MicroMUTEK 2013: cotizando al alza

Convent de Sant Agustí @Nicolas Lafamour (2)

El Mutek lleva casi una década y media de trayectoria, casi desde el principio, la nave nodriza de Montreal, lanzó diversas sondas, a México, Chile y desde hace cuatro ediciones, Barcelona. Desde sus inicios el festival, se plantea no tan solo como una fiesta sino como una plataforma de divulgación de la creación digital en constante crecimiento y transformación. Mutek proporciona un entorno íntimo y amigable para realizar charlas y talleres, el Convent de Sant Agustí fue el marco elegido para el transcurso de esta parte qué es 50 por cien académica, 50 por cien chill out.

David Puente se encargó de conducir las diversas entrevistas a creadores en general muy jóvenes, que compartieron su experiencia produciendo música o emprendiendo con sus respectivos sellos. Así sorprendió el optimismo de Clip! que no es para menos ya que desveló como mínimo 4 releases que saldrán publicados próximamente en diversas plataformas, Cardopusher relatando su evolución musical del Breakcore más gamberro de sus inicios al sonido más estilizado que produce en la actualidad, y de cómo influyó su relocación de Venezuela a Barcelona. The Mole, esquivando todas las preguntas serias y explicando batallitas, que sin duda divertían a la audiencia, o la especial concepción de Dewalta de que para él la música es en todos sus aspectos una actividad social.

charla clip

Monolake y Deadbeat, dos artistas emparentados con Mutek desde sus inicios, compartieron su experiencia y conocimientos de diseño sonoro con la numerosa comunidad de músicos digitales de Barcelona, demostrando las infinitas posibilidades que ofrece el software, para crear material sonoro verdaderamente original.

En este apartado diurno del Mutek se echa a faltar tal vez más presencia de instalaciones, talleres y experiencias más enfocadas al new media que a la música, que al final aunque se disfrutan quedan un poco anecdóticas. Aún así cabe destacar la presencia del activo colectivo Circuito de Electrovisiones, que ofrecieron un taller, y de Boris Chimp 504, un dúo de creadores portugueses, que regresaron a la ciudad donde empezaron su proyecto, Barcelona, para presentar una destacable instalación audiovisual/performance AV donde manda la interactividad y la reactividad en tiempo real. (Antònia Folguera)

Miércoles

Concierto Inaugural @ Nicolas Lafamour (21)

La noche no empezó con muy buenos augurios: tras una larga cola de veinte minutos para conseguir un gin tonic gratuito y esponsorizado, vimos cómo servían el último a la persona de delante nuestro. Menos mal que justo entonces empezaba su live el productor afincado en Barcelona XTRNGR, con una correctísima sesión de IDM de tonos suaves y pasajes atmosféricos que consiguieron mantener la atención del respetable durante algo más de tres cuartos de hora. Una conseguida mezcla de paisajismo sonoro (lejos de experimentaciones abstractas), beats desencajados, e incluso algún acercamiento melódico que no desentonaba en absoluto.

Un sonido algo falto de volumen lastró el inicio del directo de Laurel Halo, algo que solucionamos rápidamente acercándonos a las primeras filas como si fuéramos en busca del gin tonic gratuito que nos esquilmaron en el último momento. La música de esta productora siempre mantiene un espíritu imprevisible, y la sesión que hizo en Barcelona lo confirma plenamente. Algunos esperábamos encontrarnos con su vertiente más “pistera” (a lo King Felix o al menos cierto parecido con su pase en Boiler Room) y otros esperaban escuchar las voces que tanta atención despertaron cuando se publicó “Quarantine” (Hyperdub, 2012). Halo no se decantó por ninguna de las dos opciones. Experimentación, psicodelia, un peculiar sentido de la melodía, calidez rítmica, cinematismo, acercamientos al tecno… Como sucede con los grandes artistas, se hace difícil describir su música. Laurel Halo nos cogió de la mano y nos llevó de visita por un mundo nuevo durante los sesenta minutos que duró su sesión. Una personalísima variedad de tonos y ritmos (siempre partiendo de las texturas que proporcionan los sintetizadores que trajo con ella) y una paleta expresiva siempre compleja, luminosa y en expansión. Laurel Halo representa la cara más excitante de la música de vanguardia que se hace hoy en día, lo que la música electrónica debería ser: un viaje para los sentidos y para la mente. (Manel Peña)

Jueves

kuedooo

Raime venían a presentar los temas de su esperadísimo primer LP para Blackest Ever Black, “Quarter Turn Over A Living Line”. A diferencia de lo que sucedió con Laurel Halo la noche anterior, Raime no se apartaron ni un milímetro de lo que uno esperaba de ellos. El suyo es un discurso que elige muy bien hacia qué dirección se quiere mover y hacia allá que se van, huyendo de la luz y la melodía. Ejecución impecable, tensión que no se acaba de liberar en ningún momento, sonido claro y nítido y un notable control de los tempos. Nos metieron en la caverna y de allí no salió nadie hasta que ellos quisieron. La única pega que se le puede poner al grupo es que el conjunto acaba pecando de cierta linealidad -algo que ya sucede con sus discos- que en ningún caso resta impacto al show.

Kuedo empezó su sesión con referencias a Morr Music (Notwist, Lali Puna), una especie de revival indietrónico que me recordó lo chungo que fue todo aquel movimiento: campos de maíz al atardecer y parejas corriendo embelesadas. Poco a poco fue cambiando el registro, acercándose a la IDM y revisitando a John Carpenter -sin mucha fortuna, la verdad-, hasta que afrontó un tramo final que buscaba ser épico y se quedó en otra cosa. Todo fluyó muy a trompicones, y algunas de sus buenas ideas acabaron pasando un poco desapercibidas. Lo mejor de su show, sin lugar a dudas, fueron los visuales de MFO, un auténtico espectáculo. (Manel Peña)

La sección nocturna dedicada a los sonidos más bailables se repartió entre el Apolo y el Moog, donde el jueves Astroboyz -el único representante del Estado Español, en la próxima edición de la Red Bull Music Academy- ofreció una sesión muy británica, a lo largo de dos horas y pico, desfilaron por sus platos sonidos muy representativos de lo que se cuece en las Islas Británicas en la actualidad en lo que a música de baile se refiere, sin olvidar sonidos que transportaban por unos momentos a diversos momentos de los nineties y los noughties. (Antònia Folguera)

Viernes

vessel

Ya sabíamos, primero por sus respuestas via mail y después por la charla que mantuvo con David Puente en el Convent de Sant Agustí, que Vessel no gusta demasiado de expresarse con palabras. Él habla con la música -como Messi lo hace con el fútbol-, y ahí sí que es un gran orador, como bien pudo comprobarse en la primera de las tres actuaciones programadas en la noche del viernes del MicroMutek. Antes, según aseguran algunos presentes, el residente Marc Piñol ofreció una de las sesiones de su vida. Una verdadera lástima habérsela perdido. Por suerte llegamos a tiempo para observar y escuchar el arranque del joven de Leeds (¡22 años sólo!), que empezó su set con un micro metido en la boca a lo Lighting Bolt, moviéndose inquieto y soltando unos primeros ruidos nada complacientes. Una introducción desconcertante que marcaba sin embargo lo que vendría a continuación: una puesta de largo caótica, física y abstracta del soberbio “Order of Noise”, con Vessel retorciendo sintes y torturando cacharros en un ejercicio de auténtico directo, en el que tracks como “Images of Bodies” o “Aries” sonaron más crudos si cabe que en sus versiones de estudio. Tuvo algún momento, hacia la mitad del set, en el que pareció perder el norte, pero remontó al final con una inaudita excursión por terrenos 4×4 y house, no sabemos si por petición del respetable o por pura demostración de facultades: 15 minutos de nuevo soberbios y muy distintos a los 30 primeros, detalle que deja claro que el chaval es un talento en bruto, capaz de cualquier cosa.

Lo de Jon Hopkins justo a continuación no tuvo nombre. O sí: vulgaridad. House progresivo chungo, postureo tras la mesa (y eso que al parecer tiró de presets casi todo el rato), subidones insufribles que provocaban el efecto contrario al deseado y espantosos breaks de EDM epatante. Él será muy guapo, no lo discuto, pero lo que hizo estuvo muy feo.

Había ganas de ver a Monolake. El alemán, con un set dispuesto aparte del de sus compañeros de cartel, salió acompañado de un colaborador para manipular las imágenes, cuadradas a tiempo real y centradas en formas geométricas de notable belleza. Musicalmente Henke estuvo menos Basic Channel de lo esperado y más Raster-Noton: suciedad en las bases, sonido áspero y limpio al mismo tiempo, retumbantes bombos a negras y ritmos intrincados, poco bailables. Tras lo de Hopkins, muchos en la sala -público no necesariamente conocedor de lo que iban a encontrarse- iban perdidos por ahí con sus ojos desorbitados y mandíbulas algo salidas de lugar, buscando algo a lo que agarrarse. Henke, impasible, no les concedió el último baile. (Carles Novellas)

Sábado

NOCTURNE 3 - nitsa - Jeff Mills - clip- Nautiluius- cardopusher @nicolas lafamour (7)

Gran jornada de música la del sábado en el Apolo. Tras los conciertos impecables de Joe-K Plan y Lisabö por la tarde -nada que ver con Mutek- horas después entrábamos de nuevo a la Sala 1 para asisitir al arranque del 5h-set de Jeff Mills, programado de 1 a 6. Extrañísima disposición escénica: todo tapado de un manto blanco-azulado, con pequeñas protuberancias que sobresalían como si de montañas en un paisaje lunar se trataran, y en medio, en el mismo suelo, cuatro CD players y una mesa de mezclas. Todo muy extraño. El genió de Detroit salió, recibió los aplausos de un público ya muy numeroso a aquella hora y se arrodilló para ir soltando sus tracks de ese techno que ya no se sabe si es del futuro o del pasado. Un poco lo de siempre, bastante plano, sin sobresaltos.

Tocaba bajar a la sala 2 para ver en directo a Clip!: el catalán está en un momento de forma espectacular, sus tracks son cada vez más cautivadores y su directo no hace más que confirmar el estatus de productor infalible que se ha ganado ya a pulso. Intuitivo, muy rápido en los loops, cómodo en todo momento, pasando de los teclados al ordenador con pasmosa naturalidad, se encontró al principio con muy poco público, pero ya a medio live la sala lucía bonita y todo el que entraba se quedaba abducido por su house de rítmica certera y alma pop. Al terminar, algunas voces venidas del exterior afirmaban que Mills había dado un paso adelante en su set, pero a un servidor le pareció que todo seguía igual que antes: cósmico, technoide y aburrido.

Mucho mejor lo del canadiense Nautiluss, del que sabíamos muy poco -apenas un track en el EP “Dovercourt”, publicado recientemente por 3024, el sello de Martyn- y que convenció a los presentes con un set de tech-house con escapadas a la bass music muy elegante, en continua progresión, sin recurrir a golpes de efecto ni salidas de tono. Habrá que seguirle la pista. Cerró la noche Cardopusher, impoluto en el porte y en la técnica, pinchando house de fracción analógica de ayer y de hoy. (Carles Novellas)

Fotos: Nicolas Lafamour, Marcos Balegno, MicroMUTEK


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