Deep Inside: El Larry Heard más sensitivo en 12 piezas esenciales…

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¿Puedes sentirlo?

Él trajo la emotividad, la profundidad y también la calma al movimiento House en Chicago. Probablemente no haya ningún otro nombre que por sí solo pueda aguantar la denominación de “arquitecto Deep House”; quizá Pal Joey, los hermanos Burrel en Nueva York podrían hacer frente a tal medalla, pero nunca el significado resultaría tan completo que cuando hablamos de Mr. Fingers, un nativo del Sur de Chicago que comenzó a muy temprana edad a chatarrear con diversos instrumentos, incluida la percusión. Influido claramente por el Jazz o el Soul más purista y barroco, de joven se enroló en bandas de fusión como Infinity, donde coincidiría con otro grande de la época chi-sound, Adonis.

Eran tiempos en los que la cultura del sampling, el refrito e incluso las líneas que separaban otroa géneros más “cultos” con la música planteada para el club no estaban definidas de forma completa y adulta como hoy en día; esquivo de samplear o copiar, Heard compró su primera caja de ritmos en 1984, año en el que ya se había inclinado por explorar el sintetizador como herramienta principal en la que basaría su discurso. Con Harry Dennis como The It (“Donnie”, 1986), después como Mr. Fingers el mismo año (“Washing Machine” y “Can You Feel It”) y con “Another Side”, álbum debut de Fingers Inc. (trío junto al vocalista Robert Owens y Ron Wilson) que recopilaría algunos éxitos lanzados por sellos como D.J. International en Jack Trax (1988, año en el que también estrenó su proyecto más agresivo, Gherkin Jerks, en su propio sello Alleviated), Heard comenzó a pulir el que sería su distintivo ángulo de visión: tanto combinando rudos basslines ácidos como acercándose a melodías conmovedoras, un elemento común se repetía en casi todas sus producciones.

El componente “sensitivo” era el hilo conductor, una virtud que inicialmente pudo observarse en el que para muchos es su gran clásico, “Mystery Of Love”, lanzado en 1985 y que podríamos señalar como el año cero del Deep House tal y como hoy lo conocemos. Su control de las melodías, espacios y del detalle, su tendencia al preciosismo, la melancolía y los arreglos instrumentales externos fueron poco a poco ganando terreno en su trayectoria, una bella degeneración a partir de “Another Side”; a partir de la década de los 90, Heard perfeccionó al milímetro la más elegante versión que podamos conocer de “Soulful House”, si alguna vez escuchamos esa denominación. Sintes atmosféricos, notas de piano, rasgos Ambient, New Age, coqueteos jazzísticos cada vez más presentes y sensuales voces proporcionadas por diversos cantantes marcaron sus características hasta la actualidad, ya prácticamente retirado.

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La erupción de genéricas como el Lounge, el Downtempo y aquel invento llamado Chill-out le fueron acercando peligrosamente a un reposado, tranquilo encasillamiento; su nombre se repetía en compilaciones para Café del Mar o similares, y su música se identificaba casi como la que querríamos en nuestro shangri-la particular, algún paraje imaginario en el que soñamos recostados con la única compañía de la brisa marina. Su reciente posición dentro de este terreno no acabó en cualquier caso de eclipsar su pasado, mucho más determinante por influencia y contexto; la prueba es que las diversas iniciativas retrospectivas, reediciones o recuperaciones de material descatalogado han ido casi siempre dirigidas a su etapa más joven y productiva, aquella en la que aún se identificaba el rastro lisérgico; Rush Hour por ejemplo, dedicó un importante movimiento en 2013 a recuperar el mencionado proyecto como Gherkin Jerks.

Es también el emporio holandés el que este año se ve interesado en el álbum que marcó el prinicipio de autosuficiencia creativa para Larry Heard, “Alien” (1996), inspirado en el filme de Ridley Scott y en el que volcó su interés por la ciencia-ficción y programó escenarios sonoros de una belleza atemporal. Aunque “Introduction” ya marcó el camino a seguir en 1992 (al igual que “Back To Love” en 1994), “Alien” se presentó como una obra totalmente personal, introspectiva y en la que Heard era el único invitado. El renovado gusto por los acabados planteados por Heard (podemos rastrear su influencia en gente como Maxmillion Dunbar, Andras Fox, Jex Opolis o similares activos contemporáneos, incluso pensar en comparaciones con Galcher Lustwerk) ha hecho posible que se vuelva a dirigir la mirada hacia su época más solitaria, en la que álbumes, singles, EPs iban amontonándose en su label Track Mode, únicamente dedicados a los grandes apasionados de su figura y sonido.

Intentando rescatar ese último Mr. Fingers conocido, el Larry Heard más emocional y profundo, seleccionamos 12 piezas esenciales que ayudarán a ilustrar a aficionados, profanos y expertos sobre las aptitudes únicas de un productor indispensable, unido de por vida a la cronología de la música electrónica.

Frankie Pizá

“Missing You” (2001)

Uno de los singles más bellos jamás creados por Larry Heard, editado primero en 2001 como 12″ y después incluido en “Love’s Arrival” (2002).

“Mercurian Funk” (2008)

Extraído de “25 Years From Alpha”, uno de sus más recientes EPs datado de 2008, sigue la cristalina, estilizada línea tímidamente ácida de “The Sun Can’t Compare” y a su vez, evoca los paisajes algo malévolos e intrigantes de su genial “Alien”.

“Praise” (2001)

También incluido en “Love’s Arrival”, es uno de los cortes más inspiradores de Heard, con una inclinación claramente religiosa.

“Black Oceans” (1994)

Melodía hipnótica, kicks jazzísticos en perfecto balance con las notas y un poso claramente futurista destacan en esta obra maestra absoluta, una de las primeras señales de la destilación elegante y delicada por la que optaría Heard a partir de comienzos de los 90.

“Cycles Of Ecstacy” (1997)

Editado en Distance, sello francés clave en la década de los 90, e incluido en “Dance 2000″, es una perla escondida en uno de sus álbumes menos recordados.

Ché “The Incident” (1996)

“To all penetrators and penetratees: The scene expressed in this recording is a fantasy in the age of promiscuity and HIV (let alone full blown aids). The truth is, be careful about who you love and always wear a condom when ya’doin’ya’do”. Atemporal e íntimo mensaje trasladado por la voz de Christopher Stackhouse e ilustrado a la perfección por una de las producciones más hipnóticas de Mr. Fingers. Editado en Track Mode.

Mr. White “The Sun Can’t Compare” (2006)

Un clásico moderno. Su sublime utilización de las notas ácidas, su sensualidad inherente y mensaje lo han convertido en un anthem de obligada posesión para cualquier activo apasionado por el género. Creado junto a Chad White.

Loosefingers “Deep Inside” (2003)

Extraído del primer EP (“Glancing At The Moon”) de uno de los más evocadores proyectos de Heard, Loosefingers: escenarios paisajísticos, repletos de detalles y texturas orgánicas. Cuenta con el punteo de guitarra de Justin Chapman.

“Another Night” (2001)

Otro de sus singles más recordados de esta etapa: exquisito de principio a fin, cuenta con las voces de Shelby Johnson. Fue también incluido en “Love’s Arrival”.

“Children At Play” (1992)

“Introduction” marcó un antes y un después gracias a composiciones como esta: clara acentuación Jazz y un acabado meticuloso y profundo, con un cuidado sublime por la percusión y las tonalidades. Al igual que “What About This Love?”, si se escucha de manera continuada se llega a un placentero estado de sedación.

“Tryblennasense” (1995)

Primero editado en “Sceneries Not Songs Volume Tu” (1995), su segundo álbum en solitario, y más tarde recuperado para “Ice Castles”, es una de las gemas exóticas dentro del catálogo del de Chicago, con una mística impresa muy particular.

“Déjà Vu” (2001)

Otra de las suaves, soporíferas piedras precisosas escondidas en “Love’s Arrival”. Magistral.

BONUS: “Caribbean Coast” (1994)

“All Compositions, Engineering, Computer Programming, Synthesizer Programming, Drum Programming, Keyboard Improvisation and Mixing by Larry Heard”. Extraída de su primer trabajo en solitario para Black Market, “Sceneries Not Songs, Volume One”, es toda una declaración de intenciones ya en 1994.


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