John Talabot “ƒIN”

Comenzar es sencillo, dicen. Mantenerse es algo más complicado. Pero consagrarse, ojo con consagrase, eso sí es realmente complejo. Varios factores intervienen en la materialización de ese estado en el que un artista corresponde las expectativas creadas y, además, sabe definir un propio discurso, pulirlo y darle sentido sin dejar de ser fiel a sus principios. Muchos lo consiguen, otros tantos no lo hacen y se quedan por el camino. John Talabot, al que pude entrevistar recientemente, está en ese punto; después de éxitos subterráneos, algunos clásicos introducidos en la memoria popular y otros hits algo más comerciales que han ayudado a mantener el impulso y contrarrestar otras manifestaciones, el joven de Barcelona se encuentra con su mayor reto hasta el momento, fabricar un álbum, un disco, un trabajo completo que no solo hable de él como artista, también cierre un camino que comenzó la decada pasada y pueda así seguir evolucionando tanto sonoramente como estilísticamente. Digamos que, “ƒIN”, son varias cosas; el manifiesto definitivo de nuestro artista electrónico más internacional y el propio desahogo de John Talabot, feliz por ver en la calle –por fin– a un hijo que ha estado cuidando y puliendo durante mucho tiempo.

Son 11 tracks, editadas por el sello que más confianza y desde el primer momento ha tenido en John Talabot, agrupadas bajo una estupenda y terrenal portada de Arnau Pi, artista que casi podríamos considerar el director artístico de Hivern Discs. Cada una de ellas, las piezas, navegan encima de estructuras parecidas pero tímidamente diferenciadas –encontramos mid-tempos, House-orientación extendida, bases más hipnóticas que juegan con la influencia Kraut y Kosmische, otras que homenajean al Chi-sound más analógico–, provocan una sensación común en el oyente, esa que Talabot se ha encargado de configurar durante años a base de herramientas sonoras que sabe utilizar a la perfección; ahí es donde encontraríamos las percusiones explícitas y procesadas, los detalles de Rhodes, los strings extraídos de samples Disco post-Prelude Records, la latencia y evolución del groove –que poco a poco va posándose y dando sentido a todos los elementos–, los detalles de acercamiento Pop en las melodías y el envoltorio aterciopelado que nos recuerda la época dorada del Balearic, además de contados –pero presentes– detalles de su gusto por lo exótico, normalmente de influencia Afrobeat. Todo eso, en uno u otro momento, podemos encontrarlo en el notable y sobre todo muy completo álbum debut de Oriol Riverola.

“Last Land”, tema por el que voy a comenzar el escrutinio, es de largo mi track preferido de los encontrados en ”ƒIN”; para mi simboliza lo mejor de Talabot, esa elegancia ponderada pero informal a la vez, esa sensación de estar escuchando un track que reúne elementos en compensación perfecta, House que se funde con el espíritu de la Club-music primitiva e irrumpe con una melodía plenamente adictiva, conservando además atisbos profundos y catárticos en su ADN, sin perder la constancia con el sub-suelo, sin ascender completamente. Aunque la cosa comienza con “Depak Ine”, solemne y señorial con líneas analógicas que se funden con detalles y voces de calado luminoso, crocs con delays y otros atisbos exóticos. “Destiny”, primer track que cuenta con la colaboración de Pional es uno de los menos inspirados, las voces de este último sobran completamente y el acercamiento Pop rebasa la línea, pierde claramente el equilibrio y con un par de escuchas ya suena temporal –a diferencia de “So Will Be Now”, pieza que sí sabe encontrarse entre los dos mundos–. “Oro y Sangre” es otro de mis favoritos, allí donde Talabot encuentra la fusión perfecta entre unas baterías vintage-Disco y un desarrollo en el que las synth-protuberancias se las ven con lo épico del motivo principal. Después del interesante ejercicio de interludio con percusión compleja y calado sci-fi de “El Oeste”, llega “Journeys”, un casi clon de “Families” en el que cuenta con las voces de Ekhi. Un buen trabajo se nota detrás de “Missing You”, enorme pieza con protagonismo de los detalles de raíz Roland y las conjeturas vocales de estética etérea, con tono y complejidad parecidos a los comúnmente escuchados en la escena post-Dubstep más popular, pero sin perder la cadencia en el groove antes mencionada. “Estiu” está bien, pero “When The Past Was Present” está muy bien; otro de los hits encerrados más claros del álbum, House-literal realmente inspirado en detalles y con un sample vocal elegantemente procesado.

El álbum cierra con “So Will Be Now”, track ya mencionada antes y que es precedida por la cautivadora “H.O.R.S.E.”. Una vez más une fuerzas con Pional en un track que acertadamente se eligió como primer single desvelado; las voces ralentizadas, la calidez de la percusión y las contusiones analógicas post-Fingers Inc. le dan al track un tono imperial que únicamente consigue alcanzarse con el ya destacado “Last Land” –y, aquí sí que ambas facetas, la de Miguel Barros y la del productor protagonista consiguen pisar ambos territorios sin quemarse demasiado–. En definitiva; hay magia en varios tracks, esa magia que John Talabot ha entrenado a base de perfeccionismo y sobre todo de conocimiento de sí mismo, hay temas que ayudan a la escucha y hay el suficiente tirón de algunas piezas que seguramente le dará la aprobación comercial, compensada con una buena mirada de la crítica especializada. Pero lo mejor –y quizá lo peor según se mire– de ”ƒIN” es exactamente lo que andaba buscando Talabot; sonar como nada actualmente, romper las etiquetas que le unen y le han creado pariendo un amalgama en el que sentirse totalmente identificado. Y yo digo, después de esto, qué? Qué viene después de un final? Seguramente un nuevo comienzo.

Frankie Pizá


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