Silent Servant “Negative Fascination”

Está claro que hay un vacío desde que pasó, pero también estaba claro que esa ausencia se vería recompensada o suplida con algo. La estela Sandwell District está tan presente que, entre otras cosas, podríamos, con algo de imaginación y estirando la acción, etiquetar esta época en el género Techno como post-Sandwell District, o la era en que tan solo algunas manifestaciones conseguían expresar como el material surgido de aquel cuarteto de mentes inclonables. Un reciente artículo publicado en esta misma web circulaba extensamente a través de esta teoría, que se ve ahora muy reforzada gracias a la excitación preliminar que ha provocado y provoca después y durante su escucha “Negative Fascination,” debut en largo de Silent Servant, el segundo más importante activo del grupo y una de las huellas más distintivas. Fascinante es, antes de analizar los factores, el círculo o triángulo que se crea dentro del proceso editorial de este release, como si de tres visiones o generaciones unificadas por un mismo álbum se tratara; Karl O’Connor, cerebro de Sandwell District y comandante supremo de la influencia Birmingham, financia el disco de su propio bolsillo. Dominik Fernow aka Vatican Shadow, edita este LP limitado a 1000 copias en Hospital Productions, uniendo virtualmente y más que simbólicamente dos mundos, dos universos condenados a mezclarse.

Dentro de la estética implantada por Sandwell District en la pasada década y comienzo de esta (Birmingham como telón de fondo, industrialización de los tratamientos, hipnotismo aplicado al Club, renovación en la penumbra de la línea berlinesa y una pasión fetiche por el formato vinilo y la comunicación impredecible), podríamos señalar que Juan Méndez y su proyecto Silent Servant se encargaron de perfilar el contrapunto más meditativo de todo el material fabricado en sus años de actividad, además de ser el cerebro detrás de la mitología alrededor del colectivo, su estilismo lacónico y carga visual totalmente característica. Si echamos la vista atrás y reproducimos antiguas producciones de Silent Servant o si recuperamos “Feed-Forward,” observamos cómo los paisajes unificaban la latente tensión rítmica y sus desarrollos hipnóticos con tímidos deterioros melódicos y algo de naturaleza contemplativa. Nada más empezar con “Negative Fascination,” nos damos cuenta que el guión ha cambiado al menos 90º, que Silent Servant avanza y es capaz de abrir su discurso pero a la vez contraerlo, convertirlo en algo más traumatizado y arenoso, valiéndose de herramientas mucho más presentes tanto en el sello que alberga el álbum como en el carisma más reciente de Regis.

Ese ‘nuevo’ armamento no es otro que la acentuación Industrial y la textura/instrumentación cercana al post-Punk, elementos que encontramos, por ejemplo, muy bien manipulados por el misterioso Powell, pero que en el radio de acción de Silent Servant son mínimamente novedosos. Antes de pasar a la disección, debo apuntar, ya fuera del contexto que acompaña este larga duración, que al finalizar la primera escucha, uno se da cuenta que la elegancia en la unificación es una de las bases del poderío de Méndez, y que nunca hubiéramos esperado un álbum tan variado y solvente a la vez. “Process Introduction” inicia un camino de sobresaltos controlados con una mística y minimalista exploración en clave cinematográfica, con la edad de piedra de Basic Channel o Chain Reaction como telón de fondo, pero aderezando el frío, disciplinado desarrollo con las señas de identidad Sandwell District: oscilaciones sombrías, percusiones decadentes, loops vocales grisáceos y puntuales pero evocadores rasgos Drone. “Invocation Of Lust” es, desde su comienzo, un agresivo, ácido Techno-escapismo configurado por un maestro, un ritmo 4×4 clásico decorado con arpegios amenazantes y atmósfera congestionada, turbia, dotada de mínimas alteraciones y con una dirección más que clara: el cerebro. Hasta aquí todo en su sitio. El cambio llega con “Moral Divide (Endless),” primera de las tracks que cuenta con una pronunciación del ritmo post-Punk-infectado y que se desarrolla rasposo, distópico y con el que se cimenta una nueva dosis de hipnosis marca de la casa, una nueva ración de romanticismo sci-fi que consigue subyugar plenamente al oyente.

La seña Tropic Of Cancer comienza y debía notarse en el discurso de Méndez, también hay que decirlo. Un proyecto anexo tan sublime no podía dejar una huella indeleble en la personalidad del angelino. “The Strange Attractor” es un nuevo corte de arraigada disciplina Sandwell District, pero que recorre la línea temporal más metalizado y determinante que de costumbre. Pero los dos momentos más fascinantes (también los más escuetos) llegan ahora: “Temptation & Desire” es un épico retrato de Techno industrial repleto de malas vibraciones, voces ahogadas y susurros malévolos, clima bedroom-infectado y un cuidadoso tratamiento de la textura en la percusión y en los golpes que dominan la escena. “A Path Eternal” sigue con el aumento narrativo, las visiones oscuras y la asfixia indescriptible del anterior track, pero llevándolo a su mínima expresión, reduciéndolo todo a una vulnerable tensión dominada por finos latidos de sintetizador. Para finalizar el corto pero intenso romance con las oscuras, fetiches fascinaciones electrónica, “Utopian Disaster (End)” propone un cierre oscilante, a base de Techno planeador y de reminiscencias épicas, para que nadie pierda de vista la sombra de Sandwell District.

En una época dominada cada vez más por los trazos distópicos y apocalípticos dentro del género Techno, donde las mutaciones que incorporan y cultivan la deuda post-Punk cotizan al alza, Silent Servant es una de las manifestaciones más expertas que podemos tener el gusto de conocer. “Negative Fascination” es un soberbio documento dibujado con fidelidad y valentía, 7 tracks que amplían aún más su ancho de banda y una muestra de sabiduría en la que la brevedad es incluso una virtud. Con la mencionada sombra del colectivo aún reinando y habiendo dejado un poso ya imborrable en nuestras mentes, Méndez nos aclara que aquel parón no fue precisamente un final. Que pase lo que pase, Sandwell District siempre estará ahí.

Frankie Pizá


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