Call Back The Giants “The Marianne”

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Este año se están concentrando en el catálogo del sello de Graham Lambkin, Kye, una serie de trabajos que no puedo adjetivar de otro modo que no sea “arrebatadores”. Un adjetivo que además de subrayar la elevada calidad de estas entregas, además pone énfasis en un lado personal, en una conquista emocional en toda regla. Esta virtud que se puede aplicar a muchos otros trabajos y depende de criterios subjetivos, consigue elevar su sentido al tratarse de trabajos completamente experimentales y que, de manera tradicional, tras este concepto se suele esconder un enfoque más teórico que emocional. El deshacer esta barrera aunando rigor y candidez es una virtud de gran valor. Precisando más, estoy hablando de los trabajos de los australianos (cercanos a la esfera de Oren Ambarchi) James Rushford y Joe Talia con el excelso “Manhunter” (próximamente publicaremos su reseña) y obviamente, con el disco que da cobijo esta entrada como es el viaje eterno en el que zarpamos con “The Marianne”. Sus autores, Call Back The Giants, son el dúo formado por la pareja Chloe Mutter y Tim Goss, este último fundador parte esencial en el inspirado devenir de una formación tan mágica como The Shadow Ring a partir de su ingreso en 1996. Parte de esta historia para el que tenga más interés, puede leerse en la crítica que realicé el año pasado de su sensacional recopilación “Remains Unchanged”, que servía de epílogo a la sensacional “Life Review (1993-2003), publicada tres años antes también en Kye.

Call Back The Giants, como decíamos, es el vehículo del inglés Tim Goss y su apodo artístico desde su debut en 2010 con un 7′ y disco homónimos, donde seguía explorando la extrañeza compositiva entre una buena ristra de cacharrería electrónica predominando las atmósferas opresivas en un trabajo deliciosamente destartalado. La continuación con “The Rising”, sin embargo se olvidaba por un momento de la dualidad del debut y concentraba toda su energía en una suerte de composiciones mucho más densas y surrealistas, siendo una especie de aquelarre donde se unían Chrome con el “Flaming Tunes” de Gareth Williams (o algo así). Una comparación que tampoco distaría de la visión de Baron Mordant en sus trabajos en, y como, Mordant Music. También valdría en parte, para la revisión radiofónica, onírica y pastoral de muchas referencias del catálogo de Ghost Box. Aunque estas comparaciones dfinitivamente, alcanzan perfecto sentido con el trabajo que nos ocupa, este excelso “The Marianne”.

La táctica emprendida por Goss y Mutter para “The Marianne”, ya podía vislumbrarse con el ep que entregaron el año pasado con “Incidents of Travel” (esta vez fuera de Kye siendo editado por White Denim, sello donde han editado Mi Ami o Daughn Gibson) mostrando una faceta que volvía a un punto mucho más ambiental y descriptivo aunque conservando la opresiva carga de sus anteriores trabajos. Con “The Marianne”, la táctica se amplía y adquiere mucho mayor sentido al proponer una banda sonora irreal donde los tres fragmentos que integran este trabajo se muestran extensos y sirven para conducir una narrativa en la que las voces y recitados de Goss y Mutter aparecen de manera súbita como parte fundamental de la narración de esta historia que es capaz de convertirse en una radio-novela realizada en parte por la BBC Radiophonic Workshop, el mundo submarino de Jürgen Müller (como no recordar la excelente reedición de Digitalis en 2011 de “Science of The Sea”), el exotismo oceánico de Mike Cooper unido a el tono progresivo synth que le acerca tanto a comparaciones pretéritas como Jean-Jaques Perrey, Philippe Besombes, el sueño del moog electrónico de  Gershon Kingsley, Sandy Denny, el aspecto germano de Popol Vuh o Harmonia como con trabajos de OPN, Emeralds, Dolphins into the Futrure, etc, aunque tejiendo una narración mucho más emotiva que éstos que obviamente nos vuelve a traer recuerdos de Swill Radio, Scott Foust y en parte, la última etapa de Jason Lescalleet. “The Marianne”, tiene una historia detrás que pone sentido a la portada del disco: “The Marianne charts the epic voyage of Capt Fletcher and his patrons as they passage across the sour ocean, through a prism of supernature and on toward an uncertain end “.

Esta línea argumental, apoyada en las referencias anteriores que liberan a la música de Call Back The Giants de la oscuridad de sus trabajos previos encontrando rastros de emoción entre los habituales momentos opresivos y ahogados, consiguiendo atraparte en esa narración donde hay una pugna entre la belleza y el terror, aunque predominando como sensación principal la melancolía y una irresistible permeabilidad sonora que impide despegarte de sus cuarenta minutos de duración. Otra de las grandes virtudes de “The Marianne”, es su capacidad de alinearse a la altura de otro viaje memorable narrado por su compañero en The Shadow Ring, Graham Lambkin, en su último trabajo con el apasionante viaje de “Amateur Doubles” (aunque en este caso, cambiamos el barco por el coche). Tanto “The Marianne” como “Amateur Doubles”, son discos que establecen una narrativa perfectamente reconocible y anclada en diferentes estilos sonoros pretéritos aunque lo que nos devuelven no es una nostalgia acomodada ni una estampa simplemente evocadora y vacía, si no un extraño universo intransferible. En este punto, no hay duda que “The Marianne” se convierte en la contrapartida de “Amateur Doubles”, lo que significa sin duda alguna que estamos ante un trabajo memorable que propone un balance entre la narración desde Estados Unidos de Lambkin (donde reside, pese a ser también inglés) y el Reino Unido.

Recorrer las tres partes de “The Marianne” es una de las aventuras más fascinantes de este año, comenzando con el viaje desde la calma y el paisajístico sonido de las gaviotas alborotando alrededor, dejando que aparezcan una suerte de sonidos marinos conforme recorremos el trayecto junto a la tripulación junto a las vistas del Capitán Fletcher hasta ir introduciéndonos en territorios misteriosos y aterradores, mientras aparecen extrañas voces moduladas y termina esta primera cara con el sonido de la tormenta y la lluvia azotando a la tripulación, dejando que la tercera parte del corte titular ocupe la segunda cara del disco y siendo una de las escuchas más apasionantes que he podido disfrutar en lo que llevamos de año y sigue en aire de intriga tras la curiosa frase de “excuse me young man/ could you rub some more of this sun tan lotion onto my back”, para ir dejando que el misterioso eco rítmico te acompañe entre recuerdos con la electrónica posesa de Nick Edwards dentro de la narrativa de Anworth Kirk, aunque a medida que avanzamos dentro de la neblina y la tormenta conseguimos ir divisando los rayos de sol en el horizonte, y en esta parte, las melodías diáfanas y los coros espectrales nos recuerdan en parte a Richard Youngs por esa capacidad de equilibrar experimentación y sentimiento pastoral (cualidad que también es apreciable en algunas composiciones de la última época de The Shadow Ring) hasta cristalizar en una melodía que pone punto final al disco de una manera celestial y ensoñadora. Todo desde una aparente sencillez que consigue desarmarte con una facilidad pasmosa. Obviamente, puede resultar reiterativo decir que este disco es recomendable, ya que buena parte de las reseñas que hacemos tratan de poner énfasis en discos que nos gustaría que nos recomendasen si nosotros fuéramos lectores de esta web, pero no  puedo más que expresar mi admiración absoluta hacia este trabajo, que convierte en celestial la expresión de “tocado, hundido”.

Fran Martínez


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