2011: 100 Álbumes

10. Julia Holter “Tragedy” (Leaving Records)

Discos así, siempre llegan de improvisto. Es algo que se repite una y otra vez, como si las verdaderas joyas o recipientes creativos más salvajes tuvieran una aversión muy extraña a la promoción o a la previa erección. De repente un día te levantas y hay una joven que acaba de lanzar su álbum núcleo, retando a su ‘escena’ a una introspección en busca de contenidos auténticos, dando una vuelta de rosca tanto a los postulados hypnagogic como a las posibles mutaciones que pueda resistir la escena beat-psicodélica de Los Angeles. Julia Holter aparece en la escena con una obra maestra bajo el brazo, una obra que traspasa los límites sonoros y habla con el espectador, expresando un desconsuelo, dando un aire neoclásico al momento electrónico y creando una fornida, detallista y carismática expresión trágica.

Grabaciones de campo manipuladas, ruidos centrifugados, drones muy grises y golpes operísticos, muy teatrales, van desencadenando el tímido pero inquietante principio. “Try to Make Yourself a Work of Art” se presenta al momento con su ritmo funerario, las voces decadentes y embadurnadas de profunda tristeza, impaciencia, crudeza. La percusión resulta entre ancestral y luminosa, mientras las capas sonoras y el procesamiento vocal nos recuerda a como sería una Maria Minerva dispuesta en la Antigua Grecia. El movimiento cambia y después de la intensidad un profundo y desértico sentimiento de vacío invade la obra; “The Falling Age”comienza con voz angelical y piano melancólico, para acabar convirtiéndose en una esmerada pieza rebosante de sintetizadores brumosos, oscilantes, entre el Drone, la música clásica y el Folk con más ramalazo Kosmische. “Goddess Eyes” marca el núcleo de la historia; beat calmado y terriblemente influido por la era más robótica de la electrónica primitiva –como si descubriéramos que, de repente también, Bruce Haack es una mujer–, Holter adorna su conversación con las máquinas con una ternura y elegancia realmente sublimes.

Después de un interludio casi renacentista aparece esa brutalidad que Julia ha titulado“Celebration”, una máxima expresión del género alucinógeno, un punto de vista troncal para sus féminas compañeras, un modelo perfecto de lo que debe ser y como se deben aplicar las enseñanzas de los James Ferraro o Ducktails; circula en algún punto que separaría Hype Williams con Laurie Anderson, se extiende en el tiempo de manera asombrosa e incluso se permite el jugueteo con vientos retorcidos, voces espirituales y un beat desgarbado que combina con pestañeos clásicos, instrumentación enlatada y vaivén anímico. “So Lillies” vuelve a condensar depresión y amargura en un principio antipático, para a mitad de timing convertirse en una nueva oda Pop-electrónica con detalles Dub y una vez más la evolución hacia una instrumentación clásica en la que los sonidos de arpa y órgano se conjugan con los sintetizadores más elementales. Por último y como buena tragedia griega, lo que era un melodrama muta y se convierte en un drama de condiciones épicas; órganos eclesiásticos, una vez más sonidos extraídos del Farad y evolución con clímax teatral y final minimalista, como una llama que se apaga y no deja rastro alguno.

Lejos de ser un intento de cambiar estructuras, Julia Holter y Leaving Records se encargan de presentar un álbum –cuidado, muy bien direccionado conceptualmente, ya que algunas tracks ya habían aparecido en otros títulos, por ejemplo en su cassette con NNA Tapes– que recoge casi lo mejor de muchas tendencias actuales; le da un sentido exponencialmente trágico al rol de hypnagogic-diva, se apodera de la sabiduría analógica de Motion Sickness Of Time Travel, le roba un poco de surrealismo a Hype Williams y aprende lo justo de los gurus psicodélicos angelinos –véase Matthewdavid o Sun Araw–. Todo interpretado de manera sublime por esta repentina reina de las aventuras electrónicas con un telón de fondo. (Entrada original).

9. Roly Porter “Aftertime” (Subtext)

De aquí, podemos sacar petróleo –dicen, muy bien, algunos–. Si me preguntan ahora, hoy, a las 13:39h de este Martes, te digo que este, es el disco más soberbio que he escuchado este año –conociéndome, dentro de 15 horas tendré otra mosca detrás de la cabeza, así que prefiero eternizar este momento con esta reseña–. Primero porque hablamos lejanamente de Vex’d, luego por referirnos a Subtext y, ya para completar, decir que estamos ante una obra que aúna y mezcla las mejores posibilidades del Techno en su futuro más próximo.

Hagamos primero una ojeada al contexto; Roly Porter era conocido hasta hace unos meses como la parte menos simpática del Bristol-dúo Vex’d, pareja formada junto a Kuedo y de la que ahora ya sabemos quién era el que proponía los humeantes ambientes cinematográficos. Después de glorias en Subtext y Planet Mu, los dos jóvenes se han separado –suponemos que temporalmente– para encarar sendos largos –debut– en solitario. Es como si hubiéramos dividido el amalgama; por una parte, Jamie Teasdale prepara un IDM-influenciado proyecto Bass-mutante que suponemos también dará que hablar –aunque quizá un poco por pura inercia–, mientras que, nuestro oscuro protagonista se ha dedicado a trazar paralelismos entre los métodos electrónicos más avant-garde y la suerte evolutiva del género Techno propiamente dicho. Como acertadamente citó un amigo ; “le ha sacado diez kilómetros a Kuedo sin despeinarse…”. Quizá una síntesis algo exagerada, pero no desencaminada según mi manera de ver las cosas.

El Techno eh, ese género que ha tenido años de barbecho obligado, carente de creatividad y que, ahora, en 2011 –como puedes observar en este completo FOCUS sobre dicha cuestión–, está encontrando una nueva razón de ser; resucitando los fantasmas de Birmingham –Regis y todo el espectro Blackest Ever Black–, ahondando en las posibilidades de la experimentación –sonando muy Hospital Productions, recordándonos a Vatican Shadow o Alberich–, el Drone más peliculero –Kreng, Richard Ingram– y las más que extendidas tendencias funerarias, de raíz primitiva y fondo Industrial como son el nuevo Andy Stott, Miles Whitaker, Chasing Voices o muy de lejos, la excelente aparición de The Haxan Cloak. Si hacemos caso de lo que algunos de los proyectos más interesantes aparecidos este año –uno de ellos, también en Subtext, el lacónico largo de Emptyset–, esta es una de las maneras más solventes que baraja el Techno para completar su necesario reciclaje.

Luego está Bristol, que también juega un papel importante en el acabado de esta obra titulada“Aftertime”; ese sabor a catacumba urbana, esos detalles marcianos metalizados, muy propios del Dubstep fabricado por los jefes de la tribu. Y luego ya muy al final pero no menos importante, está el factor clásico, orquestal, casi de épica eclesiástica y cinematográfica que tiene este álbum; strings bien cultivados, con personalidad y tonalidad propia, crecen y decrecen encima de un global de partituras de sonido enfermizo, tenso, devastador. “Atar” es el comienzo de esta película, una cinta que dará algún que otro susto. “Tleilax” es la declaración de intenciones, el comienzo del mito; un viaje a través de la niebla, los errores digitales de una civilización inventada, deprimida. Líneas sonoras comprimidas y destructoras, disparos y aullidos en plena guerra callejera, bombas, misiles, todo lo que quepa en una perspectiva aterradora de nuestro futuro. “Kaitain” es como el bautizo de Thomas Köner, mientras que “Corrin”, es uno de los temas más inspirados de esta obra demasiado inspirada para ser juzgada; beat escupido, capas sinfónicas, cabreo analógico, compresión brutal, evolución compleja e influencias que llenarían un pozo de esos grandes, donde la gente suele caerse en las películas.

Tendencias Noise bien interpretadas conjuntadas con la extrapolación de la Bass Music o el Techno desde el punto de vista del que fabrica una banda sonora sería la mejor manera de definir “Hessra”, de sobras el track más agresivo del álbum. “Ix” y “Al Dhanab” nos muestran esa cara folclórica que toda obra encasillada dentro de la regeneración technoide hoy en día debe tener; cánticos y lamentos primitivos y nostálgicos, detalles acústicos, sonidos que nos trasladan a lo antiguo, lo pasado, lo ancestral. “Rossak” es un poco Kevin Drumm en ocasiones, qué quieren que les diga! “Caladan” y “Arrakis” son los dos últimos cortes instrumentales, sacros, limpios pero con la constante tensa y afilada que mantiene todo el largo sin sonar demasiado aplastante –esa, es una de las grandes virtudes de este álbum, porque para bestialidad, me pongo un disco de Carlos Giffoni, de los más duros, pueden elegir –igualmente, el final atronador es para escribir un libro, eso también lo pienso–. “Giedi Prime” la he dejado para el final porque es la que más me ha recordado a Vex’d, muy lejos, pero ahí presente como espectro; quizá la mejor manera de entender quién era y es el fondo de ese proyecto.

Roly Porter salía en una posición desfavorable –a simple vista–, pero gracias a un álbum sobresaliente, sublime, ponderado hasta la última milésima y concebido desde la imaginación y la absorción de influencias acertadas, se ha colocado a la cabeza de esta carrera. Una cursa que no intenta seleccionar ganadores, solo los protagonistas que definirán el futuro del tan apreciado y venerado género Techno. Porque creo que no hace falta decir que Techno no son solo más de 130 BPMs. (Entrada original).

8. Ekoplekz “Memowrekz” (Mordant Music)

En cierta manera, esta apabullante referencia viene a calmar las tensiones que algunos teníamos por no haber conseguido todavía aquellos trabajos auto-editados por este gran artista, aquellos desaparecidos “Volume 1″ y “Volume 2″ y que aún pueden contemplarse en la Ekoshop. Aquel trabajo y debut de Ekoplekz ya fueron dos referencias definitivas; grabación con 4 pistas, nada de post-producción, todo en directo, tonos analógicos retorcidos y manipulados, Dub demencial y radiofónico…, al igual que esta compilación editada por Mordant Music, la que tenía, debía y necesitaba ser su casa oficial por naturaleza. Antes de esto y después de aquellos dos míticos trabajos, hemos visto a Nick abanderando una de las referencias más importantes de Punch Drunk, marca de casa (como él, de Bristol) con la que editó ese 12″ “Stalag Zero/Distended Dub” y que en cierta manera fue su presentación al mundo de la Bass Music o la electrónica avanzada.

Imagina a King Tubby, júntalo con Delia Derbyshire y planea un encuentro ocasional y amoroso con Keith Fullerton Withman y toda la crew del sello Ghost Box. De tal polvazo saldría Ekoplekz. Es simple música electrónica analógica, hecha con máquinas de verdad, de esas que pesan, pero con un toque Dub-psicótico y una tendencia DIY muy Punkarra, factores que ya son atractivos por sí solos y que juntos y bien ponderados pueden hacerte salir de tus casillas. Eso pasa con “Memowrekz”, realmente no haría falta explicar nada más; algunos tracks más largos, otros más cortos, sintetizadores salvajes -casi tirando a Grunge-, atmósfera punzante y escandalosa en ocasiones. Nick Edwards sabe como hacer gritar a sus máquinas, saca lo peor de ellas mismas, el caso y lo extraño, es que el resultado esextrañamente bello.

Recomiendo pararse durante la escucha y hacer un par de repeats a “Up Croomes Hill”; track modelo de este biólogo de la analogía, Dub académico, destruído en sus texturas más visibles, frecuencias acuchilladas y asesinadas, una auténtica maravilla experimental. Más adelante, también sorprende “Sugardip”, un track de apenas 3 minutos en el que Ekoplekz filtra y oscila hasta la muerte sonora un interludio muy hauntology del rollo Ghost Box, una prueba más de su amplio espectro de influencias. Para eso de los homenajes e influencias, qué mejor que consultar el Concepto MIX que nos regaló hace un mes y pico, allí se dan la mano desde Cluster, Augustus Pablo, Richard H. Kirk, Cabaret Voltaire o la Library Music italiana, casi ná. Aquel mix es un amalgama de etiquetas manipuladas y pellizcadas por el artista y que únicamente tienen una cosa en común: la palabra analógico.

Aparte, “Memowrekz” es un resultado de la expresión cruda y directa, como ya he dicho antes, nada de retoques ni ensayos, nada de noises puestos con parche, Ekoplekz es un improvisador analógico incatalogable, un artista que explota su metodología como ningún otro y la lleva a escenarios realmente apasionantes. Qué me dicen de “Spielzeit”? Nada, 2 minutos de latencia Dub sinuosa, rota y distorsionada, decorada por las más que claras influencias Synth-Pop e Industrial. Electrónica primitiva ahora, pasando en este preciso momento, un hombre que nos devuelve a los tiempos de Daphne Oram, Mecanica Popular o Raymond Scott.

Unas conclusiones variadas. Mordant Music necesitaba alguien así, lejos de ser Vindicatrix, el propio Baron o Shackleton, este artista posee una destructora metodología que hacen de él un auténtico peso pesado en la escena electrónica actual. “Memowrekz” es -a título personal- mi álbum preferido de este 2011 (por ahora), tiene todo lo que necesitamos; es cortante, demencial por momentos, evolutivo y primitivo a la vez, crudo y con mucha sangre. Esto un fabuloso entrecôtte de buey al punto y con mucha sangre. Y, tanto en términos analógicos como no analígicos, Ekoplekz es uno de los músicos más talentosos y desafiantes del momento. (Entrada original).

7. ASAP Rocky “LiveLoveASAP” (Polo Grounds Music / RCA)

“Always Strive & Prosper” o “Accumulate Status And Power”. El esfuerzo es la clave de la prosperidad, un razonamiento realista y moralmente clásico que parece mentira que pueda ser la base ideológica para un mini-movimiento estético encabezado por la A$AP crew y afortunadamente cimentado en Harlem. Acumular status (verde) y poder, una máxima algo más corriente pero que enlaza perfectamente con la primera versión; juventud hambrienta de reconocimiento que se emplea a fondo para conseguirlo. Al fin y al cabo dos juegos de palabras con el mismo acrónimo en común que tampoco importan tanto. Si hacemos memoria, Rakim Meyers fue uno de los máximos protagonistas en nuestro reciente FOCUS: NY State Of Mind, presentado como un joven sin prejuicios, apoyado por algunos de los patriarcas de la zona (Big L o Kool Moe Dee, entre otros), envuelto en un temible ultra-hype bien llevado hasta ahora y que, entre otras cosas, representa el futuro más adecuado para la East Coast; patrón melódico y renovación de la estética tradicional, lírica melódica e introspectiva, apuesta por beats y composiciones con esa lo-fi-sensibilidad-Cloud impresa y la auto-definición de “Pretty MotherF**Ker” a sus espaldas. 23 años y el mundo literalmente a sus pies por méritos propios.

“LiveLoveA$AP” ha sido sin duda alguna el disco/mixtape debut más esperado de los últimos años en el mundo del Hip Hop. Muchos factores han contribuido a ello; primero el carisma y magnetismo de la figura de Rocky, segundo su buena elección en los acompañantes y colaboradores –el protagonismo de Clams Casino es sin duda troncal, es también su año y darle la nómina más ancha en el conjunto del álbum no ha sido ninguna coincidencia–, tercero la ancha lista de buenas amistades que se han ocupado de promocionar el joint y de asegurar su brutalidad de manera anticipada, cuarto la propia promoción en sí misma, rozando el límite de la desesperación y llevando al máximo las nuevas herramientas de administración por cuentagotas, quinto la extensión y repercusión que tiene ser la cabeza más visible de la zona-núcleo del Hip Hop, venir después de años de sequía sin líderes claros, arrasar sin miramientos y encima conectar puntos con otras escenas (Bay Area, Houston, Austin). Si a todo eso le sumas que todo lo antes mencionado es verdad y que el material es de inmensa calidad y transgresión, el conjunto comienza a arder como las brasas de un herrero.

Pasa además algo extraño al escuchar las 16 tracks al completo; aún conociendo más de la mitad de tracks y haberlos escuchado y loopeado en la mente durante meses, el conjunto en sí, adquiere tintes épicos e imperiales, hay algo indescriptible en el orden y posición de los tracks, hay claramente una intuición de que esto está haciendo historia. No sabes lo que es, pero lo notas. Simplemente con darle al play y adentrarte en “Palace” –ese beat de relatividad gregoriana y carisma etéreo pero con una profundidad atemporal creado por Mike Volpe– ya es asumir que ese trabajo y todo su ancho y largo van a ser parte de ti, no vas a quedar indiferente ante su presencia. Hits ya asimilados pero que crecen al verlos presididos por la acertadísima portada (que parece hecha por el mismísimo Gordon Parks, con paralelismos incluidos) como elscrewed-influenciado “Wassup” o el clímax creativo hasta ahora, inteligente y adictiva, “Peso”. Últimos instant classics descolgados justo antes de que el material saliera a la luz el 1/11/11 –“Bass”, otro joint fresco y equilibrado, con tonalidad ancestral e intrigante imaginado por Clams Casino al que Meyers le saca un partido espeluznante–, conexiones directas con la escena de la Costa Oeste (SpaceGhostPurrp o Main Attrakionz), homenajes directos a DJ Screw (“Purple Swag: Chapter 2″) e incursiones como las de Beautiful Lou (el productor mejor dotado de la escena de Texas) o Soufein3000, le dan a esta trabajo la condición de referencia capital, unificadora, como una fictícia comunión entre toda la savia joven del mundo del Hip Hop actual.

ASAP Rocky sabe de sus cualidades y de lo adictivo de su presencia, sabe de su posición unificadora y actúa como auténtico Rey del nuevo Hip Hop, ha sabido venderse y ha conseguido, merecidamente, un contrato de 3 millones de dólares para él y sus súbditos (Polo Grounds Music/RCA). Se codea con Drake y mucha gente lo ve como una especie de mutación perfecta que conectaría al pionero Lil B, las pócimas violetas venidas del Sur, el Harlem flavour y la sencilla auto-suficiencia que ha caracterizado a todas las grandes estrellas del Rap en su no corta historia. Hay atmósfera de leyenda en él y, aunque también hay mucho hype, mucho swagpor medio que quizá pueda confundir, A$AP Rocky no solo es una de las esperanzas más claras del mundo del Hip Hop y en concreto de la Costa Este, es la aguja en el pajar que muchos estaban buscando. Ya está, ya está fuera, ya ha parido, ahora solo hace falta que el futuro sea bueno con él. (Entrada original).

6. Rustie “Glass Swords” (Warp)

Todo el mundo conoce esa presión, la carga añadida que provoca elevar demasiado las expectativas. Casi siempre concluye en un ‘hubiera podido ser’ o los más temibles ‘prometía mucho’ y ‘me esperaba más’. Ninguna de estas coletillas sirven para definir lo que “Glass Swords” significa, y creedme que significa muchas cosas; lo primero y más importante es que es el más que esperado testimonio en larga duración del caballero interestelar por excelencia, el jedi fluorescente armado con sus espadas de cristal extraído de monolitos sagrados, ese joven escocés conocido como Rustie. Lo segundo que significa este título es la por fin clara diferenciación y sentado de bases total de su sonido, se pongan como se pongan o se le compare con quien se le compare, temiblemente único e irreversible. Y no solo único en la escena aquacrunk o el sonido Glasgow también impulsado por su compañero de sello Hudson Mohawke, aquí hay un virus completamente visionario, una célula que por ahora no se puede clonar.

“Glass Swords” es un trabajo que solo puede hacer Rustie, y ahí, de manera sintética, reside su grandeza. Aunque no es un sobresaliente estelar, este conjunto de 13 tracks que circulan entre el exquisito tratamiento de los arpegios espaciales, las influencias Electro-Funk bien masticadas, los ritmos retorcidos, los destellos Glitch, la síntesis más fetiche del sueño ochentero y la metodología post-Dance tipo araabMUZIK fermentada durante años en una batidora en la que caben desde Bass Music, post-Rave, Techno, Synth-Pop, Hip Hop, Funk, IDM o hasta Rock, representa la tarjeta de visita no solo de un artista con personalidad arrolladora, sino también el hecho de que algunas veces, un artista consigue crear algo totalmente inclasificable, indefinible, realmente inútil de explicar. Así me siento yo a la hora de intentar trazar algunas palabras sobre este álbum; realmente, bastaría con decir un “muy buen trabajo, nadie más puede hacer esto”. Y me baso en que hay mucha gente que profesa esta descontextualización R&B hiper-colorista, repleta de afiladas líneas de sintetizador y el espíritu del Funk más sintético, pero nadie es capaz de hacerlo arder de esta manera tan personal.

Además, es un cúmulo que podría sostenerse en plenitud de condiciones aún señalando únicamente un par de tracks troncales; la batalla de lásers convertida en banger titulada “Ultra Thizz”, o la suerte de deconstrucción Pop-contemporánea denominada “All Nite”, incluso esa maravilla demoledora, Slap-Bass-demente y Club-music-influenciada que recibe el nombre de“Hover Traps”. Incluso se permite las chulerías de juntar sonoridades a priori muy distanciados; tales como las malolientes rítmicas urbanas tipo Grime con la mística y toque espiritual de una especie de Rock cósmico, expansivo, casi de herencia Kraut (“City Star”), los residuos Trance con épica UK-Garage o el Hip Hop en “After Light” (araabMUZIK, otra vez) o el Boogie Funk más clásico (Slave o yo que sé, Atlantic Starr) con una extraña sensación de estar escuchando una banda sonora de ciencia-ficción ideada por un Dam-Funk claramente dopado –“Surph” y obviando su ravero comienzo–. Realmente y como debe quedar claro, ponerse a definir este álbum o a Rustie es casi como querer caerle bien a todo el mundo

Rustie recicla y junta sin que el oyente se entere. Aprende y sacude, instrumenta y compone a partir de un caldo de cultivo exagerado, con extra de color y extra de ingredientes. Remueve intestinos y traza amalgamas imposibles siendo capaz de sonar genuino. Independientemente de que te guste o no, de que al álbum le falte un hervor que lo convertiría en material divino y que haya más artistas que junten las mismas cualidades –o parecidas–, hay que rendirse y callar la boca ante un sonido, simplemente, traído del futuro. (Entrada original).

5. James Ferraro “Far Side Virtual” (Hippos In Tanks)

Ferraro’s muse is some enigmatic modern metropolis, where the streets are as slick as i-Pads, and where the symphonies ring with Macbook message alerts. Through the steam rising from our latte mocha chinos, he invites us to gaze out at the dreamy disorientation of our digital lives. Imagine a Darius Milhuad-guided tour of 5th Avenue. Imagine a Whole Foods bakery that sells only cakes emblazoned with frosting replicas of Camille Pissarro’s “Haying at Eragny.” These are the surreal utopias Ferraro brings to life with sixteen swirly-pop concoctions sure to sell out at the candy stores. So slip in your ear buds, and welcome to Far Side Virtual.

“Far Side Virtual” consta de 16 cortes. Son bastantes para James Ferraro. Aquí deberíamos encontrar el primer síntoma de renovación, aunque claramente encontremos para una larga lista. Ante una escucha rápida y primeriza, lo primero que absorve tus pensamientos es la paleta de sonidos convencionales, comunes, clásicos, luminosos, de aspecto sinfónico y trasfondo de sintonía late-night que se utilizan a lo largo de todo el timing.  Luego uno se da cuenta de los intervalos cortantes que los separan, los golpes y sustos instrumentales que van creando cada composición. A continuación está la sensación de estar ante algo parecido a una banda sonora, pero que ni mucho menos deja ese sabor de boca; se aprecian movimientos y estados de ánimo, pero el hermetismo en cuanto a texturas sonoras acaba convirtiendo todo en lo que precisamente Ferraro quiere que se convierta, en un pastiche electrónico consciente de su pasado y estupidez.

Esa es otra, la percepción de estar escuchando en ocasiones una tomadura de pelo vestida de sinfonía digital; como compone las piezas, acentuando los crescendos, incorporando las claps y bombos infectados de R&B ochentero, el como parece que realmente estamos ante el catálogo de un compositor a sueldo de la NBC de principios de los 90, pero con detalles únicos y casi imperceptibles que nos hacen tener claro que estamos pisando la Tierra en este momento (las palabras “IPad” o el sonido de encendido de Skype). Al igual que el split de “Napolian / Computer Dreams” de Napolian Evans para Beer On The Rug, parece que estemos ante un concierto de homenaje a Kenny G, trasladado a nuestro presente como una vaca sagrada siempre criminalizada sin razón por la crítica especializada –con el matiz de que Evans utiliza el sampleo y otras técnicas menos extravagantes para crear su repertorio–.

“Palm Trees, Wi-Fi and Dream Sushi” conecta el Ferraro del pasado con el de hoy, decorando intros, cabeceras y titulares de algún telediario japonés con flautas sacadas de librería midi y otras acepciones digitales básicas, de abecedario. Esa es un buen término para definir la paleta de sonidos, de abecedario, esencial, e cualidades y métricas conocidas. Ecos digitales que retumban, sintes de juguete y percusiones planas crean la evocadora “Google Poeises”, una composición dotada de teatralidad exagerada, de una sensibilidad olvidada y que conocimos cuando éramos niños, utilizada para claramente criticar o referenciar la omnipresencia del gigante de la comunicación. “Earth Minutes” viene con detalles orquestales mezclados con apariciones digitales del tipo espectáculo de David Copperfield, castañuelas que a mi me recuerdan a alguna ceremonia de apertura de los Juegos Olímpicos o a Eurovisión, además de la palabra “Ipad” como eje central, repetida –entre otras-, en bastantes ocasiones –para ello decora la inmejorable portada, decorada con estos dispositivos voladores, inspeccionando el cielo de un New York pixelado y plasmado a base de los colores esenciales, recordando a un monitor de los de más bajo calibre–.

Las conexiones con Dubai en “Dubai Dream Tone”, el ramalazo congestionado y Funk influenciado de “Dream On”, el carácter algo más midnight y experimental –aquí, en concreto, sí podríamos observar la intención de crear una BSO post-John Carpenter– de “Condo Pets”, la misteriosa, oscura y algo inconexa “Solar Panel Smile” –capaz de pasar de un movimiento que capturaría la intriga constante de nuestros tiempos a una espécie de instrumental cimentado en el New Jack Swing pero con clara intención de ser uno de esos demos de batería electrónica que aparecen en los trastos que acompañan a las mismas, las baterías electrónicas–, todo y cada tema aparece y nutre el mundo paralelo que acaba de crearse Ferraro ante la atenta mirada de todos. “Slim” es de calle el tema más impactante, la composición por excelencia y pieza troncal, con los vientos digitales, las voces de avance de noticias y los detalles excesivos en la utilización de todo el repertorio, como si hubiera querido introducir en un solo tema toda la historia de este álbum, desde el primer tono telefónico vintage hasta la última ráfaga de informativo.

Títulos como “PIXARnia And The Future Of Norman Rockwell” –famoso pintor estadounidense–, “Linden Dollars”“Fro Yo And Cellular Bits” o la genialidad “Starbucks,Dr. Seussism, And While your Mac Is Sleeping” forman parte del claro catálogo crítico e irónico que alberga este trabajo. Pocos como “Far Side Virtual” van a provocar tantos sentimientos encontrados en este 2011; shock, comicidad ensayada, locura, espasmo virtual, viaje al pasado, extravagancia, bizarro en el sentido incorrecto de la palabra, consciente y a la vez sarcástico… No me atrevo a teorizar sobre la repercusión de este último joint de Ferraro, no sé si iniciará una nueva etapa en su carrera o se quedará como un proyecto alternativo. Solo puedo hablar por mi y decir que esta aventura enferma, valiente y poderosamente innovadora marcará un antes y un después en la escena underground norteamericana y, conseguirá que muchos se replanteen la manera de expresar sus ansias retrofuturistas. (Entrada original).

4. Andy Stott “Passed Me By / We Stay Together” (Modern Love)

La portada de “Passed Me By”  me recuerda siempre que la miro fijamente a aquel maravilloso EP de T++ el año pasado, “Wireless” se tituló y creo recordar que fue una de mis referencia predilectas al término del 2010; una imagen primitiva de raíces africanas, en un blanco y negro seco y sin vida actuaba como la antesala de un sonido cultivado durante años, una asimilación salvaje de influencias electrónicas reestructuradas gracias a unas manipulaciones únicas e inconfundibles. En aquel caso, Jungle, D&B, Techno y Bass Music antipática creaban un amalgama sonoro feroz, afilado y complejo no comparable –aún– con ningún material fabricado en la actualidad. Áspero como él solo, lo que iba a ser el homenaje póstumo de Torsten Pröfrock a T++ se convirtió en una equilibrada evolución para su sonido y, de rebote, en una influencia esencial para cualquier productor digno de recibir consejos e instrucciones. Ese es un disco que deben escuchar los que hoy se consideran o se les considera dentro del poblado ecosistema de productores tocados por la mano de Dios.

Algo muy parecido ocurre con el nuevo álbum de Andy Stott, publicado 5 años después de su ya casi olvidado –no conviene hacerlo, aunque será complicado después de esto, créanme–“Merciless”, publicado en un Modern Love en el que reinaban artistas como Deepchord, Pendle Coven y Claro Intelecto. “Passed Me By” ha recibido cuidados meticulosos durante un año entero y, lejos de ser una paja mental de dimensiones desproporcionadas, se presenta –de primeras– como la obra más influyente del 2011 dentro de las tesituras Bass, Dub, Techno e híbridos comunes a dichas categorías. La verdad es que después de varias referencias sin mucho bombo y con la difícil papeleta de restar algo de protagonismo y harmonizar con los ahora reyes del catálogo del sello inglés, Demdike Stare, uno se alegra de poder observar como la inspiración de Stott no se ha desgastado por falta de uso.

Obra Maestra por qué? Pues sencillamente porque nada más terminar de oírlo da esa sensación, simple pero cierto. Uno se queda planchado, hipnotizado y casi atemorizado después de esos 7 cortes profundos, terroríficos, crudos y con esa suciedad ensayada, casi burguesa que tanto se venera a día de hoy. Nada más empezar viene a la cabeza Actress –algo que indicaría la aún no catalogable influencia de Cunningham en la música moderna–; latencia rítmica resfriada, griposa, turbulencias atmosféricas, bajos resquebrajados y dilatados, conjunción de texturas casi imposibles pero que siempre entran dentro de unas leyes primitivas y radicales, de un guión preestablecido. “New Ground” posee voces brillantes pero deformadas, una base agresiva, problemática y cimentada dentro de las muy controladas –por Stott– enseñanzas Dub Techno, con esos detalles tanto sonoros como metódicos que nos hacen visualizar a un productor que ha estado estudiando la escena Bass actual al milímetro.“North To South” es una tremenda composición intermitente, con un poder difuminado aposta, una reducción primitiva y cavernícola del Techno, género al que se le resta todo el color y se le devuelve a su aspecto más esencial.

“Intermitent” es el tema más Actress del álbum –lo cual no quiere decir que sea el menos interesante, aunque sí el más corto sin contar la intro–: bajos y ritmos escupidos, cabreados y de clara actitud medieval, todo adornado –por decir algo– con una tímida melodía muy vintage, de imaginación ochentera y que vendría a constatar una de las influencias procesadas y masticadas para este trabajo –según la nota de prensa–, el mundo VHS-virulento del hypnagogic-guru James Ferraro –hay otras influencias aún más claras, como Kassem Mosse o NWAQ–“Dark Details” es uno de los tracks que, aunque no pudiendo ser separados del cómputo general, demuestran que este “Passed Me By” no es solo cosa de algunos temas acertados; una vez más rítmica imponente, desintegrada y oscura, voces fúnebres que se convierten en ecos rebotando en las paredes, una marcha militar desnuda, despojada de todos sus abalorios y reducida a su auténtica razón de ser, la disciplina rítmica.

Y es que por ahí puede ir el tema; “Execution” es una de las claves, aquí no se trata únicamente de representar el futuro del Dub-Techno –el cual se está claramente reinterpretando con este álbum–, también se busca hacer viajar a la música electrónica hacia parajes nunca visitados, no controlados y que por el puro desconocimiento, provocan mucho miedo. Una voz te llama mientras lo único que sientes y oyes es un tambor que destroza poco a poco tu pecho, te encuentras pisando suelo inóspito, caminando a oscuras sin ver qué tipo de civilización te está esperando ahí fuera. Esta mierda es una puerta estelar, una maldita via hacia otra dimensión que debería ser prohibida desde ya.

“Passed Me By” cierra el viaje y un álbum sobresaliente como pocos con la metodología Dub pasada por un tubo de escape, sintetiza y cose los bajos a la naturaleza expansiva del género y su extensión technoide, gorgoteando bajos y latigazos sonoros dentro de una pecera y no dentro de un acuario, cortando con machete cualquier tipo de receta gaseosa y convirtiéndolo todo en un traje a medida que devuelve –por fin– el atractivo al Dub-Techno. Andy Stott evoluciona y hace evolucionar con este último trabajo, utiliza todas sus dotes de creación y experiencia adquirida para fabricar un ofuscado nuevo mundo, un territorio primitivo, agresivo y salvaje creado a partir de otras influencias o religiones electrónicas, un álbum que se ocupará –casi con toda certeza– de enseñar el oscuro camino que nos llevará a contemplar el futuro del género. (Entrada original).

“We Stay Together”

Pasado el impacto o empalme de “Passed Me By”, ahora toca mantenerse en forma y tratar de que la erección no baje en ninguno de los oyentes. Materia complicada porque ya sabemos todos como va esto y lo que puede llegar a fluctuar el riego sanguíneo y lo mucho que pueden cambiar las cosas en prácticamente unos minutos; exactamente los apenas 40 que dura “We Stay Together”. Y ojo, para nada estoy ya tirando a la baja. Recordemos un momento; el de Manchester irrumpía en el 2011 después de más de un año de silencio en solitario con un EP largo que iba –no solo– a cambiar la perspectiva que teníamos de su sonido, sino que además iba a otorgarle el sitio privilegiado que siempre ha merecido y, encima, comenzar una renovación/evolución estilística en el catálogo de Modern Love cimentada en lo extendido por Demdike Stare y el bagaje Dub-technoide de casi todos sus integrantes. Sorprendió, provocó críticas estupendas y sí, es uno de los hombres del año, pero ahora toca la tarea más difícil, mantener la llama encendida.

Digamos que “We Stay Together” lo consigue, pero no llega a remover los intestinos como lo hizo su predecesor –y aquí sería obvio nombrar el síndrome tan extendido entre músicos y artistas, ese fantasma que impide superar una primera obra, que en este caso no lo es, pero sí es su comienzo de una nueva etapa–. Lo que también es cierto es que seguramente a Andy Stott todo esto de superarse o ser regular en cuanto a la impresión y gordura de los temas se la trae al pairo, ya que productores como él únicamente van en busca de la atemporalidad, de adornar su sonido con unas características tan cultivadas y fornidas que sea casi imposible de olvidar y sobre todo imposible de emparejar o clonar. En esta segunda entrega del nuevo Stott se nota una apuesta más destacada por las capas drone en sus formas más corrosivas, aquellas que tan presentes estarán –y tienen que estar– en el nuevo Techno. Así empieza el percal con“Submission”, una ventolera regresiva en la que el Noise de características cinematográficas se conjuga con expansiones etéreas y, al final, metálicas, cavernosas…“Posers” ya la conocíamos y no es precisamente el mejor tema del EP; aunque conserva los aullidos submarinos y la pegada destructora, pesada y primitiva, las voces y los motivos filtrados que aparecen a mitad de la pieza no acaban de convencerme. “Bad Wires” tampoco me da lo que necesito; aunque lleva el ritmo hipnótico-tribal en su ADN, sigue sin asustarme como lo hizo “Execution”.

La cosa se pone seria con “We Stay Together (Part One)”, donde encontramos las pulsaciones acertadas y la evolución demoledora que necesitamos. Afilados efectos procesados, suciedad en la percusión, ecos fantasmales, oscuridad penetrante y una yuxtaposición de ritmos entre el Dub-Techno, el House y la Bass Music que sí hablan como deben del creador de este título.“Cherry Eye” es monótona al principio pero se vuelve agresiva hacia la mitad del timing; una vez más esas capas feroces encima de bombos ausentes de tonalidad y únicamente pensados para destruir los mejores equipos de sonido. Por último “Cracked” sigue exactamente proponiendo los mismos patrones rítmicos pero se arriesga más en cuanto a la melodía creada a base de delays de personalidad metalúrgica, pero vamos que tampoco es para cerrar el EP de manera brillante. Un EP notable por supuesto, pero que me recuerda demasiado a la época Claro Intelecto por ejemplo, mantiene el nivel propuesto por “Passed Me By” pero ni lo supera ni supongo intenta hacerlo. En todo caso, las dos referencias juntas forman uno de los acontecimientos más inspirados de este 2011. (Entrada original).

3. Main Attrakionz “808s & Dark Grapes II” (Mishka NYC)

Green Ova Boys, Bossalinis & Fooliyones… Así comienza el que es sin duda uno de los mejores y más esperados álbums de Hip Hop de este 2011. Para los que siguen católicamente las aventuras del dúo de Oakland a través de su ya inmenso catálogo, esta nueva entrega de “808s & Dark Grapes” –la primera fue en 2009– supone, además de uno de los regalos más preciados del curso, la auténtica consolidación de Squadda B, MondreM.A.N. y su Green Ova-ejército como la referencia ineludible e imprescindible para el futuro transcurso, mutación o evolución del género. Este trabajo presenta a unos Main Attrakionz en su máxima expresión; con la lírica delirante, realista y sin prejuicios, acompañados de cloud-aventuras en forma de beats magistralmente elegidos, con un all-star de productores avant-garde y colaboraciones que con tan solo mirarlo ya hace que tengamos que rebañar babas.

Aconsejaría leer nuestro FOCUS: Next Level Hip Hop antes de adentrarse en esta simple adoración de la última entrega creativa de los de California, simplemente por ponerse en contexto. Mishka NYC es la marca/institución altruista que ha querido regalar a todos nosotros –simples humanos–, esta tremenda obra compuesta por 15 tracks; aunque el carismáticos deje de ambos MCs empieza a convertirse en tendencia, hay que admitir que en cada referencia de Main Attrakionz –cada vez más–, lo que engancha y trasciende la temporalidad es el contenido musical y la valentía que supone apostar por algunos de los productores más underground de la Bay Area. Marlee B, NoaBoa, AHYVEFriendzone o nuestros ya conocidos y apreciados Keyboard Kid y Clams Casino forman la lista de lo-fi-manipuladores astrales. Digo y remarco lo-fi porque doy por entendido que se comprende que el núcleo y magnetismo de este movimiento bautizado como Cloud-Rap se basa en la conjunción de una fina sensibilidad atmosférica –sampleos Ambient, voces angelicales, beats pesados y densos, instrumentación de cuidada afinación, expansión narcotizante–, las bedroom-metodologías –el DIY de nuestros tiempo– y el extenso catálogo de influencias rítmicas y estilísticas grabadas a fuego en la Costa Oeste de Estados Unidos.

“Bossalinis & Fooliyones pt. 2″ podría ser perfectamente uno de los temas más grandiosos publicados este año; con ese celestial comienzo, ese poder robusto, cultivado y a la vez decadente cuando entra la base, esas historias de barrio, apodos y cachondeo que armonizan tantísimo con la extraña realidad que actualmente estamos viviendo, esa evolución cósmica que convierte las estrofas de la pareja –aún con su dosis de humor– en fraseos realmente hipnóticos. “Vegetables” –single ya conocido desde hace tiempo– posee la pegada y presión necesaria para que el álbum no se convierta en una edulcorada papeleta del ghetto del siglo XXI.“Take 1″ se lleva casi toda la atención por sus dos bazas añadidas; Mike Volpe aka Clams Casino en la base y los jóvenes ASAP Rocky en el featuring. Instrumentación ancestral con ese ramalazo exótico que casa perfectamente con la incursión lírica de los de Manhattan.“Perfect Skies” es algo inconmensurable, Friendzone lo tiene y mucho –ojo con este joven, que ya pone los instrumentos añadidos aquí–. Ya por último y acabando con la fea manía de destacar tracks por encima de cómputos globales, “Diamond of God” demuestra una vez más que Squadda B es tan bueno en los beats como en las rimas, una punta de lanza absoluta dentro de esta pequeña escena. Qué te voy a decir, aunque están por llegar el álbum conjunto de Beautiful Lou y Western TINK y el primer trabajo de L.W.H, creo que ya podemos empezar a escampar que esto es una de las obras más necesarias de este 2011. (Entrada original).

2. Oneohtrix Point Never “Replica” (Software)

La maestría, posible genialidad y eclecticismo creativo del señor Dan Lopatin podría dirigirse o explicarse de manera muy brusca mencionando su compulsivo coleccionismo de instrumental electrónico y su exagerado conocimiento del mismo. A lo largo de su carrera, el de Boston pero residente en Brooklyn ha sabido tocar casi todos o muchos de los palos clave en los que se construye la renovación synth-influenciada que estamos viviendo en la actualidad –es lógico que un conocedor de su categoría acabe por encabezar o liderar alguna de las etapas de esta carrera de fondo–. Drone espacioso, loops analógicos, Ambient sesgado, cenizas sonoras capaces de decorar desde las partituras cósmicas más clásicas como las más enrevesadas. Polifacético y sabio, así veo yo a Dan Lopatin, con una actitud transgresora que va en aumento desde que publicó “Returnal” (2010), obra capital que actúa como tronco principal de su repertorio y que, curiosamente, sería el tratado más alejado de esta especia de carretera secundaria que acaba de fabricar.

A diferencia de Ferraro, no veo tanta intención de procurar un discurso que plasme una posible evolución del artista, sino más bien algo esporádico, anecdótico, pero igualmente especial y por ahora de repercusión difuminada. La nuevas dirección y manera de interpretar la idea retrofuturista de Lopatin impacta, ya que abandona radicalmente la tónica general de su sonido –las capas de espíritu místico, las hondonadas analógicas de entusiasmo Kosmische, el Ambient deforme y contaminado…–, pero mantiene dos características básicas, que le harían ser reconocido bajo la máscara –o rostro real, según se mire–. Son el grado hipnótico y el minimalismo de sus composiciones. Si nos remontamos a 2007, cuando publicó “Betrayed In The Octagon”, observaremos conexiones con “Replica” más que interesantes; la esencia básica del New Age, la tonalidad de las melodías, la trascendencia de calado infeliz, introspectivo de las notas tocadas, esa suerte de landscape cinematográfico en modo ‘ensoñación’ que envuelve casi todo su nuevo álbum. Hipnótico es sin duda la mejor manera de definir este material como la carrera de Oneohtrix Point Never.

Luego tendríamos la faceta todavía algo tierna que le une como todos ustedes sabrán a Joel Ford, Games o Ford & Lopatin más recientemente. Aunque es poco y momentáneo lo que se deja ver la midi-obsesión de la pareja en “Replica”, sí es verdad que al menos merece ser considerado como un peso añadido a la hora de imaginar esta via de escape; aunque con su LP debut han perdido un poco el Norte y se han excedido en sus métodos, Ford & Lopatin defienden una ideología rica en influencias –Synth Pop, Boogie Funk, el espíritu WAYSLOWER infectado directamente por las técnicas Chopped & Screwed, ADN negroide y básicamente una afición enfermiza por el midi y todo lo que rodearía la creación musical vintage–. No sé, me atrevería a decir que el nuevo álbum de Oneohtrix Point Never es como una mezcla atormentada de sus dos facetas musicales, provocada por la contínua insatisfacción de un investigador incansable como es Lopatin.

“Replica” también es la madurez en sus manipulaciones; no nos engañemos por el carácter algo radical y a menudo imposible de las piezas, aunque este disco tiene pinta de infidelidad, yo votaría más bien por lo contrario, tachándolo de evolución natural y lógica después de seguramente haber aburrido los tratamientos eternos y algo más monótonos. Software Label –su marca fundada junto a Joel Ford y protegida por Mexican Summer– edita el lado más oscuro de Oneohtrix Point Never vistiéndolo con aires de cinematografía experimental y estética de cartoon televisivo de bajo presupuesto. Una extraña manifestación metódica pero alocada del subconsciente de Lopatin, una intención aislada que se viste con sus mismas vestiduras, una replica capaz de sustituirle, capaz de engañarle, capaz de atormentarle.

El videoclip oficial del track que da nombre al álbum es realmente inquietante; los motivos de piano mínimo pero tenebroso se enlazan con visiones a cámara lenta, recuerdos en transición, melancolía eterna, acontecimientos no superados. Extravagancias animadas extraídas de la serie de dibujos rusa Nu, pogodi! (emitida entre 1969-1986) que conectan a Lopatin directamente con los ecos de su infancia –recordemos que es de origen ruso–, testimonios reales o irreales que claramente surgen de su memoria más desconocida. Viéndolo y escuchando el track atentamente, uno se da cuenta de la iniciativa introspectiva y condición ya muy madura de sus manipulaciones; las capas abstractas se han contraído, ahora no aplastan, simplemente envuelven algo mucho más poderoso, los recortes y residuos clave de su personalidad.

Le bastan únicamente 10 cortes para poner en práctica, además, una postura retrofuturista que engordaría las credenciales de Lopatin en este sentido; ya no le basta con recoger las glorias synth y reconfigurarlas, no está contento con clonar el repertorio sonoro del Pop y el mainstream ochentero, ahora, quiere deconstruir, desnaturalizar el flujo de información televisiva, recortar fragmentos imposibles de publicidad y comerciales, darles el aspecto lo-fi de rigor, tratarlos y componer un puzzle que sea capaz de dejarnos boquiabiertos en cuanto a los recursos utilizados y remover nuestras entrañas mentales con el resultado. El lado oscuro de Lopatin conecta con el nuestro a base de sinfonías de aspecto clásico, voces y suspiros integrados en nuestro catálogo de vivencias, es capaz de darle una tonalidad dramática y narrativa al objetivo de rehidratar el pasado.

Es también un álbum arriesgado por el hecho de que nunca llega a aposentarse por completo; su repertorio es tan ecléctico y cambiante, que se hace difícil perder la cara de sorpresa en algún momento. Hay de todo, desde retornos espiritistas o luces al final del túnel como“Submersible”, extrañas combinaciones que navegan entre las dos caras de Lopatin como la minimalista y preciosista “Remember”, loop-demencia, descontextualización New Age y sampleo hipnótico en “Power of Persuasion”concretismos imposibles y encapsulados drogados como “Nassau”, hasta errores digitales y expansión angelical en la detallista, paisajística y luminosa “Explain”. La recolección sonora y el tratamento algo IDMizado adquieren su máxima expresión en “Child Soldier” o “Sleep Dealer”, esta última una maravilla compuesta a base de líneas analógicas recortadas, loops rocambolescos y voces, suspiros, gozos de una época reciente. “Up”, ya por último, me recuerda a uno de los tracks que Lopatin editó via cassette en el año 2008, dentro de la referencia “Hollyr” (Sound Holes), su principio primitivo, junglista, ancestral y posterior desintegración a base de residuos electrónico-celestiales me traslada una vez más a la opinión de que aquí, en “Replica”, Dan ha buscado una manera de escaparse de la realidad, conectar su yo conocido con su pasado y su cara más oculta, mezclar su conocimiento con una buena dosis de extravagancia y riesgo en la metodología. ¿Alternativa, madurez o clave para un asentamiento? El tiempo, esa sustancia desconocida que todo lo conecta, tendrá la última palabra. (Entrada original).

1. Clams Casino “Instrumental Mixtape” (Self-released / Type)

Realmente fuimos de los primeros en hablarte de él, en reseñar este monumento decorado con mármol oscuro y con el nombre de Clams Casino difuminado por esa especie de valdosa que servía de antesala para uno de los materiales más alucinantes de los últimos años. Por eso, hemos decidido ser fieles a nuestros actos, resaltar el punto máximo de emoción ante un release este año y nombrar a “Instrumental Mixtape” como mejor álbum del año. En su día, con la reseña oficial publicada en la web, aún había flecos por controlar, cosas que saber y repercusión que valorar de manera más panorámica, aunque es igualmente destacable ya que poco a estas alturas ha cambiado. Ahora ya sabemos mucho más sobre aquel estudiante de fisioterapia que producía beats en casa de su madre, sampleando material extraído de Youtube y mandando sus beats via Myspace a gente como Soulja Boy, Main Attrakionz o, por supuesto, Lil B. También sabemos que ha sido el primer beatmaker en romper el paradigma que hasta entonces teníamos del productor de Hip Hop al uso –cimentado en el diggin físico, la influencia negroide y la estética post-Dilla o post-Madlib como grandes fuentes de inspiración y siempre con el contexto de la historia primigenia del género como telón de fondo–, dándonos a conocer –también gracias a Tri Angle y su avispado fichaje– las posibilidades que un discurso instrumental tiene por sí mismo –también lo hizo Dilla, pero claramente desde otro perfil–, como un creador de bases puede ser auto-suficiente y ser considerado como autor original y genuino como lo es Clams Casino.

Sabemos incluso que su novia se molestaba cada vez que un MC arruinaba –según ella y muchos actualmente– alguna de sus composiciones soltando sus fraseos encima –en este momento, escucha “Motivation” de Lil B, ya no es lo mismo–, algo realmente premonitorio si ahora lo valoramos. Mike Volpe entregaba esta reunión de beats en Marzo de este 2011 y, en pocos meses ya estaba en boca de casi todos los medios especializados, tanto en Hip Hop como de tirón avant-garde; sus baterías únicas, resquebrajadas, controladas hasta el último punto de afinación, su aura de bedroom-producer sin ningún tipo pretensión, la emotividad de los landscapes ideados, capaz de conectar el perfil Ambient con el pastiche o recolección New Age y la sensibilidad burialesca, su ADN R&B deconstruido y punto claramente inquietante son cualidades que ya forman parte de la historia musical contemporánea. Tanto su repertorio posterior como beats primigenios traspasan las etiquetas y llegan universalmente a todos los oídos, navegan entre la evolución del género Hip Hop y los últimos avances electrónicos desprendiendo auténtica atemporalidad.

Pieza clave además del impulso de la escena Cloud-Rap casi totalmente radicada en la Bay Area y por la que pasa indiscutiblemente el futuro del género, cabeza más representativa del movimiento BASED junto a Keyboard Kid 206 –no se puede obviar la importancia de Lil B en esta historia, el primero en apostar por esta estética lo-fi-sensible para su empolvar su rostro y discurso– y, por si fuera poco, desencadenante para que una de las instituciones más respetadas y consagradas de la historia de la música electrónica decida focalizar su mirada en los avances y desarrollos avant-garde dentro del Hip Hop; que la mismísima Type se decida a otorgar edición física a esta mixtape, podría sintetizar claramente la importancia y repercusión que este joint ha tenido y tendrá en un futuro. Y eso sin hablar de que Clams Casino es una de las bases para entender la magia del artífice de la Harlem Renaissance, ASAP Rocky, uno de los puntos clave que ha convertido a Tri Angle en el modelo a seguir que es, bla bla bla…

Bastaba –en su día, ya que ahora es muy fácil hacerlo– escuchar “Realist Alive” para darse cuenta; la fragilidad convertida en poder, la sensibilidad de unas notas perfectamente compensadas, la sencillez de una armonía expansiva y de carácter perfumado, la reinterpretación del sampleo como dirección y no como elemento característico, la conjunción de influencias en perfecta consonancia. La realidad de nuestros tiempos, la influencia de la red, el cambio en el consumo y distribución del material y la transición de algunos géneros hacia mundos todavía no conocidos, todo representado por un solo archivo subido a mediafire que ha dado la vuelta al mundo. Es la victoria del auténtico talento.


 


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