Ecuador 2012: Cambios en la beat-construcción…

Una cuestión recurrente y que nadie ha podido todavía analizar con claridad, es cómo poco a poco y en los últimos años, nuestro arquetipo de beatmaker ha ido cambiando, extendiéndose y complementándose. Otro aspecto, sin duda y obviamente a continuación del anterior, es ver cómo las tendencias dentro de la construcción de instrumentales van asimilándose y desechándose a la velocidad del trueno. También anexo a las cuestiones iniciales, está la extraña sensación de que recientemente la condición de beatmaker se ha diluido como tal y se ha adaptado a la naturaleza del artista genuino; mirando por ejemplo a Clams Casino, podemos observar una evolución de lo que ya planteó Madlib o J Dilla en su día, una visión en la que el constructor crea su propio discurso aprovechando sus rasgos carismáticos haciendo beats y, a la vez, la escena discográfica comienza a considerar música lo que antes simplemente eran colaboradores y figuras en la sombra. A todo esto ha contribuido sobremanera el auge beat-abstracto, desde DJ Krush, DJ Shadow, Plug Research, hasta el primer Flying Lotus, Brainfeeder y la escena beat-angelina, hoy en día extendida por todo el mundo y con el punto de mira posado en muchísimas variantes. A raíz de esto y en los últimos 10 años, la beat-construcción, el arte de crear instrumentales, ha ido difuminando las barreras que lo colocaban como territorio perfectamente circundado y hoy por hoy podemos observar que gente tan dispar como NGUZUNGUZU, Hudson Mohawke o el proyecto BEBE TUNE$, basan su naturaleza y edifican su personalidad en los tempos dedicados normalmente y clásicamente al espectro Hip Hop.

Bien, teniendo todo lo obvio más o menos claro y resumido a muy grandes rasgos (que nadie pida profundidad a un artículo de 10 párrafos, ojo, esto es un resumen), debemos posicionarnos en la actualidad, en el día a día de este 2012. Aún con ciertos medios de comunicación que ni siquiera han oído hablar del Cloud Rap, con oyentes que todavía no han sido afectados por la onda expansiva de Clams Casino o de Friendzone, hemos de considerar a dicho movimiento como una de las tendencias mayoritarias dentro del negocio, o al menos una de las que despierta mayores sonrisas entre la prensa especializada. Ahí, en ese espectro cada vez más amplio, surgen nombres como los de nem270, L.W.H., AHYVE o Ryan Hemsworth, por decir algunos que ya operaban el año pasado y que este curso están consagrándose como activos o células de una cada vez más amplia comunidad que opta por esta estética. Clams Casino es por supuesto y junto a Friendzone el máximo representante y estandarte, quién está aprovechando muy bien el hype justamente creado y prácticamente se pasa el día viajando con su Ipad y su pobre (todo hay que decirlo) directo. Tan solo ha movido ficha para editar la segunda parte de su “Instrumental Mixtape”, una nueva prueba de que estamos ante el arquitecto supremo y cada vez más, un artista con todas las letras. Friendzone por el contrario, con un nivel más bajo de buzz, también siguen en forma y tan altruistas como siempre, regalando una colección de beats esencial en “Collection I”.

Aunque el quizá mal llamado por Main Attrakionz y el blog Space Age Hustle Cloud Rap tiene su personaje clave en Lil B y su apuesta por este tipo de productores –esta apuesta, esta confianza por este tipo de aureola, también se ha extendido lógicamente, bastaría nombrar la fé ciega del MC de Charlott Deniro Farrar en tales parámetros–  sin duda uno de los guerreros capitales en el film es Keyboard Kid 206, hiperactivo y demente infectado con incontinencia creativa radicado en Seattle que este año está extendiendo por todo el mundo la etiqueta BASED. No le busquemos significado, tampoco unas reglas, tan solo conectemos la palabra o el término al modo de vida y acción de The Based God y las cosas que le agradan: amor, paz, valorar la vida, mofarse de él mismo, experimentar con los tópicos y los prejuicios, todo aderezado de beats crepusculares y teñidos de esencia New Age. Ahí es donde Keyboard Kid 206 ha representado durante mucho tiempo el rol de creador en serie, de productor de batalla, algo que le ha curtido para hoy por hoy sorprender con casi cada mixtape, trabajo o EP puesto en circulación. Lo genial y determinante de Greg Phillips Jr. este año no ha sido el mantener su nivel creando BASED-instrumentales, sino el saber abrirse con decisión y brillantez a otros espectros como son el mercado europeo beat-electrónico, concretamente abrirse y aceptar la llamada de un label hasta hace poco Skweee-orientado. Esa plataforma es Donky Pitch, otra de las grandes protagonistas de esta mitad de curso.

El buen año que está cosechando Donky Pitch es producto de dos cosas: su ascenso en armonía con el ascenso y expansión de las técnicas maximalistas y la buena elección de los contribuyentes. No quiero decir que los de antaño no lo fueran (ahí tenemos a Niño o Slugabed para derrocar esa posible teoría), pero sí es verdad que en este 2012 los movimientos parecen estar más unidos a la tónica general; primero 813 y su insuperable “Spectrum Riff EP” –título que ha colocado al moscovita en el ojo del huracán tanto en Europa como en el Reino Unido–, más tarde la serie de EPs digitales gratuitos y seguidamente la aparición del debut en formato físico de Keyboard Kid 206, de sobra uno de los movimientos más acertados e impredecibles del año. Nadie esperaba que el BASED-arquitecto recalara en la marca de Brighton, y menos configurando un EP tan soberbio y separado de su personalidad conocida. “The Transition EP” coquetea con los arpegios Trance, con la métrica Rave, deja caer los elementos etéreos pero se excede en las notas coloristas que pide la ideología del sello, retrata una perfecta transición desde los beats sensitivos y extrasensoriales a la tormenta digital aplicada con exquisito buen gusto. Efectivamente, ya poco queda para que el término acuñado por Simon Reynolds en “Maximal Nation” sea el popularmente aceptado para etiquetar este tipo de vicisitudes electrónicas.

Dentro de ese incipiente universo, este año están sobresaliendo también diferentes nombres que vale la pena tener en cuenta. Aunque maximalismo es una denominación demasiado ancha como para darle rasgos concretos, sí es verdad que hay una tónica predominante que podríamos englobar dentro del más es más, dentro de la exageración de las líneas, el decorado y el maquillaje. Sin duda uno de los que más y mejor viaja acorde con el arquetipo es Bobby Tank, newcomer londinense que a base de mucha actividad por Soundcloud y una regularidad creativa envidiable ha acabado llevándose multitud de miradas. Todo en parte, gracias a su descomunal “Afterburn EP”, una maravillosa exageración en la que arpegios, instrumentación synth-Funk, samples vocales, auras multicolor y algo de esencia sci-fi se agolpan para crear una amalgama de difícil descripción. Este material fue editado por MofoHifi, label en curva ascendente que también ha dado sitio a uno de nuestros más representantes nacionales en estas lides, Alizzz, nuevo proyecto del anteriormente conocido como Pisu, capo a su vez de Música Vermella en Barcelona. “Neon Lights” es otra parada ineludible para este sonido y estética si nuestro objetivo es analizar y determinar la auténtica sustancia de este 2012.

Pero el término ‘maximalismo’ no deberíamos tan solo unirlo a la escena beat o al material instrumental que bebe de los parámetros Hip Hop, la lluvia de color que somete ahora mismo a la escena electrónica también se puede oler en otros ámbitos y variantes. Por ejemplo, tenemos a Pyrenees con su House formado a partir de residuos Rave y con un componente orgánico, ecológico, muy marcado, al igual que Lone y su carismático discurso, rebosante de auras naturales, landscapes Ambient-hiper-vitaminados y esencia cósmica muy explícita. Más alejado y últimamente acercándose más al territorio y estrucuturas House/Bass, tenemos a Obey City, maximalista por naturaleza y capo de uno de los netlabels más interesantes del mercado, Astro Nautico, compañía de Brooklyn con una inmensa y variada cantera de talentos. Si condensamos o coagulamos bien esta estética sonora, seguramente encontremos rastros o intención de retratar cierto tipo de esencia sci-fi que tuvo su clímax en la década de los 80; synth-Funk como evolución del Boogie, comienzos del R&B a base de percusiones digitales, cine de serie B, bandas sonoras, atmósferas nocturnas, John Carpenter y los primitivos videojuegos. Todo el surtido jugaría su papel si nos pusiéramos a desgranar el ADN a base de influencias.

En ese sentido y ya refiriéndonos al ansia que es posible rastrear en algunos artistas, ese deseo enfermizo y fetichista de intentar representar una época concreta –tanto sonoramente como visualmente–, podríamos hablar de una variante del maximalismo que poco a poco va implantándose en la escena avant-garde actual. En algunos medios especializados ya lo acuñan con el dubitativo término de Vaporwave, una denominación que englobaría a todos aquellos proyectos que tienen como objetivo adaptar o imitar cierto tipo de sensaciones; dibujar un aura audiovisual que conecte con nuestro subconsciente y nos traslade a una franja temporal que ninguno vivimos de manera plena, una era en la que la instauración del capitalismo ya era más que una realidad y en la que el consumismo en masa comenzaba a cerrar sus fórmulas, un mundo de grandes marcas, televisión por cable y salvapantallas hechos en 3D. Para resumirlo, podríamos aplicar el término de late night music, esos extraños rasgos sonoros que evocan algo de neo-espiritualidad, una suerte de New Age digital y orientado a la publicidad que podíamos encontrar en casi todas las cabeceras de televisión o incipiente teletienda en la década de los 80. Representantes de este tipo de movimiento? Fatima Al Qadiri, James Ferraro, Napolian, VEKTROID (quién, desgranado en varios pseudónimos, respondería a MACINTOSH PLUS, LASERDISC VISIONS o 情報デスクVIRTUAL), o sellos como Hippos In Tanks y Beer On The Rug, principalmente.

Pero aquí estamos hablando de beats, de la evolución de la beat-construcción, y no debemos marcharnos por la tangente. Dentro de esta cada vez más extendida necesidad de recrear escenarios retro, esta suerte de nueva hauntología, esta especie de nostalgia de una realidad no vivida, hay dos nombres que sobresalen de entre todos los acusados. Uno es Napolian, Ian Evans, productor y nerd de California, uno de los miembros del Renaissance Music Group junto a, por ejemplo, Tairiq y que recientemente protagonizó su debut via Software, la casa fundada por Daniel Lopatin y Joel Ford. En su material, encontramos una conexión clara con la estética y el perfume 80′s, se palpa un romanticismo por la maquinaria original, un romance o amor platónico por las estructuras synth-Funk y los rasgos digitales primitivos. “Rejoice EP” es por ahora la máxima prueba del talento de este joven de apenas 20 años al que vaticino un increíble futuro. El segundo nombre clave es, aún rizando un poco más el rizo, James Ferraro. Y lo es por derecho propio, a pesar de que su trayectoria más reciente no convenza a muchos. Sus más recientes proyectos como BEBETUNE$ y BODYGUARD nos trasladan al mismo ecosistema nocturno, vaporoso, repleto de color y tecnología anticuada, melodías MIDI muy sencillas y flautas digitales repletas de misticismo VHS, pero también conjuntándolo con una bizarra interpretación y adaptación de lo que para todos sería un beat o instrumental de Hip Hop.

Ferraro aplica, sobre todo en la primera manifestación de BEBETUNE$, una indirecta comicidad al ejercicio de la beat-construcción, exagerando los rasgos más característicos de la estética Trap y Street Rap venido de Atlanta, recicla los parámetros e influencia Memphis, Houston, y los re-utiliza dentro de un discurso realmente indescriptible. A raíz de BEBETUNE$, podríamos conectar el artículo con la dominante presencia de este tipo de estela new gangsta que artistas como Wacka Flocka Flame o Gucci Mane han propulsado como si de dinamita se tratara. Aunque lo de Ferraro sería un caso extremo y, repito, casi irónico, la influencia del Trap y la fórmula patentada por Lex Luger (808, Fuity Loops, samples Horror-influenciados, tensión y mucho humo) están más que establecidas hoy en día en la escena beat/Hip Hop y, con paso firme, avanzan para empañar el espectro electrónico Club-enfocado. Este 2012 es claramente el punto álgido de este hype, encontrando cada vez más proyectos que nos llevan o desembocan directamente en Lex Luger y su “Real Trap Shit”; el engendro ︻╦╤─ ƱZ ─╤╦︻ o TNGHT, la dupla formada por HudMo y Lunice, a nada de debutar con su esperado EP, serían los más claros ejemplos del auge de estas técnicas. Pero también son pruebas claras la reciente sobredosis de remixes para el material de Wacka Flocka, el ascenso del Street Rap de Chicago, centralizado en una fábrica de beats como es Young Chop o la aparición de productores como RL Grime (Wedidit Collective) o Evian Christ, exponencialmente influido por este tipo de estela maloliente, aunque menos pronunciada debido a su fuerte gusto por el Juke / Footwork y el sirope púrpura. Si nos ponemos a escarvar, la lista podría durar hasta mañana.

Antes he apuntado que este surtido de recursos “avanzan para empañar el espectro electrónico Club-enfocado.” Bien, en referencia a esto, me gustaría nombrar a NGUZUNGUZU como uno de los más claros dibujos de la teoría. En su último EP y debut para Hippos In Tanks, la dupla residente en LA consigue aunar la ideología muy plástica, exuberante y digital rebosante del sello en beats y composiciones en los que claramente se aprecia la toxicidad y tensión de la que hablamos. “Warm Pulse EP” es, como casi todo lo que edita Fade To Mind, nuevo business para el Club, asentado a partir de baterías 808, trap-respiración, ecos retro y melodías virulentas, extraídas de nuestros recuerdos sobre la serie X-Files, todo muy líquido y bien ensamblado en un conglomerado de residuos impecable. Toda esa por ahora indefinible dirección que estas influencias están tomando, tiene un claro precursor si ahora lo observáramos en perspectiva. Ese es Girl Unit, misterioso productor sin ningún ánimo o gusto por la promoción al que le han bastado unos cuantos plásticos para representar a toda una generación de productores o beatmakers. En él encontramos, en “Club Rez” encontramos, todos los elementos que hoy cotizan al alza; arpegios tranceros, minimalismo, aportes, melodías, líneas Boogie/Funk, deconstrucción R&B, 808 y rastros de Grime primigenio. No me extrañaría que dentro de unos años fuera señalado como uno de los protagonistas de esta época en la que todo el mundo se atreve a describir pero que nadie tiene intención de definir o etiquetar.

Recogiendo el testigo de Girl Unit y lo de ‘arpegios tranceros’, deberíamos aunque fuera por un momento, nombrar la gran influencia que la beat-tape “Dipset Trance Party” y la posterior aparición de araabMUZIK tuvo en todo el desarrollo y extensión de esta historia. Sigue siendo minoritario, sí, pero está claramente muy presente. Su radio de acción está casi más establecido dentro de la escena electrónica que en el propio Hip Hop, sí, pero aún así conviene tener bien enfocada esta ruta, un camino, una cronología de influencia y repercusión que está obligada a comenzar desde que aparece ese release digital via Datpiff, un momento en que, casi sin quererlo, se estableció un nuevo anexo en el libro de normas del género Hip Hop. Unas leyes que permitían re-diseñar, re-construir y triturar los elementos venidos del Trance y el Dance más comercial, un territorio virgen y fértil que todavía no se ha ni empezado a explotar. Eso, el Hip Hop, marca y protagoniza el principio de este repaso y, por tanto, también debe tener la oportunidad de finalizar la narración. Dejando ya aparcados los experimentos, variantes y movimientos, hemos de tratar las tendencias que hoy por hoy mueven más adeptos y se llevan el mayor grado de confianza dentro del sector más clásico y purista.

Ya sabemos que hoy en día, el Hip Hop y sus autopistas están llenas de caminos y direcciones; artistas más puristas, artistas más excéntricos, híbridos, propuestas que representan un sonido determinado o una apuesta concreta…, infinidad de caminos y variantes, al fin y al cabo ninguna más real, válida o auténtica que las demás. Pero, como en todo, existe una tendencia predominante y un círculo de artistas que invierten esfuerzo en un factor algo abstracto pero siempre muy presente: la frescura. Ese factor determina qué está ya muy trillado o lo que ya aburre y los recursos que ganan la partida en cada momento, influencias que vienen y van, técnicas que llegan y otras que vuelve, etc. Me voy a centrar, para no liarnos, en tres aspectos o facciones que para mi significan la realidad más excitante del género en términos más o menos clásicos. Una es New York, Queens y la vuelta a los samples tradicionales y arquetipo de beats post-Premier /Pete Rock, ese ámbito en el que encontramos al codiciado Harry Fraud y sus innumerables proyectos (Action Bronson, Smoke DZA, Meyhem Lauren, Curren$y y los que están por llegar) o a Party Supplies, productor encargado de aportar la instrumentación a la generosa y genial “Blue Chips”, una vuelta a los aires más desenfadados del barrio y la calle, protagonizada cómo no por el cocinero polaco metido a MC, Action Bronson aka Bronsalino.

También en la gran manzana, encontramos el ascenso imparable de la crew World’s Fair y del trío Children Of The Night, quienes en su “Queens… Revisited”, recurren a los servicios de dos productores clave en el futuro de otra capital del Hip Hop, Detroit. Son SKYWLKR y Black Noi$e, ambos deudores de la leyenda Dilla y que conducen sus composiciones hacia terrenos delirantes, oscuros y viscosos, dotados de originalidad, tensión e inquietud. Todo este interés repentino por la nueva ola de productores venida de Detroit tiene como desencadenante directo al álbum “XXX”, del prolífico Danny Brown. El último fragmento orientado a resumir lo más “de moda” dentro del género, nos llevaría a la Bay Area y, en una pequeña canita al aire, a Austin, Texas. Por supuesto cuando hablamos de la Bay Area, nos referimos a la estela provocada por el RVDXR KLVN, SpaceGhostPurrp y gurus como LIL UGLY MANE, estandartes todos de una vuelta a los orígenes sureños, al culto dirigido a Memphis y a DJ Screw, otra forma de hauntología que pretende recuperar, revitalizar y re-dirigir la atmósfera densa, afrofuturista y alienígena que ese sonido es capaz de configurar. Y allí, en Houston, muy cerca, encontramos a Beautiful Lou, en nómina de Main Attrakionz, Lil B y demás figuras obligatorias, también codiciado productor que pronto dará su campanada definitiva con “Mobbin’ No Sobbin’”, álbum junto a WESTERN Tink que será editado este final de año por Mishka NYC.

Frankie Pizá


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