A New Techno Order: apocalipsis físico

vatican shadow

Decir Techno en 2013 es hablar de algo muy físico, menos mental que antaño; el género parece haber optado en los últimos tiempo por sacar a relucir su lado más rudimentario, tosco y apocalíptico sirviendo “la inmejorable banda sonora para una actualidad perversa y deprimente, envuelta en lodo y en la que apenas hay rayos de esperanza”. 

Durante los últimos años, el género Techno ha sido sometido directa o indirectamente a diversas mutaciones que este portal ha ido intentando analizar y valorar en su justa perspectiva; en términos generales, el estilo ha renacido de sus cenizas después de una ola de creatividad residente en gran parte por tierras británicas y que absorbió casi en su totalidad la atención de los medios especializados, relegando a un segundo plano lo que seguía pasando en Europa, concretamente en capitales como Berlín y toda su escuela Hard Wax. Con Detroit a la deriva y con una marcada aunque muy pequeña nueva escena de talentos, el futuro de la genérica pasaba casi obligatoriamente por otros sectores de influencia.

Como si de una tendencia a explorar, manipular y explotar se tratara, muchos artistas experimentales y asentados en escenas avant-garde como el Noise norteamericano o la exploración synth escogieron de manera natural los cánones Techno (BPM, estética, rasgos, etc) como nueva herramienta para avanzar; asimilados como una atractiva opción de progreso y evolución, muchas vacas sagradas del terreno como Pete Swanson o Dominik Fernow abrazaron el beat marcado y dieron forma a conceptos que les acercaban mucho más a la pista de baile. Este factor, que desencadenó una repentina pasión por el Techno en zonas sonoras mucho más elitistas y radicales, se sumó a la reactivación del legado Techno británico, donde la vieja escuela de Birmingham aprovechó el momento para inventarse una segunda juventud y de paso arrastrar a nuevos talentos en la misma UK.

Principalmente, fue 2011 el año de la erupción o al menos el momento en el que empezamos a notar los cambios; del empobrecimiento de la temática teutona y la ya mencionada ausencia de ideas en Detroit, hemos pasado progresivamente a observar una sólida escena Techno de tintes industriales en Inglaterra y un buen puñado de artistas experimentales que han sometido al estilismo a sus propias órdenes. Prostitutes, Container, el dúo Metasplice en Filadelfia, Gobby o Vereker (o los mismos Swanson y Fernow) son algunos ejemplos de la nueva ola de artistas norteamericanos más enfilados con la disciplina. Sellos como Digitalis, Spectrum Spools o UNO NYC optaron sin prejuicios por apoyar estas manifestaciones, esencialmente distintas entre ellas pero conectadas por un denominador común: la búsqueda del aspecto más “físico” de la ecuación, dejando atrás años en los que se buscaba un sometimiento hipnótico y mental.

karenn live

A un lado quedaron la limpieza, la ligereza, la precisión y la ciencia de la simplificación, entrando en escena la contundencia, el acabado metálico e industrial, las reminiscencias Noise y el aspecto más natural, salvaje, monolítico. En este sentido y aunque su catálogo se mueve sin apenas condiciones, conviene mencionar a L.I.E.S., el sello de Ron Morelli en Nueva York, como uno de los principales impulsores de esta práctica junto a Opal Tapes. Marcos Cabral, Gunnar Haslam, Basic House, Lumigraph, Patricia y otros activos de sus nóminas concuerdan a la perfección con una ideología común y la del género hoy en día: música de baile no precisamente pensada para el Club, sin adulterar y que rebosa imperfecciones, tratada desde un punto de vista casi DIY y que en muchos casos encuentra de lleno el mismo objetivo, el de plantear un perfil más físico.

Al mismo tiempo y anecdóticamente, el presente Techno parecía aliarse con el presente clima social; un apocalipsis instaurado gracias a las crisis, depresiones, recortes y desconfianza cuasi unánime en la clase política, hacía al paradigma sonoro en alza lucir más “auténtico” y “necesario”. Así, residuos y alumnos de la era post-Sandwell District como Violet Poison o Samuel Kerridge, terapias a base de metralla y hormigón como las de Karenn o Trade, nuevos sellos de personalidad acentuada como Avian sirven la inmejorable banda sonora para una actualidad perversa y deprimente, envuelta en lodo y en la que apenas hay rayos de esperanza.

2013 ha sido un gran año para el Techno: no solo todas estas cuestiones se han acomodado en el continuum electrónico “underground”, también ha sido un curso de grandes álbumes y grandes referencias. Empezando por los inverosímiles experimentos de Powell, que manufactura Techno esquelético impregnado de aires industriales, post-Punk y Rock, y acabando por la apuesta de PAN por el género con proyectos como Black Sites o Concrete Fence. Por el camino, un desproporcionado álbum debut de Metasplice, las enigmáticas transmisiones de _moonracker, la consolidación de IVVVO o la aparición de espectros como Moiré. Ah, y la vuelta, higienizada y más directa, de Vatican Shadow al formato largo.

La nueva escuela norteamericana

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Es más que anecdótico que América haya mantenido su hegemonía como principal potencia Techno en estos años de transición gracias a nombres que se han acercado al género hace relativamente poco tiempo. Pero aún lo es más que se haya desmarcado de otros puntos geográficos de gran trascendencia como son Berlín o los Países Bajos asumiendo el empobrecimiento creativo de su capital en este sentido: Detroit (aquí puedes consultar un artículo sobre el estado de la escena en la Motor City, publicado a mediados de este año). Veteranos de la escena experimental y condecorados dentro del movimiento Noise/improvisación han intervenido de manera clave en el desarrollo del estilo; aunque las tendencias siempre se han relacionado bien entre ellas, debido a la tonalidad oscura que comparten a menudo como denominador común y las divergencias que pueden favorecer a ambas partes (los matices EBM, Industrial, son siempre identificables cuando se habla de propuestas que no tocan el extremo), nunca hubiéramos esperado o imaginado que Carlos Giffoni, Pete Swanson o Brad Rose al frente de su marca Digitalis pudieran tener algo que ver con la recuperación de esta estética tan enraizada con la pista de baile.

Es prácticamente imposible definir algún mapa o cronología de los acontecimientos en Estados Unidos, marcar en rojo cuando comenzó el furor por el acercamiento al panorama Techno, ya que todos los grandes representantes han actuado alejados de cualquier tipo de escena o comunidad de artistas; Valerie Martino, con su proyecto Unicorn Hard-On, lleva incorporando beats y BPMs altos a sus directos desde hace años (pronto debutará en Spectrum Spools); en las últimas ediciones del No Fun Festival organizado en Brooklyn por Carlos Giffoni ya se divisaban algunas intenciones; desde la antigua tienda de Hospital Productions en Nueva York, antes de su cierre y posterior traslado de Fernow a Los Ángeles, ya se distribuían los primeros casetes de Vatican Shadow; en 2011, John Elliott apostaba precisamente en Spectrum Spools (un nuevo sello que manejaría el de Emeralds desde Cleveland y serviría para dar salida a propuestas no convencionales de la escena experimental orientada a la exploración synth) por un artista denominado Container, que proponía jams de hardware mecánicas con un ritmo 4×4 muy pronunciado.

Es decir: algunos fenómenos aislados y separados geográficamente podrían servirnos de virtual inicio de la apropiación de las reglas Techno por parte del sector experimental norteamericano. A partir de aquí, podríamos citar a los primeros alumnos aventajados que consideraron una buena idea incorporar una dirección más rítmica e imprimir algo de velocidad a su discurso; Pete Swanson, por ejemplo, aprovechó la ya total desintegración del proyecto Yellow Swans y el enfoque hacia su carrera en solitario para experimentar en “Man With Potential”, celebrado álbum editado en Type que sin abandonar la brutalidad natural del artista de Portland, convertía sus emanaciones sonoras en algo más digerible, higienizado y psicodélico, poniendo en práctica una conexión Noise/Techno en cortes como “Remote View” o “Face The Music”. A partir de aquí, sellos como Blackest Ever Black o Software se interesaron por el americano, que maduró sus experimentos y les dio pinceladas mucho más salvajes en “Pro Style) (Type, 2012) o el reciente “Punk Authority” editado este mismo año y donde todo se vuelve aún más denso y anárquico.

Container (nombre que esconde al experimentador Ren Schofield) por su parte, editó un nuevo LP con Spectrum Spools en 2012, siguiendo la misma tónica de trasladar y capturar improvisaciones a base de caja de ritmos y sintetizador a modo de composiciones de aspecto motorik y de gran agresividad contenida; su nombre empezó a aparecer en podcasts de renombrados DJs como Ben UFO y este mismo año le llegó la posibilidad de contribuir con sus abrasivas experimentaciones al catálogo de un sello europeo como es Morphine Records, comandado por Morphosis y asentado en Berlín. Observando un momento el listado de referencias, y el aspecto que todas comparten, un ejemplo de la coherencia de este movimiento efectuado por Rabih Beaini: no podríamos dudar de las semblanzas entre lo propuesto por el salvaje de Chicago Jamal Moss (rudo, crudo, sin adulterar, esencialmente analógico) y lo creado por Container en “Treatment”.

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También a través de Morphine, conocimos a finales de 2012 a Metasplice, enigmática pareja de raíz experimental asentada en Filadelfia y que han firmado uno de los mejores debuts del año con “Infratracts”. Kenneth_Lay y V. Hold operan en la zona prácticamente en solitario junto a otro proyecto remarcable, _moonraker (que son en realidad Lay uniendo fuerzas con Jason Carr); el proyecto, que propone a diferencia de Metasplice una pulsación más limpia, rítmica y minimalista sin perder el acento psicodélico, ayudó a que se comenzara a prestar atención al único sello de Filadelfia con el objetivo de dar salida a este tipo de sonidos. Formed In Great Circles, dirigido de manera intermitente por Justin Gibbon desde 2008, apuesta por Techno con matices Noise y que evoluciona sin métodos concretos o condicionamientos, editando con un marcado carácter DIY. Este año ha aparecido “Remota Instruere”, un sustancioso EP en el que la dupla _moonraker se deja manipular por una de sus grandes influencias: el extraterrestre Terrence Dixon.

Más interesante que la conexión Filadelfia-Detroit que insinuaba en el párrafo anterior, es la que se vislumbra cuando entra en escena un sello como The Trilogy Tapes; sin orientación sectaria que tan solo fije su mirada en el producto británico y buscando las ondas más acordes a su naturaleza en todo el mundo, la marca de Will Bankhead de muestra también como un nexo importante en toda esta historia. En los últimos dos años, temporada en la que ha acelerado su ritmo de publicación y también su reputación como sello de culto (debido en parte a las nulas intenciones “comerciales”), ha apostado por lanzar manifestaciones de gente como Willie Burns, Dro Carey, MGUN o los propios _moonraker, quienes con “Lowjit Vagrants” consolidan su estatus e incomparable discurso. A diferencia de anteriores plásticos, éste último pronuncia aún más el aura mística y las narraciones sin punto de partida o de evolución imprevisible: beats dislocados, cambios de ritmo, hipnóticas melodías y aspecto austero.

En TTT también ha aparecido este año un peso pesado de la escena neoyorquina subterránea como es DJ Spider; recientemente adquiriendo algo de popularidad gracias a sus colaboraciones con Marshallito (SubBASS Soundsystem), el del Bronx lleva operando más de una década en la gran manzana ilustrando a toda una generación de productores con sus producciones y proyectos paralelos (es el gestor principal de Plan B Recordings, Sublevel Sounds y Beneath The Underground Music y dueño de innumerables pseudónimos como Spider Bites, Kuru, Alarma!, entre otros muchos). Sus manifestaciones son abstractas y oscuras, sus discos explotan su pasión por la imaginería japonesa y las líneas entre House y Techno se disuelven bajo un clima de inquietud y misterio. DJ Spider ha servido durante años como faro direccional para otros grandes de la zona, como son Levon Vincent o Joey Anderson, por ejemplo; todos a su vez influidos por la gran tradición House de Nueva York, la escuela Techno teutona o las derivaciones más complejas venidas del Chicago contemporáneo, como las manufacturadas por Hakim Murphy o Amir Alexander.

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Siguiendo en Nueva York, concretamente Brooklyn, no podemos seguir sin echar un vistazo al incomparable catálogo de L.I.E.S., que en manos de Ron Morelli funciona regularmente como un surtidor de música de Club no sujeta a ninguna norma específica; con una distribución limitada, el rechazo por las versiones digitales y total autonomía editorial (el rol de Morelli como comandante al frente de A1 Records le permite mover piezas exclusivas o de poca tirada sin problemas, creando una expectación sin igual en el mercado negro), Long Island Electrical Systems abarca desde deformaciones Ghetto sucias y pervertidas como las de Delroy Edwards, Techno a base de hardware corpulento y devastador como el de las grabaciones primitivas de Marcos Cabral o el misterioso Gunnar Haslam, hasta pulidas transmisiones entre el Deep House y el Techno más lineal como las creadas por Steve Summers o Bookworms (juntos como Confused House). En cualquier caso y centrándonos en el Techno, conviene destacar el doblete de EPs de Vereker: directo, contundente, áspero, de aspecto duro y sin pretensiones.

Su naturaleza ecléctica y la ausencia total de ideología permiten a L.I.E.S. mostrarse como principal pilar de la nueva escena electrónica asentada en Brooklyn, en la que también debemos nombrar a tres casos aislados que han ido ganando peso a lo largo de este año; el primero es Anthony Naples, con su Techno/House intrépido y gran versatilidad ha pasado de ser lanzado por Mister Saturday Night a fundar su propia y prometedora marca, Proibito; el segundo es Gobby, único representante del género en el roster de UNO NYC y que se desmarca de cualquier comparación gracias a una puesta en escena bizarra, excéntrica, paranoica y tracks que rozan un extremo psicodélico cercano a la locura; por último, el pequeño colectivo White Material, que propone su singular “working man’s Techno” capitaneado por Young Male y DJ Richard, está avanzando con su personalidad muy marcada y material muy directo.

A estas alturas quedan pocas dudas acerca de la importancia que estos “fenómenos aislados” y pequeños círculos de acción han tenido para la regeneración Techno actual; a día de hoy siguen apareciendo nuevos proyectos de interés, como por ejemplo el productor de Chicago Stave (Jonathan Krohn), quien a pesar de recuperar la precisión muy mental del Techno patentado por Sandwell District o similares, indica la buena salud del ángulo más oscuro del género en Estados Unidos. Otro proyecto que decido dejar para cerrar este apartado es el de James Donadio; como Prostitutes, este veterano de la escena experimental ha conseguido abrirse paso hasta sellos como Opal Tapes o Digitalis con sus cadáveres industriales únicamente dominados por el ritmo, las baterías de corte post-Punk, sus degradados electrónicos y oscilaciones viscerales con las que consigue re-formular los patrones del estilismo desde un punto de vista muy próximo a lo propuesto por Powell. Su fantástico “Crushed Interior” es un muy recomendable álbum en el que imparte una clase maestra sobre la conjunción entre experimentación y alteraciones Techno.

Escarbando el pasado; re-descubrimiento de Börft Records…

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La euforia por todo lo que ostente cierto aroma industrial, metálico, desproporcionado y sin adulterar ha puesto en marcha la maquinaria de algunos sellos y gestores en busca de propuestas pasadas que compartan ciertas características con el presente; ahí tenemos a Paul Purgas de Emptyset que desde su sello ha recuperado grabaciones de Nocturnal Emissions que especulaban con la rítmica Techno; ahí tenemos a Superior Viaduct, reeditando el “Nomos” de Craig Leon, con fragmentos realmente futuristas que casan a la perfección con la actualidad; ahí tenemos a Brad Rose, rindiendo homenaje a Börft Records y recuperando un casete limitado singularmente titulado como “Great Dose Of Monotonous Techno”.

Este último movimiento ejemplifica muy bien el objetivo de muchas marcas de remover la historia electrónica más primitiva y re-lanzar proyectos con ese aspecto rudimentario, despreocupado, bastardo, un ejercicio de nostalgia que además servía para dar a conocer a las nuevas generaciones la potente plataforma sueca y algunas de sus figuras clave: Joel Brindefalk (Ü, ya fallecido), Dan Fun y sobre todo el combo FRAK (aún activo), que iniciaría el sello en 1987. Börft Records representa lo que todos los aficionados y seguidores de la estética estamos buscando: radicalidad, experimentos primarios trasladados al vuelo a cinta magnética y que conservan esa textura empobrecida y oxidada, Techno sin concesiones que aunque a menudo se comporte como antesala del pseudo-minimalismo imperante en la pasada década, se caracteriza por su vulgar y violento componente “físico”.


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