Burial es inesperadamente humano: la delgada línea entre el anhelo y la frustración…

burial

“Quiero que la relación siga siendo como antes, todo era más fluido antes de que me mandaras ese selfie”.

Un selfie tiene algo de impetuoso: aunque existe estrategia, definición y premeditación en muchos, esencialmente es un acto poco trabajado, poco meditado. Los auténticos son cutres, hay señas de la baja resolución y deben estar hechso con un terminal móvil; otros autorretratos en cambio se esmeran en el cuidado y los detalles, se inspiran en la práctica pero ya no retienen su espíritu real, que es el de tomar una instantánea de tu momento y contexto, contigo, autosuficiente, presente.

El selfie propiamente dicho también se admite como herramienta para provocar empatía: busca la interacción, no solo la representación, es un mensaje que el usuario manda al mundo y a los que le ven, una muestra, una porción de su realidad. Es precisamente todo lo contrario a lo que Burial nos tenía acostumbrados: después de años de anonimato virtual, ciertamente coherente en su inicio y ya como un ingrediente permanente de su personalidad, el tal William Bevan (ese mismo que un 80% de los aficionados hubieran admitido que no existía, apuntando con la mano acusadora a Four Tet o Kode9) reclama una empatía y contacto con sus seguidores nunca antes observada, realmente inusual.

En un reciente artículo publicado en PlayGround, que buscaba encontrar algo de firmeza o equilibrio entre la polarización de opiniones que “Rvial Dealer” y sus complementos en forma de mensajes encriptados o pseudo-teorías sobre la condición sexual del artista habían desatado, inesperadamente, yo mismo espitaba un “Burial ha cambiado y sí nos hemos enterado”. Además, comentaba que desde su nominación al Mercury Prize (que coincidió con las más famosas entrevistas que se le conocen para The Wire y algunos medios más, así como la consolidación de su particular mitología) “es un producto totalmente consciente de su llegada y repercusión, y como tal actúa para gestionar al máximo su carrera y sobre todo su beneficio”.

En cierta manera, me reitero: todo lo que parecía mística se ha convertido progresivamente en pesadez, en la voz y los comentarios de millones de seguidores que hubieran dado un brazo por conocer la verdadera identidad del músico resonando más que el propio implicado, en clara mala forma creativa. Esto, sumado a la cada vez más común práctica de Hyperdub a la hora de desvelar sus súbitas manifestaciones (siempre a contrapié, sin dejar margen a una reacción reposada, sin verlo venir), algo que ya huele a un vulgar estiramiento de un producto antaño determinante que ahora es poco más que una forma de márketing muy aguda, han acabado por provocar una extraña redundancia que se ha posado alrededor de la figura, todavía algo desenfocada, de Burial.

rival-dealer-burial

Al resbalón de su más reciente EP (un resbalón como lo pudo tener Actress al editar en Nonplus), y más que eso, todo el revuelo formado alrededor de las pistas trampa dispuestas a lo largo de la reproducción (samples extrañamente escogidos, incluso de mal gusto y la muy analizada aparición del discurso de Lana Wachowski), debemos anidar la sensación de estar presenciando la primera vez que Burial, él, reclama nuestra atención. El telegrama pasado por debajo de la mesa a Mary Anne Hobbs en el que apuntaba objetivos y preocupaciones fuera de lo común, acabaron por sembrar la confusión entre público, fanáticos y medios de comunicación.

El resbalón fue reinvención en otros tantos sitios (ganando esta posición una posible confrontación con la desilusión del otro bando, en el que nos encontramos) y las repentinas intenciones virales del espectro fueron también vistas y declaradas como una manera de “humanizarse”: después de una década como máximo representante de una generación, un punto de inflexión en la música de baile que perseguía el anonimato de manera obsesiva, hay una luz al final del tunel. El héroe (porque es un héroe: sin medios, reservado, presuntamente puto, plasmando sus emociones y anhelos en una música capaz de enternecer a la par que trascender, sintetizando esa notalgia tan concreta que sigue persiguiendo a UK, ese cebollón de años de raves que sigue latiendo en su atmósfera y muchos se han empeñado en reducir, destilar, pero nadie ha conseguido hacerlo como él) quiere desquitarse de su traje, de su juego de sombras, quiere salir de su reclusión.

Con el desengaño fraguando en algunos de sus seguidores, aparentemente poco contentos con el nivel de “Rival Dealer” y la parafernalia extra, Burial aprovecha los 10 años del sello londinense que lo creó y aparece. Simplemente, aparece. Al traste con una década de suposiciones, a la mierda todas las investigaciones, se acabó. Burial publica un retrato actualizado, se declara “presente” y hace que se esfumen cualquier paranoia conspiratoria detrás de su identidad; además, revela su gratitud a los que han escuchado su trabajo durante años y da detalles personales de algunos gustos y matices de su día a día o motivaciones. El WTF? es gigante, de proporciones incalculables y, como era de esperar, la sucesión de hechos ha provocado comentarios e incluso parodias.

burial

Es el momento en el que llega a mi cabeza aquello que uno de los sospechosos principales de estar detrás de Burial, como el que manejaba los hilos creativos, comentó un día: “Basta que la gente no sepa quién se encuentra detrás de algo, para volverse loca”. Es la manera más rápida de crear un fenómeno, una fenomenología, definida de esa manera por Kode9: pasó con Obey, pasa aún con Banksy y pasa con cualquier artista esquivo de la exposición mediática. Ante la poca información, comienza la idealización: y muchas veces, como cuando encuentras ese amor platónico, todo es mejor, más maravilloso, cuando conoces poco, cuando dejas entrar tu imaginación y plasmas lo que realmente deseas en esa persona. O

Luego todo se desmonta, hubieras preferido vivir con las dudas, vivir sin saber, hubieras querido seguir siendo ignorante. Anecdóticamente, y volviendo a Burial, muchos han rechazado de forma natural el acontecimiento: la foto está ahí, la han visto, pero no la han asimilado, han preferido mirar para otro lado. Su cuerpo ha respondido mal, como uno de esos traumas que pareces controlar pero se quedan incrustrados en tu cerebro. Otros en cambio han comentado “que ya se pueden morir tranquilos”, una vez resuelta la gran pregunta.

Yo me uno personalmente al primer grupo (hay más claro, probablemente haya un mayor grueso de aquellos a los que les ha parecido totalmente irrelevante, y están en todo lo cierto al pensar así, o los que efectivamente seguirán desconfiando hasta el fin de los días): como comentaba en la retrospectiva para despedir 2013, añoro al mejor Bevan (creativamente y en cuanto a su imagen), a aquella genuina idiosincrasia creada por claroscuros que dejaba escapar su creatividad con un mensaje injerente y que no necesitaba explicación. Anhelo las conversaciones eternas con amigos sobre su identidad y sobre sus posibles pretensiones ocultas, las conjeturas insaciables. No quiero ponerle cara. No quiero que avance, quiero que el tiempo se detanga ahí, ahí mismo.

Frankie Pizá


Contenido relacionado:

5 Responses to Burial es inesperadamente humano: la delgada línea entre el anhelo y la frustración…

  1. Pablo says:

    El que a mucha gente le entretuviera la hasta ahora opción personal (y ahí debería quedar todo) de William Bevan claro que es irrelevante, no pasa de conversaciones especulativas y de poco interés acerca de quién era (cada vez que había textos o mis amigos se ponían hablar de ello desconectaba de tanta tontería), y no tiene ninguna influencia en todo lo bueno que hasta el momento ha publicado Burial, lógicamente. No cambia nada la percepción de su monumental obra, de las más importantes del S.XXI casi que en cualquier materia.

    Incluido ‘Rival Dealer’, por supuesto, pese a quien pese, aunque ya iba tocando el linchamiento por parte de la intelligentsia más plomiza. Esto los que tenemos una edad lo hemos visto ya mil veces, lo raro es que gente aún mayor no se canse.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *

Puedes usar las siguientes etiquetas y atributos HTML: <a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <cite> <code> <del datetime=""> <em> <i> <q cite=""> <strike> <strong>