su antojo, en una masa en constante movimiento. “Abuse”, es una pequeña injerencia de dolor y ruido, sin fisuras y modulándose en un bucle tóxico, sin maltratarnos y cebándose en la tortura. “Boatswain’s Call” nos deja al teléfono y me trae recuerdos de algún trabajo de Christian Marclay como “Telephones” unido a la atmósfera en valium de Richard Chartier como Pinkcourtesyphone, con ese drone final meciéndonos tras la descarga empleada en los minutos anteriores. “Outside Now”, es la salida a lo inhóspito y misterioso, a un entorno donde los grillos braman y en ese tránsito la aparente calma queda triturada en su recta final, el peligro era evidente y la masacre de interferencias y ruidos apuñala de manera salvaje.

Y en este nudo y entramado de composiciones, el silencio se apodera cuando nos adentramos en las dos últimas composiciones del disco, que ocupan buena parte de la duración del mismo. “The Abyss”, pone cierre al primer disco y ocupa 33 minutos y 33 segundos (desconozco que tipo de significado han buscado en esta duración). El término abismo para referirnos a una espacio de extensión indefinida, sirve para interpretar este corte por su drone expansivo que se une a la distorsión imperial de Kevin Drumm en nuestra mente y que encuentra una virulencia animal una vez alcanzados los veinte minutos de duración que nos sacude como la marea y ocultos sonidos procesados nos vapulean en la cascada de intensidad empleada, puro chamanismo donde el asombro ante nuestros ojos son incapaces de calcular el impacto de esta devastadora composición, pidiendo que el volumen de nuestro equipo sea elevado hasta lo sangrante y maltratar a nuestro pabellones auditivos, quemar altavoces y lo que sea necesario. Con este primer disco, se podría concluir que la colaboración entre Drumm y Lescalleet es todo un éxito, completando una obra tremenda e imprescindible.

Pero no, no acaba aquí. Aun hay más y realmente, la catarsis completa de todo este proceso con “The Echo of Your Past (Final)”, donde de nuevo los sonidos selváticos nos rodean y empieza una suerte de mutante obra que va deteniéndose en diferentes aspectos de experimentación donde dejan paso a las modulaciones de frecuencias, bajas y altas, sensaciones cavernarias y un bosque de cigarras en plena combustión, alucinaciones y pesadillas en el empleo de drones, sensaciones metálicas , parones, abismos, fosas sonoras, diluvios y la vuelta a la memoria de una pequeña chispa escondida de luz, el bosque vuelve a resonar y cuarenta nueve minutos y cuarenta y nueve segundos después el poso dejado en el oyente es incalculable.

Experiencia completa y purga completada en una danza de experimentación e ideas narrativas del misterio abisal en una danza de sonidos como de imágenes propondría Tscherkassky. El abismo de Jason Lescalleet y Kevin Drumm es una obra atrayente y que para los que conozcan la obra de ambos músicos, coherente y un perfecto punto de encuentro entre sus dos universos, donde la inspiración y la perfección ha reinado en el proceso y, en el camino, hemos encontrado una obra sencillamente descomunal. Ellos enfrentándose al abismo del artista cuando tiene que engendrar una obra con otro y enfrentarse a lo desconocido, sin saber con certeza que resultados van a encontrar al final del camino. Su detallismo y perfección es ejemplar al final del camino pero, en su origen, se presenta como una fosa en la que no sabes si hay salida. Como el impresionante diseño gráfico de Jason Lescalleet en la versión en CD del álbum.

Fran Martínez


Contenido relacionado:

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *

Puedes usar las siguientes etiquetas y atributos HTML: <a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <cite> <code> <del datetime=""> <em> <i> <q cite=""> <strike> <strong>