Nuestro MicroMUTEK 2012: crónica de la aventura

Antes de comenzar, debemos dejar claro que, para el equipo completo de Concepto Radio, asistir a un festival es casi algo parecido a una excursión. Y sí, quiero que te imagines y vuelvas a trasladarte a las salidas escolares programadas, a las acampadas de dos días –a veces desastrosas– con tus colegas, quiero que pienses en el término de excursión como lo que en realidad es, un viaje programado en el que se hacen actividades recorriendo rutas y estacionando en diversos sitios para descansar. Todo esto lo dejo claro desde el primer momento porque quizá alguno de nuestros lectores no sabe que residimos en las Islas Baleares, preciosa localización para según que cosas pero terrible para la comunicación cuando llegan eventos de este índole, a los que se nos da la oportunidad de asistir en calidad de invitados y uno de los medios oficiales. Huelga decir que, aquí en Mallorca, ni en nuestros sueños hemos visto o palpado iniciativas así. Por eso, nos lo tomamos como un viaje completo, de exploración al exterior, unas mini-vacaciones de placer y trabajo en las que durante 4 días nos dedicamos no solo a cubrir el festival en cuestión, también deseamos conocer a la gente con la que nos comunicamos cada día a través de Internet –ya sean colaboradores, artistas, fans o bellísimas personas que nos ayudan en el día a día con sus buenas palabras–, afianzar las relaciones que ya sostenemos y crear nuevas, generar más contenidos aparte de los que fabricará el evento por sí solo y dejarnos ver un poco, que siempre está bien que a uno le de un poco el aire. En pocas palabras, ya que viajamos a Barcelona, estructuremos el tiempo y sobre todo, aprovechémoslo como se debe.  Por eso –y también porque me gustaba como quedaba–, he titulado esta crónica de esta manera; tiene intención de ser un recorrido sincero por todo lo que pudimos vivir en el festival pero sobre todo trasladándolo al papel contando con el contexto que ha rodeado el viaje y las actividades externas que hemos llevado a cabo. Así es como más cercano, más real… Por tanto, te anticipo que a partir del segundo párrafo de este artículo, comenzarás a ver tanto fotos personales como institucionales, te enterarás seguramente de intimidades nivel bajo que antes no sabías o de las que ni siquiera quieres enterarte, verás un poco a grandes rasgos cuál es el modus operandi de 4 jóvenes que hacen lo que hacen por puro amor al arte y sin presiones de ningún tipo.

Está muy extendido el mentir en las crónicas, el decir que estuve allí cuando en realidad, ni pisaste la moqueta. El inventarse los hechos de algo que, por una razón u otra, te perdiste y, además, adquiriste la necesidad de tener que pedirle a alguien que te haga un resumen. Aclarado esto, desvelaré que el Miércoles de MicroMUTEK.ES 2012 nosotros no pudimos disfrutar de las primeras Q&A en el lustroso y cálido 33/45, no tuvimos la suerte de aprender un poco más de Ableton Live gracias a Deadbeat y, por mucho que a mi me pesara en concreto, no nos acercamos al evento organizado por LiveSoundtracks: Wake Up. The World Belongs to Us, en el que Vladislav Delay facturó –dicen, obviamente– una de sus mejores interpretaciones en suelo nacional, acompañado de un profundo y simbólico documental. Eso sin olvidar a la carismática Lucrecia Dalt, que ya vimos en Sónar 2010 y que a buen seguro encandiló a los allí presentes. Repito: no estábamos allí. No es que no quisiéramos o nos diera pereza y prefiriésemos irnos a tomar cañas, diversas circunstancias nos lo impidieron. Primero, yo y como ustedes sabrán, los Miércoles tengo una cita con el programa semanal que esta casa realiza en BN Mallorca, un espacio que más tarde se traslada en formato podcast a Scanner FM. Yo, oficialmente estoy en el paro –sí, amigos–, pero mis compañeros y socios no; tienen unos deberes diarios y a veces semanales con la santa Televisión Autonómica de Baleares, algo que les complica el plan y las intenciones cada vez que tenemos que salir de excursión. Ese cúmulo de circunstancias en las que yo no puedo faltar a mi dosis de radio semanal –y Ryanair tampoco lo pone fácil as usual– y Irene, Sergio y David no pueden engañar a nadie para que cubra sus turnos, nos obligaron irremediablemente a perdernos el primer día de este MicroMUTEK.ES 2012. Alguien tenía que decirlo.

El hecho antes relatado también nos sirvió para mentalizarnos correctamente ante tres intensos días en los que entre el horrible frío de la ciudad condal y las muchas actividades programadas, iban a masajear nuestras mentes pero destrozar nuestras piernas y espaldas. Yo llego a Barcelona muy pronto, después de pasar sano y salvo el hermético control de seguridad al que te somete Ryanair –doble pedida del carnet de identidad, miradas intensas de las azafatas/segurata que comandan la entrada hacia el finger, colas infinitas de gente con miedo, temerosa y observando o analizando de manera compulsiva su equipaje y el de los demás, intentado adivinar sin cesar si su maleta se adentrará en ese artefacto azul que dicta cómo debe ser nuestra maleta, eso sin contar de cómo te sientes cuando una de las azafatas pasa por tu lado y escoge a dedo quién será la próxima víctima del espantoso ridículo de meter tus efectos personales en la mencionada estructura– y de soportar las idas y venidas del carrito de refrigerios y la bono loto enfermiza que organizan en cada vuelo la tripulación de esta maldita compañía aérea. Después de eso me enfrento por primera vez al frío de las afueras de Barcelona y el tardón autobús de la línea 46, un cóctel que a las 7 de la mañana resulta realmente tormentoso. Para la ocasión, un buen amigo mío al que me refiero en este artículo como ghost dog, me hizo el inmenso favor de dejarme por unos días sus aposentos, ubicados cerca de la estación de Metro Vallcarca y situados casi a 3 minutos del Parque Güell –imaginen sí, imaginen la subida a las 6 de la mañana en un día que andas muy perjudicado– , así que nada más llegar a Plaza España me dispuse a dejas mis pocos artefactos personales en esa dirección.

Justo unas horas antes de dirigirnos a la calle Joaquín Costa, para recoger nuestras acreditaciones de prensa y disfrutar de una primera velada en el 33/45, parte del equipo decidimos ir a degustar unos deliciosos –y calientes, importante– Tori nanban udon y beef yakisoba en una franquicia famosa que poco a poco está infectando las ciudades de Barcelona y Madrid. Ya llegados al céntrico bar que serviría de núcleo neurálgico durante el festival para artistas, prensa y aficionados, pudimos conocer a la hiperactiva y siempre encantadora PAT, de PAT Comunicaciones –persona a la que desde aquí agradecemos todo el cariño y dedicación mostrada en los días de festival–, con quien charlamos y le comentamos nuestros planes para los respectivos días de festival. Después de repartir unas cuantas –y por ahora hiper-limitadas– camisetas de nuestra web, saludar a amigos como Carles Novellas o Aitor Labrador (Red Bull), nos adentramos en la bien acomodada sala que la marca de bebidas energéticas había preparado para las lectures. Allí nos esperaba Guillamino, fascinante artista e incansable personalidad que nos regaló más de una hora de conversación íntima, directa y divertida. Pau se refirió a su indomable eclecticismo, tanto artístico como estilístico, su posición en el mercado nacional, su buscada intención de aposentarse en tierra de nadie y la inmensa importancia de que un artista no puede mentirse a sí mismo. Además, tuvo el detalle de mencionarme –he de revelar que aquello me sonrojó– como ejemplo o prototipo cuando la conversación llegó a tratar los temas de la enferma hiperactividad en la que estamos sometidos con los contínuos lanzamientos, la sobreinformación y el acceso múltiple a fuentes de influencia e inspiración, algo que viajaba en contraposición con su proyecto “Guillamino 12″, una muestra más de su gusto por la experimentación y la búsqueda de nuevos caminos, en todos los aspectos.

En el descanso, antes de que comenzara la profunda y extensa charla de Novellas con Sasu Ripatti encarnado en su alias Luomo, decidimos tomar algo junto con uno de nuestros apoyos virtuales más importantes, el joven miembro de Emotional Content Raúl Almeda, junto con sus compañeros del joven medio Looks Like Music y Paul Stone, DJ residente en BeCool y miembro de la promotora Shake Barcelona. Hablamos de todo un poco; desde la poca confianza en la escena nacional –que muchos creen inexistente o poco consistente–, la estúpida posición de algunos medios y la necesidad de crear un ambiente de hermandad en los pocos seres que nos dedicamos a sacar algo de provecho a este mundo en el que nos hemos metido. Luomo estuvo serio y en momentos hipnótico, frío y penetrante en muchas de sus afirmaciones, que circularon entre proyectos pasados, el trabajo en sus formaciones de improvisación expansiva Dub-infectada (Moritz Von Oswald Trio y Vladislav Delay Quartet), opinión sobre el estado que están tomando las cosas en el mercado musical y su pasada actuación la noche anterior en la Sala Apolo. Antes de dirigirnos directamente a la noche PAT Comunicaciones organizada en la sala 2 de la misma localización, pudimos disfrutar de una animada y reveladora charla con Pau (Guillamino), en la que nos reveló algunos de sus próximos lanzamientos dentro de su proyecto 12 meses, 12 causas, pactamos una futura entrevista para el Sábado y comentamos la posibilidad de participar juntos en varias nuevas iniciativas que el hiperactivo artista tiene en su cabeza.

Llegamos a la Sala Apolo –arrecidos de frío y después de coger impulso tomando una caña con los compañeros de Red Bull– con Stendhal Syndrome sacando a relucir todo su repertorio en un ambiente cálido y acogedor, algo que resultaba raro al pensar en sus parámetros musicales; EBM fría y letargo electrónico influido tanto por el shoegaze como por la IDM primitiva, Synth-Pop atormentado –por un momento, aluciné y vi visiones que me trasladaron al comienzo del showcase de Tri Angle en el pasado Sónar 2011, conectando la regular actuación de oOoOO junto a Butterclock con lo que allí estaba viendo. Ojo a la comparación, que no hay tanto abismo como algunos hipsters-devora-Pitchfork pueden llegar a pensar entre una propuesta y otra– que brilló gracias a la compenetración de la pareja y el apoyo visual de Alba G. Corral. Nikka apareció en escena de forma matemática; puntual y con las proyecciones de su nombre inundando gracias a un juego de humos las cabezas del público, con su armamento analógico y digital posicionado en una amplia mesa donde toqueteaba y manipulaba sin parar, mientras unas proyecciones secundarias nos trasladaban a un paisaje lunar inhóspito e inquietante. “Pandemia” trasladado al directo y repleto de convulsiones digitales, glitches y loops electrónicos muy mentales, en deuda no saldada con la época Artificial Intelligence que Logical Disorder se encargó de elevar exponencialmente y constatar como el espectro sonoro candente en el evento, con un directo realmente apabullante repleto de mensajes directos y simbología que criticaba cualquier postulado social comúnmente aceptado, una experiencia que choca con los límites establecidos y hace que veamos más allá de las líneas analógicas y las frenéticas mutaciones sonoro-alienígenas. Una de las actuaciones, esta última, más impactantes y viscerales del festival.

Después de aquello, nuestras cabezas solo pedían una cosa: Kebab. Muy decididos, marchamos hacia el establecimiento más cercano donde sirvieran dicho manjar típico de la madrugada, aposentamos nuestros culos y comenzamos a devorar nuestras unidades de Kebab con queso de cabra y dürüm, algo que en conjunto con la tormenta de patatas fritas acabó convirtiéndose en una bomba de relojería que nos dejaría destruidos mental y físicamente. Llegamos a duras penas con Luomo ya acomodado en su mundo estancado en el Deep House post-Kompakt, con sus tratamientos reduccionistas y condensados, ligeramente tocados por el Pop, el Soul y la ya olvidada y enterrada Click Music. La cena hizo demasiada mella en nuestros cerebros y la acumulación de grasa nos llevó al abandono prematuro de una noche que se presentaba excitante. Mi vuelta a casa fue otra gincana en la que tuve que sortear a un cajero encaprichado en tomarme el pelo, un taxista con mucho que contar y la fatídica sensación de llegar a casa con semejante bomba en el estómago y visualizar que el único líquido que existe viene del grifo. Deshidratación, menos mal que el reposo en un estupendo colchón de látex que el amigo ghost dog se agenció hace unos meses me devolvió las ganas de vivir.

Vale, ya en Viernes me levanto a una hora prudente, con la sensación de haber dormido aplastado por una fuerza invisible que me anulaba corporalmente y una vez más la recepción de malas noticias: no hay desayuno a la vista. Obviando el problema y la solución que se llevó a cabo, me dirijo renovado al centro de la ciudad para encontrarme con parte del equipo y pasar un corto pero agradable rato con el 50% de Downliners Sekt, espectro que nos condujo a un estupendo bar castizo en el que pudimos arreglar cómodamente el mundo a nuestra manera. Más tarde, ya a la hora de comer, diversas circunstancias nos llevaron a aterrizar en el Pollo Rico, aventura que afrontamos con seguridad en nosotros mismos y con el convencimiento de que saldríamos de allí vivos. Solo David rozó el desastre, pidiendo de primero Escudella y merluza con patatas de segundo. Ya llegados de nuevo al 33/45, nos encontramos en la entrada con algunos compañeros, entre ellos David Puente de Clubbing Spain, que nos relató su ilusión un día antes de entrevistar a Theo Parrish y con el que compartimos más tarde el área más cómoda en la Q&A con FaltyDL. El neoyorkino se mostró abierto y apacible, seguro en su discurso y revelando muchísimas anécdotas de sus métodos de producción, sus objetivos, sus muchos apartamentos y mudanzas, además de juzgar acertadamente el comportamiento del conflictivo Zomby. Además, disfrutó como un niño compartiendo temas nuevos, gustos personales, algo de Afrobeat y un reciente edit para el “Umi Says” de Mos Def. Acabada la charla, nos llegó nuestro turno; preparamos la iluminación, el escenario y el equipo técnico para entrevistas a Drew, que nos contagió su desenfado y entusiasmo en una bonita entrevista que pronto veréis en la web.

Sacrificamos la Q&A con Deadbeat debido a la ilusión por ver a Santiago Latorre interpretar su “Eclíptica” en Miscelánea –todo no se puede, amigos–. El camino fue confuso pero al final llegamos, con algo de retraso pero en el momento justo –ya que el espectáculo también se había retrasado por algunos problemas con la iluminación–; profunda y buscada oscuridad inundaba el escenario y la sala, proyecciones húmedas que nos trasladaban a los parajes más frondosos de China, líneas y capas de saxofón que se entrelazan con modulaciones y oscilaciones digitales, claroscuros teatrales y tímidas, muy íntimas e introspectivas interpretaciones vocales del ex-alumno de la RBMA 2011. Aunque un poco desafortunado en algunos aspectos del directo, Santiago consiguió transportarnos a un mundo muy particular, allí donde la experimentación sonora, la teatralidad y el muy fino acercamiento Pop te atrapa con un extraño magnetismo invisible. Una vez concluido el concierto, también pudimos realizarle una extensa entrevista en la que aún se nota la intensidad de su interpretación y que también muy pronto podremos ver en esta web. El camino desde Miscelánea al Music Hall fue un infierno; entre el cansancio acumulado, la maraña de turistas o viandantes que explotan cada milímetro de las Ramblas y las prisas por ver en directo a DJ Raff, como dictaba el destino acabamos llegando un poco tarde al PRE-NOCTURNE en Plaza Catalunya.

Aterrizados finalmente, DJ Raff se encontraba mostrando su increíble talento tanto interpretativo como en la producción, uniendo de manera mágica y armónica sencillas y coloristas visuales con letargos beat-amorfos y texturas etéreas, samples deconstruidos y melodías flotantes. El chileno residente en Barcelona es realmente una alternativa digna de ver. Aún un pelín ahogados por la caminata del demonio, vimos inundar el escenario por la presencia del ya antes nombrado Guillamino, quien apareció muy cómodo detrás de su Casio y con un magnífico plantel de músicos muy motivados que dejaron claro desde el primer momento que habían venido a divertirse. Ya lo decía antes; lo de Guillamino es alto-revelador, verlo encima del escenario moviéndose entre estilos sin pestañear y sin que el público pueda notar una diferencia en la líneas de calidad es sin duda la mejor síntesis de uno de sus espectáculos, cambiantes, viscerales y muy enérgicos. Puede comenzar personificándose en un Dam-Funk catalán interpretando notas sintéticas que viajan en capas encima del apoyo instrumental, puede poner voz a una pieza eminentemente electrónica, quebrada y retorcida, puede imprimir tintes Rock y acabar rapeando con un flow envidiable, puede bajar del escenario, unirse a los presentes e invitarles a acompañarle en una espléndida interpretación a capela del clásico del reverendo Al Green “Let’s Stay Together”.

En la cena del Viernes hubo tortilla de patatas, morcilla, choricitos, bombas, croquetas caseras, patatas bravas, pinchos morunos, 6 o 7 birras por cabeza y algún gin-tonic de más. Así llegamos al Nitsa Club, donde nos esperaban en la sala grande las actuaciones de Marc Piñol, Shackleton, FaltyDL y Rob Hall. El primero, de Barcelona y afiliado a Hivern Discs fabricó un set lineal, evolutivo y con elegancia y clase en las transiciones, incorporando House de rama analógica, inspiración Chi-Sound/Acid y algún ramalazo Deep Techno. Mientras la sala se llenaba nada más ver aparecer las gafas de profesor de historia de Sam Shackleton, nos dirigimos a la barra lateral a tomarnos unos buenos refrigerios alcohólicos con Dani Drome aka Headbirds, talentoso productor de Barcelona, miembro de los C156 que también estaba preparado para vibrar con lo que a los presentes nos esperaba a continuación. El co-fundador de Skull Disco y máximo representante de los conjuros Bass-apocalípticos desde hace casi una década, saltó a escena mandando que los ayudantes de cabina le pusieran más cerca los enormes monitores que iban a proporcionarle una panorámica de lo que ocurría abajo. Linterna, controladores, delays manuales y computadora preparada para el asalto y la Dubstep-brujería de altísimo nivel fabricada en directo por uno de los pocos artistas atemporales y siempre esperanzadores de la escena UK-Bass. Timbales desfasados, líneas melódicas lacónicas, voces de ultratumba manipuladas y una perfecta ejecución acabaron por hipnotizar a los oyentes –que se lo digan a Alfons Martínez aka enpunto, que entró casi en trance natural con lo que allí estaba pasando–. Destacable fue –para los que ya habíamos disfrutado de Shackleton–, el furor con el que salió el científico, realmente motivado y retrocediendo cada dos por tres para sentir en su propia piel la gordura del sub-bass que él mismo estaba pariendo. De locos.

El problema vino después, no por FaltyDL ni por nada externo, básicamente por la programación, que optó por poner a Shackleton antes que él. Comenzar y marcar un espacio diferenciador después de tal animal es muy complicado; el neoyorkino comenzó dubitativo, con algún error y cambios de opinión repentinos, no muy cómodo con su laptop y dudando hacia dónde tirar entre su extenso catálogo. A partir de ahí y evolucionando progresivamente, hubo de todo; desde Pépé Bradock, Anti-G, Drexciya, hasta un magnífico edit de D’Angelo fabricado por L-Vis 1990 o Aphex Twin y LFO. Para dar y tomar, pero sin tampoco llegar a contaminar del todo al público con su presencia. Lo de Rob Hall luego, no sé si alguna columna del teatro quedó en pie, pero seguro que poco le faltó; combinando Techno europeo, Tresor-influencia, post-Rave y algo de Detroit o arquitectura alemana de alto nivel, consiguió no solo divertir a la audiencia, también impresionar con su buen hacer tras la cabina. Salimos y acabamos tirados en un cajero, con las piernas paralizadas y debatiendo sobre el número de camisetas que nos quedaban, quién llevaría una M o quién una L, imaginen. Pero cuidado, lo peor estaba por llegar; 7 de la mañana, borracho, acabado, rozando el suelo, subida al Park Güell con escaleras mecánicas no operativas. Demencial, infernal, un poco más y no lo cuento.

El Sábado fue casi todo el día un día de resaca; en postura horizontal, bebiendo mucha agua, intentando levantarse de la cama en varias ocasiones sin éxito y actualizando estados de Facebook desde el Iphone de manera compulsiva. Para qué mentir, again. Después de un paseo más o menos a la hora de comer por las pobladas calles comerciales del centro de la ciudad, una parte del equipo nos dirigimos decididamente al Bar/Restaurante Romesco, en el centro del Raval y con la única iniciativa de ponernos tibios. Pollo con sanfaina, ensalada variada, croquetas de pollo y clara indecisión entre el arroz a la cubana o el olor a fritanga que el escalope gigante desprendía desde la cocina. Algunos dirán, qué tirados estos de Concepto Radio, con la pasta que deben hacer. Después de superar la casi insuperable digestión de todo aquello, nos dirigimos al C3Bar (Macba) para charlar de unos proyectos comunes con Jordi de Chispas Music y aprovechar el emplazamiento para grabar una muy interesante charla de tú a tú con Guillamino. Una hora de anécdotas, impresiones y pensamientos que pronto publicaremos bajo el nombre de “La vida es una Jam Session”. No sería la última de la tarde; automáticamente cogimos los bártulos y pusimos marcha hacia Discos Paradiso, tienda especializada muy afín a nuestros contenidos y quizá una de las mejores tiendas de España en estos momentos. Allí hablamos y conocimos a los que cada día sacan adelante un negocio tan complicado y estuvimos horas navegando en su extenso archivo y oferta; yo me engorilé sobre manera con los apartados de Relief, Dancemania y similares, intentando encontrar algún disco de Joe Lewis que falte en mi colección. Acabé comprando el LP de Diamond Catalog en NNA Tapes, Punto Cero se llevó el maxi de Fatima Al Qadiri en UNO NYC y Bocabeats triunfó llevándose a casa el último doble de la reedición del “Go Bananas” de Superlife.

Mientras todo esto ocurría, conocimos por fin a los chicos de WESPHERE, cuarteto muy joven residente en Barcelona con el que teníamos programada una entrevista que no pudo ser finalmente por problemas de tiempo, aunque retomaremos en el futuro, ya que su discurso y maneras prometen bastante. Por el contrario, pudimos pasar un buen rato con Alex Silva aka Astroboyz, uno de nuestros sabidos productores nacionales predilectos y con quien sí mantuvimos una interesante charla grabada en la propia tienda de discos. El amnbientazo que se respiraba en Discos Paradiso ayudó a que la entrevista quedara bastante dinámica y entretenida, también la publicaremos dentro de muy poco, aprovechando la salida del próximo 12″ del gallego, editado con el sello Struments. Acabamos, pagamos y directamente fuimos a buscar alcohol a un sitio tranquilo, allí donde también pudiéramos cargar nuestros dispositivos móviles e ingestar todo el material grabado. El 33/45 fue el sitio. Ya con Theo Parrish en el horizonte y un más que importante cansancio acumulado, procedimos a encontrarnos con Glue Kids, también conocido como DJ Tres y del que próximamente lanzaremos un release bajo nuestra plataforma ENSMBLE. Javi nos llevó a un sitio que se me olvida siempre que intentó comentárselo a alguien, será porque el perrito caliente con jalapeños borró mi memoria a corto plazo en un plazo de 10 o 15 horas –ni hablar del Piña Dog que Bocabeats se encalomó entre pecho y espalda–.

Con él hablamos de su colaboración con Western TINK, la portada del EP y arreglamos un poco el mundo de nuevo, pero sin que faltara en ningún momento la cerveza. Todo el equipo al completo + Glue Kids llegamos al Apolo con una sensación térmica de grados bajo cero y pequeños copos de nieve cayendo del cielo barcelonés, visualizando una cola que casi daba la vuelta a la esquina. Una vez dentro, disfrutamos de lo lindo y entramos en calor con el directazo de los Brandt Brauer Frick, claramente mucho más espectaculares en su manifestación en vivo que en estudio, con sus elementos de percusión, su energía y coordinación espectacular. Pero, que me perdonen los demás, aquí todo el mundo esperaba al mismo; Theo asomó la cabeza a su hora, con su sonrisa característica comenzando a iluminar el percal, preparando discos y poniendo a punto su rotary mixer. Con la sala a rebosar, eligió a Jaco Pastorious en su época de feroz fusión rítmica para abrir su memorable set, que iba –como acostumbra– a comenzar pintando los límites de la abstracción y preparando mentalmente a los oyentes, quienes esta vez, estuvieron completamente entregados al arte del fundador de Sound Signature. Como ya te habrás hartado de oír en otros medios o crónicas, lo que importa de Theo Parrish, lo que trasciende de verdad, no es qué discos pincha –la mayoría aguantan hasta el final, las mezclas no son largas, ni espectaculares, son serias y se utilizan como un complemento secundario–, sino la fuerza, carisma, espíritu real que imprime a los mismos. Sonaron discos de Joe Claussel, Ugly Edits variadas, hasta un Mobb Deep más que anecdótico que fue el que comenzó el desbarate final y marcó un antes y después; sudando a mares y esforzándose a fondo en sus ya tradicionales ritos de ecualización, Theo Parrish se quitó una camiseta –llevaba dos, por el mismo sudor supongo– y notificó a la organización que quería cerrar la sala –en detrimento de DJ Fra–. Así, llegamos hasta casi las 6:30 de la mañana, con el gran maestro disfrutando como un niño con un larguísimo edit de The J.B.’s. No me voy a extender en explicaciones sobre esto, si te lo perdiste, quizá nunca más podrás vivir algo como aquello. Después de darle su camiseta a Theo (Bocabeats) y de compartir la emoción con la gente que había estado allí con nosotros –entre otros, Raúl Almeda, la gente de Looks Like Music, Nehuen, Cardopusher o Xavi de Egyptian Maraccas–, decidimos terminar nuestro MicroMUTEK.ES a lo grande; buscando un after. Pero eso, ya es otra historia.

Frankie Pizá

Fotos: Xarlene / MicroMUTEK.ES / Carlos Vergara / Irene Gobet / Frankie Pizá


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