Sónar 2011: a vista de pájaro

Un año más, Sónar se acabó. Disfrutamos como niños los tres días observando la cuidada organización, la variedad de estilismos presentes, la atmósfera festiva y, por supuesto, a algunos de nuestros artistas favoritos, muchos de ellos presentes en nuestra web durante todo el año. Ya se sabe que no es lo mismo seguir la actualidad de un artista, sello o escena, que verlo delante de ti interpretando, representando y demostrando de lo que es capaz. Las cosas cambian cuando son en carne y hueso y, eso es lo que consigue Sónar Festival cada año; trasladar a nuestros artistas predilectos a un mismo evento para poder así juzgar mejor las cosas, vivirlas de primera mano y encima, pasarlo bien y permitirse el lujo de poder apostar por estilos, colectivos o músicos menos mayoritarios. Aquí presentamos una crónica a vista de pájaro de lo que dio de si nuestro Sónar, repartiendo por días e intentando resumir todo el festival en un solo texto. Durante los próximos días complementaremos este artículo con 12 crónicas centradas en las 12 actuaciones que más nos impresionaron y que creemos significaron la miga de esta pasada edición. Antes de abordar las actuaciones de Holy Other, Actress o Hype Williams entre otros, repasemos los tres días de recorrido descritos por el puño y letra de Irene Gobet y Frankie Pizá.

Jueves 16 Sónar de Día, por Irene Gobet.

Días como hoy, considero que donar mis pies a la ciencia sería algo provechoso para ambas partes. Para mí, porque dejaría de sentir este inevitable dolor. Para ellos, porque debe de ser interesante estudiar su asombrosa resistencia otras cosas como la relación directa entre causa y consecuencia. Tres días de corretear de escenario en escenario, de bailar como si nos fuera la vida en ello.

Comencemos por donde hay que empezar. Jueves, 12 de la mañana. El festival se iniciaba con la actuación de Niño, puntual, demasiado puntual teniendo en cuenta que las puertas se abrían a la misma hora en que Niño comenzaba su sesión. Lamentablemente, aunque este primer directo prometía y mucho, el sonido no acompañó y, tras media hora de cuidadas manipulaciones sintéticas, la luz decidió interrumpir el espectáculo. Por tanto, se acortó de forma significativa, dejando en el tintero una buena cantidad de temas y alguna sorpresa que el vallisoletano nos tenía preparadas. Por otra parte, Ragul inauguraba el escenario Sonar Village, ajeno a la mala fortuna de su compañero de Donky Pitch y dejando patente que a este chico tenemos que seguirle de cerca, sobre todo sabiendo que anda trabajando en una referencia que verá la luz en breve.

El resto de la mañana transcurrió con menos accidentes y en un recinto que poco a poco iba acogiendo a un público entusiasta. Y hablando del público: un año más, pasarela de gafas a cual más bizarra, maquillajes imposibles, catálogo de tatuajes y desfile de disfraces coloristas. Y sobre todo, un sentimiento generalizado de pasión por la música y buen rollo.

Destacamos la actuación de Toro Y Moi con su banda, que confirman a este joven artista como eso mismo, todo un artista. Pai Mei derrocharon “style” augurando que la actuación de Matador Rockers del día siguiente iba a ser la bomba (y así fue). Puestas en escena llamativas como la de AEIOU levantaron sonrisas y ánimo (ese traje dorado de brilli-brilli no podía dejar indiferente a nadie). Y Floating Points se curró una sesión que describe a la perfección la palabra versatilidad, uno de los ingredientes principales de su identidad como músico, a pesar de, nuevamente, problemas técnicos que empañaron ligeramente la sesión. Little Dragon contentó al numeroso público que únicamente había venido a verles a ellos con un directo fresco, dinámico y en el que se pudo comprobar la maravillosa identidad y carácter genuino del grupo. Nicolas Jaar era uno de los invitados que más expectación causaron: como sardinas en lata, el público se hacinó en el recinto SonarHall, para deleitarse con el neoyorkino y su banda, dispuestos a su alrededor y acompañando temas a la vista programados, calculados y poco sorprendentes al final. Algo limitado este directo, en contraposición a lo que habíamos imaginado.

Lo de Raime fue una de esas experiencia supraterrenales que merece la pena disfrutar. Pocos temas conocidos (los pocos que por el momento se comercializan) encadenados por mucho material inédito y un ambiente generalizado de oscuridad y solemnidad. Todo un contraste con Offshore, que hacía que el SonarVillage se enardeciera (y pinchando el primer pero para nada el último “Out In The Streets” de Africa Hitech, tal vez uno de los más repetidos a lo largo del festival), y calentando motores para el llamativo live de Eskmo, una brutalidad de sonidos creados por él a partir de cascabeles, papeles, latas y su propia voz distorsionada. Con él, se finiquitaba la primera jornada de baile, dejando una multitud a las puertas del recinto esquivando a los vendedores de “sexy beer” que te acosaban a la salida, y los ánimos muy caldeados, provocando que la fiesta se extendiera a otros lugares de la ciudad.

Viernes 17 Sónar de Día, por Irene Gobet.

Así pasó, que el viernes ya madrugaron menos, y los que llegaban, iban ocultos por sus espectaculares gafas de sol y agradecían la “mullida” alfombra de hierba artificial, donde algunos optaron por empezar con una siesta. Sin embargo también había unos cuantos fieles que acudieron puntuales al encuentro de Carlos Hollers y Neuron, los responsables de inaugurar la segunda jornada.

La cosa se empezó a animar con Matador Rockers, derrochando complicidad, frescura y simpatía en un directo donde los asistentes, pocos pero devotos, andaban más concentrados en escuchar las letras (sencillas, reales, sin chulería de pega, y un humor muy fino) que en moverse al son de las bases (pegadizas, coherentes). Pudimos escuchar algunos temas de su álbum “Esto Tenía Que Pasar”, que será publicado en breve, y una dedicatoria muy especial para Bflecha, quien no estaba presente en cuerpo pero, pudimos comprobarlos todos, sí en espíritu. El Puto Chen es el Puto Amo, sí señor, (sin desmerecer al resto del grupo, of course). Muy atento a sus rimas, a su Maschine, y a llenar el escenario. Estamos muy agradecidos por el que fue uno de los directos más arrolladores de la mañana.

Era necesaria la pausa para la comida (de la cual disfrutamos en muy buena compañía, todo sea dicho). Recopilamos fuerzas para volver a recorrer escenarios, llegando a tiempo de escuchar a DJ Zinc, que muy rápido puso a los asistentes a levantar el polvo del suelo. Katy B, la nueva princesa poligonera de voz de plata, efectuó un recital correcto, con músicos en directo, pero sin sorpresa ninguna. Más aún, cuando el show era prácticamente calcado a otros anteriores y… al del Sónar de Noche.

Con oOoOO nos llevamos un chasco. La buena noticia fue que no iba a ser una simple sesión, sino un live en toda regla. La mala noticia es que, si bien sus beats han sido lo que le han catapultado a la fama, su acompañante, una joven de voz exquisita y engalanada con un “chal” de tul amarillo fosforito (no quiero ni imaginarme el picor que debía de provocarle, entre el calor y la poca suavidad de la tela) acaparó todo el protagonismo. Muy bonito, sí sí, lo que quieras, pero nosotros estábamos ahí por él, y sentíamos que el concierto giraba en torno a ella. Y no es por despreciarla, pero lo que veníamos buscando era un puñado de esos ritmos misteriosos, hauntológicos y R&B-infectados con los que nos ha hecho babear en sus publicaciones.

A pesar de ese inesperado cambio de planes, el resto de la showcase de Tri Angle fue una muy buena experiencia. How to Dress Well apareció solo, indicando al técnico de sonido que necesitaba más cinta aislante en la conexión del micro –única arma con la que afrontó el directo, nosotros esperábamos un piano, de verdad– y constatando su imagen de pelo mojado, delgadez extrema y talento realmente inclasificable; cantó y se apasionó, apoyó a los ‘indignats’ e interpretó algunas de sus piezas conocidas –”Decisions”, “Ready For The World” o su cover del “I Wish” de R. Kelly– y alguna todavía inédita como “Suicide Dream 3″. Impresionante y digno de ver es cómo vive su actuación, como casi se desnuda mientras canta, como su obsesión por el R&B traspasa y se expande entre el público. Le siguió Holy Other, el misterioso joven productor de Manchester protagonista de la gran última referencia del sello de Robin Carolan –aquí puedes leer nuestro FOCUS sobre Tri Angle Records, por si te apetece profundizar–, ese incommensurable “With U” que interpretó de cabo a rabo, adaptó para el directo e hipnotizó a los presentes gracias al complemente de su cuidada y simple puesta en escena; mucho humo, una tela negra que no dejaba ver ni un solo rasgo de su rostro y una postura rígida, sexy, estilizada que únicamente abandonaba su posición para dejarse llevar tímidamente por la música. Sin duda alguna y como más tarde explicaremos, la actuación de Holy Other es el punto más alto al que pudimos asistir en esta edición de Sónar Festival.

Por otro lado, Dj Raff se marcaba una sesión basada en una selección elegante a la par que fiestera. Pudimos escuchar muchos de sus temas, bailando ante él y (qué majo!) uno de nuestros pai-pais situado entre sus platos, con el que le obsequiamos. Simultáneamente, Teebs dejaba el pabellón muy alto con su colección de sonidos de ensueño, más luminosos que el solazo que pegaba fuera de la carpa y su tremenda humildad delante de su Roland SP-404. Four Tet tenía el SonarVillage muy revolucionado después de la actuación de Raff, por lo que no fue nada complicado hacer que la gente lo diese todo, los ya presentes y los recién llegados, con temas bastante recientes y otros menos. Ambiente muy festivo marcado con la entrega de un tema inédito al comienzo y el revientapistas “Pinnacles”, ese último éxito en el que colaboraba con Caribou. Decidimos dejar que otros lo disfrutasen por nosotros para ir a coger sitio y ver a Ghostpoet.

Ghostpoet es un gentleman. Le ves serio paseando por el complejo, pero cuando sube al escenario es todo calor y entrega. Acompañado por guitarra y batería, y a cargo de su ordenador y sintetizador, nos regaló momentos muy especiales a pesar de que su laptop se detuviera en un par de ocasiones (“don’t buy a second hand laptop”, gran consejo) y tuviera que recomenzar las canciones. Muy solvente, fue capaz de armar al público de paciencia mientras reiniciaba programa. Definitivamente, una gran actuación para cerrar esta jornada diurna.

Viernes 17 Sónar de Noche, por Irene Gobet

Todos a cenar, a coger fuerzas, porque la noche se presentaba larga. Otro español, Shelby Grey, inauguraba la fiesta nocturna de forma un tanto temprana, teniendo en cuenta que según se iba desalojando el complejo diurno, ya estaba comenzando en el nocturno. La gente comenzó a llegar pronto para ver a Cyclo, pocos testigos de una actuación vanguardista y muy precisa que se pudo escuchar de forma ultra-nítida. The Human League hizo un repaso de antiguos éxitos, con una puesta en escena un tanto previsible, pero demostrando cuáles han sido las claves de su notoriedad.

Después llegó Munchi. Mucho macarreo, mucho Moombahton, mucho ritmo pro-perreo, mucho calor pero sobre todo, mucha diversión. Comenzó su actuación con unas pocas filas de gente, pero cuando salimos, advertimos (no antes, que estábamos dándolo todo) que la multitud había llegado en masa para gozar de su directo, algunos motivados por la posterior actuación de M.I.A., todo sea dicho, pero sorprendidos y agradecidos por sus sonidos calentones. En cualquier caso, los fans de M.I.A. podían haberse entretenido, porque por causas desconocidas, la diva no apareció hasta media hora más tarde de lo prometido, ofreciendo, eso sí, una colección de hits de los que dejan sin aliento, y dejando subir a algunos de sus fieles al escenario y compartir unos bailes con ella.

Benji B andaba metiendo tralla en el SonarLab, inaugurando la showcase de la casa que actualmente le da trabajo, BBC Radio 1. Pearson Sound le siguió, con cara de no haber roto un plato en su vida mientras nos dejaba lelos con unos bajos de los que te oprimían el pecho y te hacían temblar hasta las aletas de la nariz (literal). Una lástima que los problemas técnicos acompañaran su sesión, finalizada de forma un tanto brusca –eso sí, después de que cayeran clásicos, temas nuevos y algunas mezclas demasiado dubitativas para un protagonista de la serie Fabric Live– mientras Benji B se situaba a su lado para apoyarle con aplausos y tranquilizar el evidente nerviosismo del capo de Hessle Audio.

La actuación de Dizzee Rascal fue, a nuestro modo de ver, algo decepcionante. Creemos que ha perdido esa esencia Grime en pro de un gangsterismo nada convincente. Así que emigramos a pastos más verdes, como el que prometía la actuación de Scuba –hubo perfección y ejecución brillante aprendida de su residencia en Berlín–, retrasada a causa de la impuntualidad de M.I.A., que desplazó a todos los artistas la media hora de rigor que estuvo parado el escenario. Pero sin duda, la locura de Aphex Twin era uno de los platos más esperados de la noche. Comenzó muy tranquilo, algo así como la calma que precede a la tormenta, y terminó, como era de esperar, de una forma endiablada y recordando su años más violentos. Hay que hacer especial mención a sus visuales, termografías que captaban el calor del público y las procesaban de mil formas diferentes, solapándose además con una extensa colección de láseres multicolores.

No sabemos si a causa del cansancio, del sudor, o de que realmente no había nada destacable a continuación, los ánimos se fueron desinflando. Ni siquiera Toddla T fue capaz de motivarnos lo suficiente (colección de pasteleos y horteradas made in UK). Las ganas de disfrutar de la showcase protagonizada por los beats rusos se vio empañada por un escenario donde el volumen no era el adecuado y se veía interrumpido constantemente por la sirena de los coches de choque. Eso sí, gracias a los puestos de comida. El desayuno de patatas fritas nos vino de perlas.

Sábado 18 Sónar de Día, por Frankie Pizá.

El sábado aterrizamos en el complejo diurno con sueño y legañas, pero no queríamos perdernos las actuaciones de la mañana. Inauguraban Nacho Bay y Debilorithmicos, aunque no empezó a aparecer mucha gente hasta que comenzó el gallego Judah, que se curró una sesión de pepinazos, bangers y temas muy bien escogidos y muy bien mezclados –entre ellos algún que otro track de su “King Of Whut” y el “Buio Omega” del Niño–. A la misma hora que Judah, 00Genesis sorprendía en el Dôme con un estupendo amalgama de beats psicodélicos y narcotizantes bases de rítmica compleja en un live muy bien cultivado. Después del parón para coger algo de aire después del repertorio de tablas, clásicos jamaicanos y cultura de la escena UK a la que nos sometió el viejo zorro David Rodigan, volvíamos al Village para disfrutar con las siempre frescas y divertidas sesiones del gurú de Brownswood Gilles Peterson, donde hubo de todo como siempre; retorcidos singles muy desconocidos, Soul, algo de Reggae y mucho Afrobeat, gusto por lo latino y algún guiño a las propias referencias de su marca. No le vimos acabar porque la ocasión lo merecía; los mismísimos Global Communication iban a representar puntuales a las 17:00h de la tarde en el SónarHall. Repleto como se esperaba, el recinto acogió una de las más fantásticas interpretaciones de este festival; clásicos conocidos, Ambient primitivo, sabor IDM y sobre todo, la casi lujosa oportunidad de ver a Pritchard y Middleton juntos una vez más.

Mientras algunos de nosotros se quedaban disfrutando del aterciopelado espectáculo del Hall, yo decidí correr para encontrar un sitio para presenciar el comienzo del esperado Disboot Label showcase protagonizado por una de mis parejas favoritas –y de esta web–, Downliners Sekt. El dúo organizó un perfecto compendio de influencias bien ejecutadas, sosegadas en ocasiones y agresivas en otras tantas, unificando sus grandes clásicos y transformando el humo que envolvía sus laptops en una tremenda mezcla de Bass Music, Dub punzante e IDM de la intelectual, de la que nos gusta. La gente respondió de manera brillante y eso se respiraba en el ambiente, sin duda alguna uno de los grandes momentos del Sábado. A las 19:00h nos veíamos en una de tantas difíciles y mortales decisiones: elegir disfrutar con una dinámica, destructora y enérgica sesión del fantástico Illum Sphere en el Dôme, situarnos en primera fila para ver por primera vez a Nozinja y sus bailarines dando vida al Shangaan Electro o, hacer cola y ahogarnos una vez más dentro del Hall para ver a Apparat y su banda. Nos dividimos y el propio peso del jefe residente en Soweto, esa especie de cruce entre Webster y Carl Winslow conocido como Nozinja –creador absoluto de la transformación digital de los ritmos típicos Shangaan– ganó el pulso casi por goleada. Un directo constituído por el maestro de ceremonias detrás del micrófono y dos parejas de bailarines que resultó espectacular en la puesta en escena, arrollador en simpatía y una oportunidad única para dar imagen a lo ya conocido gracias a la esencial recopilación de Honest Jon’s Shangaan Electro.

Antes de situarnos lo más cerca de los altavoces para ver al Don incunable Darren J. Cunningham en el Hall, pudimos observar como C156 lo daban todo en el Complex repartiendo beats tropicales, quebrados tribales y destellos incesantes de Bass Music aderezados por la fantástica colaboración con Guillamino y poniendo final al necesario showcase de Disboot Label en la edición de este año. También –y aunque parezca mentira– nos restó tiempo para saludar a nuestros amigos DJ Sith y David M, compañeros de Arkestra que protagonizaron un versus fascinante donde todas las acepciones de Bass Music se dejaron ver cómodamente; Grime, Dubstep de núcleo duro, algo de Jungle, 2-step, UK-Garage, UK-Funky e incluso dos de las bombas de titanio que nos tiene preparadas el señor Noaipre para este año. Como decía antes, Actress es un incunable, una figura estilizada y radical que enseña límites, juega en la liga de los grandes y debe ser respetado como el nombre más importante en la actual escena electrónica. Apareció enrarecido, parecía que las cosas no estaban a su gusto y yo ya me veía venir uno de esos directos turbulentos, descompensados y poco armonizados que acostumbra a regalar por otros lares. No fue así y su presencia firme, seria y decorada con el sombrero típico oriental que formaba un triángulo perfecto encima de su cabeza impresionaron a más de un simple aficionado que se dejaba caer por allí. Polígonos simples como visuales, agresión sonora arenosa y rotura de frecuencias controlada marcaron el comienzo más espectacular que un servidor ha podido ver en años; una evolución de casi 10 minutos en la que el capo de Werk redefine la palabra Techno a su imagen y semejanza –como se propone en nuestro extenso FOCUS sobre el tema–, cabreando la atmósfera, fabricando un sonido único que se tambalea como un ninja lo haría encima de una cuerda: recto y a la vez ágil, infalible, oscuro y antipático. El momento clave fue cuando se interpretó “Maze”, tema extraído del mejor álbum sin discusión del pasado curso, “Splazsh”, editado por Honest Jon’s.

Después de la tormenta de Actress, la cosa estaba clara: Hype Williams o Hype Williams. El matrimonio más mencionado en nuestra web y su surrealismo que conjuga imagen, humor y sonido no defraudó como se había creído e incluso afirmado en algunos medios. Doug Blunt e Inga Copeland dieron un repertorio de luminosa destrucción, monotonía narcotizante, esquizofrénica actitud y maravillosas y también incunables manipulaciones; su amalgama sintético-afilado, su combinación de shoegaze con ambiente hypnagogic, su acentuación beat-abstracta y destellos cercanos a la Bass Music, su extraña situación en el escenario –con Inga dando la espalda a su marido–, la sábana de Haile Selassie colgando de la mesa y la ya conocida máscara de este último –que luce en más de un videoclip de su famosa cuenta Youtube– dieron el toque de extraña belleza que supone el mundo de Hype Williams. Interpretaron temas inéditos, conocidos y alguno de reciente aparición, aunque el momentazo lo reservaron para cerrar, cuando finiquitaron la soberbia actuación con el ya mítico “Blue Dream”.

Mientras los dos directos antes relatados conformaban el clímax y el final del Sónar Día de este año, en el Dôme se podían ver y disfrutar de dos de las –a buen seguro– mejores sesiones del escenario gestionado por la Red Bull Music Academy; la del rumano Cosmin TRG y la de la pareja-sensación dentro del House-Disco-infectado, Tiger & Woods, quienes nos cuentan acabaron de subir los grados de humedad mantenidos en la carpa durante los tres días. Todo no se puede ver y uno no se puede multiplicar –ojalá, pagaría por ello más de lo que se paga por el abono–. Con esa sensación de peso que provoca no haber podido verlo todo compensada por la fascinación producida por Hype Williams y la aniquilación de parte de nuestra audición protagonizada por el señor Cunningham, el equipo de Concepto Radio se disponía a afrontar la última jornada de este Sónar 2011.

Sábado 18 Sónar de Noche, por Frankie Pizá

En general y viéndolo de forma panorámica, el Sónar de Noche del sábado nos dejó muchas y mejores sensaciones en comparación con el día anterior. Y eso que estábamos físicamente en las últimas. Llegamos con Chris Cunningham empezando su repertorio de visuales únicas y organizadas en torno a una manipulaciones electrónicas variadas, necesarias pero algo chapadas a la antigua. El repertorio de IDM, Glitch y Electro destructor se compaginaba con un largo y extenso catálogo de imágenes, recortes, criaturas y pequeñas historietas vulgares, morbosas, sexuales y poderosamente impactantes que no tienen otro objetivo que despertar las sensaciones y sentimientos más ocultos e incómodos del público presente en esta fascinante actuación. Janelle Monáe por su parte, daba un show para no olvidar en el Pub, calentando el ambiente con su elegante presencia, dando rienda suelta a sus inalcanzables aptitudes artísticas y dejándose ver muy cómoda encima del escenario. Acompañada de más de 10 músicos, la reina afrofuturista divirtió, impresionó –ojo al Moonwalk que se marcó, digno de un loop mental durante horas– y llenó de magia la noche. Destacaríamos como el momentazo de la actuación el fantástico homenaje a Jacko que ella y su banda protagonizaron interpretando el conocido “I Want You Back” de los Jackson 5.

Africa Hitech eran un plato fuertísimo y la segunda oportunidad de ver en acción al gran Mark Pritchard. A mi entender, no respondieron a lo que sus expectativas habían prometido; lo que imaginábamos iba a ser un live ponderado, único y una interpretación seria de sus títulos en Warp resultó ser una sesión al uso del australiano –que no daba a basto y casi no podía levantar la cabeza hacia la audiencia–  adornada por algunos fraseos mal sonorizados de Steve Spacek y unas notas de piano y sintetizador mandadas a través de un MIDI barato. Sinceramente, un ente de su altura debe ofrecer algo más que lo que se ofreció en la Boiler Room semanas atrás, debe ser algo más que una buena selección o la enésima reproducción del “Out In The Streets VIP”. Un tema este, disecado por casi todos los artistas –una hora y algo más después, sería The Gaslamp Killer quien insistiría con él– y que rivalizaría con el “Getting Me Down” de Blawan y el “Silo Pass” de Bok Bok como el tema más pinchado del festival –no escuché “Far Nearer”, rarísimo–.

Underworld a lo suyo, humo, confeti, luces bárbaras y “Born Slippy” como el ya cansino clímax final. Buraka Som Sistema repitieron muchas de las cosas y momentos que ya entregaron hace dos ediciones, así que decidimos emigrar para sustituir Kuduro pasado de vueltas por la auténtica y siempre bienvenida experiencia audiovisual que supone ver en acción a Sam Shackleton. Lo suyo está reservado a muy pocos; live calculado hasta el mínimo detalle, gafas de escritor de letra pequeña y linternas para que no se escape nada, camisa y aspecto de científico experimentado. Dubstep lacónico, funerario, timbales y percusiones junglistas, ambiente espiritista, esotérico, temas clásicos, extensiones y variaciones del esencial “Fabric 55″ publicado el año pasado. Hipnotiza, sumerge y te sabe envolver como nadie gracias a un sonido y una metodología intransferible. Siempre una de las apuestas ganadoras. Después y ya en el Club, la gente se daba porrazos literales para poder ver en acción la cabellera y el cuello desbocado del señor The Gaslamp Killer. No defraudó; empezó con The Animals, puso a HudMo, trozos de guarrería, su monólogo con el Ipad y la aplicación de Korg, Funk cósmico, Hip Hop clásico, detalles étnicos, guiños a sus compis de escena –JonWayne fue el más aplaudido– y el siempre necesario punto que le da incluir a Jimi Hendrix en casi todas sus sesiones –esta vez fue “All Along To The Watchtower”–.

Por supuesto que un servidor no iba ni a pisar el escenario Club con Magnetic Man presentes, así que decidí escapar de ahí antes de que fuera demasiado tarde y la masa o el ganado me entorpecieran haciéndome caer y viéndome obligado a presenciar la mainstream-transformación de dos de las grandes figuras del pasado como son Benga y Skream. Había para elegir pero el espíritu de Concepto Radio pudo con nosotros y nos dirigimos al showcase de Numbers, al que llegamos injustamente tarde. No pudimos ver a uno de nuestros favoritos –Redinho–, pillamos a Spencer acabando y nos tuvimos que conformar con disfrutar de los dos platos fuertes: Deadboy y Jackmaster. Allen Wooton la lió parda, como se dice. Supo manejar a la audiencia a su antojo, desarrolló su técnica prodigiosa y sonaron algunos de los éxitos de la factoría glaswegian, preparando el terreno para el lobo feroz que se nos venía encima. Jackmaster tampoco enloqueció, pero sí aguantó el perfil y cumplió con las expectativas; UR, “Good Life”, algo de Acid, Bass, bangers a rebosar y House noventero fueron algunos de sus highlights, justamente lo que la gente había venido a ver. Mientras, la diva motera Mary Anne Hobbs mostraba en el Pub su cara más fiestera y selectiva; pinchó muy buena música, desconocida y se portó como una personalidad de su calibre debe comportarse.

La recta final del festival va en contraposición a la recta final de nuestras defensas, de nuestra hidratación y de nuestras fuerzas motoras. Siempre pasa lo mismo así que tampoco es una sorpresa. Egyptrixx protagonizó un live digno, Lory D culminó Numbers con mucho Acid y con lo que se esperaba, Paul Kalkbrenner no interesa ni lo más mínimo y Holden una pena no poder verlo, seguro que estuvo a la altura. Surgeon destrozó literalmente como su personalidad  seria y Birmingham-infectada prometen, conjugando Bass Music con Techno oscuro, frío, sudoroso y devastador. Silent Servant representó a Sandwell District y la evolución de la escena Techno industrializada como mejor se puede hacer; asfixiando con profundidad, fabricando ambientes cinematográficos y enrarecidos y  basando su carisma en la potencia y en la monotonía. Los capos de Night SlugsL-Vis 1990 y Bok Bok– liaron el cotarro como nuestra cabeza había imaginado; llenando el SonarCar de mutaciones callejeras, Grime primitivo –Youngstar–, Acid, House quebrado, post-R&B, híbridos diversos y por supuesto, temas marca de la casa. Noaipre les siguió calentando aún más la feria con sus bailes adictivos, su dureza rítmica, su potencia y la tremenda selección de influencias UK-dementes que crean su intransferible personalidad.

Y aquí es donde llega Chelis, amigo y maestro que desde que llegamos a Barcelona sabíamos que iba a protagonizar y estar presente en el final de nuestro Sónar. El de Zaragoza cumplió, jugó y supo levantar un Lab arrasado por la gente de Numbers dando una clase práctica magistral a todos los allí presentes –incluso a los que aún no tenían la suerte de conocerle–. Empezó con una banda sonora, le siguió “Acid Tracks” de Phuture y de allí a la locura –solventando problemas técnicos sin que nos enteráramos–, hubo Heavy, Bubbling, House clásico, UK-Techno, Soul, Funk, Rock y un final anunciado con un fantástico bootleg de uno de sus temas favoritos de Stevie Wonder. Un final para recordar protagonizado por el Sol y uno de nuestros más influyentes DJs nacionales –su actuación también recibirá una reseña aparte en esta web próximamente–. Como siempre, a la salida nos esperan ese generoso poblado que nos ofrece bocadillos de chistorra bien caliente al módico precio de 5 Euros. ¿Qué más se puede pedir?


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