patten “ESTOILE NAIANT”

patten-1.7.2014

Acertada la maniobra de Warp en dejar entrar en su catálogo a la figura de un productor británico como patten y, por otra parte, lugar adecuado para el misterioso productor británico que desde aquellos inicios pretéritos con aquellas estampas de sabor cercano a Boards of Canada, Plone y Ghost Box (por citar algunos referentes de aquella IDM pastoral y bucólica) de aquel debut titulado “There Were Horizons” en 2007 que acabaron saltando por los aires en “GLAQJO XAACSSO” en 2011, temporada propicia para una reestructuración del nuevo paradigma en la electrónica inglesa post resaca dubstep. En aquellos días, Frankie Pizá definió este cambio del siguiente modo:

“Giro de 180º en la composición y el tratamiento, pasando de guitarra acústica procesada a un BPM cercano al House y con varios centrifugados extra, todo sumado a la frenética yuxtaposición de sonidos heredados del catálogo noventero de sellos como Warp y una estética vocal realmente decadente; loops drageados, muy ghetto-influenciados, discursos negroides pasados por vete tú a saber qué tipo de plugin o máquina”.

Este nuevo boceto sonoro encontrado por patten, hizo que su trabajo obtuviera una acogida cálida y tremendamente favorable (a mi también me ganó con ese disco) en diferentes círculos y ayudó a que reactivase su faceta en Kaleidoscope dando vía de salida a una serie de artistas con los que compartía esa visión como Sculpture, Yearning Kru o Karen Gwyer. Con su entrada en Warp con el ep “EOLIAN INSTATE”, seguía serpenteando por esos terrenos con la misma precisión y colorista ilusión caleidoscópica atropellada, aunque en este caso, el movimiento de patten no pudo ser tan drástico como en su revolución anterior. Si esto parecía convertirse en un lastre en las críticas que se hicieron de este ep, en el caso de “ESTOILE NAIANT” estaríamos ante el mismo defecto. Ahora bien, que no cause sorpresa no significa que sea un disco despreciable, ni mucho menos, poco inspirado. “ESTOLIE NAIANT” es un disco sesudo y que nos vuelve a ofrecer la puerta de entrada a un vórtice sonoro que se muestra como un collage infinito e hiperactivo.

Las piezas que forman parte de “ESTOILE NAIANT” nos transportan a una suerte de “timeline music” (lo sé, ya estamos con las bobadas estas de las etiquetas), una imagen que provoca en mi mente su álbum al igual que la música de Holly Herndon (como el glorioso single recientemente editado, “Chorus”). Una manera de comunicación donde nos imaginamos cómo sería el sonido que provocaría el timeline de las redes sociales donde se aglutinan mil opiniones y enlaces diversos (muchos de ellos de youtube), si todos ellos sonasen al mismo tiempo, provocando un caos descontrolado y una deforme masa de ruido inconexa. En un segundo plano, tendríamos al oyente sujeto a un ritmo vital de diferente velocidad que el de las vomiteras descontroladas de las redes sociales o de la información, siguiendo su ritmo cotidiano y al latido de su cuerpo humano.

En “ESTOILE NAINAT”, las composiciones parecen mostrar estas dos realidades en su música: por una parte, una melodía que se despereza en segundo plano y que da entrada a cada una de las piezas y que súbitamente se ve tumbada por ese torrente glitcheado que nos recuerda a diferentes productores de Leaving Records , por momentos a Actress, Dj Don’t, Düve, Rainer Veil, Mark Pritchard, una versión británica de Lopatin, la citada Herndon o d/p/i, aunque básicamente suena a patten y su manera particular de construir sus collages sonoros.

Desde “Gold arc”, apreciamos esa doble experiencia donde se juega con aspectos panorámicos y se ven atropellados por una cascada sonora que nos hace disfrutar de una experiencia masajeante a nivel cerebral y lisérgica en el corporal, momentos más apegados al ritmo como en la pseudo boogie “Drift”, la melancolía de “Winter strobing” y el foso emocional con “23-45”, pequeños retazos de melancolía r&b con “Softer” y la catarsis completa con el revolcón inclemente de “Key Embedded” y la dulzura cósmica de “Agen”.

En resumen, es una música que parece aturdida por la dualidad de nuestros días, conectados a un torrente descontrolado, viendo mil enlaces rebotados, otra buena cantidad de debates inútiles entre perfiles de usuarios, fotografías de vidas que en el fondo no nos importan una mierda y parece que nos tengan que aportar algo, ese descontrolado flujo de enlaces de youtube que sugieren música de infinitos estilos y geografías. Obviamente, yo no me puedo eximir de añadir esta carga, es el ritmo 24/7/365/infinito de este universo, una especie de nueva era de library music de algún modo, ya que esta acumulación es la música que acompaña a este engendro virtual. Desde la bipolaridad de vivir una vida con su ritmo y rutinas, envueltos entre sus diferentes paisajes y nuestra constante respiración, conseguimos disfrutar de “ESTOILE NAIANT”.

Fran Martínez


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