Beer Damage “Hobo On The Face Of Music”

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Llevaba mucho tiempo detrás de este disco de colaboración entre Pete Swanson y Brian Sullivan (Mouthus) bajo el nombre de Beer Damage. “Hobo on the Face of Music” es un álbum que viene a alinearse en esta temporada 2013 dentro de una progresión de lo que llamábamos “Americanica” y que este año nos mostraba una trilogía implacable formada por los discos de Hair Police, Wolf Eyes y Sightings, donde el aspecto de agresión del noise-rock comenzaba a difuminarse hacia un espectro mucho más minimalista, lunático y tenebroso que trataba de recuperar en cierta parte la sensación de agresión y peligro del noise sin tener que adentrarse en un aspecto marcadamente rítmico. En cierto modo, es una nueva aproximación al punk desde la vanguardia, una recreación de Marc Ribot vomitando pepitas de mango en las orejas de Arrington de Dionyso.

Lo interesante de nuevo de esta propuesta de Beer Damage, está en el aspecto primitivo de su música a la hora de estructurarla en un lenguaje rock, pero que se sirve de las raíces del blues (como Nate Young y Olson en Stare Case) con el añadido de la prehistoria electrónica (también podemos citar a Drainolith). Mouthus y Yellow Swans, formaciones de Sullivan y Swanson durante la década pasada nunca consiguieron vertebrar un discurso similar al de Beer Damage, tan solo Mouthus pudo estar cerca de esta fracturada tortura sonora en una discografía que necesita reivindicarse desde mi punto de vista. Con Swanson metido en arena bajo su propio nombre consiguiendo vestirse como “un hombre con potencial”, retorciendo la autoridad punk de su propuesta conectando techno y ruido a niveles de agresión dañinos, es la figura de Sullivan (también encargado de Our Mouth Records) la que consigue adentrarse en un nuevo pantano sonoro de experimentación en la línea del artículo al que hacíamos referencia al principio. Además, sigue documentando una serie de colaboraciones emprendidas por Pete Swanson que nunca dejan indiferente (sin ir más lejos, la última publicada fue el segundo trabajo junto a Tom Carter como Sarin Smoke con “Vent”).

Desde la apertura de “Hobo on the Face of Music” con “Jansport Bindle” tenemos una muestra de introducción en un universo libre y en constante deconstrucción de cualquier elemento desde asociado al rock de vanguardia en un cruce imaginario entre la revisión del blues folk de Bill Orcutt y pioneros compositores electrónicos como Pierre Schaefer pero empujados hacia el chamanismo de  Moondog , en un lugar cercano entre la herrumbe de Black Dice y el vicioso universo de Excepter y Kelippah que se incrementa exponencialmente con los alaridos eléctricos inflamados de “The Downfall Of Brain Sound”, como This Heat intentando ampliar su formación junto a Brainbombs y Keith Fullerton. “Expression Of My Sweatpants”, juguetea con aspectos básicos rítmicos y repetitivos loops entre Excepter y Nick Edwards hasta acabar resultando casi funky (depende de la capacidad en la que consigas deformar dicho género) dentro de la mortecina estampa que también les podría acercar hasta Three Legged Race (Rob Beatty de Hair Police), pero de la primera cara del disco obtenemos un perfecto cierre con “Major Ozone”, dejando rastros a una melodía perdida que se ve constantemente envuelta en cascadas inconexas de ruidos y efectos que van aumentando en intensidad de una manera progresiva y asfixiante. Gloriosamente asfixiante, debo matizar en esta suerte de rock liberado de cualquier premisa más que la de acercarse al hueso y a la esencia más implacable.

La segunda parte del disco, se abre de una manera casi sosegada con “Point of Keanu”, con pequeños dibujos a la guitarra mucho más cristalinos y en esta ocasión, dejándose aturullar menos por la presencia electrónica y esquizoide de los efectos empleados en todos los cortes anteriores, casi apuntándose a un lugar no demasiado alejado de los territorios de The Shadow Ring. Pero esto tan solo será un breve parón hasta entregarnos uno de los cortes más marcianos esta temporada dentro de estos terrenos de experimentación como la rítmica “Walker Meat Puncher”, que recuerda en parte las marcianadas de Smersh, Storm Bugs o Dinosaurs With Horns, rematada con “Pigeon Fractal”, otra monstruosa deconstrucción del drone pastoral hacia lugares peligrosos y atiborrados de psicotrópicos hasta acabar afilando el cuchillo de la no wave en una suerte de catarsis previa al final del disco con el fantástico corte titular “Hobo on The Face of Music”, recreando desde el synth punk de Screamers y las oclusiones de Keith Fullerton el recuerdo de una pieza tan imposible como aquella firmada por Alog titulada “Every Word Was Once An Animal”, una suerte de universo donde Ike Yard y Neil Campbell deciden imponer las reglas del juego. Beer Damage, acaban firmando con “Hobo on the Face of Music” uno de los documentos imprescindibles de 2013 para todos los amantes del rock más experimental y que trasciende mucho más que como adecuado acompañante a las referencias de Hair Police, Sightings y Wolf Eyes, recuperando la figura de Brian Sullivan dentro de la actualidad. Aunque se haya hecho de rogar, por este infierno es por el que vale la pena arder.

 Fran Martínez


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