Julia Holter “Loud City Song”

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En apenas cuatro años, hemos ido comprobando la evolución de Julia Holter retratada en diferentes trabajos donde la encontrábamos como una tímida cantautora lo-fi en “Live Recordings” a emprender una trilogía aferrada a distintos universos e imaginarios literarios y cinematográficos en los que retratar temas universales desde un foco arty e ilustrado en el primer zarpazo que supuso el recorrido por la mitología griega en “Tragedy” y su continuación esplendorosa el año pasado en “Ekstasis”, trabajos que encontraron cobijo en algunos de los sellos de mayor interés estos últimos años como son NNA Tapes, Leaving Records o RVNG Intl. Con su entrada en Domino, su sonido sigue dejando el mismo rastro de evolución y medios de producción empleados, contando en esta ocasión de un mayor número de músicos para grabar las diferentes estampas de su nuevo álbum, “Loud City Song”.

En esta ocasión, volvemos a enfrentarnos al imaginario de una novela como es el caso de “Gigi” de Colette y a la traslación al cine, en formato musical, de Vincente Minnelli en 1958; donde en el anterior “Ekstasis” el recorrido tomaba prestado de un metraje como “L’Année Dernière à Marienbad” de Alain Resnais. En esta ocasión, el escenario cambia de los balnearios de Praga y su idílico paraje hasta la alta sociedad parisina entrando en el siglo XX, pero manteniendo la visión en la historia de amor de dos personajes (en este caso, Gigi y Gaston) para abordar una temática universal en el que Julia Holter pretende ver este reflejo en el entorno de Los Angeles donde reside. En este proceso, Julia Holter se va desprendiendo de las temáticas de sus anteriores discos donde continuamente hacia referencia a temáticas como las figuras de la mitología griega en “Tragedy” o  la experiencia mística de “Ekstasis” entendida como: “El estado de éxtasis implica una desconexión con la realidad objetiva para conectarse con una realidad puramente mental dirigida hacia sí mismo. La persona que experimenta el éxtasis a menudo desconecta sus sentidos hacia el exterior y los enfoca hacia el interior.

Esta desconexión de una realidad objetiva desaparece en la temática de “Loud City Song” presentándonos un entorno y unos personajes de carne y hueso en los que poder descargar un imaginario cotidiano donde escapar de lo común, de lo ordinario. En ese sentido, Julia Holter entiende el amor de una manera similar a la que la describe Gaston en esta parte del diálogo: “El amor, querida Gigi, es algo hermoso, como una obra de arte. Y como una obra de arte, es el trabajo de artistas. Mientras mejor sea el artista, mejor la obra de arte”. Por otro lado, este cambio de escenario nos presenta a Holter entrando en un entorno mucho más real, extendiendo las sensaciones terrenales con las que se cerraba su anterior disco en el corte “This is Ekstasis”, jugando con trazos de free-jazz que incorpora con mayor frecuencia en este nuevo disco. En esa sensación de ir haciéndose corpórea a cada nuevo disco, me recuerda de manera contraria casi al proceso que llevó PJ Harvey en su obra, comenzando con la re-afirmación carnal de su sexualidad de sus dos primeros trabajos a ir embriagándose de mayor teatralidad en cada nuevo álbum.

Escuchando “Loud City Song”, diferentes referencias musicales vienen a mi mente y todas ellas conectadas por los trazos de referencias a la obra de Colette (y a las imágenes del metraje Minnelli) en las diferentes letras del disco, estructurando una obra conceptual en la que vernos reflejados en dichos personajes y sentimientos. En esta narración, el disco se abre con “World” y con la voz solitaria de Jula Holter nos introduce en las sensaciones y esperanzas de Gigi en su visiones de su entorno sintiéndose desplazada de las sensaciones cotidianas en la frase “The City can’t see my eyes under the bridge” y presentando a los diferentes personajes en los que se encontrará en este proceso de crecimiento de la joven Gigi hasta convertirse en adulta, empleando la imagen del apartamento donde vive Gigi, la cantante de ópera encarnada en su madre e incluso haciendo referencias a la escena donde aparece jugando al tenis. Todo este universo, fluye con calma y va envolviéndose en una mayor precisión sonora acompañando su narración del enamoramiento de Gigi de Gaston, ella tan solo una jovenzuela y él un adinerado noble aburrido de los convencionalismos sociales, al que Gigi tiene ensalzado en su corazón y cuya existencia para Gaston parece pasar desapercibida por su juventud, terminando en el verso “What am I looking for you? Oh can I escape you?”.

Este destello de alta sociedad, con sus brillantes vestuarios y lujosos parajes tiene continuidad en “Maxim’s I”, lugar de encuentro de la alta sociedad parisina en el film donde la impostura y el cuchicheo es parte esencial y con un envoltorio delicado nos sigue relatando la tristeza de esas sensaciones al verte expuesto a las miradas extrañas y perversas, pura fachada. Al contrario que en “Ekstasis” las armonías vocales de Julia Holter están menos presentes, ganando en una ornamentación instrumental mucho más barroca y sedosa que me recuerda a la magia jazzy sedosa del “Cuckooland” de Robert Wyatt y a la narración literaria de Tom Waits (obviamente, algo de conexión también se puede encontrar con la figura de Rickie Lee Jones). Ese murmullo y sensación incómoda, está perfectamente descrita en “Horns Surrounding Me” comenzando con la grabación desde su azotea en su residencia en Los Ángeles en Echo Park y dejando que la percusión se adueñe de esa persecución de cuchicheos que ella define en una entrevista como “It’s about feeling bombarded by the loudness of gossip” y que musicalmente le encuentro trazos con el trabajo de Scott Walker por esos vientos que la acompañan y los constantes requiebros de registros en su voz cada vez más agresiva, al igual que él comenzó en aquellas marcianas cuatro composiciones de la vuelta (y obra póstuma) de los Walker Brothers y extendida desde “Climate of Hunter”, además del universo de regusto culto y literario que envuelven a sus personajes.

El pulso del contrabajo elástico en “In The Green Wild” a cargo de Devin Hoff (excepcional músico que también forma parte del estelar grupo de Ken Vandermark Made To Break), me trae recuerdos de cruces entre poesía y jazz como el de Brigitte Fontaine junto a la Art Ensemble de Chicago en “Comme à la Radio”, aunque en este caso la producción de nuevo de Cole Mardsen Greif-Neill sabe capturar con absoluta precisión todas las derivadas emocionales de su narración, cerrando este primer tramo con la versión espectral del clásico de Barbara Lewis “Hello Stranger”, retratando una sensación de calma e intimidad donde los coros de Ramona González (Nite Jewel) le acompañan. Con “Maxim’s II”, volvemos con una figura mucho más madura en el personaje y el sonido de los vientos (trombón a cargo de Matt Barbier, miembro de la Dog Star Orchestra conducida por su profesor en el CalArts Michael Pisaro y con el que compartió referencia en el álbum de Pisaro “Die Ganze Zeit”), adentrándose en terrenos mucho más caóticos como el desenlace ocurrido en la escena de Gigi y Gaston en Maxim’s, donde acaban huyendo y adentrándose en una pesadilla. El disco respira al mecernos en la suave “He’s Running Through My Eyes”, empleando el imaginario de la novela para volver a temas tan universales como la soledad y la tristeza emocional, el sentirse al mismo tiempo sin compañía en una gran ciudad que parece moverse a un ritmo endiablado en el que los individuos tan solo se encuentran inmersos en la difícil tarea de sobrellevar el equilibro entre la vorágine diaria y sus sentimientos.

Pero cuando el disco termina de explotar en belleza pop es en la mágica “This is a True Heart”, casi retrotrayéndonos a la elegancia metronómica de “Cybele’s Reveire” y por continuar con el apunte a la Art Ensemble of Chicago, encontrar una conexión emocional con la reinterpretación de Lester Brown en solitario del clásico “I Only Have Eyes For You”. Pura elegancia y soplo de aire fresco dentro del disco, un toque casi Bacharach si me apuras. Al final, con “City Appearing”, llega el momento de poner títulos de crédito a esta historia de soledades emocionales, necesidades, miradas extrañadas a su entorno y al mismo tiempo, reencontrándose al aparecer el serpenteo de la batería y el profundo contrabajo jugando con el sentimiento de Charles Migus y , de algún modo, con el “Astral Weeks” de Van Morrison por su delicadeza o una versión femenina de la faceta más plácida de David Sylvian. La luna brilla y el telón va poniendo fin a la función entre sonidos que se van alejando al asomarnos a su corazón palpitante.

“Loud City Song” es un disco complejo y tremendamente inspirado que nos presenta nuevos matices en la narrativa de Julia Holter, rodeada de un lirismo poético representado en estampas de la novela de Colette cuya temática es tan universal; las diferentes interacciones de las emociones en un entorno desesperante, el intento de escapar de la rutina, la victoria del amor y el romanticismo ante el cinismo de los convencionalismos. Todo desde la perspectiva de una narradora de lujo como Julia Holter, como explica al decir: “Gigi shares sentiments about things like this being boring, I think. I liked her character a lot and I wanted to do something with the story so it inspired me to think of my experience with LA in comparison to hers with Paris ”. Con “Loud City Song”, podemos abrir una botella de champagne y brindar con ella sin pestañear. Siguiendo con la línea descrita al principio de esta reseña, Julia ha dejado de un lado el retiro bucólico en la campiña para invitarnos a irnos con ella de luna de miel, ahora que la podemos apreciar de carne y hueso, pero en cualquier caso estremeciéndonos y poniéndonos los pelos de punta en cada uno de los destellos de su mirada.

Fran Martínez


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