FOCUS: Albert Ayler

Julio de 1967, John Coltrane muere de cáncer de hígado a los 41 años de edad. Para su funeral, deja escritos varios últimos deseos, entre ellos aparece que Ornette Coleman y Albert Ayler interpreten la marcha “Spirits Rejoice” mientras el cuerpo de Trane es enterrado. A raíz de aquello, un detalle claro de la estima y respeto que Coltrane sentía hacia el protagonista de este especial, Ayler debería haber sido considerado por los circuitos de vanguardia del Jazz como el sucesor natural del legendario compositor de “A Love Supreme”, pero esa lógica nunca se materializó, al contrario, Ayler se consolidó como uno de los talentos más incomprendidos, odiados e ignorados de la historia del Jazz.

Cuando uno escucha el saxofón de Albert Ayler, parece que el sonido pueda absorver cualquier pensamiento que hay en tu cabeza, te encuentras solo y desamparado con la única compañía y dramatismo de uno de los vibratos más inconfundibles del género. La textura y desgarro producidos por el soplido de Ayler -desde lo más hondo de su garganta- sobre su saxo tenor son aún hoy incatalogables dentro del ya de por sí retorcido subgénero del Free-Jazz, al que el de Cleveland imprimió primitivismo, vulgaridad, una vuelta a lo básico y un acercamiento totalmente religioso que no gustó nada a los headz de la época, la principal razón de su desgracia y de poseer por los siglos de los siglos la etiqueta de maldito.

Nace un 13 de Julio de 1936 en Cleveland (Ohio), es el hermano mayor del trompetista Donald Ayler e hijo de Edward Ayler, quien le instruirá en sus primeras lecciones al saxofón y con quien compartiría numerosos duetos en la Iglesia de su ciudad. Se graduó en 1954 en el Instituto Juan Adams, donde empezaría también a tocar el Oboe y pasando después a la academia de música de Cleveland, donde compartiría clases con Benny Molinero, también saxofonista. En Cleveland y debido a su habilidad con el instrumento, se le conocía como “little bird”, en clara referencia al padre del Bebop, Charlie Parker.

En 1952 Ayler comenzó su carrera en los bares, pubs y pequeños conciertos de su ciudad, cantando, tocando blues e incluso animándose con la harmónica. Más tarde acudió a la llamada del ejército americano, donde conoció también al gran Stanley Turrentine. En 1959 se le destinó a Francia, donde recibió poderosas influencias clásicas (recordemos que “Spirits Rejoice” es La Marseillaise) que luego se verían reflejadas en sus trabajos posteriores. Después de su paso por filas, Ayler intenta encontrar su sitio como músico en Los Angeles y Cleveland, aunque, su estilo salvaje, muy fuera de harmonías conocidas  y nada tradicional no es muy bienvenido (ya de entrada) por los clásicos del Jazz.

Decidido e incomprendido

En 1962 marcha a Suecia, a probar suerte liderando bandas suecas y danesas, grabando sesiones en radios escandinavas y uniéndose por aquel entonces a la banda de Cecil Taylor. En su estancia en Europa nacerían “Something Different!!!!!!” para (Bird Notes) y “My Name Is Albert Ayler” (Fantasy) -grabado enteramente en una radio de Copenhague con músicos locales-. A su vuelta a Estados Unidos, decidió instalarse en la Meca, en la Gran Manzana y luchar por implantar su poderoso, energético y por aquel entonces descabellado sonido.

Fue en ese preciso momento cuando la trágica historia de Albert Ayler comenzó a forjarse y a preverse casi sin equivocación; su técnica -apodada por él mismo como “el grito silencioso”- fue criticada por expertos y otros vanguardistas de manera radical, envidiosa, su fusión con marchas fúnebres, militares y composiciones clásicas de Gospel siempre fue vista como demasiado básica y nada ilustrada -siempre se consideró que Ayler tenía poca educación musical y que su repertorio era extraño, temerario e incoherente-, sus rabiosas interpretaciones y estructuras bien claras, mezcladas con el desenfreno de sus solos -fue tomado a risa y expulsado en varias ocasiones del escenario en medio de uno- conseguían una -nunca antes vista- expresión y convicción religiosa que más tarde influiría en algunos grandes maestros del Jazz contemporáneo; véase John Coltrane (en su última etapa), Don Cherry o Eric Doplhy, quien aseguró que Ayler era el mayor intérprete que había visto en su vida.

Ayler adquirió audiencia y algo de respeto gracias a la protección de Coltrane (se dice que John grabó algunos títulos más cercanos al Mainstream, como “Ballads”, únicamente como trato para conseguir horas de grabación y confianza para Ayler por parte de la discográfica) y Dolphy, aunque su nombre nunca salió fuera de los circuitos avant-garde. Grabó sus 6 álbums más reconocibles con el mismo sello que Trane, Impulse!, y su trío compuesto por Gary Peacock al contrabajo y Sunny Murray en la batería sería uno de los más influyentes del New York de comienzos de los aos 70. Realmente, hay bastante unanimidad al considerar a este grupo como el trio definitivo del Free-Jazz.

Coltrane no fue el único obligado a alejarse de su estilo y objetivos para sostener la creatividad y originalidad de Ayler, el mismo saxofonista también fue obligado a quebrantar sus registros y grabar álbums más comerciales, su música dramática y espiritual no era aceptada por el público ni contemplada por los grandes gurus, quienes le tenían miedo al ver la expansión y el alcance tan basto que podía llegar a tener un único soplido de saxofón. Sobre aquellos años, habla Donald Ayler: “Vivíamos a la intemperie, sufría de malnutrición, cobrábamos cinco dólares por seis horas de trabajo”. A pesar de ser el pequeño, Donald casi siempre era el escudero de su hermano y, aunque grabaron juntos dos de las más grandes obras maestras del Free-Jazz, “Bells” y “Spirits Rejoice” para ESP Disk (New York), nunca se llevaron del todo bien, algo que después de la dura muerte de Coltrane acabó por destruir su relación, más o menos en Febrero de 1967 (después de que su hermano sufriera un gran ataque de nervios).

“Muerto como un perro”

Antes de, hay que dejar claro que por aquella época y más tarde, tanto Albert como Donald parecían estar experimentando con algunas drogas y sustancias como el LSD. Se sabe que Albert mandó una carta al magazine musical The Cricket (New Jersey) en la que aseguraba haber visto objetos voladores en el cielo y que creía que su hermano y él tenían la marca de Dios todopoderoso en su frente. Estas dos afirmaciones dan clara cuenta de que los hermanos no estaban sanos del todo y que su estabilidad mental pendía de una fina cuerda.

Finales de 1970 (25 de Noviembre), el cuerpo de Albert Ayler aparece flotando en el East River de Nueva York, muerto por ahogamiento tras un presumible suicidio. Por aquel entonces (34 años), Ayler llevaba 20 días desaparecido y nunca se ha llegado a saber la causa real de su muerte. Su fallecimiento fue una auténtica conmoción en los circuitos y sectas vanguardistas del Jazz, aunque, como hubiera dicho la lógica, Ayler no se convirtió en un mártir o leyenda, todo lo contrario, fue renegado y repudiado a los confines y recuerdos de la historia del Jazz. Su hermano prácticamente se retiró y estuvo sumido muchos años en una tremenda depresión hasta que en 1981 volvió a tocar de manera esporádica recordando el legado de su hermano mayor y poniéndose al frente de un septeto en Italia. Su último álbum como artista fue “The Last Album”, editado en 1969 por Impulse!.

Ayler fue uno de los músicos más influyentes de la historia del Jazz, su objetivo era buscar a Dios y comunicarse con él mediante su instrumento e interpretación, su ideología era una simple creencia espiritual decidida a transportar el Free-Jazz a estructuras más simples, más religiosas, melancólicas y evocadoras. Su “Música Energética” -como él mismo la definió en los últimos años de su carrera- era un acercamiento desenfrenado, salvaje, burtal y elemental que únicamente buscaba la rotunda expresión de espiritualidad.

Conclusión

Esta es la historia de un músico iconoclasta al que el Jazz le pilló manía, intencionadamente olvidado durante décadas -al igual que algunos episodios del Free-Jazz más radical- y que en los últimos años ha salido a la superficie como una basta y corpórea influencia ineludible para quien guste, toque o se interese por el género. Murió de la peor manera que se puede morir, olvidado, desaparecido, en soledad y con la única compañía de su personalidad y voluntad por cambiar la tradición adulterada y tradicionalista de la gran obra maestra afroamericana. Ahora, en este preciso momento, Albert Ayler es -justamente- reconocido como el absoluto y mayor exponente de la interpretación y evolución del Free-Jazz.

En su funeral nadie tocó ninguna marcha militar como las que él patentó, nadie vino a mostrarle sus respetos, algo que ha contribuído a que su legado continue flotando y flotando por los siglos de los siglos. Para finalizar me remito al título de una de sus más enormes composiciones: “Ghosts”, creo que define perfectamente la misión y circunstancia de Ayler en su vida: demostrar y presentar tan originales y descaradas opciones a problemas y estancamientos musicales, que, nadie se atrevió a apoyar, acabando como y siendo considerado un fantasma a quien nadie hacía caso. Su intensidad nunca fue entendida ni tolerada y, por tanto, fue odiado y declarado como maldito. Con el dramatismo, simbolismo y religiosidad de esta composición termina este merecido especial a la gigantesca figura de Albert Ayler.

“Este es el sonido del fantasma, el grito silencioso y la música energética del gran profeta del Jazz”.

Frankie Pizá

Albert Ayler

“Holy Ghost” (BOX)

Discografía en Discogs

Catálogo digital en Boomkat

Documental “My Name Is Albert Ayler”


    Contenido relacionado:

    One Response to FOCUS: Albert Ayler

    1. Sin duda un gran musico que traspaso todas las barreras para llegar a ser considerado uno de los iluminados del free.cuando me regalaron una copia de spiritual unity me encontre con una masa demoledora de identidad.

    Deja un comentario

    Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *

    *

    Puedes usar las siguientes etiquetas y atributos HTML: <a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <cite> <code> <del datetime=""> <em> <i> <q cite=""> <strike> <strong>