Sahel Sounds: “Algunos artistas africanos nunca han visto un vinilo”

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Hace ya bastante tiempo que nuestra web destaca y ensalza el trabajo de Christopher Kirkley, la figura detrás de uno de los blogs más influyentes en los últimos años en cuanto a etnomusicología se refiere; junto a Negrophonic (DJ /rupture) o Awesome Tapes From Africa, se encuentra entre los sitios de culto para conocer y descubrir la música de ascendencia africana menos convencional, recogida a menudo a través de viajes al Sahara y a los países próximos como Níger o Malí.

El nombre del blog y la plataforma de Kirkley, Sahel Sounds, comenzó a resonar con más fuerza cuando aparecieron las compilaciones “Music From Saharan Cellphones” (mejor recopilación de 2011 para este portal), en las que se recogía música de distintos artistas extraída directamente desde tarjetas SIM; a partir de aquel movimiento y su posterior prensado en vinilo, comenzó la atención hacia músicos franquicia como el tuareg Mdou Moctar o recientemente Mammane Sani.

Llevábamos varios meses intentando entrevistar al nómada e inquieto Kirkley, y finalmente ha sido posible; además, el gurú nos obsequia con un nuevo mix en el que selecciona algunos de sus predilectos actuales, sobre todo formas sonoras urbanas de ámbito local como las firmadas por Cheb Ziram, Japonais o el propio Pheno S. Recientemente, Sahel Sounds presentó el documental “I Sing The Desert Electric”.

Podrás ver a Kirkley y a Mammane Sani en La Casa Encendida muy pronto!

¿Cómo empezaron tus aventuras como musicólogo? ¿Un buen día decidiste viajar de Portland a África y descubrir los tesoros que oculta el continente?

De hecho en ese momento vivía en Brooklyn, rodeado de gente loca y ambiciosa. Quedé fascinado por la cultura folk y las librerías de grabaciones ambientales; pero tras viajar por Estados Unidos no lo vi claro y decidí irme a un lugar desconocido. El Sahara me llamaba la atención sobre todo por la poca información que podía conseguir.

Te defines a ti mismo como un etnomusicólogo golfo. ¿Podrías explicarnos esta definición?

Es algo irónico. En mi idea del aprendizaje, pienso que hay un proceso por el que hay que pasar antes de salir y hacer el trabajo de campo. Yo lo hice al contrario: no puedo considerarme etnomusicólogo, porque no pasé por esas etapas y sinceramente conozco muy poco todo lo que hacen. Pero sé cómo encontrar música.

Conocemos tu blog y plataforma musical en gran parte gracias a tus recopilaciones “Music From Saharan Cellphones”. ¿De dónde surgió la idea de recopilar música sacada directamente de tarjetas SIM? ¿Cuánto tardaste en recopilar todo el material?

Vivía en Malí por aquel entonces y me di cuenta de cómo la gente llevaba la música y los vídeos en sus móviles. Así que ahí estaba yo, corriendo para intentar conocer y grabar a músicos cuando me di cuenta de que ellos ya grababan, hacían el mismo trabajo que yo, pero mejor. Así que empecé a coleccionar mp3 por toda la ciudad. En ese primer viaje pasé algunos meses coleccionando música. Cuando vuelvo, los mp3 son quizás uno de mis principales intereses.

¿Cómo conseguiste sumergirte en la música norteafricana y Sahel? ¿Eran tus viajes necesarios para descubrir material o fue debido a los viajes que te empezaste a interesar en este tipo de producciones?

Mis primeros viajes al oeste de África fueron para grabar música y sonidos. Siempre ha sido así pero la música decide mi destino. Por ejemplo, tras oír la música de Mdou Moctar en 2010, viajé a Níger para conocerle en 2012; y estando ahí encontré una cinta de Mamman Sani. Una cosa lleva a otra.

En el oeste de África hay muchos estilos regionales y derivaciones de música contemporánea que nunca se han oído en Europa. ¿Qué es lo que más te ha sorprendido musicalmente en todos estos años de investigación?

Me gusta mucho la música Hausa del norte de Nigeria. Es súper pulida, con autotune y tiene un extraño parecido a la música Hindi. Según se dice, la gente de Nigeria del norte quedó fascinada por las películas de Bollywood en los 60 y empezaron a hacer sus propias películas. Desde entonces, la industria evolucionó en cientos de estudios que producían en masa miles de canciones. Pero es un buen ejemplo del cruce e intercambio cultural que tuvo lugar en el continente al margen de Occidente.

Algunos de los músicos que has documentado viven en Malí, un país de África occidental con fuertes tradiciones musicales que vive uno de sus peores momentos desde su independencia, especialmente en el norte en ciudades como Tombuctú y Kidal, de donde provienen algunos de los artistas de música Sadel. ¿Has mantenido contacto con ellos? ¿Conoces su situación personal y familiar?

La situación en el norte lleva teniendo lugar un par de años. Casi todos han tenido que desplazarse a causa del conflicto. Evidentemente los músicos se ven afectados, en particular aquellos que se ganaban la vida con su arte. Es un desastre para la gente que ya se encuentra al borde del abismo, se están refugiando a la espera de que pase la tormenta.

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Uno de los aspectos más reveladores de Sahel son los debates que brindas y que muestran la rica diversidad cultural de una región que generalmente sólo aparece en los medios por razones de hambre, guerra, sequía, etc. ¿Cómo crees que ha afectado la era colonial a la visión que tenemos los occidentales de África?

No sé mucho sobre cómo la visión colonial de África ha afectado la opinión de Occidente. Quizás en Europa. Creo que en Estados Unidos la gente es muy ignorante sobre el continente, aparte de las típicas malas noticias. La culpa está muy repartida, como las organizaciones caritativas y de ayuda que resaltan lo malo para conseguir donaciones. Quizás esto cambie si más gente del mundo desarrollado se conecta y lucha contra estas visiones con las suyas propias, pero quién sabe.

¿Cómo fue tu primer encuentro con, por ejemplo, Mdou Moctar, el artista más característico del sello?

Viajé a Níger a conocerle en 2012, pero yo ya había publicado su canción. Estuve con él dos semanas, siguiéndole a bodas y conciertos. Mdou es un tipo muy divertido y nos hicimos buenos amigos.

¿Y qué tal con Pheno S.? ¿Cómo reaccionaron cuando les dijiste que publicarías su música en vinilo?

Lo del vinilo es un poco raro. La mayoría no están familiarizados con los discos, o nunca han visto uno.

¿Cómo decidiste dar el paso para convertir Sahel Sounds en un sello?

Empecé a publicar música con Mississippi Records en Portland. Ha evolucionado en un buen modo de publicar música en un formato completo. Tener un release físico en vinilo hace que parezca más real que un simple archivo digital efímero.

La mayoría de artistas africanos suelen demostrar mucho buen hacer a la hora de tocar en directo, algo que se lleva demostrando desde hace años en muchos festivales internacionales. ¿Has pensado en traer alguno de tus artistas destacados a tocar en EE.UU. o Europa o quizás hacer un showcase del sello?

¡Visados! Europa y especialmente EE.UU. no se lo pone fácil a los músicos que quieren hacer una gira, pero estoy trabajando en ello para el año que viene.

¿Qué planes de futuro tienes con el sello? ¿Qué estás escuchando últimamente?

Estoy trabajando con Mdou Moctar en un largometraje. Es la historia de un artista de rock and roll que lucha por superar los obstáculos y saltar a la fama en la turbulenta ciudad de Agadez (ligeramente basada en cierta película de 1984 de un tío llamado Prince). En cuanto a la música, últimamente escucho música de películas japonesas. A veces necesito hacer una pausa de África.

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How did your adventures as a musicologist begin? One fine day in Portland you decided to travel to Africa to discover the treasures that the continent had hidden away?

Actually, I was living in Brooklyn at the time, surrounded by all these crazy ambitious people. I was fascinated by old archival field recordings, the so-called folk culture. But I had traveled around the states and wasn’t seeing it. So I decided to go somewhere I knew nothing about. There was a lure about the Sahara, mainly because I couldn’t find about it.

You define yourself as a rogue ethno-musicologist. Could you explain to us what you mean by that?

I use it a bit tongue in cheek. In my imagined view of academia, I think there’s a process by which your supposed to go through before you go out and do fieldwork. And did it backwards. I can’t call myself an ethnomusicologist, because I didn’t jump through those hoops, and honestly I know very little about what they do. But I know how to find music.

We came to know your blog and music platform largely thanks to your “Music From Saharan Cellphones” compilations. Where did the idea to compile music directly taken from SIM cards come from? How long did it take to compile all the material?

I was living in Mali at the time and noticed how people carry all this music and video on their cellphones. So here I was, running around trying to meet and record musicians when it just dawned on me — people were already recording, doing the same work as me, but better. So I started to collect mp3s from around town. On that first trip I spent a few months collecting music. Now when I go back, mp3s are probably one of my main interests.

How did you come to immerse yourself in North African and Sahel music? Were your travels a necessity in order to discover more material, or was it due to your travels that you initially became interested in these sorts of productions?

My first travels in West Africa were to record sound and music. It’s always been about that – but the music dictates where I go. Like, after hearing Mdou Moctar’s music in 2010, I traveled to meet him in Niger in 2012. And while I was there, I found the cassette of Mamman Sani. Everything leads to something else.

In West Africa there are a lot of regional styles and derivations of contemporary music which we in Europe have never heard of. What has most surprised you musically in all your years of research?

I really like the Hausa music from Northern Nigeria. It’s super slick, autotuned, and has this strange resemblance to Hindi music. As the story goes, the people in Northern Nigeria became fascinated by Bollywood films in the 1960s and started making their own films. Since then, the industry evolved with hundreds of studios churning out thousands of songs. But it’s a good example of the cross cultural exchange happening on the continent that doesn’t involve the West.

Some of the musicians you’ve documented live in Mali, a West African country with strong musical traditions which is living through one of its worst times since its independence, especially in the North in cities like Timbuktu and Kidal, where some of the Sadel Sounds artists are from. Have you stayed in contact with them? Do you know the personal situation of them and their families?

The situation in the North has been going on for almost two years now. Most everyone has been displaced from the conflict. Obviously musicians are affected by this, particularly those who were earning their living from their art. For people who are living on the edge already, it’s a disaster. Everyone is just hunkering down and waiting for the storm to pass.

Christopher Kirkley

One of the most insightful aspects of Sahel is the discussions you provide that show the rich cultural diversity of a region that usually only appears in the media due to famine, war, drought, etc. How do you feel the colonial era has affected the view we as Westerners have of Africa?

I don’t know too much about the colonial view of Africa has affected the view in the West. Maybe in Europe. I think in the states people are pretty ignorant about the whole continent, besides the standard bad news. There’s plenty of blame to go around, including aid and charitable agencies that highlight the negative in order to get donations. Maybe that will change as more folks in the developing world get online and can combat these views with their own, but who knows.

What was your first encounter like with, for example, Mdou Moctar, the most characteristic artist on the label?

I traveled to Niger to meet him in 2012, but I had already released his song. I spent two weeks hanging out with him, following him around to weddings and concerts. Mdou’s a really funny guy and we’ve got to be good friends.

And what about with Pheno S.? How did they react when you said you were going to release their music on vinyl?

The vinyl thing is a bit weird. Most people aren’t familiar with records, or have never seen one.

How did you decide to make the step to make Sahel Sounds into a label?

I started releasing music with Mississippi Records in Portland. It’s evolved into a nice way to release the music in a completed format. Having a physical vinyl release makes it feel more real than just some ephemeral digital file.

A lot of African artists really come into their own playing in a live setting, a strength that has been proven over the years in a lot of international festivals. Have you given any thought to bringing over any of your featured musicians to play in the USA or Europe or perhaps to doing a label showcase?

Visas! Europe and especially the US do not make it easy to tour musicians. But I’m working on it for the next year.

What plans have you got for the future with the label? What are you listening to most at the moment?

I’m working with Mdou Moctar on a feature length film. It’s the story of a rock and roll artist trying his best to overcome the odds and rise to fame in the rough and tumble town of Agadez – loosely based on a certain 1984 film by a guy named Prince. As for music, listening to Japanese film music at the moment. Sometimes I need to take a break from Africa.

Frankie Pizá / Breixo Martínez

Traducción: Sara Ben Allal


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