Light + Space: Lady Days

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Después de profundizar en una serie de compositoras femeninas que veníamos a denominar pioneras y donde hacíamos un repaso que iba desde la evolución y su papel en la modern composition, pasando por la experimentación electroacústica, la música concreta, las manipulaciones electrónicas mediante equipamiento analógico y hasta las primeras figuras dentro de los inicios de la computer music, es ahora el momento de fijarnos en los valores que operan en la actualidad y que llevamos durante un tiempo destacando en nuestras reseñas y diferentes secciones o artículos especiales en Concepto Radio, poniendo la mirada sobre una cantidad de artistas que va creciendo en número y que, como planteaba en la introducción de la primera parte, me resultaba extraño ver la poca participación femenina dentro de estos círculos de opinión musical existiendo tantos y atrayentes nuevos ejemplos de iconos artísticos con una obra tan notable.

No creo que me equivoque si repasamos cualquier perfil de facebook de cualquier medio dedicado a la música independiente (desde nuestro perfil en facebook hasta el de The Wire) para comprobar que la proporción de followers de estas páginas es mayoritariamente masculino. Como decía al inicio, no me atrevo a elaborar teorías sobre este fenómeno ni si existe alguna correlación entre ambas, pero supongo que un terreno de opinión y crítica no hay razones que hagan más atrayentes esta faceta a un sexo u a otro, ya que al final son juicios de valor y criterios de evaluación de diferentes trabajos artísticos. De momento algunas respuestas a estas preguntas pueden comprobarse en algunos estudios como los en este estudio de Jennifer M Brown de 1996 que se puede consultar en este enlace.

Observando algunas de las estadísticas y razones apuntadas en este libro, creo que seguirá siendo importante darle atención y visibilidad a las obras de estas artistas femeninas, además tan estimulantes y fascinantes por encima de todo. En este apartado, nos centraremos en una generación surgida tras el fenómeno folk, drone y noise que imperaba especialmente dentro de la generación norteamericana. Años donde había una nueva generación de artistas femeninas dentro de los terrenos del folk y la psicodelia rescatando los rastros de la música folk primitiva norteamericana y tradicional y volviendo a citar figuras del folk de los años 60 como Vashty Bunyan, Linda Perhacs, Sandy Denis, Karen Dalton, Kath Bloom, etc. con nuevos nombres como los de Joanna Newsom, Marissa Nadler, Alela Diane, Meg Baird, Lau Nau, Marcia Bassett, Honey Owens, Erika Elder, Josephine Foster, Jesse Sykes, etc, donde siento especial predilección por la obra en solitario de Christina Carter.

También tenemos a una generación anterior pivotando en el glitch, en la IDM, pero tampoco vamos a hacer ahora un recuento exhaustivo de todos los precedentes. Como explicábamos en nuestro especial “Americanica”, había un cambio de la generación folk hacia nuevos territorios que volvían a regresar a las sonoridades de lo analógico, intentando desmarcarse del encorsetamiento del laptop y la frialdad de estas propuestas al trasladarlas al directo, dejando que todo esté sumamente controlado. El sentimiento psicodélico cambió del folk hacia una recuperación de la electrónica progresiva o el minimal synth para ser enfrentado con diferentes estilos posteriores para terminar de crear una disparidad de artistas abarcando terrenos similares y al mismo tiempo, cada uno con sus particularidades que les hacían especiales. De algún modo, podemos recordar en aquella época una transición similar como del folk británico al canterbury sound por ejemplo. En esta parte, vamos a centrarnos en las figuras aparecidas bajo este nuevo abanico, además de diferentes figuras experimentales que merecen una especial mención.

Laurel Halo

laurel halo

Empezamos por la figura, a mi juicio más atrayente y que la evolución planteada en su último trabajo “Quarantine” ha sido realmente uno de los fenómenos más deslumbrantes de la temporada pasada. Originaria de Ann Arbor, Ina Cube , fue elaborando un lenguaje sonoro desde su primera entrega para un sello con tanta cobertura como Hippos in Tanks con el ep “King Felix” en 2010 , donde sus coordenadas se podían rastrear dentro de la generación synth ambiental dejando que la luz que desprendiera su música fuera cálida y luminosa, atascándose a cada nueva entrega con una mayor complejidad y completando un 2011 que auguraba grandes presagios con respecto a su obra gracias a “Antenna” (NNA Tapes) y el astral “Hour Logic” de nuevo en Hippos in Tanks.

El colofón a ese año fue alinearse junto a dos de los talentos más destacados de esta escena como son Daniel Lopatin y James Ferraro para participar en el trabajo que los reunía con una reivindicable figura dentro de la experimentación analógica como David Borden (además de Samuel Godin) en “Frkwys vol 7”. Pero nadie esperaba lo que sucedería con “Quarantine”, un trabajo donde las manipulaciones vocales enfrentadas con las fantasías sonoras de Halo formaban una puja y tensión narrativa en cada uno de los cortes que configuraban ese album, convirtiéndose en uno de los mejores trabajos del año pasado y elegido como tal por la mayoría de medios alternativos, consiguiendo desmarcarse de cualquier comparación con ningún artista de su generación, ni masculino ni femenino. Un triunfo. Con su nuevo single para Hyperdub, un nuevo alias para producir música más centrada en su faceta rítmica como King Felix y una serie de inspiradas remezclas, Laurel Halo sigue cimentando la relevancia de su trayectoria e importancia en el panorama de vanguardia actual.

Trabajos recomendados:

“Hour Logic” (Hippos in Tanks, 2011)
“Quarantine” (Hyperdub, 2012)

Julia Holter

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Otra de las artistas cuya obra ha ido ganando cada vez más reconocimiento ha sido la californiana Julia Holter, cuya fijación por un imaginario barroco en sus últimos álbumes ha creado una suerte de híbrido a mitad camino de la sedación de musa folk (llegó a compartir escenario con Linda Perhacs) y al mismo tiempo, jugando con elementos neoclásicos y electrónicos indicando su formación en el Cal Arts, donde recibió clases de compositores tan presentes como Michael Pisaro. Ese punto intermedio, volviéndose más pop gracias a la producción de su último disco “Ekstasis”(Rvng Int) por Cole Greif-Neill ( encargado de la cada vez más cristalina música de Ariel Pink o Nite Jewel) y acabar fichando por Domino, consiguió calar entre la crítica de una manera mucho más extendida, consiguiendo colarse en medios mucho más conservadores como una musa perfecta, ni demasiado experimental ni demasiado etérea.

Alambre y equilibrio que también caló en el otro lado de la crítica, que aplaudía esta intersección. Un disco que supuso la extensión perfecta al anterior y sensacional trabajo “Tragedy” (2011), cuya sensación era mucho más panorámica y cinemática, consiguiendo la sensación de ver estas dos obras como inseparables la una de la otra, con su particular imaginario deudor de la mitología griega. Su trayectoria comenzó en 2008, con el experimento “Cookbook” que se encuadraba dentro de la obra de John Cage “Circus On”, donde cada músico debía adaptar el texto de un libro a una composición musical, eligiendo Holter un libro de cocina de 1920, aunque su olfato melódico se pudo apreciar en el sorprendente y encantador “Live Recordings” (NNA Tapes, de nuevo) y su faceta más experimental en “Celebration” , que estaba centrado en el tratamiento de diferentes grabaciones de campo. Para este año en teoría hay previsto un nuevo trabajo que pretende salir de la reclusión de grabar en solitario por tener muchos más músicos a su alrededor en las sesiones de grabación, supongo que también fruto de su experiencia tras las diferentes giras que ha realizado presentando “Ekstasis”.

Trabajos recomendados:

“Live Recordings” (NNA Tapes, 2010)
“Tragedy” (Leaving, 2011)
“Ekstasis” (Rvng Int, 2012)

Rachel Evans / Motion Sickness of Time Travel

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La obra de la norteamericana Rachel Evans en solitario es una fuente contínua de noticias y lanzamientos en diferentes sellos y formatos (mucho de su material edtiado es en cinta) que van desde el sello Hooker Vision (creado por su marido Grant Evans), Digitalis, Aguirre, Spectrum Spools, Sweat Lodge Guru, Tranquility Tapes, además de diferentes splits o proyectos como el que tiene junto a su pareja bajo el nombre de Quiet Evenings. Curiosamente, su pareja fue quién le sugirió el nombre para su trabajo en solitario tomándolo prestada de la obra de William S Burroughs “The Soft Machine”. Toda esta incontinencia de todos modos, aunque pudiera dar la sensación de difuminar la esencia de su obra tiene momentos clave cada año donde fijar nuestra mirada para poder observar su lenta y pausada progresión referencia a referencia, comenzando con son sus dos primeros trabajos en Digitalis: “Seeping Through The Veil of Unconscious” (2010) y “Luminaries & Synastry” (2011), dos discos que navegaban entre el drone cósmico, el minimalismo synth y la electrónica progresiva de los años 70 , aunque radiando con dos tonalidades completamente diferentes, el primero con tonalidades mucho más otoñales y el segundo dejando entrar un cálido enfoque pop a sus composiciones, consiguiendo incorporar cada vez con más claridad su voz dentro de estas composiciones. Como suma a estas dos propuestas, su entrada a Spectrum Spools con un disco homónimo que consigue el balance perfecto entre esas dos tonalidades en lo que se ha convertido en la perfecta referencia de su sonido, aunque este año con “Perennials” ha ido añadiendo pequeños experimentos hacia terrenos más cercanos a Bee Mask o Stellar OM Source, que nos mantiene alerta para descubrir hacia donde se enfoca su obra en los próximos lanzamientos.

Trabajos recomendados:

“Feathers & Furs” (Hooker Vision, 2009)
“Seeping Through The Veil of Unconscious” (Digitalis Ltd, 2010)
“Luminaries & Synastry” (Digitalis, 2011)
“Quiet Evenings: Intrepid Trips” (Hooker Vision, 2011)
“Motion Sickness of Time Travel” (Spectrum Spools, 2012)

Karen Gwyer

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Aunque seguimos con una artista norteamericana, al igual que Laurel Halo de Ann Arbor, aunque ahora su residencia esté ubicada en Londres. Descubierta por Patten, fue el que la hizo debutar y llamarnos la atención gracias al sensacional ep “I’ve Been You Twice”, un nervioso entramado de exotismo vintage y minimalismo synth que acabó llamando la atención de otro sello londinense como No Pain in Pop, que han sido los encargados de editar su consistente album de debut titulado “Needs Continuum” y del que Gwyer decía verse envuelto por las emociones que le acompañaban durante su embarazo. Esta perspectiva de la maternidad también la conocemos recientemente en la narración de otros artistas como Indra Dunis de Peaking Lights, cuyo último album “Lucifer” aborda esta temática. En “Needs Continuum”, deja entrar matices rítmicos a sus composiciones cercanas al house y al techno de base Detroit, una solución cada vez más extendida entre los diferentes artistas de esta nueva generación de minimalismo synth que se desmarcan con esta curiosa mezcla de la uniformidad existente en las primeras referencias de muchos de estos artistas, donde el paisajismo synth drone era tan extendido que era difícil elaborar una personalidad propia en este espectro. Además, Gwyer mantiene entre esos cortes el mismo ensimismamiento de trance y al mismo tiempo se adentra en similitudes con trabajos del sello L.I.E.S y, aunque aún no se haya acercado a la solidez y ruptura de su paisana Ina Cube, su inicio es lo suficientemente prometedor.

Trabajos recomendados:

“I’ve Been You Twice” (Kaleidoscope, 2012)
“Needs Continuum” (No Pain In Pop, 2013)

Inga Copeland

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Sin duda alguna, una de las personalidades femeninas más atractivas y descabellada de las surgidas en esta generación. Primero, la admiración que despertó su figura junto a la de Dean Blunt en la formación Hype Williams, una de las anomalías más importantes de este cambio de década que han añadido matices completamente punk y mutantes a sus composiciones, siendo una pareja creativa que se escapa a las consideraciones dentro de la actualidad y que poco a poco, van convirtiéndose en referencia para nuevos productores como Yong Yong o Joane Skyler, y que me recuerdan a la estudiada desfachatez de Royal Trux, consiguiendo enmarañar cualquier género musical. En solitario, Inga también ha empezado a diversificar su trabajo más allá de la dupla que forma con Dean Blunt, lanzando un primer ep distribuído por Rush Hour en 2011 donde seguía con su narcotizada visión dub del pop y una continuación sorprendente este año con “Don’t Look Back, That’s Not Where You’re Going”, donde se adentra en marcianas producciones de bass music, r&b producidas por Scratch DVA y Martyn, adentrándose en parámetros cercanos a Hyperdub, sello que editó el año pasado el sensacional “ Black Is Beautiful” (curiosamente, año sensacional para el sello gracias a tres discos con nombres femeninos como los de Laurel Halo y Cooly G). Para este 2013, enmarcado dentro del lanzamiento de este último single, estrena sello (World Music) y asegura estar preparando un disco en solitario, al igual que su compañero Dean Blunt en Hippos in Tanks. Además, añadiendo a su nombre una indescifrable personalidad basada en diferentes técnicas de distracción a la prensa especializada que amplifican un sentido del humor marciano y una pretensión de no tomarse demasiado en serio, aunque no sea así. Sublime.

Trabajos recomendados:

Hype Williams: “Untitled” (Carnival, 2010)
Hype Williams: “One Nation” (Hippos in Tanks, 2011)
“Inga Copeland” (No Label, 2011)
Dean Blunt & Inga Copeland: “Black is Beautiful” (Hyperdub, 2012)
“Don’t Look Back, That’s Not Where You’re Going” (World Music, 2013)


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