Posiblemente estemos o vayamos a hablar de una de las reincorporaciones/resurrecciones más acertadas y sorprendentes de este 2011. A título personal, únicamente había oído hablar sobre un disco muy perseguido de Dwayne Omarr, ese “Holy Rock” editado en Critique Recs en el año 1985, después o más allá de eso solo hay desierto. Hasta ahora, que el noble más desconocido del Funk vuelve a dar guerra gracias a Rephlex –sí, la de Twin–, marca que acaba de publicar un álbum alucinante firmado por el mismísimo Omarr, con Times Square de fondo y en plena manipulación de su poderoso bajo. Esto significa lo que todos estamos pensando, el Príncipe heredero del Electro-Funk vuelve para reclamar lo que es suyo.
En realidad, “Multi Funk” no es más que un golpe al ataúd, un quiero salir del pozo al que la injusta historia del Funk de la década de los 80 le expulsó; recordemos que la época del P-Funk más primitivo y el Boogie sintético y decadente tuvo mucho producto, aunque siempre y desgraciadamente se recuerdan los mismos nombres, Zapp y Roger Troutman, George Clinton, Bernie Worrell, Bootsy Collins. También recordemos que la historia del Electro primigenio, de entre los miles de artistas que manipularon su 808 con maestría, el populacho sintetiza la escena en Afrika Bambaataa, Egyptian Lover, Mantronix, Hashim o Neucleus, poniéndome incluso algo meticuloso. Cosas como esa –de las que nadie en absoluto tiene la culpa– son las que relegaron el producto y la persona de Dwayne Omarr al olvido en las últimas dos décadas.
La compra de este disco no te presentará la nueva cara de un músico sin suerte, te presenta la música que este artista fabricaba en su día y que en estos momentos harmoniza casi como la última pieza de tu puzzle de 5000 piezas. Omarr patentó una manera casi religiosa de tocar el bajo, ese “Bible bass” como el mismo lo denomina y que mandaba casi toda la instrumentación a un segundo plano, destacando y reverenciando las líneas gordas y grasientas conjuntadas con fraseos suaves de vocoder. Un método que junto las bases uptempo y las claps incisivas son la mejor definición de “Multi Funk”, un disco que busca revolver y rehidratar la figura del Príncipe heredero del Electro Funk, devolviendo al mercado sus más poderosos éxitos.
Dwayne nació en 1966, comenzó a tocar la armónica con 12 años junto al tío de su madre –guitarrista acompañante de BB King–, aunque rápidamente pasó a toquetear un bajo que le compró su padre en una casa de empeños –su progenitor nunca estuvo muy contento, quería que su hijo se decantara por el saxofón o la guitarra–. También experimentó con la tuba, instrumento que pasó por un micro y un wah-wah para ver si se podía sacar algo de Funk. A los 14 años apareció en una serie de la NBC, “Superkids”, algo que le proporcionó un encuentro con el que sería su mentor, el jefe de la banda Prince Charles and The City Beat Band. Grabó como músico y bajo su tutela el éxito “Love It Or (Beat The Bush)” de Slyck en Solid Platinum Records, justo antes de entrevistarse y conocer al empresario Maurice Starr –The Jonzun Crew–, con el que pudo definir su estilo y métodos, pulir su sonido hasta debutar con “This Party’s Jam Packed” en 1982 via Survivor Records, un 12″ que se convirtió automáticamente en un clásico de la época.
En 1984 ayudó de manera capital –escribió, compuso, produjo y mezcló el tema– a que el éxito “Breakdown New York Style” de Rusty P “The Toejammer” & Sure Shot 3 –por cierto, Rusty, un hombre que hacía scratch con los pies– reventara todas las pistas de baile de New York. Esos dos éxitos seguidos y su sonido realmente único hicieron a Critique Records ofrecerle la oportunidad de editar un álbum completo, se llamaría “Holy Rock”, bautizado así por Omarr para reflejar su amor por el Señor, el Rock, el Funk y su indudable sentido de la moda en su etapa más jovenzuela pro-Soul Glow –ojo con la portada, es una de las más reseñadas y destacadas por el modelito que luce el príncipe–. En su único álbum hasta esta recopilación de su persona, podemos encontrar auténticas joyas que han influenciado a otros muchos artistas; ahí está “Save The Children”, un proto-Techno Anthem que no pasó desapercibido, ahí están los tremendos híbridos “Devastating Revelation” o “Annointed One”, maravillas que han hecho que este preciado álbum valga en algunas auctions hasta 200 dólares bien pagados. Escuchándolo hoy, parece mentira que no le llegara el éxito, pero así fue; la visión de Dwayne no fue vista con buenos ojos por las estaciones de radio, quienes pensaron que su mensaje no iba acorde con lo sintético de sus creaciones.
Sin inmutarse por la mediocre recepción de su absoluta obra maestra, Omarr viajó a Miami en 1986 para producir y mandar en el proyecto “Mr. Gigolo”, tema adjudicado a su protegida Wanda Williams bajo el aka Omarr’s Girls. A partir de ahí la carrera de Dwayne se redujo a colaboraciones y encargos para gente como Luke Skywalker de 2 Live Crew, New Edition’s Ralph Tresvant, Betty Wright o Suave. En 1991 colaboró en la gira musical de despedida del show de Arsenio Hall –cómico estadounidense y el compañero de Eddie Murphy en el Príncipe de Zamunda–. Más tarde, ya en 1999 y después de años en la tranquila clandestinidad, su vida recibió un golpe dramático; en el camino hacia el aeropuerto LAX, Omarr se quedó dormido al volante y chocó irremediablemente contra un poste que dobló su coche como si de un acordeón se tratase. El mismo día que su mujer daba a luz a su hija, el artista tenía el accidente que le obligaría a pasar un buen tiempo en silla de ruedas –los médicos le aconsejaron amputar, pero él se negó–, algo que ahora y por suerte, ha evolucionado a un bastón con el que Dwayne puede seguir caminando.
Años después de su recuperación y muchos kilómetros de la casa de Omarr, Grant Wilson-Claridge –co-propietario de Rephlex– conocía por primera vez los tracks dorados del Príncipe heredero del Electro-Funk –lo de heredero, por ser el pionero poco afortunado de la segunda generación del P-Funk y el Boogie Funk– y se sorprendía al ver la poca repercusión que habían tenido décadas después, casi nadie conocía ya sus temas y para la gente del sello era como un “hijo de James Brown reclutado por Underground Resistance”, literal. Ahora, más de dos décadas después, Omarr puede demostrar al mundo su legado musical –dejando a un lado eso sí la indumentaria rosa satinada– y tratar de recuperar los aposentos de los que fue expulsado, recuperar el flamante puesto como Príncipe de uno de los estilos más revisados de la actualidad.
Frankie Pizá
Fotos de Jake Michaels
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