2012: En perspectiva (parte 2)

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Retomando la narración analítica exactamente donde la dejé en la primera parte de este artículo, en este segundo episodio se intentan tratar aspectos más enlazados con el sector electrónico, a diferencia de la mayoría de los puntos hasta ahora desarrollados. Agarrando el testigo desde Hyperdub y la importancia que las artistas femeninas han tenido en su catálogo y excelente campaña, ahondamos en la relación de la mujer y el sintetizador, un idilio asimilado desde hace décadas pero que en este momento de la historia ha adquirido la forma de elemento realmente representativo y válido para referirse a la actualidad. Abordaremos aspectos referidos a los cambios y mutaciones en el entorno editorial, los formatos y la reedición, las tendencias dentro de este mundo y su influencia dentro del devenir de los acontecimientos. La re-formulación académica de los patrones Club, la síntesis Rave y el Techno como género dominante y abierto a más retroalimentaciones. Actress, Detroit y su progresiva recuperación creativa y hasta la Vaporwave o la degeneración de la figura de Lil B. Ha sido un año digno de observar, sin duda.

La relación de la mujer y el sintetizador

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Por supuesto, este punto no debe interpretarse como algo novedoso, ni innovador, tampoco rompedor, ya que podríamos tachar dicha relación como una de las más antiguas y frondosas dentro del panorama. Pero sí debe considerarse un punto fuerte en este 2012. Observando los mejores álbumes del año escogidos de manera unánime y buscando conexiones entre todos los medios especializados y no especializados, destaca la presencia de nombres femeninos y la distintiva naturaleza de todos ellos, compartiendo una única característica que las englobaría a todas en un mismo grupo: la orientación o presencia del instrumental electrónico adaptado a su discurso (además de su puesta en escena y directo, mayoritariamente acompañadas de un sintetizador o cajas de ritmos). Los 5 proyectos elegidos y según el que escribe los más importantes del 2012, se sirven de diferentes influencias y su dirección primitiva dista mucho unas de otras, aunque eso no nos impedirá visualizar claramente sus elementos en común.

Antes de nada, hay que resaltar de nuevo la larga y aún poco explorada historia del género femenino (ya sea artística o de manera experimental) que entra en contacto con el hardware electrónico: desde las pioneras Daphne Oram o Delia Derbyshire (BBC Radiophonic Workshop), Laurie Spiegel, Bebe Barron o Maggi Payne, hasta llegar a nombres como el de Annette Peacock, Doris Norton, Suzanne Ciani, Wendy Carlos o el de Pauline Oliveros, por mencionar algunos de los más importantes (otro punto que vendría a colaborar con el hecho de que esta relación está más al día que nunca es que la mayoría de los nombres antes señalados han recibido alguna reedición, retrospectiva o antologías diversas en este 2012). La relación entre el sintetizador o similar y la mentalidad fémina no se ha mantenido estática que digamos, ha ido fluyendo desde su asentamiento académico hasta formar parte indivisible de géneros como el Folk, el Rock o el Pop. En cualquier caso, ha sido en esta última década cuando hemos presenciado una importante aceleración, en parte al mismo tiempo que el abaratamiento del material electrónico que ha llevado a las habitaciones de muchos jóvenes músicos y productores las posibilidades que antaño tan solo estaban disponibles en estudios profesionales o universidades. A continuación pasaré a presentar y puntualizar sobre las 5 féminas que desde mi visión han tenido más importancia en este 2012, sin pormenorizar a Holly Herndon (tratada un poco más adelante), Motion Sickness Of Time Travel o Karen Gwyer.

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Por supuesto, la lista de féminas más importantes y decisivas para el devenir de este curso comienza con Laurel Halo, la de Ann Arbor que ha despuntado este 2012 como artista realmente distintiva: “Quarantine” tiene un poder innato que roza lo ilusorio; desde su comienzo exuberante con“Airsick” se pone de manifiesto el carácter místico del release, donde sus dos protagonistas principales serán las líneas vocales de Halo y sus tímidos, contenidos, medidos degradados, y los fluctuantes, subaquáticos y orgánicos landscapes Ambient-orientados que viajan muy por debajo de la superficie, donde la vocalista y productora se muestra insólitamente solitaria, interpretando las piezas en un tono que oscila según las mareas electrónicas o que choca visceralmente con ellas, tal y como sucede en la extrañamente bella “Years”, una composición en la que Laurel, entonando casi a capela y únicamente solapándose con algunos muy localizados delays, consigue fusionarse con una tela digital impresionista, de exagerada delicadeza, difuminándose de repente sin dejar ni rastro. 

Cooly G, también en Hyperdub y la que también ya tratamos en la primera parte de este artículo, ha desvelado este año su más completo y sorprendente discurso artístico hasta el momento, un cambio a mejor realmente imprevisible y que prácticamente nadie esperaba: “Lo que más impacta de “Playin’ Me” es lo conseguido de su atmósfera perfumada, más o menos fuerte y densa, pero lánguida y suspendida finamente por estructuras no-convencionales en las que los elementos protagonistas y dominantes van variando; encontramos piezas edificadas a partir de versos eróticos y reservados, en otras la batería y percusión escribe el guión y en algunos casos los landscapes soporíferos llevan la batuta. Aunque hay sobresaltos y piezas muy variadas, la actitud freestyle de las pistas (lo importante no es la estructura, sino provocar una sensación unánime en el oyente) ayuda a fabricar la cadencia casi hypnagógica del material, una suerte de definición muy personal de lo que sería la psicodelia urbana de nuestro tiempo, teñida de colores púrpura y mucho olor a laca. Todos los tracks, desde el primero al último gravitan alrededor de un mundo que Cooly G ha conseguido confeccionar desde la intimidad de su estudio o habitación, mostrándose natural y sin condicionamientos, desnudándose a su manera y utilizando los tools electrónicos que se rastrean en su ADN para beneficio de esta nueva realidad”.

Claire Boucher es, de esta selección, el activo más popularmente aceptado, una personalidad que encabeza el movimiento artístico post-Internet venido de Canadá y que además de crear un arquetipo a su imagen y semejanza, ha sido capaz de provocar auténtico furor a su paso: “Grimes es un modelo de artista, una chica sin pretensión y exageradamente afectada por la sobredosis en la que se ha convertido nuestro mundo y sociedad, una joven que explota dichos activos y juguetea con ellos a su antojo, sabiendo encontrar un punto medio entre la mera interpretación, la mujer-banda y la mirada al futuro. “Visions” es un álbum genial. Es de esos trabajos que asientan un arquetipo, una metodología junto a una estética sonora y actitud muy característica ante los elementos que la componen, un discurso que siempre ha estado ahí, preparado para ser explotado pero que siempre debe ser una persona, un artista, un disco el que rompa el hielo, inyecte la primera dosis, ponga la primera piedra”.

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Este 2012 también ha presenciado el despunte y ascenso creativo, la consolidación de Julia Holter, un resquicio en principio descolgado de la escena lo-fi de LA (Ariel Pink, Nite Jewel) que ya presentó fascinantes credenciales en 2011 con “Tragedy” y que con su llegada a RVNG Intl. (y posteriormente a Domino) ha acabado materializándose en una de las propuestas más interesantes de la actualidad: “Escuchando las capas vocales, loops y fraseos de Julia, frescos y a la vez sumergidos en un interesante tono melodramático, uno piensa inevitablemente en gente como Kate Bush, Julianna Barwick o Trish Keenan, aunque ninguna de ellas comparándose a lo que tenemos sonando en nuestros auriculares; el virtuosismo vocal es sin duda uno de los platos fuertes de este álbum, donde escuchamos a Holter trazar notas y contrapuntos melódicamente celestiales, impregnados de un sentimiento de otra época. El otro fuerte, además del cambio efectuado desde un sometimiento instrumental cargado y más cercano a la experimentación Drone-sintética al puro preciosismo, limpio y brillante, es la calidez y exquisita reunión de elementos instrumentales, casi en su totalidad perfeccionados por la propia Holter; las sacras notas de sintetizador, las relucientes campanillas, el corpóreo órgano Rhodes, las esporádicas percusiones oscilantes y las baterías digitales, la esta vez menos pronunciada utilización del vocoder o las notas de arpa y las expansivas cuerdas que crean de manera vaporosa, etérea todas las melodías y armonías”.

Dando por sentado que la identidad que se esconde detrás de Jahiliyya Fields corresponde al género femenino, es muy necesario incluirla en este listado: “Es quizá el activo más outsider del roster de la marca L.I.E.S.: Jahiliyya Fields, personalidad sonora que se refiere al concepto islámico “ignorance of divine guidance” y que se caracteriza por presentar intensa, desbocada y retorcida synth-music. El pseudónimo y proyecto parece esconder a la residente en New York Tracy Chatter, aunque no hay datos que confirmen la teoría; hace unos meses editó su LP debut, “Unicursal Hexagram”, incluido entre nuestros 80 mejores álbumes del año por su naturaleza y clima enrarecido propuestos, y por plantear una interesante versión de las jams electrónicas a base de hardware. La música de Jahiliyya Fields también contiene importantes dosis espirituales, retratadas a base de líneas psicodélicas saturadas de semblanza primitiva y desarrollos muy extensos”.

El cambio de hábitos en la reedición

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Aunque es una estrategia editorial que lleva años de apogeo y que ya está completamente testeada, tanto en funcionalidad como en  posibilidades, lo cierto es que la reedición tal y como la planteábamos hace años ha ido matizándose y ampliando su radio de acción y llegada. Licenciar material ya editado décadas atrás era la tónica común antes de la llegada definitiva de Internet y la sobre-información a nuestras vidas; un gestor, aficionado o coleccionista decidía conseguir los derechos de una obra o llegar a un acuerdo con un artista o formación, re-prensando y dando una nueva cara al disco original para que cualquier usuario pudiera escuchar en plenitud de condiciones álbumes poco conocidos o difíciles de adquirir por estar descatalogados.

La floración de esta práctica se aceleró hace unas décadas gracias al culto del vinilo como artefacto único dentro de comunidades como la del Hip Hop o la incipiente cultura de Club, estableciéndose una nueva forma de coleccionismo conocida como diggin’, en sus inicios orientada a la tradición afroamericana y al descubrimiento de nuevas muestras y samples que a su vez servirían a los productores para expandir su catálogo de recursos. Ya que muchos de los discos buscados tan solo eran vistos en el mercado de segunda mano, algunos sellos o casas discográficas decidieron devolver a las estanterías mucho del material que hasta el momento parecía estar olvidado. Como gran modelo a seguir en este sentido y uno de los primeros gigantes de la reedición/edición de muchísimo material originalmente concebido en América del Norte, hay que señalar a Japón, una de las cunas o mecas de esta pasión, debido en parte al mencionado hábito de re-licenciar material que en principio no había sido distribuido en el país, creando así un rico mercado de rarezas locales (por no mencionar el hecho de que, dentro del terreno jazzístico mayoritariamente, muchos músicos norteamericanos debían viajar a Japón o Europa para ver editadas sus obras/grabaciones, antes de la erupción de las discográficas independientes).

Por supuesto, hoy en día el diggin‘ se ha convertido en una tendencia más que en una práctica, el término ha perdido completamente su naturaleza y gracias a magazines como Wax Poetics y otras plataformas ha acabado universalizándose, globalizándose y anexándose al surtido de maniobras de perfil algo elitista en las que un aficionado a la música puede invertir su tiempo (no habiendo apenas diferencia entre la vulgar investigación digital y el antiguo arte de ensuciarse los dedos). También, la reedición de este tipo de discos, plásticos privados y grabaciones limitadas, ha contribuido a que grandísimas obras de arte sonoras sean conocidas y degustadas por un mayor número de gente, en ocasiones no preparada o dispuesta a pagar las abultadas cantidades que se ven cada día en Ebay, Discogs o Popsike.

Teniendo en cuenta esto y enfocando la lente hacia la presente década, podremos notar cómo la costumbre de reeditar no solo se ha exagerado y abultado, sino que además ha cambiado ligeramente su diseño y rasgos. Me explico: hoy en día y teniendo a 2012 como año más productivo en este sentido, la reedición ha ensanchado tantísimo sus límites que casi se han podido difuminar con los de la simple edición. Actualmente, la reedición es más un arma para hacer llegar al público descubrimientos o gustos personales que una intención de hacer dinero vendiendo copias, se encara (gracias también al poder de sugerencia de las ediciones limitadas) como una manera de enseñar o divulgar, más que de proporcionar material a los hambrientos diggers. Cualquiera o cualquier obra es susceptible de ser ahora reeditada o re-licenciada; el principal ejemplo de este cambio más que palpable es Type, junto a otros sellos asentados en el panorama avant-garde como son Hundebiss (la marca de Dracula Lewis, capaz de dar vida en vinilo al clásico de culto “MISTA THUG ISOLATION” o recopilar en VHS todos los videos domésticos de Hype Williams), Modern Love, Digitalis, Blackest Ever Black, Spectrum Spools y en general la familia eMego, sellos o casas que están cultivando un incipiente interés por dar forma física a álbumes que ya han sido previamente desvelados de manera digital o en otros formatos.

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Este agrandamiento de las posibilidades y reducción de la barrera temporal que separaría algo reeditable o no reeditable, es de los factores más importantes si damos perspectiva a este 2012. Type, por ser el sello más decidido a la hora de extender la práctica, se llevaría el primer puesto en cualquier enumeración (suyas han sido las reediciones del primer álbum de Main Attrakionz, lanzado por Mishka NYC en formato digital, el prensado en vinilo de el primer doble cassette de Vatican Shadow y la necesaria edición en LP del gran clásico de Porter Ricks), seguida de Blackest Ever Black (el sello de Kiran Sande se ha convertido poco a poco en un vehículo para conocer auténticos tesoros sonoros de perfil Industrial/esotérico, en su mayoría no editados hasta el momento o relegados al oscuro pozo del olvido), Modern Love (casa que decidió recopilar y remasterizar, el mismo año de su edición en cassette, algunos de los mejores momentos del proyecto Vatican Shadow) o Spectrum Spools/eMego/Recollection GRM/Ideologic Organ, todos ellos por confeccionar anualmente una impecable y versátil labor que combina la edición, la reedición y la recopilación.

Hay que incidir en el aspecto del formato, algo que se ha diversificado y liberado enormemente en los últimos años y que ha provocado una especia de anarquía controlada. Un sello independiente puede lanzar y licenciar material de un artista, prensando 50 copias de un vinilo o grabando 15 cassettes, regalando a su vez la versión digital. La obra en cuestión, según su potencial o situación en un contexto determinado, puede no tener ahí el final de su camino y puede recibir más mutaciones editoriales: otro sello que propone al mismo artista dar forma física (y con un mayor número de copias) a su material o una discográfica más preparada puede querer re-licenciarlo como estrategia de promoción ante la llegada de un nuevo álbum. La verdad es que gracias al mayor control del artista o productor sobre su propia obra, las posibilidades hoy en día son prácticamente infinitas. Bandcamp, la nueva proliferación del cassette y el furor por lo limitado como nueva baza para un mercado más bien complicado son ya herramientas aposentadas en nuestro universo, una realidad con sus pros y sus contras si la comparamos con épocas pasadas.

Aún así, esta tónica tampoco es la general, ya que otra grandísima ristra de sellos indispensables hoy en día continúan enfocando la reedición como antaño, haciendo esfuerzos por devolver a las maletas y colecciones del usuario medio auténticas joyas muy caras en el mercado negro o directamente ignoradas durante décadas. Numero Group en Chicago, PPU en Washington DC, Rush Hour o Clone en Holanda, Soul Jazz y Finders Keepers en el Reino Unido o el imperio Stones Throw/Now-Again y Light In The Attic (marca que concretamente este año ha lanzado la iniciativa Modern Classics, reeditando “Voodoo”, el segundo álbum de D’Angelo) son algunas de las casas más importantes en esta dirección. Como último detalle a comentar dentro de este aspecto, también de muchísima importancia para el devenir de este mercado (al fin y al cabo minoritario), está el hecho de que varias tiendas especializadas estén amplificando recientemente su perfil editorial, dando a su público consumidor la oportunidad de hacerse con artefactos limitados únicamente disponibles en sus establecimientos (ya sean físicos y virtuales). Como ejemplo está la iniciativa Art+Sound de Sounds Of The Universe, la de Boomkat bautizada Boomkat Editions (orientada a la reedición de material en distinto formato que el original y enlazado con los propios sellos de la casa de Manchester, como son Death Of Rave o Bed Of Nails junto a Dominik Fernow) y las diferentes campañas que lanza de vez en cuando Bleep.

Un año marcado por grandes recopilaciones

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Siguiendo con los puntos más orientados a las maniobras editoriales, toca resaltar que este curso 2012 ha sido inmejorable dentro del universo de las recopilaciones, una herramienta parecida a la de la reedición pero que implica mucho más conocimiento sobre una obra o artista y que frecuentemente está perfilada para tomar forma de antología o artefacto que documente o englobe según qué época o era dentro de la carrera de un músico/formación, un género concreto o un movimiento. Es fácil hoy en día confundir simples selecciones de highlights o clásicos de un mismo artista o estilo (ya sea en general o en determinado punto geográfico, como se ha intensificado en los últimos años) con auténticos estudios en profundidad llevados a cabo por algunos pocos sellos, algo que  por supuesto no situaría a unas iniciativas delante de las otras. Aunque la imagen de la recopilación sigue siendo la misma y sus objetivos han variado poco en los últimos años, en la actualidad son muchas las adaptaciones y direcciones que puede tomar esta actividad: desde la recopilación digital curada por un sello determinado intentando recoger los mejores momentos de su catálogo, hasta una marca especializada remarcando la importancia de un momento de la historia o cronología de un artista en activo o ya desaparecido.

Pero esta no es la cuestión que aquí nos sitúa. 2012 ha estado marcado por diferentes compilaciones que no solo han hecho retomar el interés o pasión sobre artistas de diferente índole, además han provocado que entendamos mejor su importancia e influencia dentro del negocio acutal. Es el caso de “White Label Classics” o la colección de material primitivo de Suzanne Ciani o Tod Dockstader, por ejemplo. Por otra parte, también han proliferado las recopilaciones muy bien llevadas y confeccionadas con exquisito gusto sobre diversos ámbitos sonoros que podríamos considerar exóticos (Kollywood, Dabke, Indonesia), las retrospectivas exhaustivas y necesarias (Lou Ragland, el maestro Ilaiyaraaja, WITCH) y las selecciones orientadas a indagar diversos cambios o mutaciones dentro de las técnicas de producción (como es el caso de la intensa e insuperable “Personal Space”, un documento que no solo rastrea los inicios del bedroom producer, además saca brillo a gemas de Soul y Funk que comenzaban a coquetear abiertamente con el hardware electrónico) o en el terreno estilístico, como puede ser la dedicada al movimiento Lovers Rock, firmada por Soul Jazz Records.

Otra de las claves de este 2012 la tenemos en que la cronología más primitiva del House se haya convertido en el principal foco para el entorno de las recopilaciones; comenzando obviamente por Rush Hour, el House, sus diferentes vertientes geográficas y héroes ocultos/olvidados han marcado el devenir de este curso de manera indiscutible. Desde la nueva edición para “Nightgruv” de James Mason, hasta las retrospectivas para los hermanos Burrell o Elbee Bad, ambas centradas en la historia del sonido asentado y característico de NYC. Chicago, ha sido y será el otro corpulento archivo que consultar: Cajmere y Cajual, Mitchbal y el puente entre post-Disco y House, incluso una de las más bien perfiladas, “This Ain’t Chicago”, focalizada en documentar la influencia Chi-sound/Acid en el Reino Unido y la más necesaria desde mi punto de vista: “Soul Jazz Records presents Voguing: The House Ballroom Scene Of NYC 1976-1996″. Este último detalle es uno de los más interesantes, otro de los que deja patente la cantidad de material inexplorado de encontramos gravitando en la historia de la música electrónica y de baile.

PAN y la re-formulación académica de las leyes Club/Dance

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Una de las tendencias más destacables en este 2012 si fijamos la vista en el ámbito electrónico es lo que a mi me gusta titular “re-configuración Club”: una manera de observar las leyes básicas y patrones de la música de baile y someterlos a un estudio pormenorizado, analítico, absorbiéndolos y sacándolos de contexto, manipulándolos desde un punto de vista que prácticamente podríamos considerar “académico”. En este apartado serían muchos los puntos a tratar, pero debido a la naturaleza de este artículo o radiografía “resumida” me temo que voy a tener que centrarme en los más importantes: PAN, Sensate Focus y Holly Herndon. Dentro de la misma cesta y si no fuéramos tan estrictos, este apartado también podría incluir el más reciente álbum de Actress o la apuesta por el House de desarrollo psicodélico, hardware-rebosante y con estética jam por parte de Planet Mu.

Bill Kouligas comenzó a sacar la cabeza como gestor de su sello PAN a principios de 2010, época en la que la marca berlinesa se limitaba a dar salida a material de perfil experimental, collages sonoros de diversa índole y esfuerzos avant-garde complementados con exquisitas ediciones. Fue en 2011 cuando su verdadero sentido e ideología como sello comenzó a verse venir; aunque sigue situado en su objetivo de dar cabida a personalidades experimentales emergentes (Helm) y no pierde de vista a nombres capitales (Mika Vainio, Kevin Drumm, Eli Keszler, Aaron Dilloway, Jason Lescalleet), el grueso de su catálogo en este curso y finales del pasado ha coqueteado firmemente con las técnicas Club, asumiéndolas como parte de su ADN y a través de artistas como SND, Heatsick, NHK’Koyxeи y sobre todo Lee Gamble, modificarlas según sus necesidades y gustos.

Heatsick cultiva “una aproximación cargada sexualmente y en actitud bohemia de la esencia House/Disco/Italo, un discurso de humedad contenida y máxima sofisticación en el tratamiento de las texturas. Leftfield House dirán algunos, aunque no sé si sería adecuado. Aunque, claramente también, Steven Warwick amplia el surtido de sensaciones en su último release para PAN, “Déviation”; los patrones House Dub-infectados, la calidez tropical, el hipnotismo de tracks extensas y loops lo-fi-embadurnados, los basslines sencillos, la aparición del Casio, crean una atmósfera única manufacturada con guantes de seda y un cuidado señorial, un maquillaje extrañamente convincente”. NHK’Koyxeи recicla loops y estructuras básicas que hacen que nos cuestionemos la fórmula tradicional de presentación de los mismos, reduciendo su autonomía y vida a breves pasajes monótonos, beats simples y manipulaciones muy tímidas, abusando del delay e incorporándolos a una puesta en escena normalmente conectada con el terreno experimental.

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En cuanto a Lee Gamble (junto a Luke Younger, la extraña pieza que ha desencadenado el furor unánime por la marca PAN. Anecdótico que hayan tenido que ser dos jóvenes experimentalistas británicos, por otra parte), el objetivo iría un poco más allá: en los dos sublimes álbumes editados por PAN este año, el fundador del colectivo CYRK propone una exploración de los patrones Jungle y Techno, primero desfigurándolos y más tarde re-configurándolos, convirtiéndolos en un residuo, en un excremento de lo que había sido, resultando ambos en una especie de collage abstracto en el que los espectros de las influencias flotan alrededor de un universo que no es el originario. Lee Gamble se sirve de la síntesis digital y el reciclaje para conjugar esta idea, un punto de vista novedoso que traspasa la simple nostalgia o la más pura reducción computerizada, llegando a cuestionar los límites de la música electrónica y a reafirmar de nuevo la idea de que dicho género está todavía ampliamente inexplorado.

“Diversions 1994-1996″ se convierte en una postal romántica que el propio Lee Gamble envía a su máxima influencia, el Jungle, recuperando su espíritu como DJ de radio pirata impreso en sus viejas cintas y succionando los rasgos del género, dejándolo en su mínima expresión reconocible y re-utilizándolo para edificar difusos, moribundos y polvorientos pasajes en forma de interludio. “Dutch Tvashar Plumes” llega en la misma línea de “desfiguración” y modificación, pero esta vez trabajando a partir de un lienzo limpio y liso, creando a partir de mecanismos digitales fórmulas Techno que contrastan con las que han sido impuestas popularmente, jugando sin restricciones con el diseño de percusión y las características del género.

En un principio y hasta ahora, la intención de la marca y alias de Mark Fell Sensate Focus era “aplicar el ADN House New York / Chicago y sus elementos característicos (chords, pianos primitivos, melodías y acordes sensitivos, sensuales e incluso eróticos) a ritmos y programaciones más avanzados y con un guión menos lineal, haciendo inciso sobre todo en esta última parte”. En su día, en este artículo especial, yo mismo escribía esto:

“Escuchando los dos primeros 12″ de Sensate Focus uno primero observa los factores comunes y conocidos, los samples vocales minimizados, los landscapes muy limpios y claros, higienizados, pero analizando bien la jugada se encuentra con ritmos variables, cambiantes y muy próximos al minimalismo o abstracciones de etiqueta post-raster-noton. Automáticamente conviene echar la vista atrás y acordarse del Microhouse antes citado, aquel movimiento que en parte convivió anexo o paralelamente con la Click Music abanderada por scape o Mille Plateaux, una estética reduccionista y también con un perfil sofisticado que tuvo sus máximos exponentes en Luomo y el sello Force Tracks, la cantera de Colonia con Kompakt, Wolfang Voigt, Mike Inc, Thomas Fehlmann, incluso podríamos recordar a etiquetas como Profan, artistas como Isolée, DJ Koze o proyectos como el influyente Studio 1 o Gas si nos ensanchamos la manga”.

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Ese factor orgánico muy fino, muy concreto y esa fluidez característica que las texturas y paleta de sonidos en la que se estructuró el House más primitivo, se conjuga de manera inteligente con la ruptura digital, el error controlado y el minimalismo atonal que ha marcado la carrera de la pareja SND, el léxico Glitch se renueva y abandona la estela IDM para juguetear con el punto más cálido y primigenio de la cronología de la música de Club. Este por ahora no muy explotado concepto es una de las tónicas más representativas de este 2012, también visualizada en el maxi que Mark Fell compartió con DJ Sprinkles y en el álbum largo compuesto por remezclas de su propio material editado en Sensate Focus, en esta ocasión puesto en circulación por la central Editions Mego.

En cuanto a una de las últimas sorpresas del año, la aparición súbita de Holly Herndon a través de RVNG Intl., llegamos al mismo punto en el que se encuentran gravitando Mark Fell o Lee Gamble: la re-formulación del patrón Dance bajo la batuta “académica”. La nativa de Tennessee, en estos momentos cursando doctorado en música electrónica por la Universidad de Stanford y educada en el Mills College de San Francisco, es una de las más convencidas defensoras del laptop como herramienta de directo y producción, y su discurso se caracteriza por la fusión de voz procesada, FM síntesis y orientación Club, mostrando destellos de influencia IDM, Techno e incluso texturas industriales, asimiladas durante su tiempo como DJ en Berlín. “Movement”, su debut, es breve y algo inconexo, pero sin duda una postura realmente impactante y con un punto extravagante.

Síntesis Rave

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Aprovechando la importante llegada de Lee Gamble al ruedo y el progresivo detrimento de las opciones creativas que planteaban una “nostalgia” Rave, una evocadora representación del espíritu perdido de una época extra-influyente y que entre otras cosas, provocó que aparecieran entes como son Burial o Zomby, tenemos que dedicar un pequeño espacio a la proliferación de un matiz novedoso que este 2012 ha empezado a coger bastante fuerza. Aunque lleva años practicándose, la síntesis de aquellos rasgos tan explícitos y su posterior proceso, desfiguración y re-formulación en un producto más fino y artificial ha avanzado posiciones en contraposición al cada vez menor interés que despiertan los revivals Hardcore/UK-Garage/Dubstep:

“El caso es que actualmente, ese tipo de síntesis aplicada a movimientos que en su momento se caracterizaron por su exageración, naturaleza descerebrada y frenética, como el éxtasis Rave, está cogiendo fuerza y coherencia. Una de las alteraciones más sobresalientes en este sentido, y también la más reciente, la tenemos en el regreso de EVOL, proyecto que lleva ligado a este complejo objetivo desde sus inicios a finales de los 90 gracias a su concepto “computer music for hooligans” –idea que trata de trasladar esa euforia de una época pasada a complejos algoritmos sonoros, navegando entre melodías abstractas, Noise y landscapes viscerales, psicodélicos, ofrecer una desnaturalizada versión de esa cultura, proponer un compuesto más avanzado a partir de ese espíritu–. Después de pasar durante la década pasada de manera solvente por eMego o Alku, en 2008 llegaron a Entr’acte –fundado en Londres por Allon Kaye–, uno de los labels más interesantes y difíciles de digerir que lleven operando también desde la pasada década”.

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Allí, Roc Jiménez de Cisneros y Stephen Sharp han llegado a otro nivel de extrapolación de una misma idea; “Wormhole Shubz” plantea una disección en profundidad de la estética Hardcore y su factor más característico, el popular Mentasm Sound o Hoover Sound –elemento unificador de la estela Hardstyle dentro del House, Techno, Hardcore extendida en Bélgica y gran parte de los países bajos, Chicago, Reino Unido o Alemania gracias a su popularización via “Mentasm”, clásico del sonido R&S primigenio producido por Joey Beltram bajo el aka Second Phase. Como ya sabrás creado a partir de la manipulación del Roland Alpha Juno-2, usando el patch “WhatThe?”–, descubierto, ensalzado, explotado y calcinado en muy pocos años, concretamente en los primeros compases de los 90, época que sirvió como antesala para las primeras transmisiones del Jungle primigenio, en las manos de Rufige Cru o 4Hero. En este trabajo, al rededor de 7 landscapes oscilantes y en los que el maltrato y descontextualización de esa forma de onda concreta es el protagonista, se nos demuestra como en ningún otro trabajo aparecido en los últimos años, la posibilidad de reducir a un elemento toda la agresión y sentimiento producido por un movimiento como el éxtasis Rave. Otro de los prolíficos artistas que está imponiendo un discurso muy parecido es Lorenzo Senni, uno de los líderes de la nueva ola avant-garde italiana y auténtico camaleón estilístico que este 2012 ha despertado el lógico interés de eMego por su material propuesto en “Quantum Jelly”.

“Es un álbum en el que se capta el mensaje y el objetivo desde un comienzo, sensación que está favorecida por la virtualmente simple concepción estructural de las 5 jams que lo componen, pero que tiene su punto clave en lo fluido, lo atractivo que resulta –contra pronóstico– una reducción de este tipo y basada en estos arquetipos. No debe tampoco resultar extraño, ya que considerando la vuelta de tuerca que gente como Dipset o araabMUZIK han conseguido dar a las librerías Trance/Dance en el terreno Hip Hop y la beat-configuración, un acercamiento mucho más ponderado a esas características tan marcadas puede visualizarse como una clarísima victoria. Eso es lo que precisamente es ”Quantum Jelly,” la por ahora más estilizada, casi amanerada y exquisita rendición, re-imaginado del compendio sonoro que asoló Europa y parte del extranjero en los 90. Zapatillas, arena, arpegios expansivos, juguetones,  melodías facilonas, orgasmos rápidos y adictivos, la búsqueda de un placer rápido que estimule los fluidos, el culto a la química y esa artificiosidad implícita, unánime, presente en cada resquicio de dicha cultura. Senni consigue descontextualizar sin amputar los aromas, consigue retratar sin complejidad, identifica los puntos calientes y las notas melódicas más expresivas para trazar un dibujo apasionado del género Trance, anulando casi completamente cualquier tipo de percusión, y utilizando tan solo los loops y su procesamiento como herramienta principal. Como digo, resulta extrañamente atractivo el experimento, ya que por un momento consigue que nos olvidemos del decorado mainstream que no-siempre ha gravitado alrededor de dichos parámetros, consigue que nos cuestionemos la valía de un producto y unas técnicas tan explícitamente preparadas para oídos planos”.

La extensa sombra del Techno

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“Desde el creciente aumento de activos desde UK o la resurrección de la estética Birmingham, hasta la implementación de rasgos Bass, el acercamiento por parte del underground Noise norteamericano, la flotante y omnipresente influencia de Jamal Moss y el pudrimiento paulatino creativo de la esencia Detroit. 2012 por ahora no está deparándonos demasiados cambios sobre estas pautas y aunque muchas están del todo consagradas y asimiladas, podemos observar una suerte de consagración en algunos aspectos; hoy en día ya pocos ponen en duda que a pesar del estado catatónico del colectivo Sandwell District, el futuro y la excitación creativa pasar casi obligatoriamente por las atmósferas industrializadas y traumatizadas, dispuestas en varios punto geográficos, aunque teniendo como núcleo fuerte el Reino Unido. El por ahora silencio de BNJMN –un claro protagonista con sus dos largos el año pasado– y la aventura impresionista y moribunda de Actress han desencadenado que se pose mucha más atención en alternativas reforzadas como la del sello Perc Trax o ya se considere a Blawan como uno de los Techno-heads dominantes en UK junto a Untold. También en UK, este año nos está regalando las primeras conexiones entre Grime y Techno, ejercitadas por productores como Kowton y Helix. Aunque todo este surtido de acontecimientos y apuntes podría llevarse el enfoque principal de esta narración, el intérprete capital tiene nombre y apellidos: Vatican Shadow”.

Era uno de los párrafos introductorios para un artículo especial de parecida naturaleza desvelado a mediados de curso, destinado a destacar el género Techno como uno de los grandes protagonistas de los últimos años y en concreto de este 2012, desvelándose como uno de los estilos que mejor han colisionado con el mercado avant-garde y confirmando su regeneración a partir del resultado de esta confluencia. Que nadie me entienda mal o malinterprete, el Techno, a groso modo, sigue exactamente igual, los patrones son los mismos y las leyes no han cambiado; pero si intentamos dirigirnos al sector más innovador del género en estos momentos, aquel que en cierta manera consigue transgredir y traspasar las fronteras de lo ya asimilado, es incuestionable que debemos fijarnos en la relación del Techno con el Noise, la manipulación experimental, la revitalización de la estética industrial y el revival cercano al Hard Techno que estamos viviendo en este preciso punto de la historia.

“Vatican Shadow es la figura más importante del año si cimentamos nuestro criterio en niveles de influencia, actividad y coherencia del concepto con su representación sonora y puesta en escena crítica, poderosa. También lo es en cuanto en términos de atractivo visual y diseño del mismo, y también lo es en cuanto a creatividad, como decía antes aportando la punta de lanza a una evolución y descenso del género Techno hacia las catacumbas más subterráneas y los escenarios industriales más fríos y oscuros. Fernow parece contraatacar nuestra apatía con un desgaste a base tortura sonora,  un prisma sádico que parece intentar representar la línea de la maldad capitalista y deleitarse triturándola en pedacitos. Pone sobre la mesa la realidad satánica de años de tradición militar que gravitan por nuestra memoria histórica, nos somete a una tormenta de culpa y venganza por ser ganado encadenado en un sistema capitalista, plagado de trampas y minas anti-persona. Una personalidad única dentro del entorno capaz de retratar las escenas más evocadoras y encarnizadas, un discurso plenamente conectado con una narración visual que aporta riqueza y equilibrio con los elementos sonoros, aplicados de manera monolítica, primitiva y en ocasiones, rabiosa y violenta”.

Al igual que Fernow, ya en Los Ángeles y gestionando al mismo tiempo Bed Of Nails, Hospital Productions y la incesante actividad creativa como Vatican Shadow (actividad que aunque cueste creerlo, ha conseguido poner de rodillas a sellos como Blackest Ever Black, Type o Modern Love, algo inaudito), Powell ha desatado apasionadas críticas a su decrépito y rudo material desde su llegada al mercado: “percusiones saturadas y sucias dispuestas de manera seca y sin complementos, a menudo rozando la estética post-Punk y tan solo decorando la acción con loops, chasquidos de guitarra muy físicos, muy afilados, cortantes. La música de Powell es radical y brusca, poseedora de una siniestra rabia contenida solo semejante a las mejores apariciones del maestro Karl O’Connor”. La gran influencia de estos dos entes dentro del espectro especializado y la progresiva extensión del carisma industrializado provocaron otro movimiento más que anecdótico este año: la recuperación por parte de Boomkat de todo el catálogo (por primera vez en formato digital) del sello Zhark Recordings, hogar editorial del espectro Patrick Stottrop aka Kareem, fundado junto a Hecate en Berlín y activo desde 1996 hasta 2007.

“Fueron años en los que se pusieron en circulación kilos de plástico Techno-inquietante, minimalista y rebosante de texturas metálicas, siderúrgicas e industriales. Material que no pasó desapercibido en su día, pero que con la cotización al alza del carácter poco esperanzador y el clima angustioso predominando, debía protagonizar una resurrección lógica y reclamar justamente su etiqueta de colectivo o marca visionaria, predecesora de los caballeros de Sandwell District”.

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En aquel artículo también se mantenía la posibilidad de que el propio stand by editorial del colectivo o grupo de eslabones Sandwell District haya provocado algo totalmente opuesto a lo que todos nos imaginábamos que causaría; en vez de dejar una huella imborrable, un vacío perpetuo, la marcha del ente y su influencia, omnipresente hoy en día en el Techno venido de UK (como una versión estilizada de lo consolidado años antes en Birmingham), ha dado sentido a toda una generación de productores con rasgos comunes y que conviven en el mismo suelo que operaban aquellos espectros. La vuelta de los BMB es un hecho más que remarcable, sobre todo después de un profundo hiatus creativo, el debut en solitario de Silent Servant editado por Hospital Productions (y pagado por Regis) es uno de los puntos clave y la aparición de híbridos Bass/Techno realmente excitantes como Bandshell o la asentada comunidad de valores que siguen la estela post-”Feed Forward”. Sobre “Negative Fascination”, se dijeron cosas como estas:

“Dentro de la estética implantada por Sandwell District en la pasada década y comienzo de esta (Birmingham como telón de fondo, industrialización de los tratamientos, hipnotismo aplicado al Club, renovación en la penumbra de la línea berlinesa y una pasión fetiche por el formato vinilo y la comunicación impredecible), podríamos señalar que Juan Méndez y su proyecto Silent Servant se encargaron de perfilar el contrapunto más meditativo de todo el material fabricado en sus años de actividad, además de ser el cerebro detrás de la mitología alrededor del colectivo, su estilismo lacónico y carga visual totalmente característica. Si echamos la vista atrás y reproducimos antiguas producciones de Silent Servant o si recuperamos “Feed-Forward,” observamos cómo los paisajes unificaban la latente tensión rítmica y sus desarrollos hipnóticos con tímidos deterioros melódicos y algo de naturaleza contemplativa. Nada más empezar con “Negative Fascination,” nos damos cuenta que el guión ha cambiado al menos 90º, que Silent Servant avanza y es capaz de abrir su discurso pero a la vez contraerlo, convertirlo en algo más traumatizado y arenoso, valiéndose de herramientas mucho más presentes tanto en el sello que alberga el álbum como en el carisma más reciente de Regis”.

Es el común denominador alrededor del que gravitan otras iniciativas como son es Perc Trax, factoría desde sus inicios cubierta por tintes industriales y dirigida por Ali Wells. Este año, gracias a la robusta y descomunal nueva manifestación en solitario por parte de su mencionado gestor y el álbum debut del proyecto Forward Strategy Group, la etiqueta se ha revalorizado claramente y hoy por hoy debe ser considerada la nave nodriza de la exploración Techno en UK. Su ideología roza concienzudamente los rasgos Noise y más experimentales,  invita a ilustres representantes de otros universos como ASC o Ekoplekz a dar su particular visión de la deprimente y puntiaguda atmósfera que impregna todos los releases y contribuye al cultivo y maceración de nuevos talentos que provienen de todas partes del mundo, tales como el alemán Bas Mooy, el angelino Jeff Derringer o el proyecto Dead Sound & Videohead.

Otros activos, también ligados (directa o indirectamente) a Perc Trax son Samuel Kerridge, MPIA3 o Shifted, jóvenes productores que poco a poco se abren paso contribuyendo a engordar la excelente plantilla de talentos británicos capaces de retomar y re-inventar las instantáneas más salvajes de la historia Techno. Samuel Kerridge ha encontrado casa en la berlinesa Frozen Border, mientras que MPIA3 (Truss) y Shifted nos obligan a mencionar aunque sea brevemente la presencia de Avian, uno de los sello más interesantes del momento dentro del universo Techno: “proponen una vuelta a los patrones más salvajes del ADN del género, una recuperación de las anomalías genéticas bañadas en ácido y hormigón, los golpes sin paliativos y el aroma europeo primitivo, influenciado por leyendas como Buzz, R&S o demás factorías belgas”. La marca, controlada por el propio Shifted (Pacific Blue) y Ventress, ha madurado en este 2012 posicionándose como modelo claramente a seguir.

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Siguiendo esta línea de estilismo duro, seco, estructurado en cemento armado y que conecta con el espíritu Hard Techno más explícito y sucio, debemos nombrar a la dupla Karenn como principal protagonista o punta de lanza debido a la popularidad del proyecto, formado por dos precoces portentos como son Blawan y Pariah. El primero ya se presentó en 2011 como un Techno-head en mayúsculas, inclinándose y entregándose al género después de titubear con la ciencia Bass/UK-Garage. El segundo, viniendo claramente del mismo círculo R&S/Mount Kimbie/James Blake/post-Dubstep, y viéndose muy influenciado por su compañero, está dejando cada vez más relucir su perfil más salvaje:

“Si por algo destaca el material que proponen ambos bajo este pseudónimo, es por la crudeza y sucio texturizado de todo el conjunto, algo que se mantiene en el recién estrenado directo conjunto y que también nos indica que dentro del dúo, la personalidad que más pesa es la de Blawan. ”SHEWORKS004″ se entiende y se percibe como un completo y corpulento trabajo, compuesto por cemento puro y gris, rescatado de algún búnker de Berlín y capaz de provocar nervios, agitación interna/externa, incluso terror. Las 6 composiciones están cortadas por el mismo patrón temerario, agresivo y actúan sin ningún tipo de miramientos; potencia descomunal, psicóticas sirenas, sintes venenosos, crujidos, devastación, escombros, metralla, yo qué sé! Es imposible ponerle límites a las reacciones que pueden provocar monstruosidades de este calibre, imposible circundar el radio de perforación, tales animaladas no se pueden sujetar. Lo mejor no es valorar el material, tan explícito y directo que no vale pena versar demasiado, es evaluar las consecuencias y como decía antes, los alicientes que han llevado a sus responsables hasta este punto; dos perfectos imitadores (más que fabricantes) de unos patrones concretos y reconocibles”.

Aumentando el nivel de rudeza y siguiendo el planteamiento de Techno creado a partir de un aplastamiento del hardware, debemos reservar un sitio en este largometraje a artistas como Three Legged Race o Pete Swanson, ambos con afiladas, punzantes y desproporcionadas releases que tienen como columna vertebral el Techno y que nos ayudan a ratificar la teoría de que la interacción entre el género electrónico más convencional y el experimental está cada vez más en boga (deberíamos también incluir en este punto a Sculpture, Vanilla Hammer y el entorno Kaleidoscope). Esta situación, una clara retroalimentación en la que ambas partes salen ganando, demuestra que cualquier evolución estilística pasa indudablemente por la adquisición de aromas que no son  propios. Y cuanto más dura, chocante sea la conexión, mucho mejor. En este caso en concreto, lo más interesante es observar cómo el Techno, normalmente pinchado por DJs y producido por artistas en estudio, ha cambiado ligeramente su imagen adaptándose a una puesta en escena que normalmente está reservada al terreno experimental: cables en el suelo, cajas de ritmos, pedales y secuencias en directo. Por supuesto hablo de proyectos como son Container, el propio Swanson o Vatican Shadow.

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¿Qué nos queda? En cuanto a Techno y su cada vez más sombría, palpable presencia como género dominante, después de una muy mala temporada, debemos destacar la buena forma de Jamal Moss y su indivisible naturaleza, ya sea como Hieroglyphic Being o con otros proyectos, la buena campaña de Morphine Records, ayudándonos a descubrir el enigmático proyecto residente en Philadelphia, Metasplice (Kenneth_Lay y V. Hold), o la aparición de dos magníficos álbumes como son “Techno Primitivism” de Juju & Jordash y “Order Of Noise”, debut en largo de Vessel.

Sobre el primero, Fran Martínez sintetizaba: “No solo han confirmado las esperanzas puestas en su álbum, han conseguido hilvanar con precisión todos los apuntes realizados en sus anteriores entregas en diferentes formatos y transmitir la sensación de que estamos ante dos lúcidos manipuladores de influencias capaces de trasladarte al futuro manteniendo su devoción por el pasado”. En cuanto al activo de Young Echo, yo mismo comentaba y concluía: “Yo, veo a Vessel como una extraña alimaña creada a partir de partes, órganos y miembros prestados, recogidos de las alcantarillas por las que se arrastra. Un talento que encuentra razón de ser en un ecosistema devastado, consumido, sacando fruto del desquicio electrónico montado hoy en día y revolcándose literalmente con las influencias. Su genialidad y la de “Order Of Noise” reside en revitalizar patrones ya muy masticados, dándoles un vigor obtuso y excitante, tiñéndolas de un barro pegajoso pero al fin y al cabo, saludable”.

Como opinión personal y ya cerrando este capítulo, uno de los (necesariamente) más extensos del análisis, resulta interesante cómo esta estética contaminada, sucia y apocalíptica dentro del género electrónico viaja de la mano o al unísono con la depresión que estamos viviendo ahí fuera. No sería una locura pensar en que el extendido clima de desesperanza y nihilismo que está invadiendo cada resquicio del planeta se vea retratado también en este tipo de obras, sonidos y artistas. El apocalipsis ya ha llegado y nosotros hemos ayudado a instaurarlo. Es un hecho divisado por la mayoría de la población y este se corresponde (casualmente) con el descenso a las sombras y profundidades del grueso avant-garde electrónico actual.

Opal Tapes y la austeridad como seña de identidad

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“El sello de Stephen Bishop es uno de los últimos sellos reverenciados dentro del terreno de edición en formato tape y concretamente dentro del espectro británico. A muchos, por su personalidad a la hora de escoger los diseños, material, imaginería y sobre todo por invitar a su catálogo a quienes invita, ya nos recuerda a los comienzos de NNA Tapes en Vermont o de la misma, ecléctica, de vez en cuando incoherente, pero muy próxima, The Trilogy Tapes. Sus referencias, ya rozando la decena, suelen llegar en oleadas de tres tapes, en forma de trilogía de la que se adelantan unos extractos y más tarde se ponen en circulación las ediciones físicas de manera siempre limitada. Ahora y con el paso adelante de la creación de un Bandcamp a modo de archivo, Opal Tapes nos ha dado la posibilidad de poder degustar todo las veces que queramos y cuando queramos”.

Nuestro elegido mejor nuevo sello del año, con toda justicia, no ha tardado en implantar un surtido de señas de identidad que casan en perfecta armonía con su condición de marca independiente y casi DIY-orientada. El material que Bishop pone en circulación en diversas tandas conecta directamente con su presentación austera y su distribución prácticamente artesanal; con un catálogo de contribuyentes realmente asombroso y lógico (todos comparten elementos comunes en sus discursos: la intensidad, la densidad de las capas electrónicas, lo despiadado de las estructuras y la toxicidad omnipresente), Opal Tapes se ha convertido en un vehículo en el que la victoria se consigue a través de unas ideas claras y teniendo muy claro qué material se está buscando, una casa en la que los sonidos concuerdan con la imagen y un sitio donde todos quieren editar, a pesar de la llegada aún minoritaria. Entre los nombres más destacables de este, su primer año, hay que señalar a Huerco S., 1991 (MCMXCI), Personable, 51717, Tuff Sherm, Ex-Con o IVVVO.

Actress: el incunable

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“R.I.P.” ejecuta todas sus piezas con soberbios cálculos, extravagancias muy controladas y bien pensadas, nada que ver con la acentuación del defecto o la desnaturalización de anteriores manifestaciones, donde se nos presentaba a un Actress como un experimento brusco, desenfrenado e innovador, un mostrador de límites como podríamos definir. Aquí se nos muestra un alquimista que desenvuelve varias pócimas sonoras a través de hardware electrónico y crea telarañas geométricamente perfectas, sin fisuras y completamente en armonía con el espacio moribundo en el que están inspiradas. Actress deja atrás con este álbum su visceralidad e inesperadas manipulaciones primigenias, cambia la escultura por la pintura más reduccionista y manipula los sonidos, texturas, capas, notas y goteos electrónicos como un matemático. “R.I.P.” crea un universo latente, no-muerto, menos tóxico que antaño y dotado de una imaginería electrónica más allá del entendimiento generalizado. Darren J. Cunningham juega delicadamente con un mundo estático y al mismo tiempo serpenteante, repleto de esperanza pero con el ánimo bajo cero, consigue interpretar una de las visiones más complejas que la música electrónica ha ideado los últimos años. Un álbum inquietantemente bello, una obra maestra que traspasa a su propio autor y aplasta con guantes de seda las dudas sobre la evolución de su sonido, deshilacha las expectativas a través de un sueño electrónico, un tejido biológicamente avanzado”.

El segundo LP del capo de Werk Discs con Honest Jon’s, publicado el mes de Abril, presentaba a un Cunningham mucho más limpio y pulcro que en sus anteriores manifestaciones, incidiendo en los tejidos impresionistas y conectados con las fórmulas de manipulación digital, en vez de la abrasión/agresión, visceralidad y densidad de sus dos primeros trabajos, “Hazyville” y “Splazsh”. Lo chocante de su más reciente álbum, y la principal causa de que en un primer momento no fuera aceptado como su mejor obra hasta el momento, es el giro de 180º conceptual trazado en “R.I.P.” y la pérdida (parcial) de conexión con su material anterior; Actress se inclina en este trabajo hacia un misticismo difícil de describir y que ha sido creado a partir de un lienzo o mesa de trabajo mucho menos tóxica que la utilizada antaño. La higienización de su discurso en esta obra concreta (ya que, por lo que apunta “Silver Cloud”, este seguirá las directrices de “Hazyville”) ha hecho que surjan inevitables comparaciones con el que podría ser un precedente claro a su figura, Terrence Dixon, y hayamos pensado en que “R.I.P.” podría perfectamente haberse editado en raster-noton. Aún así y habiendo encontrado este año al Actress menos retorcido, Cunningham sigue demostrando que su visión de las cosas y tratamientos no estáticos superan cualquier tipo de comparación o expectativa, adquiriendo la etiqueta de personalidad única dentro de la música electrónica actual.

Detroit vuelve a sacar la cabeza

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“No hace falta recordar que Detroit es un mercado claramente empobrecido debido a la caducidad de algunas rentas, aquellos rasgos estilísticos que lo han sustentado durante años, sobre todo cuando la creatividad era completamente nula y tan solo existente en algunos virtuosos localizados. La escena hoy por hoy pasa casi inadvertida y el sonido, su influencia, no brilla como antaño. En ese punto de sequía, una temporada para olvidar que suponemos llegará a su fin algún día, siguen apareciendo algunas dosis editoriales que siguen manifestando o informando que la ciudad está viva. Andrés, Moodymann, Theo Parrish y Sound Signature, Kyle Hall, Pittman o Aaron Siegel, conocido como Fit y comandante de la nave Fit Sound son algunos de los nombres que sobreviven al óxido que impregna la estela y la etiqueta del sonido Detroit”.

Así encabezaba la reseña de uno de los mejores EPs publicados este año en el espectro de la ciudad del motor, editado en Fit Sound y firmado por el misterioso Howard Thomas, productor que ya debutó en Sound Signature años atrás, concretamente en 2005. El caso es que mi opinión sobre Detroit y su buena salud electrónica ha cambiado levemente gracias a esta tímida perspectiva que estamos tomando para este artículo; si echamos un vistazo rápido a la plataforma y distribuidora mencionada, Fit Sound, gestionada por Aaron “Fit” Siegel, seguramente encontraríamos más de una esperanza que aún no he trascendido, además de un fornido catálogo de sellos locales que igualmente se mantienen casi vírgenes de la explotación del mercado europeo, que ya está sumido en una inercia u opinión negativa sobre la mayoría del material venido del territorio, a no ser que sea firmado por Kyle Hall, Omar S o algún productor próximo a estos dos núcleos. La buena e inspirada campaña de FXHE y la tremenda evolución como sello de Wild Oats (Da Sampla, MGUN, la unión Funkineven, el propio 12″ junto a Kero) ya bastarían para que este año Detroit saldara el curso académico con un aprobado más bien generoso. Pero cuidad, ha habido más.

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Otro de los aspectos que han destacado en este 2012 si observamos la realidad de la Motor City es la vuelta de antiguas figuras de culto, una vuelta entre comillas ya en algunos casos nunca se habían ausentado realmente. Es el caso de Robert Hood, ilustre co-impulsor de UR y de la estética más minimalista del Techno creado en la ciudad que después de años de actividad más bien convencional, ha despertado a su estancada inspiración para completar “Motor: Nighttime World 3″, un muy notable álbum que ha renovado el interés de muchos en el discurso de esta figura, en cierta manera, indispensable. Más de lo mismo ha pasado con Marcellus Pittman, sin ningún género de dudas uno de los productores más influyentes de la reciente cronología Detroit y que ha elegido este 2012 para debutar en largo a través de Unirhythm, combinando la recopilación de algunos de sus clásicos editados en formato 12″ y la inclusión de nuevas composiciones. Por último, y con un grado de importancia mayor, está la vuelta al formato largo de Terrence Dixon:

“Si alguien ha sido subestimado por la cronología electrónica contemporánea ese es el nativo de Detroit Terrence Dixon, uno de los muchos valores llegados desde la segunda ola de productores y que ha cultivado su única personalidad inquebrantable primero a bajo la tutela de Juan Atkins o Claude Young y más tarde alimentado por la estela minimalista de Hood, pero ya desde un comienzo mostrando unas aptitudes e ideas claramente personales. Sus transmisiones actuales, o más recientes, no distan demasiado de sus primeras contribuciones; podríamos definir su estilo como música electrónica experimental de estética minimalista, generosa en estructuras Techno hipnóticas y que desprenden un también distintivo halo cósmico. Sus manipulaciones rozan en ocasiones la naturaleza Deep House, debido a la exquisita compenetración de los elementos y su profundidad, prácticamente podríamos hablar de la quintaesencia dentro de la adaptación del espíritu de Detroit, del ADN afro-futurista y la más lisa, pulcra, brillante expresión de lo que podríamos etiquetar como machine-funk. Si nos basamos en comparaciones, la cosa se pone más complicada; Dixon es único en su categoría, posiblemente uno de los proyectos más inimitables dentro del espectro, pero sí que deberíamos nombrar a Jeff Mills por proximidad y sensibilidad con el cosmos, y esa estética sci-fi predominante, y actualmente podríamos señalar a Actress como una especie de hijo rebelde, bastardo, del propio Dixon”.

El párrafo extraído de este artículo reciente nos sirve para intentar definir la importancia y personalidad genuina de un productor aún hoy por hoy sin igual. Además de devolver a Tresor algo de su estela gloriosa, “From The Far Future Pt. 2″ ha actuado de detonante para que la figura de Terrence Dixon abandone en cierta manera el clima enigmático que siempre la ha envuelto, consolidándose ya no como un activo aislado que operaba prácticamente de manera independiente dentro de la línea creativa del Detroit de la década de los 90 y 2000 o un nombre de culto para una minoría de entendidos. Terrence Dixon es actualmente una de las mayores esperanzas para el resurgir total de la ciudad y de su sonido característico, un veterano que vuelve para salvar una papeleta.

“Lo mejor de Dixon, obviamente además de la creación de un universo sonoro muy particular, es su insobornable naturaleza, aquella que se mantenido pura durante más de dos décadas y que aún sigue trascendiendo en la mente del receptor como el primer día. Por si fuera poco, ”From The Far Future Pt. 2″ es uno de los álbumes Techno más importantes y decisivos del 2012, un material que no dista tanto al facturado en el año 2000; a lo largo de los 14 cortes, Dixon plantea una coherente combinación de contundencia Club con sus expansivas, cósmicas y distópicas narraciones, mostrándose más impresionista y crepuscular en los trazos de sintetizador, incorporando pianos clásicos, y a la vez contentando a los que buscaban el perfil esotérico con magnas zambullidas en las profundidades”.

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Otro veterano, aunque no demasiado enlazado con la tradición Techno pero sí representativo de los mejores años del culto Motor City es DJ Dez, Andrés, primero líder en la sombra de Slum Village y más tarde activo indispensable de una generación que dibujó una fórmula inconfundible de House y Deep House creado en Detroit. Junto a Moodymann, Three Chairs o Rick Wade, entre otros, ayudó a plasmar un espíritu característico y unos tratamientos con la raíz dominante del Soul/Disco en su ADN, llegando en ocasiones a hablarse de etiquetas tan carismáticas como es la del Black Techno. Andrés ha trazado este año una importante resurrección, gracias en parte a la buena acogida que todo su material tiene en UK y la creación del sello La Vida, desde el que ahora opera regularmente. Aunque la factura de las composiciones evoca en exceso a una estética muy conectada con los 90 y principios de la década pasada, huelga decir que está bastante en forma.

No podemos olvidarnos de MGUN: “Desde que se pudo olfatear en su colaboración con Kyle Hall en 2010, a través de aquel fascinante plástico firmado por ambos como NSNT PRJCT, Manuel Gonzalez ha perfilado un sonido y evolucionado en el plano creativo hasta conseguir una identidad distintiva dentro de la entre comillas “fidelidad” a la estética asentada, reconocible en Detroit”. En su más reciente EP con The Trilogy Tapes, “The Near Future”, Gonzales saca a relucir su cara más excéntrica, aunque conservando los valores que ya se demostraron ganadores en sus dos anteriores EPs; honestidad con las raíces de la ciudad, Techno maquillado con texturas sucias, crudas, un tratamiento austero de todos los elementos y una agresividad controlada que amplifica con la aparición de rudas baterías, líneas ácidas y melodías analógicas. Con varias referencias encadenadas en este 2012, MGUN se perfila como otro activo de importante aparición para el futuro de la Motor City.

¿Qué cojones es la Vaporwave? ¿Y la Tumblr-Wave?

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“Desde que Daniel Lopatin dio forma a su “Sega-haze alter ego” Chuck Person en 2010 (siendo así uno de los primeros artistas en referirse a los eccojams), la crítica especializada comenzó a reverenciar al sello Beer On The Rug o desde que “Replica” patentó según que técnicas de producción, un tímido estallido de configuraciones en clave slow-jam, decoradas con samples vocales extra-chopeados y beats de carácter vintage, emulando esa extraña sensibilidad noventera que tanto predominaba en los late-night televisivos o en la instrumentación publicitaria estadounidense en el clímax capitalista, han inundado internet junto a pseudónimos indescifrables y una etiqueta aún dudosa,“vaporwave,” acuñada este mismo año en Dummy Mag”.

No he podido evitar añadir a este análisis un punto dedicado a este desconcertante pero extrañamente coherente movimiento esparcido por el ancho de Internet y en el que todos sus contribuyentes o protagonistas parecen navegar de manera anárquica, sin ningún tipo de conexión entre ellos. La proliferación de una meta-realidad totalmente válida y “palpable”, la emancipación del net-art y el poder de las redes sociales así como el de la auto-distribución editorial han provocado una serie de espasmos estilísticos, tendencias confundidas por el público como nuevos géneros que se multiplican con ferocidad y tienen una única característica común entre todos ellos: su corto período de vida, su rápido alzamiento y su posterior oxidación, muerte, igual de frenética. De ellos, de todos ellos (desde el Witch House al Seapunk), quedan residuos imborrables, que son los que a su vez colaboran a crear el desenfrenado collage de basura digital que es la red hoy en día.

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En uno de los intentos de esta web por confirmar la presencia e importancia de un movimiento como el de la Vaporwave, yo mismo definía así esta estética: “Una sucesión de entes o artefactos sonoros, productores misteriosos y bedroom-obsesos que están llegando a las mismas conclusiones, enfocados en representar escenarios artificiales, retro-edificados y dotados de un halo futurista creado a partir de la elasticidad y amplificación de nuestra sensibilidad 80′s, residente en nuestro subconsciente”. Y es que los aspectos sonoros, los elementos reciclados, la paleta de colores y la imaginería están claros, son palpables y plenamente reconocibles en artistas como VEKTROID (que a su vez es Macintosh Plus,  情報デスクVIRTUAL y Laserdisc Visions), Internet Club, Mediafired, Contact Lens, 骨架的 (Computer Dreams), etc. La confusión llega cuando intentas englobarlos a todos dentro de una etiqueta; allí, en ese paso es donde todo se desmonta, ya que como he dicho estos artistas van cada uno por libre y no atienden a ninguna conexión o mes de trabajo común, son bedroom producers que coinciden en una misma estética creativa y manera de orientar su material.

Anecdóticamente, la Tumblr-Wave tiene hasta entrada en la Wikipedia: en esa denominación y grupo deberíamos entonces incluir a una serie de artistas adolescentes que no solo documentan la presencia de la plataforma de microblogging en sus versos o canciones, además lo han utilizado como principal arma para extender su discurso. Aunque la calidad de los engendros creados en ese universo es más que dudosa, no se puede obviar que existen y están ahí: el más poderoso ejemplo es la teenager melodramática enamorada de Danny Brown Kitty Pryde, una norteamericana que comparte mánager con Main Attrakionz y que recibe beats de Beautiful Lou. Sí, es increíble, pero existe.

Lil B: hacer historia a toda costa

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“THE BASEDGOD” HAS MADE HISTORY TODAY HE PRODUCED AND COMPOSED HIS WHOLE CLASSICAL MUSIC ALBUM! HISTORY!! “CHOICES AND FLOWERS” – Lil B”

Este año, según mi parecer, marca la línea de degeneración de un fenómeno tan importante como ha sido Lil B. La consideración acertada que muchos tienen de él como el núcleo o germen de la evolución cloud-rap, o el golpe sobre la mesa que supuso “I’m Gay”, incluso su mejor manifestación en los últimos años, ese “God’s Father”, han quedado fuera de juego en esta última etapa del año debido a una cadena de manifestaciones inverosímiles que han decantado la balanza negaticamente para el de Berkeley: ”Choices And Flowers” supuso un nuevo escalón en todo lo que implica la representación de Lil B, desde sus pretensiones (que se elevan exponencialmente, no sé qué ocurrirá cuando se haga realidad su amenaza de publicar un álbum de Rock), hasta el riesgo que está corriendo su propia carrera al hacer esto. Y es que las dudas son también muy lógicas: recordemos que este MC era simplemente uno más de la cuadrilla The Pack, católicamente a las órdenes de Young L y Stunnaman, más tarde convertido en un outsider con un don completamente ajeno a la música o la creatividad. La auto-promoción entre cómica y desequilibrada, navegar entre redes sociales como pez en un acuario, algo de polémica y unas cuantos combos de puñetazos en su cara corriendo por Youtube, además de un buen ojo para los beats, le han convertido en el monstruo que hoy es. Su ideología y la ambigüedad que provoca en los oyentes le ha dado la oportunidad de salir en la portada de The Wire y ser conferenciante en la Universidad de New York”.

Después de aquello llegó su regalo para la comunidad latina y el track con su gato, acciones locas que han desvirtuado el buen camino que la actitud de Lil B y su controlada comicidad habían llevado desde su erupción a través de la red. El problema a mi modo de ver es la ansiedad de su figura por llamar la atención, factor que pudo ser su punto fuerte años atrás, y que bien llevado puede considerarse una virtud, pero que hablando de Lil B ha acabado perjudicándole. El equilibrio entre actividad, base ideológica, ruptura de barreras y tópicos y el componente histriónico se ha perdido y en este momento lo único que parece importar es quedar gravitando en la historia sea como sea.

Frankie Pizá


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