Bronze Teeth “O Unilateralis / A Waif’s Rent”

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Dominic Butler (Factory Floor) y Richard Smith (L/F/D/M) se conocieron en la escuela de arte de Cambridge y sus fijaciones musicales hicieron inevitable la amistad entre los dos y, después de los años han mantenido esa unión para acabar cristalizando un proyecto con personalidad propia como es Bronze Teeth. Butler ha estado estos años envuelto en la actividad de Factory Floor pero de Smith tan solo se encuentran rastros de su labor el año pasado con su debut como L/F/D/M con un ep para el la división del sello de JD Twitch llamado Optimo Trax con “Purple Maps”, con el relevante dato de ser la primera referencia del sello que normalmente suele ser un indicador positivo del material que encierra (un solvente compendio entre disco espacial y diferentes ensoñaciones de house y techno de aspecto ácido).

Con estos antecedentes y direcciones, es fácil observar el sonido de Bronze Teeth como una extensión lógica de su amistad y de las pasiones que une a ambos. El lugar indicado para que esta unión viera la luz ha sido en el sello de Powell, Diagonal, y de nuevo la correlación sigue siendo positiva y oportuna. Techno farragoso, monolítico, ácido y trance saturado minimalista. Ese tipo de cortocircuito que tanto gusta en los últimos tiempos y al que nos hemos acostumbrado a entenderlo como sinónimo de experimentación y vanguardia dentro del circuito electrónico que imagina pistas de baile como zonas castastróficas. Con estas dos referencias, la pareja de Bronze Teeth crea una serie de composiciones de aliento marcado y repetitivo, piezas que nacen de editarse tras largas sesiones de improvisación con sintetizadores modulares y añadiduras de cajas de ritmo y demás cacharrería de manera sutil. Así nacen dos notables eps.

La primera referencia es “O Unilateralis”, compuesto por tres temas y con la primera bofetada en la puerta de entrada con “Tapeworm”, un auténtico laberinto de construcciones analógicas que van evolucionando de manera oscura y soterrada de manera casi imperceptible pero que acaban triturando desde el aspecto metálico y desprovisto de contundencia de una caja que vaya retumbando de manera salvaje (siendo un material en este sentido ideal para dj’s que quieran añadir ese aspecto enfermizo). La manera en la que late “Tapeworm” va conociendo matices que le acercan especialmente a la herrumbe de Container y como no, a la oxidada arritmia entre raster-noton, Digitalis, Hospital, Morphine y obviamente Diagonal.

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En la recámara dejan “Acetone”, otra pieza perfecta para ser mezclada y que me recuerda al devaneo ácido de Chasing Voices en su primeros singles, No Fun Acid, Gavin Russom, Hieroglyphic Being o Lorenzo Senni , con ese empuje de chamanismo cavernario y sonámbulas escapadas. Finalmente, con “Glass Tooth” hay cierta aproximación rítmica a una vena cercana a Raime, Regis y, …bueno Downwards-Blackest Ever Black. Volvemos a lo mismo, lugares conocidos. Pero funcionan los tres cortes de manera precisa, quirúrgica y dolorosa. Cuesta admitirlo, pero su trampa no por conocida deja de ser del mismo modo peligrosa.

Repitiendo estructura, la continuación con “A Waif’s Rent” viene a reafirmar las cualidades de su producción más que a marcar diferencias, además de ser lanzadas con poco tiempo entre ellas. En esta ocasión , el corte que marca la temperatura y la fijación maratoniana por un trance malicioso recibe el nombre de “Albion Pressure”, otra escalada conectando postulados progresivos con industrial, techno y ácido, sin abusar de nuevo con la presencia de una caja que haga retumbar los cimientos en un modo cercano a Pete Swanson, pero no buscan esa épica ni el tumbarte de un solo golpe, más bien se ahogan en el pérfido encanto de la tortura, la cocción a fuego lento, la estructura minuciosa de sus variaciones, etc.

Si disfrutas con el primer EP, con esta entrada tampoco vas a tener escapatoria. “Cut Bronze” si que se sirve de un elemento rítmico atascado pero en esta ocasión apunta a una vertiente más cercana al dub techno (desde el sentir de la experimentación del Moritz Von Oswald Trio o el minimalismo afro de Mark Ernestus con sus singles en solitario) desde una colonia en Jupiter o Marte . Con trazo más grueso, “Tephra” es regurgitada y asfixiada como colofón final, un amasijo deforme de ritmos y un constante fondo sintetizado que le acaba dando un tono divertido por patillero.

Fran Martínez


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