L.E.V. 2013: La experiencia por encima de todo…

l.e.v. 2013

Una vez más acudimos una de las citas más consagradas del panorama electrónico nacional que en este año cuenta ya con siete ediciones. Para esta ocasión contábamos con una interesante variación respecto a ediciones inmediatamente anteriores, como la vuelta del espacio de la Iglesia de la Universidad Laboral como espacio habilitado para conciertos, más concretamente, los del cierre del primer día de festival. El Laboratorio de Electrónica Visual cuenta con uno de los entornos más espectaculares para alojar sus actividades, la Universidad Laboral, un mastodonte arquitectónico que cuenta con instalaciones tales como un auditorio, espacios expositivos y lugares para conferencias y talleres. Este año contamos con la participación de proyectos tan atractivos como The Creators Project, una colaboración entre Intel y Vice que ha organizado más de 500 exposiciones de artistas visuales de primerísima línea, dos mesas redondas de la prestigiosa publicación WIRE acerca del noise y el arte visual asociado a al mísica electrónica y la ya habitual convocatoria de la plataforma Scanner FM para nuevos talentos, con las actuaciones de Doma y Huias. Que comience esta orgía de arte digital y música electrónica regada de sidra!

Como hemos mencionado anteriormente, el primer día de festival nos tenía reservada un cambio respecto a ediciones anteriores. Este año, el cierre de la noche se llevaría a cabo en la impresionante Iglesia de la Universidad Laboral, que ya en otra ocasión alojó el concierto audiovisual del cineasta Peter Greenaway allá por el año 2009. Sin embargo, es en el Teatro donde comienzan los conciertos, en este caso con el de Santiago Latorre. Este peculiar artista combina los sonidos de su saxofón con atmósferas evanescentes, ambientes y una cálida voz en una suerte de composiciones de corte ensoñador y melancólico. Por lo general, el artista no convenció al respetable, lo cual extraña a este plumilla aspirante, pues no se me ocurre mejor entorno para la bella música de este artista que la Universidad Laboral. Os lo dice una persona que ha visto como se ha desvirtuado su música programándole junto a artistas de Raster-Noton. El siguiente artista en aparecer en el escenario fue Tim Hecker, que arropado en una casi completa oscuridad nos demostró que es un habilidoso cultivador del noise y el ambient. Del artista canadiense podemos destacar sus más recientes trabajos, “Ravedeath, 1972” (kranky, 2011) e “Instrumental Tourist” (Software, 2012), su colaboración con el siguiente artista en aparecer por el Teatro, Daniel Lopatin AKA Oneohtrix Point Never. éste último nos ofreció un recital de material musical inédito en una muestra de su nuevo directo audiovisual, consistente en loops de video de estética fuertemente influenciada por el internet-art de los 90. En la onda de sus anteriores trabajos, el paisajismo sintético salpicado de ruidos, drones y arranques de sonidos mono-frecuencia tuvo cabida en ese tramo del festival a cargo del talentoso productor estadounidense.

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Continuando la programación de este día inaugural del LEV Festival 2013, pudimos sumergirnos en las profundidades del subgrave y del noise gracias a las composiciones del antaño integrante del power-dúo de la electrónica Vex’d, Roly Porter. Los conciertos del británico exploran de manera dramática el fenómeno de la sensación física del audio, siendo su directo una experiencia aural muy intensa. Acompañando a este sonido tan agresivo, tuvimos el placer de contemplar el trabajo del colectivo MFO, que el año pasado colaboraron con su antaño compañero de formación, Jamie Teasdale AKA Kuedo. Los últimos en pasar por el Teatro, fueron ni más ni menos que Raime, abanderados del sello Blackest Ever Black. El dúo londinense combina elementos de la mejor tradición europea del industrial, del synth o el techno inglés de manera absolutamente impecable. Si con Roly Porter nos habíamos encontrado con un muro de sonido, con Raime nos chocamos contra un tsunami de proporciones bíblicas.

Como dijimos un poco más arriba, este año se había habilitado el espacio perteneciente a la Iglesia de la Laboral para acoger los dos últimos conciertos de la noche. El primero de ellos fue el alemán Stefan Betke, conocido como Pole, por ser el capo del prestigioso sello scape y por su intensa labor de remasterizador. Su set de dub techno relajó nuestras tensas membranas timpánicas después de tanto drone perverso y nos hizo bailar de manera sosegada en unos de los aciertos más grandes en cuanto a programación de todo el festival. El segundo artista, y gran esperanza dance de muchos de los asistentes a este primer día del LEV Festival 2013, fue el británico Andy Stott, que algunos rebautizaron con cierta malicia, como “Andy Stop” por su denso set de techno oscuro a 110 BPM, pero que contó con todos los elementos por los que se aprecia a este productor; oscuridad, lentitud, experimentación y baile. Sus referencias en el excelente sello Modern Love, son de obligatoria escucha. En cuanto nuestro amigo Andy dio por finalizada su actuación, desocupamos la Iglesia y nos preparamos para el último día de festival, que prometía ser agotador.

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El deslumbrante día del sábado 4 de mayo acompañó la temprana cita, ya tradicional en este festival, del Jardín Botánico Atlántico. El espectacular enclave a orillas de una pequeña laguna rodeada de las especies vegetales que pueblan ese lugar estaba a rebosar de gente que se acercó a disfrutar de los conciertos e incluso a comer al precioso sol de Gijón, cuando tiene la gentileza de aparecer. De la misma manera, este reportero tuvo la gentileza de aparecer por allí ya empezado el set de Pye Corner Audio, repleto de ambient y arrebatos de techno reposado que hicieron que la gente bailara, y me consta que algunos no estaban ya para muchos trotes. Martin Jenkins practica una mezcla de ambient, techno y banda sonora de ciencia ficción que ha demostrado su validez en referencias como “The Black Mill Tapes 1 & 2” (Type, 2011) o “Sleep Games” (Ghost Box, 2012). El encargado de rematar la excelente convocatoria del Jardín Botánico fue el estadounidense John Roberts, cuyos padres pianistas le inculcaron la pasion por la música a temprana edad. Con una referencia al caer en Dial Records, John Roberts se marcó un delicioso set de house que hizo que bailara hasta el que se estaba echando la siesta al sol. En mi opinión, esta cita en el Jardín Botánico es de los mejores momentos que nos ha podido brindar el LEV Festival en sus siete años de vida.

Aquí es cuando Frankie Pizá se yergue y arroja sus rayos desde el Olimpo del periodismo musical, pues razones de fuerza mayor me impidieron llegar al recinto de la Laboral antes de los conciertos de Futuregold, Evian Christ y Face + Heel, asi que recibo la colleja-rayo y me dispongo a continuar con mi crónica. A diferencia del día anterior, los conciertos de la noche del sábado se llevaron a cabo en su totalidad en el espacio de la Nave, tradicionalmente escenario de los cierres de ambas noches del festival, esta vez escenario de la programación más orientada al baile. Los artistas como Emptyset conforman uno de los frentes más ásperos y exploradores del panorama. Arraigados en Bristol y cultivadores de un sonido crudo e industrial son incansables buscadores de la frontera entre sonido, materia, espacio y vacío. Recientemente han sido elegidos por el sello de Olaf Bender para editar su EP “Collapsed” (Raster-Noton, 2012) y pasar así a engrosar las filas de la escudería especializada en este tipo de exploraciones sonoras. Su set no dejó lugar al sosiego ni a la suavidad consiguiendo que el sonido cobre la solidez de un muro. Mención especial al apartado visual a cargo de Joanie Lemercier del colectivo antiVJ, que explotó sin rubor la estética Raster-Noton. A los británicos les siguió Kid606 AKA Miguel De Pedro, uno de los principales estandartes del sonido breakcore a principios de los 2000s y más recientemente implicado de lleno en la IDM. Con 20 LPs e innumerables EPs, splits y remezclas es uno de los productores más prolíficos de la programación del festival. Su trabajo más reciente, “Lost In The Game” (Tigerbeat6, 2012), editado en su propio sello, actualiza su sonido en la cambiante escena electrónica actual. La actuación del venezolano-americano se basó en sonidos electro e IDM con toques de drum and bass todo ello envuelto en una sábana de ruidismo marca de la casa y vitaminado a base del bombardeo visual del colectivo gijonés Thr3hold.

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Fue entonces cuando subió a la palestra un artista que cosechó gran éxito en la edición de 2011, el estadounidense Jon Hopkins. Dominador del piano que bajo su formación clásica esconde un arsenal de buen hacer en la música electrónica que ha quedado patente en los últimos años con la publicación de Insides (Domino, 2008) y más recientemente con “Immunity” (Domino, 2013). Su set, aunque espectacular por su dominio de la técnica no sorprende a los que ya pudimos verle en anteriores ocasiones. La parte visual del live corrió a cargo del glitch-artist Dan Tombs. Como broche final y cabeza del cartel indiscutible teníamos al artista británico Clark, que allá por 2008 se pasó por Gijón en la segunda edición del LEV Festival. Mucho ha llovido desde que presentó su aclamado álbum “Turning Dragon” (Warp, 2007) y entre otras cosas, el reciente traslado de residencia a Berlín ha obrado un cambio importante en la dirección de las producciones del británico. Su LP “Iradelphic” (Warp, 2012) es muestra de ello, una vuelta de cara a la electrónica que en el caso de Clark nunca fue totalmente ortodoxa y que se materializa en una zambullida en el sonido purista del sintetizador, el collage sonoro y el rock progresivo, todo ello experimentado y realizado por el artista en un viaje llevado a cabo por cerca de media docena de países.

Como reflexión post-festival, me gustaría reiterar la gran cantidad de artistas seleccionados este año que de una manera o de otra plantean su música en términos ya no extremos, si no en términos más físicos. En mi opinión, éste es de alguna manera el hilo conductor de esta finalizada edición de LEV Festival 2013, no así otros años que estuvo algo más orientada a la pista de baile.

Y así, nos despedimos de uno de los festivales más consagrados del territorio nacional, superando ampliamente en comodidad, familiaridad y selección musical a la mayor parte de sus competidores. Un año más, repetimos y otro año más repetiremos.

Carlos Novillo

Fotos cedidas por Hunger Culture y realizadas por Patricia Seijas.

L.E.V. 2013 by Concepto Radio from Concepto Radio on Vimeo.


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