
Nuestro amigo Raúl Almeda lo define como ‘papilla cerebral’. Y no va desencaminado precisamente. Es realmente complicado y punzante meterse a definir, valorar o interpretar este lanzamiento, esta obra o, sobre todo, este sonido. Escucharlo así de primeras es como si nos ofreciéramos voluntarios para un licuado de cabeza, los sesos revientan desprotegidos de su conciencia por varios motivos; 1) nos recuerda al temido Reggaeton. 2) es afilado y puntiagudo como él solo. 3) es Mike Paradinas y Planet Mu quienes se encuentran detrás de la edición de estos beatsz enfermos compuestos por un chaval holandés de 18 años entre 2009 y 2010, un chiquillo residente en Delft y que se hace llamar Kentje Onbekend (Kenrick Connor). No parece que la intención sea provocar el mismo cataclismo e infección irreparable que se ha provocado con la extensión del sucedáneo Ghetto-tech conocido como Juke, aunque hablando del gurú inglés cualquier cosa es posible.
Si algo ha quedado claro en tantos años de Planet Mu, es que la marca es una institución imprevisible, cambiante y en ocasiones muy visceral. Además, su marcado gusto por las texturas urbanas, muy coloristas y carismáticas por sí solas siempre ha sido un denominador común a la hora de elegir su producto y artistas. La pregunta ahora, y después de que la escena Bass y el sector especializado ya le hayan otorgado toda la razón acerca de la implantación del Juke es…¿Tendrá Paradinas razón otra vez? Es complicado de nuevo porque tampoco se trata de tener razón o no, suficiente bagaje y personalidad se profesan como para caer en el pozo de las opiniones, aunque aquí me refiero a que esta sería la prueba más feroz de la tremenda capacidad de Planet Mu para adelantarse a los acontecimientos y actuar como una santa sede donde todo lo que se dice va a misa.
Para empezar a hablar de esto y centrarnos, es debido hablar de Bubbling House –no seré yo quien lo defina, será Dave Quam, experto en la materia que desde hace una semana nos está preparando el debido FOCUS sobre el tema–. También conocido como Dutch House, este estilo o género desciende de un error de cálculo de un tal DJ Moortje, quien en una party en The Hague reprodujo un riddim-12″ de Dancehall a 45rpm. Aquel quebranto de borrachera desembocó en una nueva forma de expresión aceptada por la comunidad inmigrante de las tierras de Surinam o las Antillas, quienes viéndose afectados por los primeros Bam Bam riddims y su influencia caribeña heredada crearon un gazpacho sonoro característico paralelo al auge del Jungle en Londres y toda Europa. No fue hasta comienzos de la década pasada que el Bubbling se extendió y convirtió en un estilo predominante en los Países Bajos, años antes de que un grupo de primos decidiera trastocar su rítmica introduciendo los Dem Bow riddims y los fundamentos del Reggaeton. DJ Shaun-D, Master-D, Daycard, De Schuurman y sus Fruity Loops son los creadores y comienzo real de este sonido.
Un PC, toneladas de librerías y mucha actividad en la red social Hyves –particularmente utilizada por comunidades inmigrantes en Holanda– son lo poco que se sabe de Kentje aka Anti-G, un chaval más de instituto que comparte escena con los nombrados en el párrafo anterior. Están claramente influenciados por la tendencia macarrónica del mainstream yankee, los guateques y fiestas repletos de perreo y Reggaeton de segunda que necesariamente deben predominar a su tierna edad, da la sensación de estar escuchando una evolución mutante y muy retorcida del UK-Funky y –se supone– que las claras similitudes polirrítmicas con el Grime han sido lo que ha convencido al gurú µ-Ziq para editar esta colección de bases instrumentales y –por extensión– algunos de los porqués del atractivo extraño de este material.
Trazar altas y bajas, decantarse por un track u otro o señalar un hit son acciones imposibles teniendo en frente los 16 instrumentales de pseudo-Reggaeton electrónico desfasado y colorista que componen este “Presents Kentje’sz Beatsz”. Lo que sí haré es mostrar mi impaciencia ante la llegada de otra tanda de estos sucios, digitales y perréicos beats. Lo que sí haré es darle –yo– la razón a Paradinas, alabar sus métodos y apoyar ciegamente esta intención de macarronizar aún más la escena. Venga, dale!
Frankie Pizá
Kentje’sz Beatsz (BUBBLING BEATS) by Kentjjee
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