2012: En perspectiva (parte 1)

2012 era un curso que se esperaba con las expectativas muy altas. Sobre todo después de un 2011 realmente excitante en el que se perfilaron muchos protagonistas que ocuparán nuestras pantallas en los próximos tiempos y en el que se dieron lugar varios interesantes acontecimientos creativos. Fue una temporada de transición en la que vimos nacer a nombres como los de Clams Casino, A$AP Rocky o The Weeknd, se editaron monumentales testimonios como “Replica” o “Far Side Virtual”, auténticas guías del usuario inclinado hacia el territorio avant-garde, se produjeron tímidos cataclismos en los géneros del Hip Hop, el Pop y el Techno, la escena Bass (sí, Bass) británica se hizo fuerte a base de residuos de aquí y de allá, nuevos sellos como 100% Silk infectaron la escena House/Disco de infecto hedonismo y lujuria, Tri Angle confirmó su poder como artefacto editorial, el R&B renovó su léxico y el Juke y el Footwork –a pesar de tener un mal año en cuanto a publicaciones– se posicionaron como los sucedáneos más explotables de la actualidad… Y esto tan solo es una síntesis muy global de algunas de las cosas, sucesos que podríamos extraer del ADN del 2011, un período que sacó a relucir algunas de las fichas y estéticas que deben ahora consolidarse o morir en los próximos años. Teniendo en cuenta que todo en la industria musical (si se puede llamar así a este cirio que tenemos montado) todo es cada vez más rápido, más impredecible, más extraño, el realizar un repaso más o menos detallado de lo que ocurre en una franja o limitación temporal no es nada descabellado; nos ayudará a ordenar y más tarde mirar en perspectiva muchos de los acontecimientos, a menudo centrados en algunos protagonistas, algunos discos o algunas plataformas. Con tanto movimiento y tan disperso, es saludable pararse, pensar, analizar e intentar explicar qué está pasando. Aunque sea con un resultado horrible y vergonzoso.

Por otro lado y en esta época, se agolpan en nuestras puertas y navegadores los listados de fin de curso, una iniciativa que casi obliga a todos los medios digitales y no digitales a hacer un pequeño repaso o radiografía de estos 12 meses, planteando los discos, momentos, artistas o referencias que mejor combinan con la personalidad de cada medio y sobre más representan su identidad, siendo esto último lo más importante o el beneficio más grande a llevarse de tan tremendo y denso trabajo. Debido a este acontecimiento que poco a poco se va implantando en nuestros relojes naturales y cronologías existenciales, este artículo busca una especie de justificación de la opinión, una prueba con mucha chicha que vendría a probar que las selecciones y elecciones que se presentan en esta santa casa no vienen influenciadas por nada ni nadie, tan solo se ciñen al acelerado y natural transcurso de los sucesos, cambios y evoluciones variadas que nos ha regalado la música en este año que ahora finaliza. Y de nuevo surge la pregunta, por qué una justificación? Quizá sea innecesario, pero hay que prestar mucha atención a las malas costumbres que también de manera muy firme están estableciéndose en el terreno de la prensa especializada; cada vez opinar menos, soltar selecciones sin ton ni son y sin explicación alguna, dejar al lector que se guíe por el grueso de publicaciones que un disco o artista recibe o no recibe antes que por críticas bien digeridas, en vez de  plantear decentes argumentos sobre qué hace a ese músico o material tan especial. Supongo que es el criterio globalizado al que viajamos sin frenos, y ponerse enfrente no es más que una forma de hacer más doloroso el cambio, pero una vez más, dejadme soñar.

Este 2012, sobre todo, está destacando por la definitiva apertura al mundo de algunas escenas y movimientos, la implantación y edificación de nuevas perspectivas incluso dentro de sellos ya muy consagrados (Hyperdub, Planet Mu, 4AD) y la llegada de tremendos álbumes que están por encima de cualquier etiqueta o circunferencia estilística y que resonarán en la escena electrónica durante mucho tiempo (Laurel Halo, Lee Gamble, Actress, Terrence Dixon, etc). A continuación he preparado diferentes puntos en los que bajo mi excéntrica opinión se basaría para analizar y retratar un año como este, buscando sobre todo las conexiones, unir los puntos que a primera vista parecen separados, eso que tanto me gusta desde que era un enano. Algunos más importantes, otros piden más grosor de letra y otros tantos son solo teorías que posiblemente se desmonten en menos de 6 meses. Me he prometido a mi mismo no dedicar más de dos o tres párrafos a cada apartado, algo que ahora expreso aquí a las bravas creyendo ciegamente que no voy a poder cumplir ni aunque me obliguen navaja al cuello. Sin más dilaciones y expresadas las inquietudes que me han inspirado para llevar a cabo esta innecesaria maniobra o análisis, me dispongo a perder un poco de mi maravilloso tiempo hablando de este 2012 en cuanto a música se refiere.

NOTA: En esta panorámica, aparecerán párrafos, referencias y otras ideas ya plasmadas en la serie de especiales publicados con ocasión de la llegada al ecuador de este 2012. Iniciativa que tan solo trata de mejorar o perfilar la información que ya se sirvió en su día.

Pop y astucia Club en UK

“El Pop en el Reino Unido, algo básico y según desde qué rasero lo miremos, hasta patrimonio nacional. Pero el género, actitud, ideología, rasgos descriptivos y distintivos del Pop todos sabemos que ya han alcanzado el estado de bien universal aceptado por todos. Aunque su realidad cambia de manera acelerada y en ciertos espectros se ha perdido completamente la noción de la elegancia, en cada país, en cada escena local, en cada círculo de artistas que comparten un mismo punto geográfico o de influencia, podemos encontrar buenos productos orientados al estilismo Pop, ya sea utilizando el Rock como ADN, ya sea basándose en el carisma y atributos Soul, o ya sea inclinándose hacia las partituras electrónicas. Lo mismo da, productos popularmente, mayoritariamente aceptados y asimilados, dotados de fórmulas engrasadas y que pueden digerirse sin pensar demasiado, hay a patadas. Los recursos cambian, las ecuaciones que antes funcionaban se agotan, la búsqueda de la frescura y de un producto consistente pero bien masticado atormentan a buen seguro a muchas de las discográficas y majors que aún resisten el aluvión de independencia creativa. En cada país existe una realidad, en algunos más demoníaca que en otros, ya se sabe, pero al fin y al cabo un ahora que marca la tendencia a seguir por la mayoría y dicta firmemente lo universalmente bien visto en cada época, era, o momento”.

Así encabezaba a mediados de curso mi análisis de la materia Pop y R&B en UK. Hoy, cambio el título de la reflexión por una tímidamente más adecuada. En el terreno británico, básicamente este año hemos asistido a la amplificación de la ya de por sí común relación entre los recursos electrónicos y sus activos y la estética Pop, el producto engrasado y a su vez la llegada a un mayor número de público. Por supuesto, el mejor ejemplo y el mejor estandarte a la vez es la ex-corista Jessie Ware, una cantante con talento que rodeándose de grandes productores o remixers como Julio Bashmore, Dave Okumu o Disclosure, ha conseguido crear un pasaje equilibrado entre la fórmula Soul, el R&B, el Pop y la llegada Dance en su álbum debut (Py le seguiría, aunque claramente peor posicionada en cuanto a compañeros de viaje), apoyado por la emergente marca PMR (fundada por loshermanos Ben y Daniel Parmar, artífices también de la subida del portento Javeon McCarthy y la bajada momentánea de L-Vis 1990). Precisamente Disclosure son otro de los puntos clave a tratar en este primer punto; Howard y Guy Lawrence, como he apuntado en otras ocasiones, son una especie de gallina de los huevos de oro ya abrazada, alimentada y abrazada prácticamente por todos los pesos pesados de UK (la BBC, Gilles Peterson, Zne Lowe, Annie Mac, FACT, etc…). Algo que precisamente te de una prueba consistente de lo bien posicionados que están como producto: jóvenes, precoces, regulares, inspirados, con un directo logrado y al igual que Bondax, la virtud de saber conjuntar técnicas venidas del underground con detalles mainstream, creando una fórmula que tan solo está comenzando a despuntar.

La también pareja AlunaGeorge también entraría dentro de esta circunferencia, por atributos, talentos, perfil y llegada comercial; después de ser impulsados por Tri Angle (cuando parecía que nadie iba a darse cuenta de las enormes posibilidades de Aluna Francis y George Reid) y de vender muchísimas copias de su primer EP, ya les ha caído el contrato con Island que cubra sus necesidades en el futuro. Preparan álbum debut que suponemos seguirá maquillando su estilo y enfoque, basado en unas bases originales, híbridas, que cogen prestadas dosis Bass, Electro, Hip Hop y la carismática voz del 50% del dúo. Por supuesto no todo en UK ha estado pensado mirando principalmente a las ventas, público y repercusión, hay otros productos aún más cuidados que también han despuntado sobremanera; uno de ellos es Gang Colours, por ejemplo, un Will Ozanne que ha sabido armar un discurso orgánico, transgresor y elegante sirviéndose de la estela post-Dubstep, destellos IDM y los paisajes pluricelulares al estilo Mount Kimbie. No tanto en estética pero sí en valor “instrumental” y carácter genuino le sigue Kwes, esa indescriptible mezcla entre un Shuggie Otis y un Toro Y Moi que no acaba de explotar, pero que factura material preciosista que más vale tener en cuenta. Twigs, muy recientemente y con un buzz progresivo que ha ido creciendo durante todo el 2012, ha culminado su presencia en este barrido, situándose como un claro activo dentro del R&B subterráneo venido del imperio británico; su enigmática personalidad y poca información al respecto, sus producciones cargadas de intensidad y oscuridad (algo así como una Grimes a la que se le ha restado frescura y luz, pero que conserva el mismo grado de inocencia), los videoclips de Grace Ladoja y su primer EP distribuido como white label limitado, ya dejan entrever las magníficas posibilidades de la artista como conjunto o producto.

En el mismo circuito pero aportando otro tipo de virtudes, al menos en cuanto a resultado final, nombraríamos a Michael Kiwanuka y Lianne La Havas, dos estrellas más cercanas a la calidez afroamericana que también se han consagrado en este 2012; el primero recuperando el clima sureño y los arreglos de Soul barroco, presentándose como un cantautor al estilo Bill Withers, Terry Callier o Willie Wirght; la segunda planteándonos a una Jessie Ware de ascendencia negra, mejor acomodada a los patrones Jazz y el R&B clásico como patrones dominantes, aunque sirviéndose también de la escena electrónica “underground” para conseguir algo más de sitio (Laurel Halo, Melé o Lapalux la han remezclado este año). Eglo, el sello de Alexander Nut y Floating Points sería un buen cierre para este primer punto, sobre todo observando sus dos creaciones más vendidas este año: “Phoneline” de Fatima y Funkineven y la brillante unión de Krystal Klear con Olivier Daysoul, ambas recuperando las sensibilidad 80/90′s, evocando los años de New Jack Swing o de Young Disciples, Talkin’ Loud o Incognito, Omar, etc… En general, ha sido un 2012 apasionante dentro del Pop y todos los productos que sirven para ensanchar su catálogo de fórmulas a explotar.

Música negra, hoy…

Con prácticamente toda la comunidad afroamericana cercana a la música esperando la llegada de un nuevo álbum de D’Angelo, y un negocio musical puramente negro dominado por el R&B y la savia nueva en este sentido, la música negra más convencional ha quedado relegada a un segundo plano. Hablo de los productos más inclinados hacia el Funk y las raíces Soul, como puede ser Aloe Blacc o la resurrección de Lee Fields, quienes por supuesto cosechan un éxito generoso y comparten además cerebros detrás de bambalinas: Jeff Silverman y Leon Michaels, los mismos que se encargaron de dar forma a Sharon Jones & The Dap-Kings, otro de los artefactos mejor cuidados en este sentido en los últimos años. Pero, en este 2012 y ya centrándome, ha habido un resquicio ganador a mi manera de entender las cosas (sin referirnos ahora al R&B, el que trataremos después), y ese es el de las fórmulas que beben directamente de la tradición Jazz. Ejemplos son Christian Scott, con su renovación New Orleans y unión Post-Bop con elementos más exóticos, o el debut del multi-instrumentista de LA Dexter Story, “Seasons”, una maravilla tardía que viene controlada, gestionada y supervisada por Carlos Niño. Aunque estos dos nombres bien valen ser destacados, el papel protagonista debe llevárselo Robert Glasper:

“Tenemos un disco comercialmente perfecto, sin bromas; no abusa de los solos ni la improvisación elemental, tampoco de las demasiado difíciles conjunciones genéricas, ni de la aparición de aspectos astrales que le otorgan el buen uso del sintetizador, tampoco exagera con la aparición de los elementos que nos transportan a la edad de oro del Jazz Funk –el Rhodes, por ejemplo– e intenta compensar las apariciones vocales de manera bien pensada y calculada, otorgando a cada artista su mejor escenario instrumental. Es increíble pero cierto, Robert Glasper y su grupo (Casey Benjamin, Chris Dave y Derrick Hodge) consiguen aunar tradición y exploración sin perderse, sin caerse y sobre todo sin desorientarse. Habemus black-product del año!” Yo mismo entonaba estas palabras en la reseña para “Black Radio”, un álbum fantástico y equilibrado que ha sabido elevar a un punto más alto la unión entre Jazz, Funk, Hip Hop y Soul. Y encima, volver a poner en el mapa “comercial” a Blue Note, durante años dedicada a versiones de una misma tradición y sin un arma de estas características dentro de su catálogo. Mientras todo esto pasa y ocurre, Peoples Potential Unlimited, Now-Again o Numero Group nos demuestran que los anales Funk/Boogie solo están parcialmente explorados y Shuggie Otis vuelve a coger forma en directo, esperando a su vez la edición/reedición de su clásico “Inspiration Information” para el año que viene…

R&B como carta ganadora

Como decía arriba, el R&B y su renovación de léxico son la carta ganadora comercialmente en estos momentos, además de la estética con más peso para la crítica especializada. Si aunamos estos dos factores, podemos sopesar que estamos ante una nueva juventud del género, ya en su versión contemporánea desde hace lustros. The Weeknd y su imitación melodramática, apasionada, pesimista y esquiva de un Michael Jackson más influido a su vez por The-Dream que por Jackie Wilson, fueron la punta de lanza para que comenzáramos a hablar de una nueva ola de talentos y tendencias; Frank Ocean como artista y cantante comenzó a despuntar casi al unísono o incluso antes, mientras que el propio Nash fortalecía su absoluta posición de pionero gracias a la rápida asimilación de estos dos productos. Este año, Abel Tesfaye se ha dedicado a pulir su directo y sacar aún más partido a su sobredosis de material en 2011. Ocean, por el contrario, se ha preocupado de perfilar su personalidad fuera de cualquier comparación: el de Odd Future ha conseguido con “Channel Orange” desmarcarse como artista solitario, de perfil bohemio y con preocupaciones no muy comunes entre sus compañeros de género, ha consolidado su valor como escritor y compositor, se ha rodeado de increíbles músicos que le han dado la tonalidad correcta a su debut, ni inclinándose por los rasgos electrónicos, ni la instrumentación más clásica que en ocasiones evoca al Stevie Wonder de “Innervisions”, ni abusando del  elemento demasiado edulcorado y sacando provecho de un imaginario muy personal y potente residente en sus letras y versos.

“Observamos el nacimiento de un virtuoso de nuestro tiempo, un talento elegante y honesto, humilde y plenamente dedicado a su pasión por trasladar sus experiencias al oyente. Un Frank Ocean desquitado de artificios o demasiados complementos, que plantea un álbum extenso y repleto de símbolos sensitivos que todos conocemos, impregnados de esa cadencia y aura solitaria inspirada por el amor anónimo y no resuelto, un romanticismo de serie B que se refugia en ambientes noir-infectados, divagando como un héroe predestinado a no encontrar un sentido o alivio para sus dolores”.

Otras cabezas calientes y figuras representantes de este 2012 en lo que a R&B se refiere son Miguel Pimentel y Jeremih, dos artistas anteriormente consolidados que podríamos decir “se han encontrado a sí mismos” durante este curso. El primero, el californiano, ha culminado con “Kaleidoscope Dream” una renovación tanto de imagen, estilo, promoción y producción que comenzó con la trilogía “Art Dealer Chic”, núcleo o antesala de ese segundo álbum con RCA y en el que el crooner combinaba instrumentación de alto rango, deje 80′s y algo de intencionalidad Rock, tanto en la vestimenta como en la presencia de las guitarras eléctricas. Jeremih Felton, por su parte, consigue con “Late Nights With Jeremih” aunar, sintetizar, agrupar de manera sofisticada los patrones Soul, Pop y R&B contemporáneo, evocando en diferentes momentos tanto la estela Raphael Saadiq, la influencia de Jacko o del demente R. Kelly. Mencionando su nombre, el de R. Kelly, me vienen a la mente las entonaciones de How to Dress Well:

“Krell se ha liberado en todos los sentidos, de sus limitaciones técnicas, de su miedo a contar, de su miedo a transmitir con sinceridad situaciones que en otro serían excesivamente subjetivas y se libera, sobre todo, de las barreras de contención que lo mantenían enjaulado en su habitación. Ahora sigue rezando, sigue auto-consolándose y rogando, pero lo hace apoyado por un decorado fabricado a su medida, el que le aporta belleza, finura y sobre todo equilibrio. Por supuesto, no veremos a How to Dress Well luchando codo con codo con The Weeknd o Frank Ocean, seguirá quedando etiquetado como un material más “de cámara” como algunos mencionan, pero este “Total Loss” demuestra, al menos, que el futuro es mucho más largo para este artista de lo que podríamos haber vaticinado”.

Cerrando el apartado R&B, muy amplio pero que me veo obligado a sintetizar en un resumen de los nombres más importantes del año, no se me debe olvidar Dev Hynes, virtuoso que este año ha dejado de lado su camino editorial y se ha centrado en la escritura, producción y composición, tareas que ya le hicieron famoso cuando su carrera estaba enfocada en dar salida al proyecto Lightspeed Champion. También conocido por su proyecto Blood Orange, es el artífice de dos de los mejores singles del año, confeccionados para Sky Ferreira y la hermanísima Solange; dos productos perfectamente equilibrados que cuestionan plenamente la idea de que la zona mainstream siempre tenga que estar ligada a la poca calidad o poca elegancia. En ambos la presencia de los sintetizadores acolchados y gentiles destaca y aporta luminosidad, los elementos exóticos y unos perfectos arreglos de cuerda acaban por crear dos sobresalientes éxitos. “Losing You” por un lado y “Everything Is Embarrassing” por otro.

West Coast Hip Hop y el higienizado Compton

“Nadie podían pensar que “good kid, mAAd city” iba a cavar tan hondo y con tanta franqueza, iba a resplandecer en la oscuridad teñida de barro que hace años cubre a Top Dawg, pocos imaginábamos que hasta el muy atrofiado Dr. Dre iba a salir higienizado y bien parado, renovado, de esta iniciativa editorial: el major debut de Kendrick Lamar, un joven de Compton que enseña todos sus fantasmas, influencias y llagas en este trabajo. El líder del colectivo Black Hippy y “heredero” de la tradición más reciente de la West Coast (gangsta Rap, concretamente y sin que deba ser incluido en ella, por mucho Compton que ponga en su carnet de identidad) subtitula dicho álbum como “A Short Film by Kendrick Lamar”, siendo realmente explícito en su definición o explicación del carácter de la narración: una historia autobiográfica dividida en escenas, pasajes, que nos traslada de manera original y virtuosa a un fuerte, variado abanico de emociones y altibajos en la cronología del joven MC”.

Compton ya no es N.W.A. Es un detalle obvio pero muy importante a la hora de hablar de la importante llegada de este álbum, posiblemente el mejor álbum “comercial” que el género ha recibido en, al menos, 1o años. Por vencer el estancamiento de una industria aburrida y que lleva cayendo en los mismos recursos y estereotipos más o menos los mismos años, por dar una nueva cara al territorio y sobre todo por re-formular el formato largo/super-producción y ejecutarlo con personalidad y tener la valentía de darle una tonalidad muy subjetiva, creando una obra capaz de ganar por su sensibilidad y versatilidad. Lamar es un eslabón genuino que no rechaza, ni descarta sus raíces, las evoca gradualmente y sin abusar de su influencia. Cualidades básicas de cualquier renovador que se precie. A su lado, gravitan los otros miembros de Black Hippy, a los que tampoco les ha ido mal; Jay Rock es el menos activo aunque ya se ha podido notar su presencia en varias colaboraciones importantes, Ab-Soul es un ente carismático, de sobrado potencial constatado por “Control System” y, Schoolboy Q, es el firmante de otro de los discos del año en la West Coast, un disco que además traza innumerables puentes con el otro bando.

Odd Future ha demostrado, al contrario, estar ya totalmente sumergida en el negocio. Aún así, hay esperanza: una de ellas es Pyramid Vritra, también conocido como Hal Williams (50% de Jet Age Of Tomorrow) y que llega desde las entrañas del colectivo más hypeado de la última historia reciente del género, apareciendo como una nueva esperanza en forma de forward-thinking-Hip Hop. Beats etéreos y lirismo psicodélico con un punto soulful muy enternecedor. Narración delirante, desarrollos originales y decadentes, procesos vocales a su voz de barítono y ningún miedo a la hora de colaborar con outsiders tan importantes como puede ser Gary Wilson. Luego y ya para finalizar el barrido West Coast, es recomendable tratar de manera independiente y como un sujeto no coaccionado por ningún tipo de conexión a la formación avant-Rap/Punk Death Grips, llegados desde Sacramento y que este 2012 ha cosechado un importante incremento en su perfilado creativo, popularidad e influencia.

“Su arrojo y claridad son implacables, resultan hipnóticos y adictivos, sus postulados exorcistas parecen querer maltratar la sociedad actual con la ayuda de todos nosotros, su fuerza y desfasada actitud puede ser el germen de la auténtica consecución del todavía utópico Cyberpunk, sus armas son las mismas que todos utilizamos y con las que todos nos identificamos. Son una de las más extremas y a la vez responsables representaciones de la libertad de expresión que debe ser Internet jamás vistas en el mundo de la música. No sé ni quiero saber qué nos deparará Death Grips en el futuro, tampoco quiero saber qué tipo de infección causarán en el modelo de mercado musical a largo plazo y ni mucho menos se me ocurriría pensar qué sitio ocuparán en la historia del género en un futuro. Lo que sí puedo asegurar es que son y actúan como una porción de futuro que si no hubiera llegado, la hubiéramos tenido que inventar”.

Aquellas palabras se extraen de la reseña para “The Money Store”, hoy por hoy el mejor documento editado por el trío liderado por Zach Hill y que se tecleaban meses antes del suceso ocurrido con “NO LOVE DEEP WEB”, segundo larga duración programado para este año y que vio la luz repentinamente de manera extra-oficial y con una épica  y grosera portada que venía a evidenciar los problemas de Death Grips con su sello, Epic. Mucho más frío, metálico y furioso que su predecesor, este tercer álbum del grupo ha planteado varias cuestiones interesantes que se han postrado encima de la mesa tan solo atendiendo a la cadena de acontecimientos. ¿Estrategia promocional innovadora, como las que ya se habían planteado antes con el GIF infinito RETROGRADE o el hecho de estrenar un videoclip por BitTorrent? ¿Una manera de dinamitar el entorno editorial de perfil major desde dentro, como células terroristas? ¿O simplemente una acción improvisada que ha vuelto a sacar a la palestra la extendida falta de respeto que algunas discográficas profesan hacia sus productos? Joder, quién sabe, el caso es que Death Grips actúan, y lo hacen siendo conscientes de su naturaleza y consecuentes con la de la sociedad que hoy día nos envuelve.

La gran manzana como gran ecosistema

“La Gran Manzana, otra referencia ineludible y otra capital cultural que ha sufrido importantes cambios en los últimos 50 años. Por sus calles transitaron los primeros indicios de cultura de Club, se presenció el génesis del Hip Hop y se vivió una escena avant-garde dominada por el post-Punk de la que aún se recuerdan sabores. Más tarde una carismática facción del género House descendiente del Garage se estableció en sus salas de baile, unos rasgos que poco a poco fueron mutando hasta formar dos nexos diferenciados: la estela aburrida del Deep House impregnado por las influencias latinas y Gospel, y más abajo, un ejército de jóvenes productores como Levon Vincent, Jus-Ed o DJ Qu que configuraron una nueva estética a su imagen y semejanza. Pero hoy en día, actualmente, estos dos caminos, ambos House-orientados, conviven con un amalgama de protagonistas e ingredientes dispares que progresivamente van haciéndose fuertes y sacando la cabeza para reclamar protagonismo. Aunque lleva años en cocción, el guiso que combina la crew Tri-Angle con el ascenso queer Rap y la regeneración Modern Ballroom apadrinada en parte por Fade To Mind está ahora difuminando sus conexiones, está cogiendo el punto y revelándonos claramente el próximo futuro sonoro que albergarán las calles neoyorquinas”.

Es otra obviedad que mencionado territorio actúa hoy en día y como antaño al igual que un ecosistema repleto de especies distintas que conviven e interactúan entre ellas. Siempre ha sido así, desde que la cultura Hip Hop apareció en las calles del Sur del Bronx y confraternizó con otras tendencias artísticas, visuales y sonoras. Las mezclas se han mantenido y convertido a New York en uno de los epicentros creativos del mundo contemporáneo. El caso es que este hecho se amplifica de vez en cuando, despertando más atención de lo normal; el punto excéntrico o exótico de la realidad de nuestros días aporta ese ingrediente que necesitamos para mostrar más interés de la cuenta, acabando con un rápido vistazo conectando las identidades de Mykki Blanco, Brenmar o Autre Ne Veut, tres individuos separados que costaría imaginar trabajando juntos. Pero esta constante no se limita tan solo a artistas, ya que cada vez son más los sellos asentados en NYC los que optan por dar salida al mencionado ecosistema; desde Mishka NYC, marca de ropa con un ascenso vertiginoso en los últimos dos años y que ha encontrado en su brazo editorial la clave para su propia promoción, hasta Greedhead Music (Heems, de Das Racist) se ven claramente identificados con la variopinta realidad de la ciudad, algo que se deja ver en sus referencias digitales.

Pero concretemos un poco más, enumerando protagonistas de capital importancia para entender el 2012. Ya que estamos con el Hip Hop, o al menos con el género en primer plano siempre que se habla de la big apple, podemos empezar por la presencia más que notable de Queens en este largometraje; Mishka NYC ha apadrinado este año el debut de Children Of The Night, un trío anexo a la crew World’s Fair que se ha colado entre nuestros 50 mejores discos del año por su seriedad y carisma; tenemos al omnipresente Action Bronson, quien además de ganarse un fornido contrato discográfico con Vice/Warner, ha sabido sacar partido tanto a sus colaboradores (Meyhem Lauren, el almirante también de la Smart Crew que gracias al buzz del gordinflón se ha visto re-inventado y con dos mixtapes en la calle en tan solo un año) como a sus productores fetiche (Harry Fraud, Party Supplies, The Alchemist), creando así un discurso muy personal, a base de beats de aire barroco y por qué no decirlo, muy clásicos. Una de esas mixtapes editadas por Meyhem Lauren tiene a Greedhead como vehículo, misma plataforma que este año ha sorprendido por su versatilidad: presentar el mismo año a Big Baby Gandhi o a LE1F es un mérito que tiene que destacarse.

Sin conexión entre ellos, y tampoco con la cadena de sucesos narrada en el párrafo de arriba, encontramos en Brooklyn otras piezas indispensables para este juego de mesa; el deslenguado Mr. MFN eXquire (quien ha desvirtuado algo su figura con respecto al 2011, pero que ha ganado un gran contrato discográfico en el camino y colaborado con prácticamente todo el negocio Hip Hop), la feroz vuelta como productor (confeccionando el impecable álbum largo de Killer Mike, auto-definido por ambos como “fight music”) y artista en solitario de El Producto, más decidido y seguro que nunca en sus inconfundibles pasajes paranoicos, y en último luegar, pero no por ello menos importante, la llegada a escena de Joey Bada$$ y su Pro Era, una gran esperanza para la estética neoyorquina más purista y conocedora de las raíces.

“Y exactamente Joey no propone nada innovador o unas coordenadas únicas, simplemente la visión particular de un joven que se prepara para entrar en la High School y que pretende imitar o rendir homenaje a sus ídolos, beneficiándose además de la música e influencias que ellos han dejado por el camino y en su ADN. La importancia de Bada$$ en este film llega gracias a sus potentes y elegantes atributos con la manera de versar, una muestra de que el fenómeno Houston-afectado de A$AP Rocky no se convertirá en la tendencia a seguir por los jóvenes de New York y que el arquetipo de MC clásico sigue estando bien a salvo”.

Ka, es otro de los activos residentes en Brooklyn que también han culminado este año un curso excepcional. El MC que antaño fuera miembro de Natural Elements y que ya amenazó con una manifestación tan sublime como es “Grief Pedigree” cuando fue el único invitado a colaborar en el celebrado e insuperable debut de su amigo Roc Marciano, quien ha salido parado algo descafeinado de su “Reloaded”, un álbum notable con Decon que como estaba previsto no ha conseguido superar la sombra de su salvaje “Marcberg”.

“Lamentablemente, la realidad creativa, purista e imaginativa que propone Ka en este indispensable trabajo, está cada vez menos hidratada en la gran manzana. La relación o polvo entre la MPC y el MC que hace las veces de productor, diseñando y confeccionando los perfectos tiempos y seleccionando los apropiados samples para soltar su inteligente discurso desquitado de cualquier tipo de pose o pretensión y plenamente conectado con la calle, cada vez tiene menos sitio en el desquiciado mercado. Por eso mismo el aficionado y el experto tienen que valorar propuestas como las de Ka, hoy en día casi cercanas a la artesanía”.

RATKING, rápidamente escogidos como uno de los grupos jóvenes más talentosos del año en nuestra web, cerrarían el repaso al importante año que el Hip Hop creado desde la gran manzana ha protagonizado. Los chavales de Harlem, liderados por Wiki y con su primer EP remasterizado y editado en vinilo por Hot Charity (XL), representan la cara más magnética y a la vez desenfadada de la estética strictly hardcore, un fresco revival cimentado a partir de beats sobre-excitados y el increíble poder interpretativo de su líder. “Wiki93″ es por ello uno de los más recomendables EPs editados en este 2012.

Pero si hablamos de Eest Coast, o alrededores, debemos pararnos en Florida. Ya despuntando el año pasado como extraño alienígena alimentado de codeina, influencia Memphis/Houston y que insistía en la máxima de “seguir trayendo el PHONK”, SpaceGhostPurrp ha avanzado este 2012 hacia el estado de distintivo producto para 4AD y cabecilla de un buen ejército de militantes que conforman el RVIDXR KLVN, crew en principio amiga pero ahora enemistada profundamente con la A$AP Mob. En su delirante cuaderno de versos y entonaciones se puede observar desde intoxicación, 90′s-flavour muy característico y una extraña aura de misticismo con una potente carga de negritud. Muney Jordan y sus compañeros, entre los que destacaríamos a Denzel Curry, Amber London o Key Nyata, entre otros muchos, han conseguido crear una estética muy identificable a partir de desechos sonoros, digitales, visuales y las posibilidades que les brinda a todos ellos la comunicación y extensión por internet.  rasgos black-militantes como chamánicos y se convive en clanes que basan sus vías de comunicación en Internet. Son “chavales totalmente zambullidos en una realidad repleta de residuos”.

Como decía, lo interesante del New York de nuestros días, al igual que en los 80, es la relativa proximidad de mundos muy distintos entre sí y que poco a poco van conectándose sin apenas dificultades. Ejemplificaba poniendo sobre la mesa la colaboración entre un residente en la ciudad como es Brenmar, con Mykki Blanco, uno de los representantes del entorno queer Rap y que este año ha visto su figura tremendamente impulsada por el auge del movimiento. Pero son tan solo la punta del iceberg; un núcleo muy fuerte de la compañía Night Slugs/Fade To Mind tiene importante presencia en la zona (L-Vis 1990, Fatima Al Qadiri, Mike Q), quienes a su vez tienden cables con LA (Kingdom, NGUZUNGUZU) y el entorno Tri Angle. El resultado son dos mixtapes “Dark York” y “Cosmic Angel: Illuminati Prince/ss”, donde un variado catálogo de productores evidencia las posibilidades actuales de una gran manzana polifacética, sorprendente.

Como último punto a destacar de la maraña neoyorquina y las propuestas que nacen, crecen y maduran entre sus líneas geográficas, está L.I.E.S., plataforma que ya en 2011 fue elegida como uno de los mejores nuevos sellos del año y que este curso no ha hecho otra cosa que consolidar su status de modelo a seguir; Ron Morelli ha convertido el sello en un estandarte del culto al hardware y las producciones basadas en ruda maquinaria, ha sacado el polvo a estéticas sonoras que tienen el House como elemento unificador y sus líneas operativas son más que carismáticas (white labels, prensados extra-limitados, mucho material y sin demasiados preámbulos en su edición). Long Island Electrical Systems ha devuelto el vigor e interés a las excursiones jam-orientadas aplicadas a las funciones Club (Steve Summers, Professor Genius), al chi-sound más psicótico (Svengalisghost), el Techno/House sin concesiones (Bad News, Vapauteen, Terekke) y el Deep House más austero y sofisticado (Torn Hawk, Bookworms, por mencionar algunos). Además, L.I.E.S. podría también visualizarse como un vehículo que está conectando la escena House norteamericana y ayudándola a perfilar algo de unificación, confraternización; tenemos a Future Times, Maxmillion Dunbar, Steve Summers y Aurora Halal, Luke Wyatt, etc. No me extrañaría ver este 2013 a Ital editando en el sello…

Erupción queer Rap

Yo mismo apuntaba esto en el pasado FOCUS: Ángeles Mutantes: “Aún así y si conseguimos mirar un poco más profundo, encontraremos una serie de nombres –MCs, artistas, artistas de performance, productores, selectores, DJs– muy ligados a esta escena emergente en la que el Rap está surgiendo como un instrumento infalible para derribar convencionalismos y reclamar la atención progresiva de todos los medios especializados. No me extrañaría que dentro de unos meses o años, el propio cabecilla o pieza más visible de esta nueva generación de MCs gays multidisciplinares, Mykki Blanco, adquiriera fama internacional y categoría de modelo a seguir por otros muchos jóvenes de su condición o únicamente sensibilizados con su ideología”. Al final mi opinión no ha distado mucho de los acontecimientos, si cabe, más recientes. Mykki Blanco es hoy por hoy una super-estrella del negocio, algo que sumado a su anterior experiencia como artista de performance, poeta y animador, ha creado un cóctel de predecible ascensión popular. Sus videoclips, sus shows y el libertinaje controlado de sus puestas en escena, así como un buen contrato, buenos productores y conexiones que abarcan desde la moda hasta las artes pictóricas, son el mejor ejemplo para hablar de la erupción de este movimiento, por llamarlo de alguna manera.

Aunque la cuestión de la homosexualidad, homofobia y las reglas más puristas dentro de la cultura Hip Hop están de sobra superadas y no vale la pena darles más importancia de la que tienen hoy en día (básicamente la de fomentar el conflicto, los bandos, por el bien de la promoción), sí es cierto que este punto de la historia y evolución del género necesitaba un punto de apoyo para reafirmar su presencia, necesitaba una cara en la que retratarse, necesitaba algo de peso que confirmara el cambio en los tiempos. Precisamente esa necesidad se ve representada en tres o cuatro cabecillas que, anecdóticamente, no tienen nada que ver el uno con el otro y nunca han trabajado juntos: son el mencionado acid rapper Mykki Blanco, Zebra Katz, LE1F y Cakes Da Killa.

Esta erupción del MC explícitamente gay, travestido y con aspecto de showman confronta además con la renovación y re-imaginación de la cultura Vogue / Ballroom, muy en boga (valga la redundancia) este 2012, gracias a la labor de Soul Jazz Records y la implantación de unos recursos muy concretos en el catálogo de Fade To Mind( via MikeQ, el productor/DJ más importante de esta escena actualmente junto a Vjuan Allure o Divoli S’Vere). Aunque repito, ni Mykki Blanco ni LE1F tienen, en principio, nada que ver con los residuos Ball Culture que puedan hoy por hoy aún operar en la gran manzana, es inevitable conectar este auge con la emancipación artística de la comunidad homosexual en los años 70/80. De hecho, todo pasó en la misma ciudad…

Para finalizar, recuperaré un párrafo del pasado FOCUS: Vogue / Ballroom: “Imaginemos el escenario; las calles de NY en la húmeda y fría madrugada, múltiples razas confluyendo entre sí a través de balls, fiestas privadas o block parties, compartiendo caldo de cultivo y enlazando objetivos ideológicos, morales o vitales. Bailando, liberándose de la opresión de un sistema que los disminuía socialmente y todos los aspectos de las culturas creando un cúmulo de visionados infinitos; cómo la influencia del Voguing y las balls se extendió dentro de los Clubs como el Garage, cómo un joven de la ciudad podía alimentarse de duelos de MCs, breakdancers, expresarse mediante el bombardeo en trenes o el metro, cómo un gay podía encontrar su vía de escape en las casas o en los rituales drag. Sobre todo, cómo todo aquello, unido, corresponde con una de las épocas más excitantes de la historia, irremediablemente clave para el desarrollo de la sociedad moderna”.

Drillinois, capital Chiraq

“Nadie puede a estas alturas negar que las infecciones Juke / Footwork son uno de los platos con más repercusión dentro de la música electrónica de nuestros días, el tiempo de la no creencia en estas virulencias estilísticas capaces de desmantelar muchas de las leyes establecidas ya pasó, eso era a principios de 2010. Por supuesto no me voy a poner a definir de nuevo los puntos clave de su ascenso en Europa y Estados Unidos, su repentina intromisión a través de Planet Mu en una por entonces sosa realidad electrónica. Ya estamos en 2012 y después de un 2011 plagado de infectados voluntarios (Machinedrum, Slackk con Patrice & Friends, Munchi, Om Unit y Phillip D. Kick, Addison Groove y su discurso basado en el Ghetto/Booty House, Kuedo, Ital Tek, Distal, Wheez-ie y todos los que me olvido ahora mismo) y del ascenso de pequeñas cliqués o facciones que deben ir haciéndose más fuertes (Flight Muzik, ghettoteknitianz), nos encontramos con una definitiva consagración de los sucedáneos”.

Arriba se habla y presenta otro hecho más que obvio: la retroalimentación que la estética Juke/Footwork está provocando, donde encontramos activos originales viéndose influenciados por otros productores europeos o norteamericanos, los que a su vez han encontrado en el los géneros una nueva inspiración o artefacto que explotar. Esta escena tiene lugar en Chicago, en el West Side de la ciudad. Pero la ciudad del viento no es solo protagonista este año por la fermentación del impacto Juke/Footwork, también lo es por albergar en sus calles la escena drill, una nueva cantera de artistas, MCs y productores fuertemente conectados con la calle y el suburbio que están emergiendo como una nueva alternativa a las proezas de Atlanta en el pasado.

Esta escena street Rap, liderada por el capo de los glory boyz, Chief Keef, King Louie, el cerebro instrumental Young Chop, Lil Reese, Sasha Go Hard o Lil Durk entre otros, forma una parte ya indivisible de este 2012. Su máximo nivel de popularidad está aún por llegar, pero el daño ya está claramente hecho; todos ellos y sobre todo el auge del problemático Chief Keef, ha cambiado la sensación de cualquiera a la hora de hablar de Hip Hop venido de Chicago, aquellos que antes hablaban de Common o Kanye West. Por si esto fuera poco, esto ha coincidido con la implantación de la estética Trap en los instrumentales y patrones Club, algo que por supuesto ha favorecido a los protagonistas y su reconocimiento como valores presumiblemente acertados en la actualidad.

La representación más clara de la Windy City hoy en día y en cuanto a música se refiere, deberíamos encomendársela a dos proyectos que no conservan conexión con ninguno de los dos universos, ni el del Footwork ni la drill scene, por ejemplo, THE-DRUM o Supreme Cuts; ambas parejas venidas de Chicago y con similares peculiaridades y técnicas de producción/enfoque de sus composiciones, que en más de una ocasión han radiografiado (para The FADER, o AdHoc) el presente del territorio seleccionando material de  King Louie, Lil Reese, Chief Keef o Lil Durk, bien mezclado junto a Gant Man, Rashad, DJ Fokus o similares. En cuanto a los trabajos publicados este 2012, tanto THE-DRUM como Supreme Cuts han acabado desinflándose parcialmente, aún habiendo (también ambos) editado con Mishka NYC y producido a otro importante newcomer del momento, Haleek Maul (un outsider que bien valdría un párrafo en este repaso, aunque por la imposibilidad de ubicarlo cómodamente tiene que quedarse con esta breve mención).

Las líneas entre Footwork clásico y moderno

Siguiendo en Chicago y sin desplazarnos demasiado del radio de acción, es importante hacer varios incisos o apuntes dedicados a la realidad actual del Juke/Footwork. Aunque pueda parecerlo, así a simple vista, no ha sido el año más productivo para estos sucedáneos, si lo comparamos con 2011 o el año de la su inmersión en el mercado europeo, 2010. Si fijamos la vista en Planet Mu, aún ahora principal y más importante plataforma para la salida de este material, veremos que tan solo se han editado dos álbumes largos, ambos debut, que hagan referencia o tenga este estilismo como patrón dominante. Aún así, son dos trabajos muy importantes que describen perfectamente la situación actual; Traxman y su esperado primer LP llevan la bandera clásica a hombros, presentando un conjunto de tracks convencionales y prácticamente sirviendo como gran o más completo ejemplo de las virtudes más primitivas del Footwork, como son el excesivo uso del sampler, la MPC como principal instrumental, guiños Funk, Soul, Jazz y muestras conocidas; por otra parte, Young Smoke y su excepcional “Space Zone” figuran como la primera y más personal aventura sonora que traspasa los límites establecidos de esta sonoridad, incorporando elementos más artificiales, digitales, como las melodías 8-bit y los sintetizadores que presentaban un panorama más minimalista y de una psicodelia más estilizada:

“Young Smoke explora el espacio exterior no solo en lo musical, también asciende a la atmósfera que limita la jurisdicción Footwork en el Sur de Chicago, su cultura y sus leyes, con su mentalidad única y genuina. La pregunta es clara, y la posición en la que deja este álbum al género también: ¿La fórmula gana si excluimos buena parte de su factor humano y visceral y convertimos las líneas genéticas en pasajes de alta definición? Y más: ¿Habrá aire acondicionado allí donde se reúnen todos a bailar y a sacar humo de sus zapatillas? La eterna contienda entre lo clásico y la innovación ha encontrado, aquí, en este largometraje, a su protagonista más importante”.

Clásico y contemporáneo es una separación recurrente y necesaria en todos los aspectos, y el Footwork no iba a ser menos, siendo este año en el que observamos la línea de separación más fuerte que nunca. No solo en cuanto a estética se ha notado este 2012, también lo ha hecho en cuanto a edición, distribución y autonomía: el mejor ejemplo de emancipación es Lit City Trax, importante sello que se perfila como la marca más grande y preparada de cuantas aparezcan y sean controladas por activos, hasta ahora, en la nómina de Planet Mu. Spinn, Rashad y J-Cush, todos ghettoteknitianz, han dado un golpe sobre la mesa no solo extendiendo su ideología TEKLIFE, también independizándose del universo Paradinas, auto-editándose su material y llamando a filas a los principales activos jóvenes: DJ Earl, DJ Manny, DJ Taye y los que vendrán. Este suceso, coincide con que este año haya sido el primero en que no hemos tenido “Bangs & Works”, iniciativa que se mantenía desde la explosión del movimiento en el mercado europeo.

Cambios y tendencias en la beat-configuración

“La influencia del Trap y la fórmula patentada por Lex Luger (808, Fuity Loops, samples Horror-influenciados, tensión y mucho humo) están más que establecidas hoy en día en la escena beat/Hip Hop y, con paso firme, avanzan para empañar el espectro electrónico Club-enfocado. Este 2012 es claramente el punto álgido de este hype, encontrando cada vez más proyectos que nos llevan o desembocan directamente en Lex Luger y su “Real Trap Shit”; el engendro ︻╦╤─ ƱZ ─╤╦︻ o TNGHT, la dupla formada por HudMo y Lunice, a nada de debutar con su esperado EP, serían los más claros ejemplos del auge de estas técnicas. Pero también son pruebas claras la reciente sobredosis de remixes para el material de Wacka Flocka Flame, el ascenso del Street Rap/drill de Chicago, centralizado en una fábrica de beats como es Young Chop o la aparición de productores como RL Grime (Wedidit Collective) o Evian Christ, exponencialmente influido por este tipo de estela maloliente, aunque menos pronunciada debido a su fuerte gusto por el Juke / Footwork y el sirope púrpura”.

En cuanto a la beat-construccion y sus tendencias más al día, lo cierto es que en este 2012 se ha observado la consolidación de matices que ya vieron su nacimiento en 2011; la estética cloud, los aires etéreos, la conexión con el Ambient y el New Age ya no son novedad pero ahí están Friendzone, Ryan Hemsworth o el arquitecto BASED Keyboard Kid para demostrar su fiabilidad y plena confianza de la industria en los parámetros. Pero seamos claros: el segundo episodio de la mixtape instrumental de Clams Casino no ha provocado tanta expectación ni impacto, y en ese sencillo factor podemos englobar la sensación que ahora mismo provocan estas características (la de comienzo de empobrecimiento, la de pudrimiento inminente). El maximalismo también se ha levantado como estética por sí sola, que alberga a productores electrónicos amantes de la sobredosis de arpegios como son Lockah, Bobby Tank o nuestro activo nacional Alizzz. Como comentaba antes, dentro de la facción más clásica del Hip Hop se está notando una vuelta o revival saludable de los beats más barrocos, de aires latinos y con secciones de percusión más ruda y Funk-influenciada (Action Bronson y su unión con The Alchemist dejan ver el buen funcionamiento de la fórmula, así como el segundo álbum de Roc Marciano).

Pero como extraía en el primer párrafo de este punto, la línea dominante o que más atención se ha llevado este año ha sido esa malformación llamada Trap y que ha acabado desencadenando en un auténtico fenómeno o en etiquetas tan extravagantes como Trap Rave. Pero empecemos por el principio. Virginia, Fruity Loops, joints, un joven que produce sus mayores éxitos reconocibles a Wacka Flocka Flame, Three 6 Mafia o Juicy J, desde su habitación aplica poderosos tratamientos a las baterías, perfila una nueva forma de tensión, drama y agresión que ya fue ponderada en Houston y Memphis años atrás. Ese material (todavía conectado con su realidad primitiva), “Hard In Da Paint” y etcétera, poco a poco se van extendiendo dentro de las playlist de Serato y Traktor de DJs como Jackmaster, Rustie o el propio Hudson Mohawke, principal pionero en este sonido, siendo capaz de orientar sus producciones hacia esta dirección sin perder ninguno de sus matices reconocibles: la synth-overdose, las melodías edulcoradas, las tormentas multi-color. Era lógico y normal, que este tipo de instrumentales se extendieran como la pólvora en el Reino Unido primero, y después de la evolución del Trap, en todo Norteamérica. Es cuanto menos anecdótico que, la estética, haya viajado desde Estados Unidos hasta Glasgow para encontrar la perfecta conjunción de elementos en su fórmula final, aquella preparada para asaltar todas las pistas de baile a su vuelta al punto original.

Trap es muchas cosas. Lo primero: es una burbuja. Al igual que la de las inmobiliarias o el Facebook, ha ascendido de manera vertiginosa y caerá de igual manera, se ha establecido rápidamente como una posibilidad más para el extenso surtido de alimentos EDM e incluso podríamos considerarla el “colchón” que ha hecho la degeneración, capitalización del Dubstep menos estrepitosa de lo que podríamos haber imaginado. Lo segundo: es una caricatura. Para algunos es la perfecta armonía entre el Hip Hop y el Dance más fácil y masticado, la llegada definitiva del género madre a las salas de baile y la unificación nocturna de una actitud muy extendida por América del Norte (sí, esa que todos conocemos y que gravita, queramos o no, alrededor del Trap), pero en realidad no es más que un muñeco, un producto confeccionado de manera natural y que ha acabado difuminando los rasgos entre las influencias que lo crearon.

Flosstradamus y su post-apocaliptic-Trap (!), Baauer y LuckyMe intentando seguir el recorrido de la moneda, Sinjin Hawke, Pelican Fly, la unión TNGHT como el más bien culminado proyecto hasta el momento (guste o no guste su dirección, como sería mi caso personal, precisamente debido a lo limitado del movimiento), ︻╦╤─ ƱZ ─╤╦︻ y otros esperpentos que han hecho suyas estas técnicas y las han engrasado para funcionar en las discotecas. No hay nada que reprochar; el verdadero problema llega cuando uno se introduce en el imaginario colectivo, el de la masa, el que va a las fiestas de Mad Decent: allí no se entienden ni se quieren entender las líneas que separan Dubstep, Trap o Jersey Club. La versión oficial es, a simple vista, una mayoría satánica de adictos a Internet agitando la cabeza y apretando el botón del placer constantemente, de manera reiterada, cada vez que esas frenéticas claps y bajos ahondan en su cabeza. Un cúmulo de oyentes y público que se apropia de un sonido y estética nacido en condiciones que distan mucho de las que a buen seguro disfrutan el grueso de estos fans. Es algo inaudito, cómo las circunferencias de los géneros, o la versión más desnutrida y re-frita de algunos, se ha desvanecido para crear un conjunto de mierda que sube y sube sin ningún tipo de barrera.

Por supuesto, el Grime está vivo

Aunque entre 2009 y 2010 el género sufrió una extraña revitalización (o alienización), provocada por algunas influyentes recopilaciones, antologías y la proliferación de beats instrumentales en sets de muchos DJs británicos no precisamente unidos a la escena, el Grime lleva años solapado por una mayoría Dubstep que desde el comienzo se ha mostrado claramente más predispuesta para avanzar en popularidad. Grime es un estilo incorregible, es infecto y no acepta modificaciones que calmen su euforia y colérica personalidad. Este panorama no impide que sea un género omnipresente; hoy por hoy desde los destellos que podemos palpar en el catálogo Night Slugs, los híbridos eski-techno de Kowton y Helix, hasta la llegada al mercado Hip Hop estadounidense de Darq E Freaker, podemos discernir que el Grime está más que vivo, está cómodamente asentado como influencia capital.

Este año ha sido un año precisamente bueno para olfatear nuevos talentos que intentan crear una fórmula circundada a partir de la creación de instrumentales de naturaleza Grime. Podemos nombrar a Pedro 123 como el más joven y aún con un buzz relativamente pequeño, al artefacto nacional Noaipre, el sello de reciente creación Lost Codes (desde el que Visionist intenta dar salida a exuberante material tonificado a través de la 8 barras, como el del newcomer SD Laika), pero claramente tenemos que incidir en dos nombres como principales protagonistas: Mr. Mitch y su marca Gobstopper. El joven gestor y productor ha llegado como un vendaval de aire fresco dentro del entorno, mostrándose imaginativo y fiel al mismo tiempo, conjugando minimalismo, aires Trap y restándole algo de presión al típico instrumental Grime. Algo parecido ha conseguido Bloom, irlandés que con “Quartz” ha facturado una de las composiciones del año, aportando más vitaminas y color a las coordenadas básicas.

Por último, el mencionado Darq E Freaker ha tenido la consideración de reaparecer con un fabuloso EP para Boogaloo City y No Hats No Hoods ha reeditado la colección completa de white labels perdidos e instrumentales del grupo de producción pionero, Ruff Sqwad. Y es que esta iniciativa era muy necesaria dentro del ecosistema Bass en UK; las producciones de Tinchy Stryder, Slix, Dirty Danger, Rapid y DJ Sir Spyro a base de Fruity Loops son el eslabón perdido entre las transmisiones primitivas y la evolución contemporánea.

Bass New Wave

“Se sabe, se conoce, se observa y se acaba uno convenciendo de que todas las escenas, sonidos, estéticas, técnicas y tendencias, son cíclicas. Simples ciclos, vaivenes y movimientos en círculo, ondas senoidales que bajan y suben como lo haría una atracción de feria. El problema aquí es la velocidad, que claramente se ha aumentado con el paso de los años y el asentamiento de Internet. Para la frondosa rama del UK-Bass, el continuum Hardcore y los sonidos oconfiguraciones reconocidas como UK-Garage y sus derivados, concretamente el Dubstep, esta es una época confusa, de re-modelación y de transición. Aún así, nadie podría decir que están pasando vacas flacas; desde los híbridos mal etiquetados, las mutaciones y conexiones con el House o el Techno, hasta la renovación Grime y el revival Jungle, prácticamente todo el ADN UK está presente en la actualidad. Dusk & Blackdown, dos de los generales más influyentes y respetados en activo, piensan como yo, y sobre todo saben que una específica estética que hoy consideramos oxidada como es el Dubstep primigenio, original y auténtico, nunca ha muerto ni lo hará”.

Dichas palabras llegan desde un pasado Introducing para la figura de Wen, precisamente uno de los nuevos talentos que conservan el misticismo y la mitología Dubstep primigenia dentro de su discurso. Hoy, ahora mismo cuando escribo estas líneas, Wen es ya parte del roster de Keysound Recordings, marca que prácticamente circunda la esperanza de esta estética dentro del mercado, incorporando a su nómina algunos de los más excitantes newcomers que siguen igualmente los mencionados patrones. Ellos son Beneath, Visionist o Logos, todos con su visión particular del mismo espíritu (Visionist abusando de las líneas 808, Beneath estructurando rudos e intensos híbridos UK-Funky auto-editados via No Symbols y Logos creando pasajes Grime-alienígenas en formato HD) pero que comparten protagonismo en este largometraje gracias a su posición dentro de la escena.

Otra alternativa, ya adquiriendo algo de madurez, es la que nos llega desde Bristol y concretamente desde el colectivo Young Echo, grupo de jóvenes liderados por Vessel o El Kid del que se desprenden importantes referencias limitadas cada año, normalmente centradas en degeneraciones Dub en plan esotérico que conjugan experimentación y manipulación Noise (y desde un tiempo centralizadas en el sello No Corner). Otro de sus principales activos, Kahn, es otro nombre a tener en cuenta si hablamos del estado de salud de la tradición Bass en UK; no solo se desmarca como agente libre capaz de esparcir portentosos cortes en los catálogos de Tectonic, Idle Hands o Deep Medi, además ha forjado una implacable unión con su amigo Neek, creando una dupla (otra, simplemente titulada Kahn & Neek, ya que también se les puede reconocer como Gorgon Sound) que intenta resucitar el carisma más viciado e infeccioso del Grime. La prueba es la primera referencia de Bandulu Records, realmente indispensable y la inauguración de la propia marca de la pareja, Hotline Recordings.

Por supuesto, y ya que hablamos de Bristol, no conviene olvidarse de Punch Drunk; el sello comandado por Peverelist es de los que siempre está ahí, trabajando y siendo fiel a su personalidad como lo es Tectonic, aunque en este 2012 hemos podido observar cierto bajón en su actividad, algo complementado con la edición de dos fascinantes y esenciales LPs si se quiere entender el aún presente curso: “Reeling Skullways” de Bass Clef y la segunda parte de “Intrusive Incidentalz Vol 2″, firmada pro el hiperactivo y prolífico Ekoplekz, figura que trataremos más adelante con más profundidad. Y, qué pasa con el D&B, seguramente estarán preguntándose algunos. Bien cierto es que el género está en horas bajas que se asemejan ya en calidad de perpetuas, debido a la mala llegada de casi todo el material editado en los sellos principales. Parece que el género haya experimentado en los últimos años una mutación que lo ha convertido en esperanza tan solo para unos pocos, una minoría. Aún así, siempre hay buenas noticias si observamos los patrones Autonomic, aquellos que unen las líneas rítmicas clásicas del género con una tonalidad minimalista y destellos de IDM o Ambient cinematográfico. En este sentido, destaco a FIS como nombre más prometedor del mercado, ya cazado por dBridge y Exit Records.

Hyperdub

“El label controlado por Kode9 ha sabido pasar en muy poco tiempo de un estado de transición y sin provocar demasiada excitación a encadenar en 2012 una serie de álbumes y trabajos que abordan carismas muy distintos pero que al fin y al cabo trascienden y aportan una visión de un todo renovado y visiblemente adelantado a su época. Una vez más y tal como pasara en 2009/2010 después de la onda expansiva de los dos primeros trabajos de Burial, Hyperdub ha sabido dar sentido a la onda senoidal que los tiempos creativos y editoriales dictan de manera irremediable”.

La onda senoidal u oscilación que parece atravesar Hyperdub cada cierto tiempo se encuentra ahora en su período más alto, y sin duda uno de los más inspirados y sorprendentes de los últimos años; el sello londinense comandado por Kode9 ha conseguido en este 2012 enterrar un curso pasado más bien malo y sin demasiada repercusión (exceptuando la vuelta al formato EP de Burial) atreviéndose a trazar una re-invención agresiva y espectacularmente gestionada. Me explico; hace unos meses, y cuando el quasi perfecto año de Hyperdub ya se podía palpar, dediqué un artículo completo a homenajear el cambio de perspectiva del sello, versando y enumerando las virtudes que le han hecho alcanzar esta gloria temporal a partir de una frase clave vertida por el propio capo.

XLR8R sugiere, pregunta a Kode9: “The label has made some interesting releases this year—the Laurel Halo album just came out…” Kode9 responde: “We’re just softening people up for the Terror Danjah and LV albums. It’s been a gradual start to the year, the DVA album, the Hype Williams album, the Laurel Halo album. Most of the stuff we’re releasing is, like, songs. We’re releasing a lot of songs. It wasn’t intended, but we’ve become like an abstract pop label”. Este paso adelante o cambio en el guión, viéndolo ahora aún más en formato panorámico, se ha cimentado gracias a la amplificación de la importancia del formato largo dentro del catálogo (en total, y si contamos el último CD de Burial, Hyperdub ha editado prácticamente un LP por mes) y de la expansión de su propia identidad hacia otros ámbitos, como es la consecución de un completo discurso artístico para sus activos, algunos de los cuales antes tan solo eran considerados DJs o productores (aquí, DVA y Cooly G serían los ejemplos). Además, Hyperdub ha sabido apostar por material transgresor y en cierta manera innovador para los tiempos que corren, como son los LPs de LV (conjuntando el colorido escenario Kwaito y la perspectiva sudafricana con las posibilidades del House y la temática Bass), Dean Blunt & Inga Copeland (una bellísima narración por pasajes intoxicados, breves y densos, que atestiguan las turbulencias de una pareja que atraviesa su momento más inspirado creativamente hablando) y, por supuesto, “Quarantine”.

“Quarantine” es una representación inspiradísima del poder místico que despierta la unión humano/digital, un choque, una bipolaridad que consigue fundir el elemento vocal y electrónico en una armonía suspendida, alucinada y aterciopelada. Laurel Halo consigue crear un mundo místico, inquietante, dotándolo de una belleza que emerge y desciende con fluidez, unas virtudes que son arrastradas y elevadas a partes iguales, provocando una progresiva intoxicación en el oyente, que a pesar de su neutralidad, es anestesiado y acaba sumiéndose en un fino y elegante estado de frágil adormecimiento”.

Laurel Halo es la punta del iceberg por la que recordaremos a buen seguro este versátil, variado y arriesgado año firmado por Hyperdub, un curso en el que ha sabido traspasar, sin entorpecer y aportando grandes argumentos, las líneas del Pop, del Neo Soul electrónico, del House y del panorama Club en general, sin inclinarse demasiado hacia la excentricidad o minoría avant-garde y sin perder fuelle comercial. En pocas palabras, completando un 2012 que prácticamente podríamos catalogar de insuperable e irrepetible. Y luego, está Burial, ese comodín, ese fenómeno en el que todo cuenta (desde su aparición siempre imprevisible, como la de un fantasma, la regla de no servir pre-escuchas del material para así poder evidenciar cada vez que no hay otro artista o ente capaz de provocar semejantes reacciones y locura en el imaginario colectivo, como aprovechando para ensalzar su influencia en cada release), ese enigma que, con “Truant” y “Rough Sleeper” confirma lo que ya se adelantó en “Kindred”, inclinándose por las composiciones de larga evolución y guión quebrado, fraccionado, favoreciendo el clima cinematográfico y prácticamente creando escenas, narrativas diferenciadas dentro de dos pasajes circundados que cambian y oscilan con relativa brusquedad, dejando de manera consciente la miel en los labios de los espectadores.

Parte 2

Frankie Pizá 


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