Kareem “Porto Ronco”

porto ronco

La maniobra de rescate de la figura de Kareem por parte de Boomkat, no es tan solo un acierto en el cual reclamar sobre un pasado que adquiere vigencia en el presente gracias a la creación de este abismal “Porto Ronco”. Durante el año pasado, celebrábamos la reedición del catálogo de Zhark Recordings del que Patrick Stottrop era co-fundador y desde boomkat extendían dicha maniobra con el esencial recopilatorio desde 14 tracks titulado “The Unheimlich Manoeuvres of Kareem” y además, un implacable EP junto a Ancient Methods titulado “Exstinctio Conscientia”.

Para lo que no estábamos preparados era para su entrada en el subsello de Boomkat, The Death of Rave. “Porto Ronco” es la tercera referencia, contando anteriormente con dos esenciales como fueron la repesca de la obra visual y sonora de Mark Leckey en “Fiorucci Made Me Hardcore” y el maxi de Powell sin título donde rebuscaba entre distintos géneros diferentes posibilidades estilísticas, obviamente retorcidas hasta un punto macabro. Con la obra de Kareem, el sello recupera la esencia de su nombre y nos recuerda a los planteamientos de la obra de Leyland Kirby (bajo su alias V/Vm) en 2006 del mismo nombre, que bajo el nombre de “The Death of Rave” comprometía 111 piezas (más 94 adicionales) dentro del titánico proyecto que emprendió en 2006 con la colección de una pieza por día durante un año en su V/Vm 365. Dentro de la obra de Kirby, la definición para estas composiciones en “The Death of Rave” nacían como:

an audio soup of half remembered rave anthems featuring all of the hits and many misses from the golden age of the Northern U.K. rave scene. From the run down Blackburn warehouses through to the M6 service stations enroute to Shelly’s in Stoke the people came. The rave legacy no longer lives on, the corpse of rave bares no resemblance to those heady days in the late eighties and early nineties. The full experience, one-hundred-and-eleven-facsimiles.

Lejos de volver a invocar terminología reiterativa de hauntology, retromania e historietas por el estilo, Kirby hacía referencia al término como “rave as revenant, reduced to reverberations ”, también podemos conectar musicalmente en este punto el “Diversions” de Lee Gamble por el modo de enfocar los 45 minutos de composición de “Porto Ronco”, alejándose del patrón rítmico y presentando la esencia oculta en un segundo plano y demás maniobras desde la escena inglesa agitando el espíritu primigenio que nacía del concepto rave y su posterior asimilación y descontextualización al extenderse como una moda (al igual que sucedía con la transgresión del punk) y acabando como un concepto de dispar connotación.

Más allá de la extensión de un recuerdo, (hoy en día hablar de recuerdos y memorias va perdiendo cada vez más sentido, convirtiéndose en un concepto similar al de una base de datos gracias a la documentación exhaustiva y visual en internet, cuyo acceso está basado en múltiples tags posibilitando acceder a imágenes representativas de cualquier época), con esta tercera entrega tiene la particularidad de documentar estas derivaciones desde un punto de vista alejado del Reino Unido y situarlo en Berlín, como sugiere la promoción que realiza boomkat para este disco:

“For us (Boomkat), it captures an elusive Berlin spirit which has been lost with successive tides of weekending dunces in the Easyjet age; a metaphysical feeling or spectral presence that has long lain brooding in the city since Conrad Schnitzler’s earliest invocations and since percolated everywhere from Christina Kubisch’s radiant electromagnetic recordings to the gothic industrialism of Einstürzende Neubauten, thru the monotone ecstasy of Basic Channel and the etheric romance of Leyland Kirby in his Friedrichshain period ”.

Como definición o argumento, parece coherente. El título además, tiene una localización geográfica concreta como es en este caso la de una localidad en Ancona en la frontera alpina Italo / Suiza, donde el Lago Maggiore ejerce de punto divisor. En esta localidad, Stottrop también se ubicaba la residencia que compró su abuelo en los 60 por miedo de una posible guerra e invasión soviética donde poder escapar. Pero, ¿qué emerge musicalmente tras todos estos conceptos y tribulaciones aparejadas a este disco y sello? La respuesta es clara y concisa, una auténtica joya para los amantes del drone-ambient capaz de absorver e impactar al nivel de los loops de la desintegración de William Basinski, “Ravedeath, 1972” de Tim Hecker y como no, al oscuro romanticismo de Cindytalk, Philip Jeck, Mika Vainio, Chris Watson, Richard Skelton o Thomas Koner.

Desde mi apreciación, estamos ante uno de los trabajos más inspirados dentro de estos terrenos de impacto solitario y tremendamente emocional, revelando una faceta desconocida en Kareem y tremendamente personal, que al mismo tiempo genera una bonita paradoja como es ver a músicos transitando el ambient y el noise intentando asimilar la tradición techno e industrial y ver la obra de Kareem reivindicada por las conexiones con esta escena y él, decidiendo ahondar su producción en un terreno desolado y con la faceta rítmica enterrada en “Porto Ronco”. Al final, lo que sobrevivirá sin duda de este trabajo es su tremenda inspiración, más allá de las distintas apreciaciones que se pueden buscar en un sello como The Death of Rave, que aunque siempre estimulantes no tienen ningún sentido si no estamos ante una obra capaz de alcanzarnos y derrumbarnos al igual que los depresivos, melancólicos y traumáticos planteamientos postmodernos que se le pueden buscar a esta obra, que ajena a todos ellos se convierte en imprescindible esta temporada. Respira hondo.

Fran Martínez


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