A fondo: William Onyeabor

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William Onyeabor es un personaje enigmático. Una cadena de rumores. Para muchos un artista indescifrable, para otros, músico de culto, un innovador del afrobeat, del electrofunk. Un nigeriano misterioso del que poco se conoce -más allá de las cuatro líneas que le dedican en la Wikipedia-, que ha sido objeto de una frenética búsqueda por parte de algunas casas discográficas para hacerse con los derechos de su producción musical sin mucho éxito, y que finalmente es Luaka Bop con el incombustible David Byrne al frente, la que se lleve el gato al agua.

Para celebrar este gran acontecimiento musical, Luaka Bop ha decidido aprovechar su 25 aniversario para lanzar el próximo 15 de Octubre “Who Is William Onyeabor?”, la quinta entrega de su ya antológica serie ‘World Psychedelic Classics’, que tiene en su haber compilados de gente tan interesante como Shuggie Otis, Os Mutantes o Tim Maia, entre otros.

Pero, ¿Quién es William Onyeabor? Para ir aclarando el panorama, les dejo una brevísima biografía de este hombre, que aparece en las notas del compilado “Nigeria 70 “The Definitive Story of 1970′S Funky Lagos” que recogió la gente Strut Records por allá en 2001, una de las productoras discográficas más importantes del Reino Unido, que dedica todo su esfuerzo a rescatar preciosos tesoros perdidos del mágico mundo del dancefloor. Dice así:

“William Onyeabor studied cinematography in Russia for many years, returning to Nigeria in the mid-70s to start his own Wilfilms music label and to set up a music and film production studio. He recorded a number of hit songs in Nigeria during the 70s, the biggest of which was ‘Atomic Bomb’ in 1978. ‘Better Change Your Mind’ is taken from the same album, and, as well as slating the power-crazed nations of the world, the second half settles into a unique slice of stripped down spacey, lo-fi funk which is unlike any other Nigerian music being made at the time. William has now been crowned a High Chief in Enugu, where he lives today as a successful businessman working on government contracts and running his own flour mill”.

Más allá de este brevísimo resumen, sigo pensando que es su música y no otras historias, lo que mejor describen a este genial y prolífico hombre de la música africana y del mundo.

Crashes In Love “A Tragedy Of How An African Princess Rejects The Love That Money Buys” (1977).

TAPA DISCO 1

Es el disco debut de Onyeabor de 1977, producido por su propio sello discográfico Wilfilms Records. Obra maestra para algunos, a pesar de que aún no tiene esa carga electrónica – marca de fábrica – de sus producciones posteriores. En cierto sentido es un disco atípico en su carrera, conservador si se quiere, pero nos deja pinceladas de lo que viene; deliciosas pistas sobre la genialidad de este señor. Es un afro-funk tranquilo, bastante moderado, cargado del soul más circunspecto, más discreto, pero muy sabroso. De este disco me quedo con “Something You’ll Never Forget”, que tiene el honor de ser la canción que da comienzo a la trayectoria del músico nigeriano y que en lo particular tiene una hermosa y muy lograda sección de vientos, que tiene algo de reggae en las profundidades. Alguien comentaba que Crashes In Love es como un paseo en jeep sobre un camino de tierra. Maravilloso.

“Atomic Bomb” (1978).

TAPA DISCO 2

Nace el Sonido Onyeabor. El nicho definitivo. Acordes que se repiten sin cesar. Cachivaches electrónicos que emiten sonidos hermosamente básicos, acompañados por un perfecto equilibrio vocal, sin artificios ni complicaciones, llenos de hermosas letras impregnadas de paz y tranquilidad. En Atomic Bomb nos encontramos con el primero de sus grandes éxitos “Better Change Your Mind” y a mi juicio una de las mejores canciones del disco, la que cierra la cara B, “I Need You All Life”, canto a la vida, al amor, a la fidelidad. Una canción alegre, con armonías pegajosas y optimistas. Divertido de principio a fin, Atomic Bomb es de esa clase de disco que te hace suspirar cuando el silencio se hace. Paz hermano. Paz.

“Tomorrow” (1979).

TAPA DISCO 3

Pienso que Tomorrow es la obra discográfica de Onyeabor que no puede faltar en la estantería. Es como Atomic Bomb pero con mucha más intensidad, más potencia, más pasión, más energía. Es vigorizante. Es como una buena noticia que de repente, sin saberlo, llega a tus oídos. Es fácil adivinar que en este disco Onyeabor se encuentra mucho más cómodo que antes – musicalmente hablando -,  sin complejos, miedos o prejuicios. Ha llegado al instante perfecto, al momento adecuado, dando rienda suelta a una frenética secuencia de ritmos, beats y compases. Para muchos de los entendidos, “Fantastic Man” - y su famoso coro de féminas susurrando “You Looooook So Good, Fantastic Man” es, de largo, la mejor canción del disco, una obra maestra, un fantástico masaje musical para cualquier ego masculino de pelo en pecho y canción fundamental para un correcto chuleodisco-dance. Afro al viento. Imprescindible.

“Body & Soul” (1980).

TAPA DISCO 4

“How is the record? How are the sounds? They are so very very fine, and this you must believe”.

Escrito, arreglado y compuesto por el propio OnyeaborBody & Soul, es un disco similar al anterior, pero no exactamente lo mismo, no señor. Si bien es lo que uno espera luego de la genialidad que hay en Tomorrow, en este disco el maestro sigue profundizando en la experimentación y en la exploración de sus ritmos, exprimiendo al máximo las capacidades sonoras hasta conseguir nuevos registros. Body & Soul es, en resumenuna novedosa y divertida vuelta de tuerca a los sonidos de teclados y sintetizadores. Es una de las cimas más altas del afro-funk africano. “Body And Soul”, canción que abre la cara B, es a mi juicio, lo mejor de este disco. Con una línea de bajo estupenda y guitarras al más puro estilo funky, es sin duda, una de las canciones más deliciosas del repertorio Onyeabor. Sonidos celestial sólo para verdaderos creyentes.

“Great Lover” (1981).

TAPA DISCO 5

Un tesoro. Quizás uno de los LP de la carrera de Onyeabor más difíciles de conseguir y seguramente uno de los más complicados de clasificar. En líneas generales, creo que es uno de los discos más flojos del maestro y es perfectamente comprensible. Nadie es perfecto, ni siquiera él. Podemos definir a Great Lover como un disco de transición, un ligero adelanto de lo que vendrá después. Ojo, es bueno, muy  bueno. Mantiene el sonido característicos de sus grandes clásicos, pero no es el mejor. Eso sí, no todo está perdido.“Love is Blind”, el primer track de la cara B, es un gran tema. Ocho minutos del mejor buen rollo. Una pieza al más puro estilo disco music -sin dejar de sonar funk -, con arreglos corales que recuerdan los falsetes más insufribles de los hermanos Gibb y con un background disco style perfectamente armónico, pegadizo, repetitivo y brillante. Vamos, let’s dance.

“Hypertension” (1982).

TAPA DISCO 6

Sinceramente pienso que Hypertension es el disco menos acertado de toda la trayectoria del genio. Lo he escuchado un montón de veces pero siempre me pasa lo mismo, no me convence del todo. Creo que Onyeabor se relaja lo suficiente como para crear un disco al que podemos definir como poco riguroso; tan es así, que me hace pensar que lo ha hecho por puro cachondeo. La primera señal inequívoca de que aquí hay cachondeo es la tapa del disco. Bromas aparte, Hypertension tiene un colorido rítmico que me hace pensar en algunas de las músicas que se hacen en el Caribe, pero sin el atrevimiento y la desfachatez de aquellos ritmos tan viscerales, tan vitales. Digamos que no agrega nada nuevo a la carrera del músico, pero tampoco le condena a los infiernos. Del disco rescato el tema “Hypertension”, canción sabrosona con algunos destellos del mejor afrobeat al que nos tiene acostumbrado Onyeabor. Hyper, Hyper, Tension.

“Good Name” (1983).

TAPA DISCO 7

“Side’A’ preaches Love which is the surest way to Peace, Harmony and Happiness. After all, it is said that “where there is love God is there’ and “God is Love”. Take this Album home bearing in mind that you have Peace, Harmony and Happiness with you.

Side’B’ re-affirms the importance of good name which is better than Silver and Gold. “No money, No money, No money, No money can buy Good Name”. Can money buy your name? Money can’t buy mine.”

Este disco sí que es algo único. Una joya difícil de juzgar. A mi juicio, es el sonido más completo de su carrera; la esencia del afrobeat y el electrofunk hecho disco. “Let’s Fall In Love” y “Good Name” son dos obras de arte directamente. Dos canciones, dos largos e intensos recorridos. Beats frenéticos, con sintetizadores a máxima capacidad regalándonos sonidos de idas y vueltas, con una cantidad de solos y puentes que le otorgan a este par de obras maestras el carácter épico, clásico y único que sólo tienen los grandes tracks de la historia. Estamos ante dos de las estrellas más brillantes y fulgurantes del universo Onyeabor. Música empírea por los siglos de los siglos.

“Anything You Sow” (1985).

TAPA DISCO 8

Llegamos al último trabajo de Onyeabor. Punto final de la carrera musical del genio. Anything You Sow es un disco robusto, grueso y tremendamente divertido. Sigo pensando en que es un disco coherente con el resto, pero con un ligero twist, con sorpresa incluida. Con una electrónica más desbordada, más rocambolesca, mucho más exagerada y tremendamente infernal en muchos pasajes. Digamos que en cierto sentido, este disco suena a traca final, a happy ending. “Everyday”, el track que cierra el disco y el ciclo creativo de William Onyeabor, resume a la perfección lo que quiero transmitir cuando digo que Anything You Sow huele a despedida. Es una canción melancólica a pesar de su aparente alegría. Tiene todo los ingredientes musicales que acompañaron a Onyeabor a lo largo y ancho de su carrera y además transmite sensaciones – imperceptibles al oído – que suenan a tierra; que transmiten un decidido compromiso para con su Nigeria querida. Es como aquel paseo en jeep sobre el camino de tierra que comentaba al principio, pero esta vez con un claro destino: volver a las raíces.

Y fue así, sin más, que un buen día William Onyeabor se convirtió en el Gran Jefe de su amada tierra. En el amo y señor de su propio molino.

Juan Pablo Huizi Clavier.


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