Mike Cooper “White Shadows in the South Seas”

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El sello de Lawrence English, Room40, vuelve a abrir las puertas para el veterano Mike Cooper con su segundo trabajo para el sello tras el sorprendente “Rayon Hula” en 2004, donde recuperaban la figura de un mito oculto dentro de la tradición folk británica como era la de Mike Cooper cuya discografía entre 1969 y 1972, merece ser rescatada con cinco atractivos trabajos de cantautor que se nutría de la tradición folk, blues y rock en sus sencillos pero arrebatadores discos, donde hay cimas como “Trout Steel”(1970) o “Places I Know” (1971). Con el paso del tiempo, el nombre de Cooper se asocia con otras luminarias de la vanguardia y escapa del enfoque tradicional de esta primera parte de su obra que en sus inicios dentro de su primera formación, The Blues Committee, le llevó a compartir escenarios con nombres tan legendarios como los de John Lee Hooker, Jimmy Reed o Howlin’ Wolf. Esa ruptura con el pasado, le llevó a colaborar con nombres de la vanguardia inglesa cercanos a AMM como Eddie Prevost o Keith Rowe, y fundamentalmente junto a Lol Coxhill (tras colaborar en un disco de Coxhill junto a Dave Holland) y el percusionista Roger Turner, formó en 1982 la formación The Recedents para dar rienda suelta a sus inquietudes experimentales. Una vez finiquitado el proyecto, Cooper se mudó a Italia y emprendió una nueva etapa en su obra en solitario investigando distintas tradiciones exóticas (al menos así nos parecen a los europeos) y geografías , desde Oceanía (de aquí la conexión obvia con el sello Room40) y diferentes proyectos ubicados en las sonoridades del Pacífico buscando los rastros desde la colonización europea hasta la bomba de Hiroshima.

Ese homenaje y búsqueda lleva documentando su obra desde mediados de los años noventa y le ha llevado a ir ganando reconocimiento dentro de círculos experimentales y le ha llevado a ser rescatado por distintos artistas como puede verse en trabajos como su primer concierto en Estados Unidos comisionado por la No-Neck Blues Band dentro de su espacio artístico como es el Hint House y cuya grabación se editó posteriormente en Qbico. Trabajos que ya mostraban las manipulaciones de las grabaciones tomadas por Cooper donde se entremezclaba su lap steel con toda esa manipulación electrónica y lo acababa denominando “urban exotica”. La etiqueta es gráfica y bastante explicativa de su trabajo y le llevó en 2004 a entregar su primer trabajo para Room40 con el celebrado “Rayon Hula”, donde pudo extender dichas maniobras hacia un mayor público que encontraba un punto de encuentro entre el ambient de figuras de Touch como Chris Watson o Philip Jeck entremezclado con sonoridades que nos retrotraían hasta  las puestas de sol Hawaiianas de Arthur Lyman, Martin Denny, Les Baxter, Phil Moore, Gene Rains, Webley Edwards, Eden Ahbez, etc. Desde entonces, su actividad ha crecido e incluso compartió disco con otro de los grandes estandartes de la música oceánica como es Chris Abrahams (más conocido por ser el pianista de The Necks) titulado “Oceanic Felling-Like” (en 2008, también para Room40) y se ha visto rescatado con diversas grabaciones , pero es en este nuevo trabajo para Room40 donde consigue de nuevo avanzar en ese universo propuesto desde años atrás.

“White Shadows in the South Seas”, bien merecería el calificativo de disco para transportarte mentalmente a una isla desierta y en sus catorce viñetas encontramos el acomodo perfecto para huir hacia una sosegada recreación mediante loops, filtraciones de su guitarra, grabaciones de campo y samples de aquel imaginario exótico del que se nutría también el cine y son dichos parámetros los que alumbran el album de Cooper, al estar basado en una película como es la que le da título al álbum de 1928, dirigida por dos nombres que resultaran familiares a todos los que tengan preferencia por el cine clásico como son los de Robert Flaherty (reconocido por obras maestras como “Nanook of The North” -1922-, “Tabu: A Story of South Seas” -1931-, o “Man of Aran” -1934- ) y W.S. Van Dyke (su obra más conocida “The Thin Man” de 1934), que tampoco acabaron muy bien durante la grabación. El film, “White Shadows in the South Seas ”, es conocido por ser la primera cinta de MGM que gozaba de una banda sonora pre-grabada por William Axt y David Mendoza donde a su aire romántico se le añadían diversos efectos de sonidos de viento, tormentas, arboledas sacudiéndose,etc.que ponían fondo al argumento de la película, donde narra la historia de un doctor alcohólico que está cansado de ver los negativos efectos de la colonización europea (filmada en Tahití) y, tras una disputa con otro de los personjes que abanderaba la posición contraria del Dr. Lloyd, y tras una serie de incidentes y disputas, el doctor acaba encerrado por sus ideas que lastraban los intereses de otros mercaderes para ser encerrado, por la falsa acusación de crimen, en un barco a la deriva qué, tras una tormenta, acaba en la orilla de una isla que no estaba aún dominada por esos “espíritus blancos” (white shadows).Allí, se enamorará de una nativa y gozará de una vida idílica hasta observar con horror como la isla era encontrada por otra expedición.

Con esa historia narrada en imágenes, Cooper encuentra perfecto acomodo en su música y en esa actuación realizada el año pasado en el Centro Cultural Walter Reid (Rockhampton, Australia) observamos como la traslación de la música sigue el mismo camino emprendido por la historia, comenzando por la idílica estampa inicial con “Dr Derelict” y nos encontramos con curiosas ambientaciones como los loops percusivos de “White Shadows” donde el sonido de su lap steel se entremezcla en una suerte de irreal estampa cuya sonoridad recuerda a una versión remezclada por Luke Vibert del patrón metronómico de Tortoise, aunque el trabajo sufre tratamientos tan variados que nos deja postales folkies como las de “Po Mahina” o “Hilo Hanakahi”, junto a psicodélicas ensoñaciones del lap steel con “Night Flower Tapu”, “A White Shadow Passes” o “What Cares Paradise”, que nos conectan también con una parte mucho más electrónica cercana a Pram con las turbias atmósferas circulares de “Each Day At Dusk” o “Lung Collapse”, aunque todas estas composiciones tienen marcado el carácter de Mike Cooper por encima de todas ellas hasta articular un disco sencillamente mágico, donde el tono idílico y exótico se enfrenta con interferencias y tormentas eléctricas de “white noise”, como si se enfrentasen Arthur Lyman y Martin Denny contra Delia Derbyshire y David Vorhaus (o algo así). En resumen, una necesaria recomendación para refugiarnos de la astenia primaveral.

Fran Martínez


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4 Responses to Mike Cooper “White Shadows in the South Seas”

  1. MIKE COOPER says:

    Muchas Gracias…….mike

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