Luke Wyatt “Teen Hawk”

Luke-Wyatt

Bendito el año que lleva Luke Wyatt con sus diferentes trabajos publicados empleando diferentes alias; desde el EP como Lossmaker, el colosal 10 for Edge Tek y las remezclas para Karen Gwyer en Cowboys (For Karen) como Torn Hawk, y ahora, bajo su nombre debutando como Teen Hawk. En este trabajo de doce fragmentos, deja entrar el sol y la emoción veraniega en su discurso sonoro de manera radiante, como si estuviera tratando de derretir todo el caudal glaciar de su largo como Torn Hawk en una nueva ventana donde las vistas cambian la panorámica industrial del pasaje nórdico por un retiro en la costa donde las palmeras, la arena y los amores de verano están a la orden del día. La vertiente Pop tal vez trate de explicarla apoderándose en el nombre del adjetivo “Teen” y nos quiera devolver a cierta edad inocente donde las vacaciones y el verano funcionan como vía de escape a la rutina, a las prisas ordinarias y el tiempo para dejarse embriagar por placeres pasajeros.

Así ha funcionado este disco para mi este verano, como perfecto compañero en jornadas de playa en los que tumbado en la toalla y con los auriculares puestos (y tres millones de capas de bronceador factor ocho mil) tan solo se interponían entre la música de Teen Hawk el sonido de los niños jugando por la arena, conversaciones distantes de resacas y borracheras de la noche anterior y el sonido del mar. Aunque ésta es una narración demasiado simple, es una forma de resaltar su función como vía de escape de este encantador álbum. Atendiendo a factores más de actualidad, la función de Teen Hawk también ha sido complementar una de las grandes piedras de toque filtradas este verano como es R Plus Seven de Oneohtrix Point Never (oportunamente reseñada por Frankie recientemente), sirviendo como corolario a este disco y como forma de seguir afilando el brillo pop fantasioso de este disco desde un punto de vista más panorámico y, sin querer sonar peyorativo al usar este adjetivo, ligero. Con “Teen Hawk”, Luke Wyatt decide introducir a esta ecuación una brisa suave y emocionada que hace que sea incapaz de despegarme de ambos dos trabajos.

Sumergiéndonos en la música de “Teen Hawk”, recuperamos las sensaciones de aquel mítico “Tarifa” para L.I.E.S. (y siguiendo con la incontinencia de su autor, en las próximas fechas volveremos a encontrarnos con nuevo maxi para el esencial catálogo de Ron Morelli) y las del reciente trabajo que reinventaba la música de Karen Gwyer con “Cowboys”, dejando que entre el atropellado sobresalto del procesamiento sonoro en formato de cascada de loops y apuntes melancólicos de guitarra como si Vini Reylli, Manuel Gottsching y Mark McGuire se apoderasen momentáneamente de su espíritu, imaginar viajes oceánicos surfeando en aguas de mármol con la música de Seahawks y demás referentes que se unen al sentimiento ambiental del pop. También hay que dejar claro, que la vertiente pop de este disco tiene algo de baleárico y de algún modo, parecería una visión “jangle”(no jungle, lo hago como referencia al estilo de pop de los años 80) del tratamiento plunderphonico de Lopatin, nada que ver con el tratamiento aséptico de nombres como Washed Out que con su último “Paracosm” ha convertido su discurso inicial en música vacía e indolente (dentro de que el imaginario de este pop ya es lo suficientemente evanescente como para añadirle una tonelada y media de ñoñería semi-afectada y pajillera).

El disco se divide en pequeños fragmentos que sirven de bisagra ante monumentos sonoros y diferentes graduaciones emotivas, así “Mintwood” hace de puerta de entrada en este universo de manera cautelosa hasta que se sacude en “Bartone Stratos”, una pieza que sigue en la línea del catálogo luminoso de Hippos In Tanks y sigue liberando en sus loops una sensación agradable y luminosa dejando que las distintas melodías se vayan confundiendo entre pasajes sintetizados cálidos tomando referencias con el mundo del reciclaje váa sampler de lo que se denomina “vaporwave” cambiando el imaginario de una sociedad manipulada por el corporativismo, la robótica oscura y en decadencia (como contrapunto a las bandas sonoras de la noventera “The Mind’s Eye” series, especialmente la primera a cargo de James Reynolds – consists of several art films rendered using computer-generated imagery of varying levels of sophistication-, de la que se pueden encontrar vídeos en youtube) por paradisíacos entornos. “I Recommend Starman”, es otra perfecta miniatura de poética astral y romántica perfecta para las noches estrelladas de verano, interrumpidas por la atropellada “Greystoke One” o “Wrong Crowd”, quizás la pieza más cercana a “10 for Edge Tek”.

El aspecto sinfónico del pop cercano a las composiciones de Ferraro en “Far Side Virtual” y Lopatin en “R Plus Seven” (terrenos a los que también empiezan a acercarse otros compañeros de generación como Alex Gray) se dejan ver en cortes tan embriagadores como “Kuralt” y que derivan en tres composiciones estelares como las que forman “Olds Achieva Care Bear”, el cierre de vientos astrales de “Time For Thick” y especialmente, la desgarradora “The Music You Hear At Sea World And Never Forget” convertida en una auténtica estocada. Con todo, Luke Wyatt sigue completando un catálogo apasionante que nos sigue demostrando a cada referencia el carácter esencial que está adquiriendo su trabajo este año. Cuando terminen las vacaciones y todos estos recuerdos parezcan lejanos, “Teen Hawk” se transformará en el chapuzón de escape adecuado.

Fran Martínez


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