Wilde Señoritas: 50 discos imprescindibles…

wilde señoritas

Para finalizar nuestro artículo dedicado a diferentes figuras femeninas dentro de terrenos de experimentación sonora, terminamos con una última selección de protagonistas y obras que no han tenido cabida dentro de los dos anteriores. En el primero, pioneras:women of the spheres, la secuencia de nombres se detenía hasta las nacidas después de 1950 y en el segundo, Light + Space: Lady Days, nos centrábamos en artistas cuya obra estaba centrada en los últimos años. El perfil de selección de artistas en esta lista sigue un criterio similar, a la hora de seleccionar obras que quizás sean menos conocidas y viene a extender un poco otras facetas de los artículos anteriores, aunque pretende poner foco sobre una serie de obras o artistas más desconocidas, intentando escapar de los convencionalismos, aunque algún clásico o deuda sentimental siempre acaba colándose en todo este tipo de repasos. Por lo tanto es una lista mucho más centrada en sorprender rastreando diferentes épocas y coordenadas sonoras, sin pretender ser una una guía definitiva ni nada por el estilo. Dejen sorprenderse.

Pioneras: Women Of The Spheres  /    Light + Space: Lady Days

1. Dorothy Ashby – Afro-Harping – Cadet, 1968

afro_harping

Este repaso comienza con un auténtico imprescindible para los amantes del soul-jazz con la arpista norteamericana Dorothy Ashby (en esta lista contamos con alguna que otra artista cuyo instrumento principal es el arpa) y el sensacional “Afro-Harping”, perfecta unión entre exótica,lounge, groove y espiritualidad jazz. Una suerte de conjuro entre David Axelrod, Eden Ahbez y Quincy Jones. Por momentos me sentía más inclinado por “The Rubaiyat of Dorothy Ashby” (1970), un disco donde trata de enfocarse hacia una vena más experimental y expansiva, aunque al final el perfume primaveral me empuja hacia estas vibraciones soul. Mágico.

2. Buffy Sainte-Marie – Illuminations – Vanguard, 1969

Buffy Sainte-Marie

Finales de los sesenta, la espiral hippista estaba cerca de caer en picado no sin pasar un último verano del amor. La imagen de cantautora de raices de un sensacional debut con “It’s My Way” (1964), se transformaba en una psicodélica infusión ácida donde incluir tratamientos electrónicos . Su voz se dejaba desdibujar por sintetizadores Buchla y tratamiento “quadrophonic”, todo para conseguir ampliar la paleta sonora del folk, aunque se convirtiera en un punto de no retorno para la canadiense Beverly Sainte-Marie.

3. Brigitte Fontaine & Art Ensemble of Chicago – Comme à la radio – Saravah, 1970

Brigitte Fontaine & Art Ensemble of Chicago

Aunque estuve empujado por recurrir a la figura de Nico, he preferido optar por la extrañeza de un disco como “Comme à la Radio”, evolucionando la extrañeza pop del anterior disco de Brigitte Fontaine en solitario (gracias a esos arreglos sensacionales de Jean Claude Vannier) y abrazaba terrenos de vanguardia gracias al incomparable acompañamiento de Art Ensemble of Chicago para facturar un disco que siguió empujando a Fontaine en aquella dirección, optando por el arte de manera innegociable.

4. Colette Magny – Feu et rythme  – Le Chant Du Monde, 1970

Colette Magny – Feu et rythme

El contrapunto a la sutileza de Fontaine , está en la rabia de Colette Magny y sus inflexiones vocales completamente desbocadas y descarnadas entre textos de Neruda o Lewis Carroll y acompañada del sensacional apoyo de dos contrabajos a cargo de Barre Philips  (maniobra que volvió a repetir con Keiji Haino dos décadas después )y Beb Guerin, en un auténtico torrente de tensión y libertad. En este repaso, también iremos fijándonos en figuras que basan su arte en su particular uso de la voz.

5. Annette Peacok – I’m The One – RCA, 1972

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Volvemos a territorios donde el jazz y la experimentación se vuelven a juntar, pero en este caso mediante una interesante paleta de sonidos electrónicos y de sintetizadores entre el espiritual aporte jazzistico, el funk y la violencia rock, jugueteando con el tratamiento del moog  y expandiendo las aventuras previas junto a Paul Bley con el que se hacían llamar Bley-Peacock  Synthesizer Show y cuyo album “Revenge” (1971) es otro trabajo a recomendar. Fuego.Tal vez sería lógico progresar hacia la trilogía de Betty Davis (sensacionales desde su debut hasta “Nasty Gal”,1975), …


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