GNOD “Presents… Dwellings & Druss”

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Debo admitir que desconocía la trayectoria del colectivo de Manchester llamado Gnod y tampoco viendo las etiquetas que rodeaban a sus discos me mostraba muy entusiasmado, más por una razón de tener ya una serie de heroes definidos durante años en estos territorios como Skullflower, Bardo Pond, Spacemen 3 o Fushitsusha y aburriéndome en muchas de las últimas referencias de Religious Knives, Wooden Shjips, Boris, The Cosmic Dead o el regreso demasiado “limpio” de Comets on Fire. Supongo que todos tenemos nuestros ciertos prejuicios antes de escuchar un disco y en este caso, sentía un poco de pereza por encontrarme otro tratado de stoner rock con tintes psicodélicos (kraut, etc) y jams con múltiples capas de diferentes efectos de pedalera, como presuponía al ir tomando conciencia de su trayectoria. Por suerte, (al menos para mi) lo que encuentro en este “Gnod Presents: Dwellings & Druss” es un animal de diferente pelaje y del que aún investigando no he podido averiguar a quién o quienes está presentando el colectivo de Manchester como Dwellings y Druss, que son los nombres que diferencian los tres cortes de este nuevo trabajo. Cierto es, que el año pasado Gnod lanzó un split con la formación Sh*t & Shine donde en su corte correspondiente titulado “Shitting Through the Eye of a Needle in a Haystack”, se apreciaba el uso de cacharrería electrónica repercutiendo en la rítmica del corte que se oscurecía en un caos donde matices industriales se fundían en el mantra psicodélico propio de otros discos del grupo pero en una combinación de los elementos que hacía del híbrido un extraño ente entre navegando en parte en el synth punk más gótico y tortuoso chamanismo.

En este caso “Presents: Dwellings & Druss”, es un animal que toma la parte mecánica de ese corte y lo deja expandirse sin la interferencia de la voz y deja que se extienda sobre loops industriales incesantes, revolcándose en todo ese techno envuelto de drone y experimentación que llevamos reivindicando desde hace ya un par de temporadas, donde nombres que van desde Vatican Shadow, Regis, Raime, Silent Servant, Ekoplekz, Mordant Music, Shackleton, Ancient Methods, Kareem, No Ufo’s, Robert Lowe, Powell, Factory Floor, Prostitutes, Rrose, Anthony Child, Demdike Stare, Helm, Lorenzo Senni, etc…, juguetean en estos márgenes para modular una nueva y oscura presencia musical que al contar ya con tantos nombres integrando el pelotón, tan solo confirma la nueva realidad musical conectada a un presente deprimido al girar en torno al aspecto monetario de la existencia y obviando nutrir mente y cuerpo. Hace poco formulaba en la reseña del mini-lp de Acteurs una hipótesis acerca del cambio de Brian Case (90 Day Men/Dissapears/Ponys) en su trayectoria dejando de lado el rock (desde una visión Eleventh Dream Day/Sonic Youth/The Dream Syndicate/etc) por la agresividad electrónica de sonido industrial-post punk (un camino en el fondo que también nos causó sorpresa cuando comentábamos el cambio de Daniel Martin-McCormick desde Black Eyes hasta los últimos pasos de Mi Ami o su nueva realidad como Ital, aunque esta sea otra historia). Tampoco soy capaz de predecir si estos movimientos van a seguir apareciendo en un mayor número, pero obviamente no me extrañaría que esto así sucediera. Si que reafirma el cambio de patrón de expresión de la virulencia en la música y esto se comprende perfectamente en los tres cortes que componen “Dwellings & Druss”. Bajo el nombre de Druss (desconozco si hace referencia a un miembro del colectivo en solitario, varios de sus miembros, una idea que agrupa el corte, la verdad no he sido capaz de averiguarlo) aparece el sensacional “20 Sides A Minute” con su latido cercano a Detroit para hundirnos entre ese pulso mecánico con las capas de sintetizador que se superponen entre una efectiva ristra de efectos y ecos que nos remiten al mismo tiempo a Basic Channel o a Robert Hood.

Los dos cortes bajo el nombre de “Dwellings”, son animales mucho más nerviosos y cercanos a la energía lunática que desprende Nick Edwards bajo el nombre de Ekoplekz o las “oclusiones” de Keith Fullerton Whitman. Así, las impresiones que obtenemos en el breve apunte de “Revelation 9” se expanden en la montaña rusa de “Defeatism” que bucea en un horizonte dub y nos muestra apuntes melancólicos entre las inquietantes rítmicas que se superponen llevándonos de nuevo a un recuerdo encerrado en la electrónica de los 90 donde uno es capaz de imaginarse perdido dentro del corte algún resto de Sabres of Paradise con el chamanismo oscurantista de Third Eye Foundation, llegando a puntos épicos que me terminan de recordar a Personable y terminando de nuevo con un sentimiento mucho más marcial y épico. Sencillamente, un artefacto al que acercarse con atención por sus resultados y también nos sirve para reafirmarnos en todo lo que llevamos escribiendo en tantas otras reseñas. El disco, se complementa con la grabación de un actuación en noviembre del año pasado, donde nos muestran las nuevas coordenadas de Gnod recreándose en una estampa psicodélica cercana al sentimiento dub de Sun Araw aunque empujado por un aire mucho más siniestro e industrial cercano a TG al igual que a Boredoms o los primeros Black Dice (aunque en este caso, los colores son mucho más apagados). En resumen, oscuro artefacto.


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