
En 1968, Phillip K. Dick editaba el libro “¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas?”, un clásico de la ciencia ficción en el que se basa de manera bastante freestyler la película de 1982, “Blade Runner” de Ridley Scott, otro gran clásico de nuestro tiempo.
Dicho relato provocó y provocará muchísimas reacciones e influencias, aunque una de las más interesantes para lo que aquí nos concierne son las misteriosas y desconocidas The Android Sisters, un producto de las mentes electrónicas de Tim Clark y Tom Lopez.
Estos dos grandes freaks desconocidos, que pasaron desapercibidos por la escena Ambient americana a finales de los 80, se sacaron de la manga en 1984 a dos chicas llamadas Ruth Maleczech y Valeria Vasilevski, con quienes grabaron en New York el mítico “Songs Of Electronic Despair”, publicado por Vanguard ese mismo año.
El álbum es toda una aventura de oscilaciones electrónicas y manipulaciones en las que se van mezclando las voces procesadas de estas dos jóvenes, quienes parafrasean con bastante garbo y se intercambian roles con ovejas y otros animales artificiales. Sermones, cánticos y narraciones extraídas directamente del libro antes nombrado. Todo un banquete para aquellos insaciables sampleadores de plástico y polvo.
Si este rocambolesco proyecto se ha llegado a conocer a un buen nivel, es casi seguro gracias al fabuloso track “Robots Are Coming”, todo un hit de videojuego y vocoders que a veces, incluso nos recuerda a los hermanos Zapp, así muy de lejos y sin hormonas.
Este experimento electrónico duró bien poco, después de la edición del largo en 1984 (de donde se extrajo prácticamente toda la recopilación “The Best Of The Android Sisters” publicada en 2004 por EM Records Japón) se disolvió el proyecto debido suponemos al poco éxito y la poca comercialización. En 2003 (justo un años antes de la compilación) se volvieron a juntar todas las partes para grabar un nuevo largo, el “Pull No Punches” para el sello ZBS Foundation (en este segundo largo de la formación se seguía jugando con el concepto de los animales artificiales, los clones y sobre todo, las ovejas).
Escuchando este material son muchos los nombres que te pueden venir a la cabeza (piensa en Laurie Anderson o Ann Magnusson con bicicleta en sangre), aunque bajo mi opinión personal todavía no he encontrado un experimento que ni se acerque al nivel bizarro de estas dos chicas robot que un día decidieron ponerse delante de un vocoder e interactuar con sus animales de compañía artificiales. Todo un descubrimiento.
Frankie Pizá
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