Sólo Acústico: Vin Du Select Qualitite Series

vdsq

Desde su nacimiento en 2009, Steve Lowenthal ha ido creando un catálogo desarrollado con parsimonia y mimo en cada una de sus referencias, uniendo diferentes miradas de emblemas dentro del mundo de los guitarristas en su serie de discos acústicos donde encontramos nombres conocidos y de sobra respetados como Thruston Moore, Chris Brokaw o Mark McGuire, junto a una serie de nuevas propuestas qué se mostraron reveladoras como la maravilla facturada por Matthew Mullane. Una serie que ha ido traspirando por añadas y tal vez sea el concepto detrás de un sello que se nombra “vino de selecta calidad”. La añada de 2009, la de 2011 y finalmente una magnífica cosecha en las cuatro variedades lanzadas para este 2014.

Concepto en torno al vino, reposando en madera y música, llorando a través de la misma acústica maderera, cada uno de éstos con aromas y estilos diferenciados, al igual que para el que sabe apreciar con fino paladar todos los matices y aromas de un vino, nosotros nos centramos en el distintivo sentimiento surgido en el conjunto de cada una de las notas que nos rodean en sus últimas cuatro referencias, las cuáles vamos a repasar a continuación a propósito además de su recopilación en una edición especial a cargo del sello (y ya agotada) y la noticia de un nuevo trabajo de Matthew Mullane y un siete pulgadas de otro maestro como es Glenn Jones.

Anthony Pasquarosa “VDSQ – Solo Acoustic Volume Seven”.

anthony

Junto a Aaron Shepard, el nombre de Anthony Pasquarosa se revela como un auténtico desconocido y nos presenta en esta entrega de la serie un disco de factura clásica y donde prima el recuerdo de la panorámica vibración celestial de artistas como James Blackshaw, Ben Chasny o Wylliam Tyler y referentes pastorales de Bert Jansch que se suceden en instantáneas que aparecen desde la guitarra de 12 cuerdas, siempre dejando de lado un poso amable y ensoñador conectando con la parte más tradicional de Takoma. Esa visión de amable, se sucede en los dos primeros cortes con “Nice Enough For Spectres” optando por ese aspecto tradicional campestre y el lado de ocultismo al pasear por el bosque en soledad en plena luna llena o, del mismo modo, la primera toma de “Transformation I (White Ore)”. Con “The Unnatural Fire”, nos abandonamos a un terreno más áspero y tenebroso como si pudiéramos esperar la aparición de la voz de Mark Kozelek al escuchar las inflexiones de Pasquarosa.

El momento más cercano a un viaje triposo y ácido lo encontramos en “Apparition of Melmoth”, donde ya la intensidad se acerca a la magistralidad de Jack Rose o nos evoca a Six Organs of Admittance del mismo modo, que a otro de los compañeros de esta serie de trabajos como puede ser Sir Richard Bishop, reimaginando danzas paganas y el aliento del personaje al que hace alusión el título como es Melmoth, el errante, un estudiante dublinés que vendió su alma al diablo por 150 años más de vida y qué acaba deambulando por el mundo en búsqueda de alguien que acepte ese pacto en su lugar. La temática ancestral y tradicional pervive en la sosegada “ Buried Temples Beneath the Sea” y sigue desplegando temáticas similares en sus composiciones hasta encontrarnos con la majestuosidad de “Heavens Cry Returning”, un lamento con su intensidad in crescendo y un profundo perfume de Leo Kottke y el final de “With Eyes Closed” , serpenteando entre Blackshaw y Jackson C. Frank. Preciosistas y clásicas estampas en una referencia notable para un nombre del que apenas habíamos conocido su trabajo.

Sir Richard Bishop “Solo Acoustic Volume Eight”.

sir richard bishop

Anteriormente lo mencionábamos, pero la obra de Sir Richard Bishop es otra de las leyendas de la cultura norteamericana por la autenticidad de su visión para reconducir los espíritus de las diferentes culturas y músicas tradicionales de otras culturas en el lenguaje de la americana, folk, blues y demás, ya fuera en aquella maravillosa mutación histórica en Sun City Girls o en sus diferentes caminos tomados en solitario. No podemos tomar en consideración la obra de Richard Bishop como una panorámica estática, su inquietud nos ha dado obras memorables como “Improvika”, “Fingering The Devil” o aquel debut sensacional en “Salvador Kali” entre toda una suerte de referencias de distintas inspiración y ubicación.

Además, hay conceptos que se han ido masacrando con el tiempo como es lo de “fusión”, pareciendo que cada vez que lo escuchas de nuevo estás hablando de un parque temático desprovisto de cualquier ligazón con cualquier atisbo de autenticidad y arraigo. En este nuevo trabajo, encontramos a Sir Richard Bishop en un estado de inspiración pleno y sereno en las tres partes de “Hypostasis”. Esa reflexión metafísica y de autenticidad del concepto, es una perfecta definición en la que Sir Richard Bishop. Desconozco si las tres partes del disco vienen como consecuencia a una referencia a la hipótesis de la Santísima Trinidad y la diferenciación de una sola materia en tres personas distintas (un poco tostón quizás pensar en estas cosas en verano).

Aires mediterráneos se funden con el aura de Fahey y Basho para ir desgranando una perfecta meditación en “Hypostasis Part I”, una pieza que avanza en más de un cuarto de hora y que Bishop va realentizando y parando a su antojo entre lamentos que se detienen en cada ocasión en que deja deja traspasar un aspecto más pesado y primitivo en la forma de tocar la guitarra, para después ir siempre dejando navegar diferentes frases melódicas que hacen maniobras conductistas en una procesión hipnotizadora. Una vez sacada de la manga la parte principal, “Hypostasis Part II” se centra en una fantasía mucho más cercana al espectro western sureño norteamericano, al tránsito derrumbado y deshidratado de Harry Dean Stanton, en una pieza que avanza en una clave esperanzadora a la hora de encontrar serenidad y que en sus rasguidos que apuntalan una visión rock sigue pulsando la tensión.

El final, en “Hypostasis Part III” nos lleva de nuevo hacia la sensación de encontrarnos en un entorno donde el imaginario cultural tiende a lo ancestral y a la música de la corte, aunque en este caso el inicio parece dar lugar a un drama y la velocidad aumenta y se revuelve en una pugna apasionada en la que Bishop se siente como pez en el agua y va creando una suerte de diálogo con su guitarra en la que trata de resolverse dicho conflicto. Visiones que tan solo tratan de resaltar la altura de esta referencia de Sir Richard Bishop, inspiradísima.

Aaron Sheppard “Solo Acoustic Volume Nine”.

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Con dos obras publicadas, y de difícil manera de encontrar, Aaron Sheppard se centra en el sonido de la guitarra de seis cuerdas y una fijación mucho más clasicista pero cercana a la magia de Glenn Jones, Jim O’Rourke y Jack Rose, con esa manera tan singular de facturar esas pequeñas piezas encerradas en este noveno volumen de la serie de Vin Du Select Qualitite. Impactante en cada una de las piezas de este disco, trata de sacar esa manera de ir creando una atmósfera repetitiva y siempre en constante expansión que se va deteniendo para ir encontrando pequeños apuntes de desierto, establos o emociones cotidianas que ya impactan desde el inicio de “Corner House”, balanceándose en un porche con una caja de cervezas mientras se celebra el fin de una cosecha próspera.

“Looking West”, nos indica una dirección que parece que trata de mantener la esperanza de encontrar un destino más acogedor en esta suerte de plegaria ante la huída nómada del dolor y el frío. El motivo desértico vuelve con “Uniformity Of Granulation” donde en cada cambio de frase de su interpretación y repetición te va doblegando el ánimo en el frenesí inicial retorciendo de una manera pasional, qué pese a emular el lenguaje de maestros como Fahey o Rose, nunca dejará de resultar único su impacto. La primera cara se cierra en paz con la silenciosa armonía de “Comfort In The Cold”, imaginando Bemidji nevado y una vez que el drama ha finalizado. Un tono mucho más pop en la luz de “My Moon”, con ese recuerdo al aroma de paz de discos como “The Visitor” de O’Rourke o “The Grail & The Lotus” de Robbie Basho.

Del mismo modo, en cada uno de los cortes en los que sigue avanzando el disco en duración, siempre en torno a unos parámetros en los que no se mueve en ningún momento pero que en cada pieza toman de su velocidad y preciosismo un momento de magia y tensión que hacen de este disco una auténtica compañía torrencial con esas últimas piezas tituladas “ It All Is To Be Sure” o el requiem “At Dawn Across The Bay” poniendo punto y final a un disco intenso y palpitante.

Bill Orcutt “Solo Acoustic Volume Ten”.

bill orcutt

El último número de la serie está reservado para Bill Orcutt y desde la portada sabes que esa guitarra maltrecha te va a proporcionar la visión más retorcida de la serie, como bien conocemos por sus diferentes discos que se han convertido en obras maestras por su transgresión del blues y cualquier referentes popular, además de contar con algunas de sus visiones hace un par de meses en una entrevista y mix que nos concedió a Concepto Radio. La sorpresa después de “A History of Every One”, es una vuelta a un terreno más sombrío y sereno donde ir apuntalando de nuevo el torrencial enfoque de su modo de interpretar el folk y el blues desde su guitarra.

Este décimo volumen, se ha convertido en manos de Bill Orcutt en uno de los documentos más estimulantes de los últimos años dentro de la reformulación del primitivismo musical norteamericano. Dejándose llevar por todos los logros de obras tan soberbias como“New Way to Pay Old Debts”, especialmente el impacto de aquella inicial vuelta, o “How The Thing Sings”. La intensidad e inspiración de estas piezas sigue derramando violencia, pero al ya conocer los resortes que estruja Orcutt nos esperábamos que volviera a mostrar su cara feroz y punzante, pero opta por asestarnos una maldita puñalada desde un terreno cercano y solemne, encontrando la paz en una aceptación de la naturaleza violencia de su rasguido, en reconciliarse con el animal que escupen sus cuerdas. No hay palabras para definir este disco. El inicio con “O Platitides!”, nos muestra este peculiar lamento donde siempre queda esa tensión por una cascada atormentada y contundente cercana a Haino y Bailey, pero como si de una serenata envuelta en ácido se tratara, el quejido indescriptible penetra y sangra huesos en una danza donde vomitar alegría.

El camino de la miniatura de “Song For Cotton”, nos deja suspiros de nuevo antes de una maravilla como “History and Repetition”, caminando serena y ténue entre aceras repletas de sogas y que hace de centro espiritual de un disco que complementa su continuación en “An Inadvertent Epic”, otra fantástica pieza de melancolía y tristeza en plenitud según el vocabulario de Orcutt. De un modo disonante y potenciando el sentido del humor en “The Banality of Dreams” con esas inflexiones vocales delirantes nos deja a los pies de “Understanding the Contemporary”, pieza final y uno de los momentos de rapto y belleza (desde una perspectiva poliédrica y podrida) más impactantes de su obra. Una manera perfecta de asestar la perfecta puñalada a una serie excelente y con referencias como las de Orcutt optando a ser consideradas de culto de manera instantánea. Brinden.

Fran Martínez


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