Costa Brava Reggae Fest 2011

El día amanecía con la incógnita de si el buen tiempo se mantendría a lo largo de la jornada. Una jornada que, en Lloret de Mar, no era como las demás del verano. Tal vez las manadas de guiris ávidos de sol y playa lo desconocían, pero iba a llevarse a cabo el Costa Brava Reggae Fest, evento anual que ofrece la oportunidad de disfrutar del Reggae y otras apuestas musicales relacionadas en un enclave único. Cuando llegas a Lloret te da un poco de susto el volumen de turistas que pasea por sus calles, y te hace dudar de que en una población sustentada por ingresos turísticos se pueda llevar a cabo algo que no sea lo que anuncian sus macrodiscotecas. Vamos, que uno se siente un poco como un espectador de la peli “Miedo y Asco en Las Vegas” en versión española. Pues… sorpresa!! Al final del Paseo Marítimo, los amigos de Salmonetes Ahumados HiFi tenían el antídoto contra tal sentimiento. Dos escenarios, un puñado de artistazos y sobre todo ilusión y ganas de pasar una de las noches más entretenidas del verano.

Según llegamos nos encontramos con varios stands donde se vendían camisetas, o se llevaban a cabo actividades para niños (que se divirtieron de lo lindo), o se alojaban los compañeros del colectivo artístico Nine Roots, que se curraron un mega graffiti de lo más llamativo. Y, justo al lado, una furgoneta de alguna de nuestras guerras mundiales rehabilitada y reconvertida en… ¡escenario! Los de Red Bull andan desbordantes de imaginación, definitivamente. Dentro, el primer grupo de Reggae ambientaba el espacio circundante, donde curiosos se detenían asombrados, y algunos se dejaban llevar y empezaban a mover el culo. El bochorno, los nervios y las horas de carretera nos tenían en un sinvivir. Tres homies de nuestro equipo iban a protagonizar la siguiente actuación, mientras el cielo se iba cubriendo y comenzaban a vislumbrarse algunos rayos en el horizonte. Punto Cero, el primero de nuestros compañeros, comenzaba a preparar su set mientras las primeras gotas iban cayendo, lo que no impidió que comenzara, a pesar de algunos problemillas técnicos que fue sorteando como bien pudo. Sin embargo, la lluvia no perdonó y terminó siendo la invitada indeseable de la tarde. El festival tuvo que suspenderse durante aproximadamente una hora, hecho que retrasó definitivamente el resto de actuaciones. Sin embargo, el cielo terminó de escupirnos (yo me sentía así, cago en la leche) y pudimos recomenzar allí donde lo habíamos dejado, con la incorporación del resto de nuestros DJs, Bocabeats y Frankie Pizá. En nuestro showcase se pudo escuchar desde Dancehall clásico y Roots hasta Dem Bow primitivo, Funk sintético, Hip Hop, Bubbling, Juke o Kuduro, muestras clarísimas del objetivo de apoyar a un festival que no concibe el Reggae desde su perspectiva más clásica, sino que apuesta por desviaciones, mutaciones y sonidos vanguardistas todavía muy minoritarios. Desde aquí agradecemos el apoyo del público y organizadores que disfrutaron con nuestra actuación.

El resto de la tarde siguió teniendo al Reggae como principal protagonista, mientras el público comenzaba a llegar en mayor número, se hacían las pruebas en el escenario nocturno y comenzaba a caer el sol. Porque, una vez que la furgoneta rehabilitada cerró su techo y silenció sus altavoces, la fiesta seguía unos metros más adelante, junto a Sa Caleta, encantador rincón dominado por un castillo y un bosque de pinos. Tras una necesaria y merecida cena, que por desgracia nos hizo perdernos alguna actuación, aterrizamos de nuevo en Sa Caleta y observamos que el número de gente había aumentado considerablemente, y no paraban de llegar nuevos espectadores de lo más animados. Hektor Banton fue sin duda el que más hizo participar y reír al público; pero quien repartió auténtico fyah fue Lady Chann, acompañada de Sticky, al grito de ‘when i say lady you say chann’ y mucho gusto por el “pull up!!” (a lo que muchos contestaban: “cuuulo!”). Derroche de sensualidad –sexualidad– y una actitud provocativa a la par que “chunga” y una voz que hacía temblar paredes (y tímpanos). Siguieron Debilorithmicos, en formato live y heredando de la actuación anterior un ambiente caldeado y con ganas de darlo todo; mucho Bass subido de tono, edits bizarras y Dubstep de núcleo duro dominaron una sesión en la que dejamos de escuchar con las orejas y pasamos a escuchar con el pecho –como bien nos avisó El Chavo–. El cierre a cargo de Blastto –quien fabricó una sesión a imagen y semejanza de su institución Bassjam; mezclando desde Tropical Bass, Moombahton, Dubstep y Dancehall futurista– sirvió como colofón final y dejó a la audiencia extenuada pero con ganas de repetir festival el próximo año.


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