1993: Sobredosis de creatividad en el Hip Hop…

Balck+Moon

Pocos discos siguen oliendo a realidad 20 años después de su publicación. Solo el material ciertamente atemporal y arropado por un contexto unido a cada una de sus canciones consigue penetrar en la memoria de manera trascendental; no solo interviene la música propiamente dicha a la hora de armar un conjunto tan determinante como influyente, hay que evaluar las características, los antecedentes y las consecuencias a largo plazo, por supuesto valorar su temática, estilo, ritmo y peso musical, pero también las razones que han llevado a sus artistas o creadores hasta ese punto concreto. En cualquier caso, siempre hay algo que se escapa al entendimiento o a la lógica: muchos de los mejores álbumes y trabajos en cualquier género comparten una genética repleta de detalles imperceptibles que contribuyen a que el material persista sin ahogarse durante décadas, conservando impoluta una sensación mágica que quizá en su día, en su presente, no fue atendida.

En muchas ocasiones, un disco específico puede recibir diversas acepciones que culminan en la consecución de una etiqueta de “culto”, un título que sorprendentemente se va traspasando de generación en generación y tiene la virtud de preparar a cualquier profano cuando éste topa con el material; no es raro escuchar a gente, entendida o no, hablando sobre “Enta Da Stage” como un “gran clásico”, un álbum “esencial”, una pieda filosofal para entender el desarrollo del Hip Hop de los 90 o la prolífica, conflictiva y sobre todo imaginativa “golden age”, allí donde el género comenzó a alzarse como un arma mercantil válida y arrolladora, ahí cuando el estilo invadió las casas de la juventud americana y se popularizó sin retorno en todo el globo, el momento en el que el Hip Hop pasó de ser una intensa y marginal cultura emergente, a una forma artística en continua progresión.

Más o menos de mediados/finales de los 80 y cubriendo prácticamente toda la primera mitad de los 90, la diversidad, originalidad y ansia de experimentación caracterizaron al género, que abordó desde temáticas afrocéntricas a fuertemente políticas/raciales, pasando por relatos introspectivos de la vida en el barrio o comenzó a dar un peso inaudito al aspecto instrumental. Es el tiempo en el que la batalla entre puntos calientes, costas y territorios se amplificó y cuando comenzaron a distinguirse los diferentes dialectos estilísticos o degeneraciones geográficas: Gangsta Rap, Hardcore, Conscious, etc. 1993, hace exactamente 20 años, fue un punto en el camino de invariable importancia en la ya bien establecida industria Hip Hop; el género llegaba de emancipaciones que rozaban lo belicoso en ambas costas, potenciando desde las entrañas de las discográficas discursos como el de Public Enemy, Boogie Down Productions, los Ghetto Boys o N.W.A. La golden age es el período en el que el Hip Hop adquiere su verdadera voz.

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Lo que comenzó en la Costa Este con proyectos cargados de ira como los KRS-One y Kool G Rap, o incluso a los últimos Run-D.M.C., se convirtió en una tendencia imperante en la que el Hip Hop se utilizaba como un arma de confrontación y crítica a las desigualdades, desde un punto de vista más o menos radical, pero siempre enfadado, cabreado y armado con un bidón de gasolina y cerillas; violencia contenida o no, lenguaje directo y muchas veces obsceno y vulgar, ataques directos y otras particularidades que favorecieron el asentamiento de una línea muy marcada en el ADN Hip Hop que hoy conocemos como Hardcore Hip Hop, algo como digo “puramente del este” que consiguió expandirse por toda la región norteamericana, ayudando a crear todo un foco creativo en zonas como Memphis o motivando el crecimiento del sinónimo en el “oeste”, el mencionado Gangsta Rap.

La creatividad inicial que provocó esta mutación en el estilo y lo relacionó aún más con la “voz del ghetto” y de las “minorías norteamericanas” fue diluyéndose por culpa de la demanda de producto y la falta de ideas durante un tiempo; la fórmula bomb squad, la fight music como algunos la siguen llamando degeneró en un “más de lo mismo” que esperaba un reemplazo, reducción o contraste menos cargado de electrones negativos. Entonces, en 1993, llegó RZA y Wu-Tang Clan para cambiarlo todo; sintetizaron esa agresividad imperante en la zona este en un minimalista y místico relato colectivo que adquiría rasgos espirituales, orientales e incluso filosóficos. Los de Staten Island cambiaron el juego en todos los sentidos: actitud, lírica, estética, diseño, presencia, actividad mercantil independiente y del colectivo.

“Enter the Wu-Tang (36 Chambers)” fue lanzado oficialmente un 9 de Noviembre de 1993; no fue una anécdota que el mismo día Jive decidiera dar luz verde al tercer y más bien recibido trabajo de A Tribe Called Quest, una ya consolidada banda de Queens que patentó su único y desengrasante, ecléctico estilo con “Midnight Marauders”. En cierta manera, ATCQ defendía lo antes propuesto por formaciones como De La Soul o Eric B. & Rakim, aunque llevando la euforia sampling a un nuevo nivel de elegancia y sentido; Wu-Tang Clan por su parte contrastaban fuertemente a pesar de sus parecidos a simple vista, aquello era toda una ideología creciente disfrazada de Hip Hop, la primera piedra de un universo inabarcable. Estas dos obras, de alguna manera, sirvieron para eclipsar a “Enta Da Stage”, la más sublime síntesis del espíritu Hardcore lanzada aquel año y probablemente en la primera mitad de los 90; hoy considerado aún como un trabajo “underground”, su primer error o virtud fue estar disponible un 19 de Octubre, menos de un mes antes que aquellos dos discos legendarios.

Nervous Records no tuvo culpa por no predecirlo: “Enta Da Stage” fue el gran perjudicado a corto plazo de aquella sobredosis creativa que invadió el Hip Hop en aquel año, una sucesión de acontecimientos que efectivamente habían tenido antecedentes y por supuesto, provocaron algunas consecuencias. Mientras los rapeos de RZA se vieron influidos directa o indirectamente por personajes como CL Smooth, uno de los primeros en abordar temática con perfil filosófico en sus rimas (recordemos que “Mecca And The Soul Brother” se lanzó junto a Pete Rock en 1992), Black Moon eran algo así como herederos de la cadencia Main Source con “Breaking Atoms” (1991), sobre todo en el aspecto instrumental; el álbum, una de las primeras pruebas del talento de Large Professor, sentó cátedra entre los contemporáneos neoyorquinos por su frescura y eclecticismo rítmico, además de un inteligente uso del sampler y, cómo no, ser el debut oficial de un joven Nas, quien colabora en “Live at the Barbeque”. Por supuesto, “Illmatic” llegaría en el 94, encadenando con sutileza y elegantes dosis de realidad todo el talento que circundaba las calles de Nueva York en aquella época, DJ Premier y Large Pro incluidos.

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Pero 1993 no se acabó ahí, en esos últimos meses del año y la concentración de talento acinada entre Noviembre y Diciembre; el 28 de Septiembre se lanzó al mercado el primer álbum oficial de KRS-One (Knowledge Reigns Supreme Over Nearly Everyone) en Jive, aquel “Return Of The Boom Bap” apoyado por producciones de Premier, Showbiz y el propio MC del sur del Bronx, una vez “disuelto” el proyecto Boogie Down Productions; el 30 de Marzo, aparecía la suerte de antónimo de “Enta Da Stage” en Queens, “Bacdafucup” del combo Onyx, un título que se adelantó en cierta manera a la compresión de los primeros rasgos Hardcore y supuso el siguiente eslabón de la fórmula pesada patentada por Run-D.M.C. Donde en aquel debut había riffs de guitarra y líneas eléctricas, una estridencia insobornable, en la obra de Black Moon encontrábamos calma, contención y sutileza.

Por último y por supuesto no podemos obviar a la otra costa, en concreto California: 1993 marcaba el inicio del camino de los que años después conoceríamos como Hieroglyphics, inicialmente como Souls Of Mischief y gracias a su “93′ Til Infinity” (28 de Septiembre de 1993) también publicado por Jive, una perfecta mezcla entre el aspecto crudo y callejero del Oeste, las técnicas Boom Bap del Este, la euforia sampledélica orientada al Jazz, Funk y al Soul, o los rasgos conscientes que comenzaron a aparecer cada vez más líricamente complejos y sutiles. La conclusión, tan solo a partir de datos oficiales, es simple: el Hip Hop enfermó de originalidad y talento en 1993, armas de increíble calibre dispuestas en el mismo caldo de cultivo repleto de inventiva compartieron fechas y contexto, dando forma a los 6 meses más importantes de la reciente historia del género.

Nota: Por decisión personal dejo fuera de esta lista de álbumes a “Doggystyle”; debido a su acento tan particular y contexto tan difícil de sintetizar en 3 párrafos, me reservo la opción de plantear un artículo en solitario para la gran obra de Snoop Dogg, también lanzada en Noviembre de 1993.

Onyx “Bacdafucup”

Bacdafucup

Se suele pecar e intentar emparentar esta obra con otras como “Criminal Minded” o “Straight Outta Compton”, queriendo introducir con calzador al trío de álbumes en el mismo saco, cayendo en la tan temida comparación. Donde la primera significó la eclosión del Rap lleno de ira y agresividad, el encendido del mechero, el segundo y al fin y al cabo su homólogo en la West Coast consiguió popularizar la tendencia hasta límites insospechados por aquel entonces e incendiar varios kilómetros fuera de su barrio; “Bacdafucup” llegaría después en la línea de tiempo a condensar todo lo expuesto por Ice Cube, KRS-One o Eazy-E bajo un telón de camaradería e inocencia (cuesta imaginarlo, ya que la amenaza se siente en cada canción, pero es así).

En los primeros Onyx hay una tensión muy real y nada figurativa o superficial: como digo el material evoca como ningún otro la sensación de peligro, gracias a una gran intensidad y la incontrolable lírica de dos sabuesos como son Fredro Starr y Sticky Fingaz, primos y de manera casi accidental enrolados (juntos) en este proyecto. Aunque el combo fundado en 1989 integraba a Starr, Sonee Seeza y el fallecido Big DS, en el momento en que se debía entregar una maqueta a Jam Master Jay (cuando corría el año 1991), estos dos últimos no se encontraban en Queens y el líder se vio obligado a pedir ayuda a su pariente, que rapeaba de manera ocasional mientras se ganaba la vida de peluquero a jornada completa. De alguna manera, todo consiguió confluir: algo de fortuna, unas circunstancias favorables y un material marcado por la garra de 4 activos cargados de electricidad.

Es un álbum lleno de vulgaridad, impactos súbitos instrumentales y gran estrépito, los cuatro integrantes son matones consumados y se encargan de hacértelo saber, pero la dualidad entre la inocencia del personal y la experiencia de un equipo de producción ya con la fórmula bien asimiladas acabaron por crear una auténtica bestia que alcanzó el platino en menos de un mes desde su lanzamiento oficial.

KRS-One “Return of the Boom Bap”

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Si algo ha marcado la carrera de KRS-One, ésto son dos sentimientos y actitudes bien delimitadas: el rechazo a la auto-complacencia personal y creativa, y la extraña creencia de que su persona está en este mundo para ilustrar, enseñar a las nuevas generaciones los valores fundamentales del Hip Hop. Estos dos factores internos se unieron en 1993 a la esmerada reinvención del MC, quien había visto como la influencia y pegada de Boogie Down Productions descendía a partir de “Sex And Violence”. De alguna manera, “Return of the Boom Bap” es un claro ejercicio de auto-motivación muy particular en la cronología de KRS-One; una de las figuras más importantes del género en su estado contemporáneo, volvía a recuperar el espíritu de “Criminal Minded” para mostrarlo a un nuevo público.

El álbum ayudó al MC a re-conectar con su pasado, volver a lo básico de su genuina personalidad; dio la espalda a cualquier tipo de comodidad y se tomó la obra casi como un acto religioso, un deber divino que debía servir de camino para revitalizar uno de los perfiles más auténticos y reales de la historia del género. En el terreno personal, fue el inicio de la su resurrección: primera obra de un tríptico legendario en solitario y que vendría precedido por un tiempo de reflexión en el que KRS-One se decidió por la integridad, sacar brillo a sus medallas y hacer gala de ellas sin dejarse arrastrar por el mainstream. DJ Premier y sus producciones (además de las del propio KRS-One) fue la columna vertebral del concepto del álbum, un resurgimiento anímico, espiritual, físico y creativo del Rap más corpulento, crispado e intenso que ha visto la historia.

Black Moon “Enta Da Stage”

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Pocos discos consiguen comprimir todos los grandes atributos del Hip Hop neoyorquino, pasando de una manera u otra por cada rasgo, tendencia o acento, narrando de alguna manera todos los cambios y vaivenes creativos que acontecieron a principios de los 90. Si me preguntan por un disco que defina aquel sonido, un ejempo determinante, a buen seguro eligiría “Enta Da Stage”; álbum debut de los de Brooklyn Buckshot (originalmente Buckshot Shorty), 5ft y DJ Evil Dee (Da Beatminerz), fue una consecuencia natural del éxito de “Who Got Da Props?”, el primer single del trío, pieza central y hoy por hoy canción más recordada de todo el conjunto y carrera de Black Moon (antes de la llegada de Buckshot, bautizados en tiempo de instituto como Unique Image).

Es aún hoy difícil intentar explicar la magia que rodea este material; de vibración a medio camino entre el Hardcore espeso, la lucidez consciente y la producción imaginativa con gran uso del sampling jazzístico, “Enta Da Stage” nació como un fenómeno underground y persistió mucho tiempo así, considerándose la versión más lujosa y estilizada de aquel antónimo en cuanto a potencia y contenido explícito que era “Bacdafucup”. Escucharlo es casi entrar en una cápsula temporal; se puede observar la cadencia de ATCQ, referencias que nos conectan con el futuro (Nas, Organized Konfusion, Mobb Deep en “The Infamous”, Black Star), el acabado crudo y sucio de los beats nos hace pensar en KRS-One y la simplicidad de algunos tramos puede trasladarnos a Pete Rock o emparejar con los primeros Wu-Tang Clan.

Además, se podría decir que “Enta Da Stage” es el primer paso de un recorrido que acabaría por edificar toda una generación de talento en la zona; entre los prodigiosos singles “How Many MC’s…”, “Buck Em Down” o “I Got Cha Opin” podemos observar el nacimiento de la Boot Camp Clik, un colectivo y plataforma que liderada por Buckshot, daría salida a proyectos hoy tan respetados como Smif-N-Wessun (Tek & Steele, quienes intervienen en la obra, junto a Havoc), Heltah Skeltah (Ruck aka Sean Price & Rock) y O.G.C. [Originoo Gunn Clappaz] (Starang Wondah, Top Dog & Louieville Sluggah). La BCC tan solo sería una de las consecuencias que rodearon al lanzamiento; a raíz de su gran amistad con Dru-Ha (por aquel entonces empleado de Nervous, el sello que lanzó el álbum y el primer single), nació “Duck Down Management”.

“Enta Da Stage” condensa en sus 14 canciones el latido único de la era, un pulso entre apagado y vivaz, un tono entre nihilista y feroz, dotado de una originalidad que hoy por hoy consideramos “clásica”; con uno de los más memorables ejercicios de producción de la historia, sin pretensiones ni alardes, equilibrado y utilizando técnias ya inventadas pero nunca procesadas de manera tan homogénea, posiblemente no sea ningún error pensar en el trabajo como el punto clave de la renovación en el Este, después de un comienzo de década dominado por los matones californianos.

A Tribe Called Quest “Midnight Marauders”

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“We decided to call the album ‘Midnight Marauders’ because A Tribe Called Quest are like sound thieves looting for your ears”. (Ali Shaheed Muhammad).

Después de “The Low End Theory” existían dos caminos: el descenso hacia lo previsible, directos a la oxidación, o la excelencia. A Tribe Called Quest, principales representantes de la pose Native Tongues, se encaminaron con inteligencia hacia la segunda opción; en 1993 el combo liderado por Q-Tip consiguió consolidar su estatus como principal proyecto de Rap “alternativo”, caracterizado por rasgos lejos de convertirse en tópicos y que se hicieron evolucionar sin caer en la repetición, además de alcanzar un gran éxito comercial, gracias a singles como “Award Tour”.

Los de Queens poseían un mood único, gracias a la fusión de beats originales con gran acento Jazz y una lírica reflexiva, irónica y sobre todo desengrasante, ligera. Recursos temáticos que se escapan de lo típico o predominante por aquel entonces, que eran la violencia, el problema racial o el sexo; ATCQ hablan sobre eventos cotidianos en su mayor parte, acontecimientos urbanos restados de conflicto aparente. Cortes como “Electric Relaxation”, “Oh My God” o “Sucka Nigga” ilustran a la perfección una sensibilidad única, impecablemente representada por versos de incalculable valor por parte de Phife Dawg y Q-Tip, compenetrados como nunca antes (o después), y una producción luminosa, juguetona, divertida.

Wu-Tang Clan “Enter the Wu-Tang (36 Chambers)”

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Es realmente complicado y a la vez sencillo hablar sobre este trabajo, quizá el mayor punto de inflexión de la historia moderna del Hip Hop, y por descontado de la década de los 90; liderados por RZA, Wu-Tang Clan no solo iniciaron una ideología completa con este álbum, también revolucionaron el género en los ámbitos de la producción, la puesta en escena, la temática y la lírica.

Con un título inspirado directamente en el largometraje “The 36th Chamber of Shaolin”, utilizando samples pesados, estructuras minimalistas y pequeños extractos de películas de artes marciales o discos de Soul, Prince Rakeem consiguió crear una atmósfera genuina entre intensa y mística que aún resuena en la actualidad, motivando a nuevas generaciones y provocando el mismo impacto que en 1993. Descubiertos por Biz Markie en 1990 (aprox), anteriormente los primos Robert Diggs, Gary Grice y Russell Jones habían sido vistos como Force of the Imperial Master o como integrantes de la crew All in Together Now. Grice se convirtió en The Genius y grabó “Words From The Genius” en 1991 (Cold Chillin’), Diggs fue Prince Rakeem o “The Scientist” debutando el mismo año con “Ooh I Love You Rakeem” (Tommy Boy), y Jones se quedó con el pseudónimo de “The Specialist”.

Si “Enta Da Stage” fue el más perfecto ejemplo de las virtudes que volverían a llevar a Nueva York al ojo del huracán, este debut del colectivo fue el verdadero elemento determinante que allanó el camino y futuro a otros proyectos como los de Nas, Biggie, Jay-Z o Mobb Deep. “Enter the Wu-Tang (36 Chambers)” es consistente, un disco de Hardcore palpable pero de agresividad destilada, confeccionado hasta el último detalle por RZA; en él se observan por primera vez las personalidades distintivas de los integrantes, cada uno con su universo lírico personal y que después de este éxito, decidieron emprender sus carreras en solitario sin pensar en una secuela grupal (una diversificación creativa única en el negocio por aquel entonces).

Hablamos de Raekwon, GZA, Method Man, Ol’ Dirty Bastard o Ghostface Killah, tercero en la escala de liderazgo junto a RZA o GZA, y quien colaboró en la estructuración de una filosofía que abarcaba la “Eastern philosophy picked up from kung fu movies, watered-down Nation of Islam preaching picked up on the New York streets, and comic books”. Humor retorcido, inteligentes reflexiones y una misteriosa aura envolviendo todo el trabajo convirtieron a este álbum en la plantilla a seguir por la familia Wu-Tang Clan en años posteriores; hoy en día, 20 años después y muchos acontecimientos detrás, podemos observar como nada en absoluto sonaba igual dentro del Hip Hop de la época.

Souls Of Mischief “93′ Til Infinity”

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Otra revolución, pero en este caso a kilómetros de distancia de la gran manzana; en California, unos jóvenes inexpertos pero con gran iniciativa consiguieron modificar el incendiario genoma Hip Hop de una costa dominada por el sucedáneo Gangsta impuesto por formaciones como N.W.A., llegando a una original fusión de los atributos estilísticos del este y la pose de su zona. El que es el primer indicio de la ideología Hieroglyphics marcó el camino a seguir por otros combos como Freestyle Fellowship o the Pharcyde, y siguió al pie de la letra las enseñanzas del visionario y sample-obseso que dio forma al colectivo, Del tha Funkee Homosapien.

A “93′ Til Infinity” (Jive) muchos la han llamado la “gema más preciosa” de la “Hiero Golden Age”, por ser el más completo esfuerzo del colectivo y contener los principales rasgos de su personalidad en su máxima expresión; A-Plus, Opio, Phesto D y Tajai reciben producciones eclécticas y con gran acento Funk/Soul del propio Homosapien o Domino, y utilizan una característica que el grupo explotaría durante años, como es el esquema de “rima interna”, patentado por maestros como Big Daddy Kane y sobre todo, por Rakim.

Por la a veces imperceptible complejidad de sus beats, su gusto por los discos de Jazz Funk (el Eddie Henderson o el Freddie Hubbard de los 70), su variado surtido de temáticas y emociones que diseccionar y su característica y fresca manera de versar, Souls Of Mischief fueron ampliamente comparados en la época con A Tribe Called Quest, aunque también se percibió en ellos rasgos del clima trágico de Pete Rock o el desenfado de De La Soul.

Frankie Pizá


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9 Responses to 1993: Sobredosis de creatividad en el Hip Hop…

  1. Capitoni says:

    Completando:

    - The Roots – Organix
    - Jazzmatazz 1
    - Freestyle Fellowship – Innercity griots
    - Digable Planets – Reachin’ (A New Refutation Of Time And Space)
    - De La Soul – Buhloone Mind State

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