Charles Stepney, el cerebro de Cadet Records

En el mundo de la música hay roles bien definidos: hay artistas, músicos, cantantes, compositores, productores, arreglistas y luego existen los que son capaces de crear un sonido característico a partir del trato y manipulación de una grabación. Porque hay algunos discos y trabajos que no sólo pertenecen al cantante o artista que sale en la portada, hay obras de arte musicales y sonoras que en ocasiones salen de la misma cabeza, de las mismas manos, las de aquellos productores que casi siempre en la sombra, han sabido crear un estilo reconocible desde una primera escucha.

David Axelrod, Quincy Jones, Mizell Brothers, King Tubby, Giorgio Moroder, Eric Burdon, Martin Hannett, Willie Hutch, Tom Moulton, Larry Levan, François Kevorkian, Arthur Baker, Roy Ayers…, son unos pocos de los muchos y distanciados nombres que podríamos barajar a la hora de elegir la presa para un artículo dedicado a la figura del productor y arreglista, aunque para este en concreto se rinda homenaje al gran Charles Stepney, el creador del sonido de Cadet Records (Chess) y artífice de algunos de los mejores discos de los años 70.

Orchestral Psychedelic Soul lo llaman casi oficialmente, aunque los que tenemos animadversión por las etiquetas no nos convence, al menos yo prefiero dejarlo y reducirlo a un espectro mucho más cerrado, el que forman todos y cada uno de los discos que pasaron por las manos de este genio de Chicago y la influencia que han provocado durante años posteriores.

Charles Stepney nació un 26 de Marzo de 1931 en la fría ciudad de Chicago, concretamente en el Sur, fue hijo de una pianista que asiduamente interpretaba piezas de Gospel en las iglesias de su barrio y que llegó a formar su propio quinteto de voces llamado The Stepney Five. Cuando era adolescente recibió clases del gran Captain Walter Dyett (quien también tuvo entre sus pupilos a Herbie Hancock en la Dusable High School) y más tarde continuó sus estudios musicales en la Chicago’s Roosevelt University, ya que no tenía ni dinero ni contactos para ingresar en la famosa Julliard.

Más tarde y ya plantados en plena década de los 50 Charles formaría The Charles Stepney Trio, con el que tocaría en varios clubes del Sur de la Ciudad del viento, en ocasiones compartiendo escenario con amigos y músicos de la talla de Eddie Harris o Pete Cosey. Su gran oportunidad llegó cuando el sello Chess Records le ofreció participar en algunas de sus sesiones de grabación en calidad de vibrafonista, aprovechando que pocos residentes en Chicago tocaban dicho instrumento en la época.

A raíz de aquellas sesiones el genio de Stepney y su inmensa facilidad para entender e interpretar los proyectos musicales se fue destapando poco a poco, hasta llegar a cumplir funciones de supervisor, director y arreglista principal en muchas de las grabaciones del sello. A mediados de la década de los 60 Charles Stepney se reunió con el pez gordo del sello de Chicago, el hijo de Leonard Chess, Marshall Chess.

De dicho encuentro nació la posibilidad de dar vida a un proyecto que rondaba la cabeza de Stepney desde hacía años, el concepto de Rotary Connection como grupo multi-cultural y de fusión estilística, algo que convenció al capo del sello que llevaba un tiempo buscando un gancho más cercano al Rock o la Psicodelia para un nuevo sello, sin olvidar la indudable marca de calidad e historia de la marca principal.

Para dicho acontecimiento musical, se creó el sub-sello titulado Cadet Concept Records, una marca subsidiaria dispuesta a poner en circulación los experimentos más interesantes que salieran de la mente del productor (además de editar algunos singles y un álbum a Status Quo). Una de las primeras referencias fue el primer single de The Rotary Connection (Bobby Sims, Judy Hauff, Kenny Venegas, Mitch Aliota, Sydney Barnes y el fascinante talento vocal de una joven Minnie Ripperton), el “Ruby Tuesday/Soul Man” en el que la formación y Stepney ponían en práctica los arreglos psicodélicos que el productor había ideado versionando a los Rolling Stones y dando un nuevo aire al clásico de Stax Records.

Meses después fue editado (aunque por otro sub-sello de Chess, Checker Records) el primer y homónimo LP de la banda, que tuvo una aceptación notable entre los oídos más finos de la época y que consiguió sacar al mercado cinco trabajos más; Aladdin, Peace, Songs, Dinner Music y su gran clásico y último álbum, el Hey, Love, donde podemos encontrar una de las composiciones más excelsas de comienzos de la década de los 70, “I Am The Blackgold Of The Sun”, que años más tarde sería versionada por Nuyorican Soul.

Mientras el estilo y la mezcla estilística de Rotary Connection llegaban a lo más alto de la crítica (su fórmula combinando Folk, Psicodelia, Soul y algunos toques de Funk dejó una huella bastante importante en generaciones venideras), Charles Stepney se esforzaba en pulir y elevar al máximo nivel sus patentadas artes en el trato de las grabaciones, las cuáles transformaba con espeluznantes arreglos de cuerda, percusión y detalles orquestales, dotando a cada producción de algo mágico, atemporal.

Cabe destacar la obra maestra que le regaló a Muddy Waters con su “Electric Mud”, un disco clásico dentro de la evolución del Blues hacia terrenos más psicodélicos y que podría considerarse la primera pieza del llamado “Electric Blues”. En el mismo año (1968) Stepney participó también en la dirección del álbum “Maiden Voyage” de Ramsey Lewis, el trompetista de Chicago facturó uno de sus mejores trabajos gracias al productor, quien además de embellecer claramente la composición de Hancock, incluyó algún tema de propia composición, como el mítico “Les Fleur” (tema que popularizó Minnie Ripperton en su primer álbum en solitario, “Come To My Garden”, por supuesto también producido por Stepney).

A esos trabajos y compaginándolo con su dirección del proyecto con The Rotary Connection se le sumaron el álbum “The Howlin’ Wolf Album” y dos sendas maravillas editadas en el mismo año (1969), el álbum para el guitarrista se sesión Phil Upchurch, titulado “Upchurch” y la que para muchos es la gran obra maestra de nuestro protagonista, el “Spice Of Life” para la cantante neoyorkina Marlena Shaw.

“Upchurch” está considerado como uno de los mejores discos editados jamás por un guitarrista empleado casi siempre en la grabación de discos de Soul y Funk, dicho trabajo alcanza cotas de elegancia señorial en muchos de sus tracks, en los que los arreglos celestiales de Stepney y el virtuosismo de Phil se compaginan a la perfección. Sin duda, el tema que más repercusión ha tenido durante años posteriores ha sido “Black Gold”. Además cabe reseñar que en este trabajo el gran Donny Hathaway toca el piano.

El segundo disco de Marlena Shaw, primero para Chess y único bajo la tutela del genial productor supuso el impulso que esta fantástica cantante necesitaba para poco después fichar por la importante marca Blue Note. “California Soul” (Ashford & Simpson) o “Woman Of The Ghetto”, dos de los grandes clásicos del Soul y de la bella cantante fueron producidos y pulidos por el mismo gran hombre. “Spice Of Life” es inacabable en cuanto a detalles de percusión, guitarra y viento, fascinante en el ámbito melódico, increíble en las facetas estéticas, tanto que la cantante nunca pudo despegarse de la tremenda sombra de calidad de este álbum. No es preferible olvidar tampoco la participación de Richard Evans en este fabuloso disco.

La cosa no acaba aquí, en 1971 empieza la segunda etapa de Stepney como productor, cuando empezó a crear y manipular temas para el grupo de Illinois internacionalmente conocido bautizados como The Dells. Además de producir el que posiblemente sea el mejor álbum de la banda (entre otros), el “Freedom Means”, Stepney por aquella época empezó a entablar amistad con uno de los líderes de la banda Earth, Wind & Fire, el gran Maurice White (quien tocaba la batería en algunas grabaciones de Chess) y entre tanto, tuvo tiempo de descubrir a un joven cantante con un talento irremediable, el majestuoso Terry Callier.

Los tres primeros álbums de la carrera del carismático cantante y guitarrista de Chicago fueron de cabo a rabo producidos y arreglados por Charles Stepney; Occasional Rain, What Color Is Love y I Just Can’t Help Myself. Trabajos en los que Terry Callier se ganó el trono de embajador del Folk-Soul, gracias a su voz rasgada, ambigua y llena de dramatismo, la cuál Charles acompañó con unos arreglos de igual nivel con un resultado estilístico memorable. Cabe decir que dichos largos fueron ignorados durante años, sólo hace unas décadas fueron rescatados por gente como Gilles Peterson (quien en 1997 le rescató para Talkin’ Loud) y llevados donde se merecen, a la cumbre de los trabajos de Soul más inspiradores de todos los tiempos.

En 1974 Stepney firma por Columbia/CBS y produce su primer álbum para Earth, Wind & Fire como productor asociado, el “Open Our Eyes”, donde el productor también compone algunos temas, entre ellos “Caribou”. Un año más tarde llega “Gratitude”, uno de los trabajos más famosos de la banda por contener composiciones del nivel de “Africano”, “Sun Goddess”, “Shining Star”, “Can’t Hide Love” o la fantástica “Sing a Song”. También en 1975 llegaría el que para muchos es el mejor álbum de la banda “That’s The Way Of The World”, en el que aparece el tema homónimo “That’s The Way Of The World” y algunas revisiones del álbum “Gratitude”. Stepney figura esta vez como co-productor.

Ya en 1976, Stepney firma la producción del álbum “Flowers” para el trío de cantantes de Chicago The Emotions y continúa aportando su creatividad a los proyectos de su amigo Ramsey Lewis para su formación The Ramsey Lewis Trio (con Maurice White como batería) o en solitario, produciendo el fantástico y recordado “Salongo”. La última producción de Stepney para Earth, Wind & Fire antes de su desaparición en 1976 a causa de un repentino ataque al corazón, fue el disco “Spirit”, un disco que cerraría una etapa en una banda que nunca pudo igualar las cotas de inspiración alcanzadas junto al mágico productor.

El legado póstumo del productor lo encontramos en el álbum “This Is Niecy” para la cantante debutante Deniece Williams, un disco apabullante, bello y fascinante que Charles facturó junto a Maurice White. Seguramente no soy el único que piensa o escucharás decir por ahí que este trabajo figura como una de las grandes obras maestras del Soul de los 70. Un cuidado y detallado tratamiento de las composiciones (“Free” o “If You Don’t Believe” son capaces de erizarte de manera muy seria), un atrezzo musical perfecto para la no menos brillante voz de Williams, nativa de Gary, Indiana (sí, como los hermanos Jackson).

En conclusión, no hay mejor manera de contar la historia de un productor y, en concreto de Charles Stepney que refiriéndose a sus trabajos, a sus discos, a sus obras de arte y a su sonido, característico y único dentro de la historia de la música negra. Sin duda uno de los artífices de que hoy por hoy algunos plásticos estén tan bien valorados y buscados, un genio en la sombra que le dio a Chicago, a Chess/Cadet Records y a la música en general una de sus páginas más excepcionales.

Larga vida.

Frankie Pizá


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One Response to Charles Stepney, el cerebro de Cadet Records

  1. marsblack says:

    Estupendo todo el artículo!

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